Política KO: democracia SOS

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 18 ene 2013

Sos

Una abrumadora mayoría de ciudadanos (96%) considera que la corrupción política en España es muy alta y, además, según indica la encuesta de Metroscopia publicada por El País el pasado domingo, devastadora. Un 63% cree que la corrupción política ha aumentado; un 54% asegura que es superior a la de otros países y un 92% deplora la lentitud de la Justicia, hasta el punto de considerar que es ineficaz para combatirla. La situación de la política y la visión que se tiene de los políticos (de casi todos, especialmente en los grandes partidos) es, pues, nefasta. Y va a peor.

Paradójicamente, España padece un nivel bajo de corrupción, en términos comparados, pero eso no es lo que piensa la ciudadanía: la percepción  mayoritaria se impone, alimentada recientemente por la irrupción de la corrupción vinculada a personas clave de nuestra arquitectura de confianza democrática. Estamos hablando de casos obscenos y escandalosos en el ámbito de la jefatura del Estado y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a los que hay que añadir los de los partidos políticos, donde algunos tesoreros, en vez de proteger y cuidar, saquean. Los casos se convierten en escándalos cuando quien comete la falta actúa en sentido diametralmente opuesto a sus obligaciones. Y en lugar de evitar el delito, lo comete. Esto es lo que irrita, desconcierta y subleva.

Los datos golpean y destrozan una credibilidad ya muy cuestionada. El 88% de los encuestados reprocha a los actuales partidos que miren por sus intereses y problemas y no por los de la sociedad; y el 81% asegura que crean más problemas de los que resuelven. El dato que hemos conocido hace poco sobre el hecho de que hay más de 200 cargos públicos imputados y protegidos, en tan solo cinco comunidades, consolida la idea que aflora con una virulencia extraordinaria: el 95% de los encuestados asegura que los partidos protegen y amparan a los acusados de corrupción.

El descrédito se acumula día tras día, y escándalo tras escándalo. Crece la abstención (solo un 60% de los electores iría a votar ahora mismo, según Metroscopia, un 10% menos que en noviembre de 2011) pero también crece el nivel de interés en la política, en otra política.

Como señala el CIS, el 25% de los ciudadanos está interesado en la política, unas cifras sorprendentes en un país como España. Pero este interés, y la participación, no se canaliza a través de partidos políticos -en su gran mayoría- sino en manifestaciones, quejas, páginas web y redes sociales. Los partidos, desprestigiados como representantes del pueblo, están jugando con el fuego de su deslegitimación social, y tal vez electoral en un futuro. La sorprendente reacción de acogida que el proyecto del Partido X ha despertado (no exento de dudas y reservas) estaría ofreciendo una respuesta posible a este estado de las cosas tan deteriorado e inerte.

La apolítica confortable de la época de crecimiento se ha transformado, lentamente, en antipolítica en plena crisis. Lo sabe muy bien el Gobierno, cuyo presidente tiene una valoración -entre el 1 y 10- del 2,8. Es la cifra más baja obtenida nunca por un presidente en la España democrática (Zapatero, que hasta ahora ostentaba el récord negativo, obtuvo un 3,07 un mes antes de perder las elecciones).

En este escenario, las reacciones de los dos principales partidos (y los más damnificados en términos de reputación) ha sido diferente. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, asumiendo este descrédito como un problema democrático causado por los principales actores (los políticos y sus instituciones), ha encargado al director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), Benigno Pendás, el diseño de una estrategia y un plan con el que intentar lavar la imagen de los políticos, reconciliar a los ciudadanos con la clase política y frenar ese sentimiento de desconfianza en las instituciones. Enmarcada en esta iniciativa, se presentaría también el resultado final de la Ley de Transparencia y las reformas para la simplificación de la Administración, sin descartar -tampoco- otras más profundas de naturaleza constitucional. En este esfuerzo normativo podrían y deberían entrar, también, otros proyectos como la reforma electoral, la actualización de la Ley de Partidos y su financiación.

El Gobierno cree que las leyes resolverán este problema. Y es cierto que siempre se necesitan mejores leyes y las más eficaces, pero la realidad es diferente: el descrédito no viene por la inexistencia de normas y reglas, sino por el incumplimiento descarado de las mismas o, incluso, por el uso fraudulento de la norma para ejercer una praxis que destroza la coherencia mínima entre lo que se dice y lo que se hace. Se trata, pues, de un esfuerzo que debe contemplar toda la cadena de valor: la norma (la ley), la pedagogía (la comunicación), y la praxis (la ética).

Y el PSOE ha presentado, casi fuera de agenda (distorsionada por su propia realidad interna), sin la escenificación debida y a través de Facebook (sorprendentemente), su formal “compromiso contra la corrupción", como un pacto abierto al conjunto de las fuerzas políticas.

Hay que parar máquinas. La bola de nieve es cada vez más grande, se mueve con mayor rapidez y su aceleración adquiere dimensiones de alud. La crítica puede derivar en linchamiento global hacia la política (y lo público) si no se actúa con celeridad. Se necesita un proceso colectivo de recuperación de la política para salvar la democracia. La política está KO y la democracia lanza un SOS.

Este proceso debe ser asumido por todos los actores, pero no necesita, aunque sea muy conveniente, la concertación y coordinación conjunta. Los códigos de conducta y de autorregulación de los propios partidos (y su aplicación efectiva y ejemplar) serían un gran paso, a los que habría que añadir una renovada norma legal compartida sobre los requerimientos que cualquier cargo público debería cumplir en el ejercicio de sus funciones. ¿Un Contrato de Servicio Público para todos los representantes políticos? ¿Por qué no?

Y, finalmente, algunos compromisos ejemplares como el de que las fuerzas políticas no indultarán a ningún político que haya sido acusado, juzgado y sentenciado por actuar delictivamente contra el interés general. Solo esto, ayudaría… y mucho.

(Fuente de la fotografía: TIME NewsFeed)

Otros títulos barajados para este post:
- El plan del gobierno
- El Gobierno tiene un plan y la democracia un problema
- La política arrastra a la democracia


Hay 11 Comentarios

Por favor: Menos apocalipsis. Las estadísticas o encuentas no están hechas por "santos" y los preguntados o encuestadcs tampoco lo son. Sin desmentir la realidad y gravedad de los hechos no es cuestión de inmolar a la democracia ni a los demócratas. O es que jugamos a cuanto peor mejor para quienes presumiendo de ser demócratas de toda la vida le están haciendo a la cama a los fascistas de toda la vida a fin de que retorne la dictadura?

¡Dimisión, ya!...El gobierno en pleno está implicado en la trama de corrupción y no nos pueden venir a eludir responsabiidades, ahora nadie va a conocer a Bárcenas. Todos dignos, los medios afines al poder harán labor de barrido y lavado de imagen y ¡todos callados!...No señor, no podemos admitir que nos sigan tomanto por imbéciles.
Saludos y enhorabuena por su post

Yo personalmente opino que ni nuevas legislaciones ni autorregulación arreglan el problema de este país. Un buen ejemplo es el Banco de España, lo poquito que duró el susto de Mario Conde. La única solución es que la ciudadanía, al menos una parte muy importante de ella, se conciencie de sus intereses y la forma de defenderlos, que ha de ser cívica, colectiva (uno a uno solo se benefician ladrones y mafiosos) e, inevitablemente, va a pasar por política, pero esperemos también que por una muy diferente. Pero insisto, lo más importante son los ciudadanos. No se puede reelegir con mayoría a políticos que tienen historia de corrupción. Hay muchos partidos.

¿De dónde se extrae que en España hay menos corrupción? ¿Menos que donde? No hay transparencia. Hay inmunidades. Hay indultos. La monarquía tiene régimen aparte. No son claras las cuentas de partidos, de las listas Falciani nada se sabe, hay amnistías y prórrogas. Hay condonaciones de deudas de los partidos con cajas y bancos y todas las cajas se rescatan (¿?). La crisis ¿quién la está pagando? ¿quién se enriqueció? ¿para qué sirve el Senado además de para refugiar dinosaurios y poner a "Bárcenas" a cargo de los ciudadanos? Y dejemos el tema de los desahuciados porque a los dos grandes sólo les importaron los bancos. Fueron algunos ciudadanos y un par de partidos minoritarios los que les escucharon. La LEC se cambió en el 2011 para agilizar el procedimiento.

Y lo de Bárcenas no ayuda a que ese porcentaje de desconfianza ciudadana disminuya ni un ápice. Como bien analiza Ignacio Escolar, esto parece una explosión controlada por inevitable para arrastrar porquería pero salvar de la corriente a Rajoy y Cospedal.

http://casaquerida.com/2013/01/16/descongestion-violenta/

¿Pero no es corrupción prometer en campaña y hacer lo contrario en el gobierno? No, no lo es, técnicamente al menos: no se ha corrompido sino que ya era corrupto. Y éste es el jefe, al que mejor llamamos jeje porque puede producir tanta risa como pena, que es mucha. La segunda de a bordo hace como que llora porque el desahucio le puede llegar a cualquiera y se emociona a sí misma porque las lágrimas son gratis, que si hubiera que pagarlas imagínense lo que nos haría llorar a nosotros a sabiendas de que ya lo hacen siendo gratis...; aunque más sinceras que las lágrimas del cocodrilo suenan las palabras compañeras: "¡Que se jodan!". ...Y qué decir del tesorero..., sí que es bueno, el tesorero, haciendo tesoro y enterrándolo allende la patria de la que llenan la boca. ¿Y de nachete y su ático? ¿Y del que privatiza la sanidad y se pasa a la privada con el eslogan: "Ya han pasao los dos años de incompatibilidad"? ¿Y de la que dice: "No sé de qué se extrañan"? -Y la verdad es que conincido plenamente con ella, ¿de qué coño se extrañan ustedes?-
¿Y quién indulta a un canalla sino otro canalla...; eh, quién? En fin..., que lo de la prima de riesgo tiene su lógica..., por un lado es de extrañar que nos financien a tenor de la banda de ladrones que administra este tinglado... Pero por otro y no menos revelador es una inversión de cobro garantizado a la vista de que quienes dependen del dinero prestado -del que se nutren cobrando y robando- son los que garantizan su devolución para que sigan llegando nuevas remesas...¿cómo no van a cumplir -a hacernos cumplir- con el déficit a costa de lo que sea, llámese sanidad, educación, precariedad o esclavitud)?
El gran problema de todo esto, que creo que ya comentamos algo al respecto, Antoni... -ya que ponen a corruptos y los vuelven a poner a pesar de que hacen como los peces en el río pero robando en vez de bebiendo-... es que si la mayoría es corrupta el verdadero problema acaba siendo la democracia... Será esto lo que pretenden...? ¿Sería democrático impedir que un partido político podrido por la corrupción hasta las costuras se presentara a las elecciones? Sería antidemocrático anular los votos de los que amparan y avalan la corrupción? ¿Como podemos avanzar como -siquiera ser- país si la mitad del electorado tolera y ampara y amerita con su voto el robo de lo público.

El título del artículo, muestra inequívocamente, la realidad que estamos viviendo hoy en España, este es el gran problema que tenemos.
¿y las soluciones?..estando de acuerdo mayoritariamente, con Antoni Gutiérrez-Rubí en sus planteamientos, en mi opinión, la solución de este problema, comenzaría por limpiar también los grandes grupos de comuncación, que son la ·correa de transmición" necesaria para que los políticos corruptos sigan en sus puestos, al tener en sus plantillas, a periodistas llamemosles de forma indulgente·"poco capaces" en el desarrollo de su trabajo, ya que sistemáticamente, aceptan respuestas en sus entrevistas que son evidentemente falsas y se quedan tan tranquilos, para luego transmitir las mismas en sus artículos o en las imágenes televisivas, colaborando a crear con ello, un aumento considerable de la distorsión de la realidad que vivimos.
Empecemos por lo tanto, la regeneración de la democracia en su lucha contra la corrupción,, por los grandes medios de comunicación, incluído el Grupo Prisa, porqe son sin ninguna duda, los creadores de la opinión pública a través de su manipulación con la "opinión publicada", uno de las causantes del K.O.
Hechos y no palabras, es lo que necesitamos y que los medios de comunicación dejen de protejer a los corruptos al aceptarles declaraciones en las cuales estásn diciendo a los ciudadanos, que somos todos discapacitados mentales por no entenderlos.

Un turista que venga a Madrid y compre turrón en Casa Mira al salir a la Carrera de San Jerónimo verá una barricada de la policía que no deja ver el congreso ni acercarse a él. No es de hoy, ni de ayer, ni de la semana pasada. Esta ahí hace seis meses. Yo no ví ningún político que dé sus conferencias de prensa en la calle, por fuera de esa barricada. Todos están atrincherados ahí, defendiéndose de los acreedores (que somos nosotros).
Lamentablemente el partido X es igual de franquista que el 15M. Su lema sigue siendo "no te signifiques" y te ahorrarás problemas. Ser adulto es firmar papeles, exponerse a las críticas, ofrecer algo concreto. Si no es un programa electoral, que son sólo promesas, ofrecer una plataforma de participación que funcione. Para decir que los políticos son muy malos... son suficientes las encuestas del CIS.
Ya enviaré foto de la barricada.

Hace unos años una situación como la actual hubiese supuesto una espectacular crisis de gobierno, cuando no unas elecciones anticipadas, hoy eso no ocurre y en mi opinión se debe a que a pesar del artazgo de la ciudadanía, el gobierno está sacando un jugoso rédito de la política de tremendismo y catastrofismo que han inoculado en la sociedad. Tal vez más que indignación lo que hay es pánico, tanto a lo desconocido como al desastre total. Utilizando tu paralelismo con el boxeo y el rescate marítimo, el gobierno de Rajoy consigue dos cosas, la primera es que un boxeador no es considerado K.O. hasta que el arbitro no termina la cuenta de diez sin que consiga incorporarse, en este caso el arbitro somos la sociedad y el pugil caido el gobierno y lo que estamos haciendo es relentizar la cuenta para que no se levante y a un hipotético contrario se le escape un puñetazo al arbitro y respecto al SOS de la democracia es cierto que ya lo lanzamos pero en vez de una balsa salvavidas con capacidad para todos y sus elementos de supervivencia solo nos largaron un aro salvavidas al que como mucho solo se pueden aferrar tres o cuatro y con serias dificultades mientras el resto de los naufragos se ahogan. Las únicas soluciones que se me ocurren son que el pugil tire la toalla por si mismo y que no haya tiburones cerca de los naufragos.

Las notic ias con las que cada días nos levantamos, nos sumen en una tristeza cada vez mayor. La impotencia del pueblo frente al poder de los políticos, el descaro, la impunidad, la poca ética y sobre todo el poco respeto por los ciudadanos, son cada día mayores. Cuando la Sra. Sáez de Santamaría, haciendo pucheros, nos dice que le puede pasar a cualquiera ( ser deshauciado), cómo me gustaría verlos en la situación real, para que pudieran hablar con conocimiento de causa.
Ellos que miran a otro lado con su gente, ponen la mano en el fuego, los defienden hasta ponerlos como ejemplo para otras comunidades. Vaya polvorín tienen montado, pero, hasta cuándo?.

ESTO ES ESPAÑA; (y así le va)
Sonia Vizoso Santiago de Compostela
ONG y partidos arropan a una sindicalista imputada y “perseguida” POR LA POLICÍA tras descubrir una trama de explotación de extranjeros que salpica a

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal