Peligrosas palabras

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 16 abr 2013

Hemos cruzado una línea. Cuando se insulta —gravemente— a los ciudadanos a los que se debe representar o servir, se pierde algo más que la moderación exigible a todo servidor público. Se rompe el nexo democrático que une la política con la legitimidad. Cuando se pierde el respeto a los ciudadanos, no se puede pretender que estos te respeten.

La ofensiva verbal contra los escraches, sus líderes y sus causas no es casual, ni es espontánea. Obedece a un plan. Profundamente equivocado —y peligroso— pero un plan. Saben lo que hacen, aunque no sepan lo que dicen. Las palabras se contorsionan hasta más allá del error y el exceso. Se vuelven irreconocibles. Y, sin ellas, no hay política. «En el mundo académico las ideas falsas no son más que falsas, y las inútiles pueden ser divertidas, pero en la vida política pueden arruinar la vida de millones de personas», afirma Michael Ignatieff. Y no le falta razón.

Persistir, conscientemente, en la distorsión del lenguaje es extraordinariamente grave en política. Sin contención responsable te conviertes en un hooligan y en un pirómano. La moderación del lenguaje es el pilar central sobre el que construir espacio público democrático. La ponderación y la ecuanimidad completan los fundamentos de lo público porque privilegian los argumentos a los prejuicios. Romper deliberadamente esta base es perverso e irresponsable. No hay arquitectura democrática sin cultura democrática. Decía Abraham Lincoln que «hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios». Hay quien no ha comprendido que la misión de un servidor público es incompatible con la de un agitador.

María Dolores de Cospedal ha cometido tres errores: ha exagerado, ha manipulado y ha humillado a las personas a las que ha acusado. Los escraches son discutibles y, probablemente, perjudican —involuntariamente— a la causa que defienden, pero no son fascistas, ni terroristas. El nazismo es otra cosa. Y mentarlo sin pudor, ni rubor, es obsceno. Cuando un dirigente político de su responsabilidad confunde tan intencionadamente la realidad deja en evidencia, para la mayoría de la opinión pública, algo más que su incapacidad: muestra su moralidad.

Este paso, quizá, invalida para la gestión política (además de desacreditarla), a la secretaria general del primer partido del país. No es un tema menor. Y dejará una larga huella sobre su trayectoria y su mentor. Se impone una rectificación formal y estratégica. De Cospedal es la colaboradora «excepcional», que nunca le ha dicho que «no» al Presidente. Y un «magnífico ejemplo a seguir», afirmó rotundamente Rajoy hace pocas semanas, en plena crisis por la gestión del caso Bárcenas. Pero sin criterio propio (o sin capacidad o voluntad para tenerlo, para decir sí o no, según la situación) no hay discernimiento y, sin discernimiento, no puede haber ni se puede ejercer la responsabilidad. Esta es la cruda realidad. Y este es el mensaje de fondo que queda.

Aquel elogio gallardo, que ensalzaba la lealtad y la valentía, se torna —progresivamente— en una sombría revelación. Y abre muchas preguntas sobre el modelo de liderazgo y de relación que establece el Presidente. «Esas lealtades fieramente incondicionales —a un país, a Dios, a una idea o a un hombre— han llegado a aterrorizarme», decía Toni Judt. Cuando una cooperación política y personal se basa en la adhesión incondicional, la ciencia política sí que tiene un nombre muy preciso para ella.

Rajoy debe pedir a la mujer que nunca le ha dicho que no que cambie esta línea argumental y olvide este estilo provocador. O de lo contrario, muchos ciudadanos pensarán que no quiere pedírselo. O no puede. O no le conviene.

Hay 42 Comentarios

Realmente se trata de injurias, que descalifican más al que las dice que al destinatario. En un responsable político, que debe procurar ser respetuoso y comedido, es de todo punto inadmisible. Pero claro, esperar que esa señora dimita o sea cesada es ilusorio en este pais en el que tal cosa no se da ni cuando los pillan con los sobres de un lado al otro.

me gusta como esta escrito, pero lo veo todo tan plitizado y parcial, que lo último que se me ocurre a mi ya es hacer caso de nadie

Unas palabras muy chungas en estos tiempos tan tristes.

Antoni, bravo por tu serenidad y valentia...

...esto de la Cospedal es un insulto a la historia, a la verdadera historia del sufrimiento de aquellos que padecieron el 'nazismo' en carne propia...esta mujer lo que ha reflejado, cada vez que habla en público, es una ignorancia garrafal acerca de todo...

...se le podia disculpar en temas jocosos y opiniones infantiles...pero ¿ahora? banaliza y despoja de su valor real y emocional lo que fue la más grande tragedia que haya vivido la humanidad...y alli va ella alegremente apostrofando sin más...inconciente del 'castellano' que habla...

Señora Cospedal : usted ha escupido vilmente sobre las millones de victimas históricas del 'nazismo'...
vuestra participación en ese 'gobierno' ya no tiene asidero legitimo...

Me quedo encantado con las palabras del blogero:" La moderación del lenguaje es el pilar central sobre el que construir espacio público democrático.". esa moderacion hace mucha falta en Espanya, donde generalmente los politicos son menos radicales que sus bases.

El artículo es soberbio y de una profundidad en la combinación de autores y citas que me provoca una envidia tremenda. ¡Quien me diese el don de la escritura para poder redactar medio folio con un estilo la mitad del bueno que el suyo! No sólo tiene usted toda la razón con una agudeza y una perspicacia fuera del alcance de muchos de nosotros y pienso que comparar cualquier acto con el nazismo fuera de un suceso de la guerra o del Holocausto es una terrorífica banalización del nazismo y una perfecta muestra de ignorancia de la historia europea.

María Dolores de Cospedal no respeta a ciudadanos que reclaman derechos constitucionales de manera pacífica. Sí, peligrosas palabras.

cual sera la razon ?decir si a los recortes si que puede.....

Muy buen artículo. Lo comparto en mi muro. Felicitats.

Buena información!

Me pillan las palabras de Cospedal leyendo Beríín. La caída, 1945, de Antony Beevor, justo cuando el historiador británico cuenta el momento en el que los aliados, en su avance hacia la capital alemana, descubren en uno de los muchos campos de concentración nazis el uso que hicieron éstos de cuerpos humanos para hacer jabón. Eso es sólo un relato más de las incontables barbaridades que perpetraron los nazis, antes y durante la 2ª Guerra Mundial. Yo ya estaba convencido de que España está hoy día gobernada por los peores, pero las declaraciones de la secretaría general del PP llamando nazis a los que protestan contra los desahucios ha sido revelador. Ese lamentable insulto hacia esas personas me revela la estrategia política del PP: la de que un buen ataque es la mejor defensa, algo que precisamente los nazis inventaron para lograr el poder. Cospedal sabe que las no-medidas del gobierno de Rajoy para solucionar el problema de los desahucios son injustas, arbitrarias y no defienden al débil sino al poderoso, y es por eso que insulta de esa forma, antes de que la sociedad se lo reproche. Qué triste forma de hacer política y como usted bien dice, qué peligroso.

¿Cospedal debe saber mucho de nazismo, no?. Sólo los nazis saben de verdad lo que hacen. Si preguntas a los ciudadanos, que no súbditos, que protestan en la calle por culpa de haberse quedado sin casas que es el nazismo a lo mejor no saben lo que es, pero la Cospedal si que lo sabe bien, ya lo creo, se sabe la teoría y la practica, ya lo creo.

Suponer inteligencia a la Secretaría General del PP es pedirle peras al Olmo, es vulgar, ignorante, cínica, soberbia y deshonesta. Me encantaría saber que sabe ella de fascismo, de nacionalsocialismo, como lo entiende, que interpretación tiene de su rol en la Historia contemporánea, pagaría por oír sus argumentos que seguro, harían sonrojarse a la sociedad entera, por otorgarle a esta mindundi tanto poder sobre nuestras vidas.

Mª Dolores de Cospedal posiblemente se haya equivocado y seguramente, como dice el articulista, haya ofendido innecesariamente a muchas personas de buena fe. Es más, no la considero una buena política. Se equivoca con mucha frecuencia. Eso aparte de no estar yo de acuerdo con sus ideas. pero dicho eso, la ley que está dejando a muchas personas en la calle se llamó "desahucio exprés", y, junto con la ley 13/2009, que hicieron Beatriz Corredor y Carme Chacón, la ley 37/2011 la hizo Francisco Caamaño, y desde entonces no se han reformado. Y cualquiera que vea las exposiciones de motivos de dichas leyes, que vaya a protestar ... a la sede... ¿del PP? Me parece que yerra el tiro. "Detrás de las manifestaciones de ciertos líderes hay un plan", dice el artículo. Pues claro. ¿Y no hay un plan detrás de los escraches? Pues claro, no salen a tomar el sol los que protestan. Decir las cosas a medias no está bien. Unos protestan y otros piensan -y yo con ellos- que aflojar en exceso los métodos de realización del crédito hipotecario haría aún más difícil la obtención de crédito. Es fácil la demagogia: ¡suprimamos los desahucios! Y detrás las hipotecas! y detrás los créditos, y detrás la banca: todos a vivir en cuevas.
Me gustaría que alguien diese cifras del número REAL de ejecuciones hipotecarias (no desahucios de inquilinos, pero también) que ha habido el último año. No llegarían ni al 0'00001% de la población española. Y partece que estamos ante el problema del Fin del Mundo...
Un saludo.

cuando se pierde el respeto a los ciudadanos, no se puede esperar que estos te respeten, ahí queda

Sempre tan agut i perspicaç, Antoni!

Qué envidia me da el progre, siempre con la razón de su lado, qué suertudo. No como ese pardillo canario que decía que pegaría una hostia si acosaban a su hija o lo dicho ahora por la secretaria del PP

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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