Política y yates

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 01 abr 2013

Todos tenemos un pasado. Pero para un político, casi siempre, su pasado es su futuro. Y tiene toda la razón Alberto Núñez Feijóo cuando dijo, en 2009: «Un alto cargo no puede estar en malas compañías». Cuesta comprender que, con semejante techo de vidrio, Feijóo no dudara en lanzar piedras contra el tejado del candidato del BNG en la campaña de aquel año, con relación a otras fotografías, con yate y personaje turbio incluidos en el encuadre. Las palabras, en política, como sucede con el pasado, también vuelven… y nos recuerdan —hasta avergonzarnos— que la moral pública exhibida en su momento como virtud o mérito, no resiste la verdad —y el contraste— de la moral privada revelada o descubierta.

El poder político siempre se ha sentido acomplejado con el poder económico, y con su versión lujosa y opulenta. Las diferencias de ingresos entre nuestro cargo público mejor pagado y las nóminas, incentivos, bonus, stock options e indemnizaciones que se manejan entre los responsables de corporaciones (no necesariamente grandes) es abismal. Debe ser duro —y tentador— no asociar dinero a poder. Duro pero ejemplar y conveniente en democracia. Y un presidente, habitualmente, tiene bastante poder, pero no necesariamente bastante dinero. O no debería, mejor. Este contraste, cuando es asumido sin complejos y con tranquilidad humilde es parte de la grandeza de la ética política y democrática. El poder democrático no tiene los mismos fundamentos que el poder económico. Ni los mismos valores.

Por eso, cuando un empresario (o una persona afortunada) presta un helicóptero o un avión para la campaña electoral por ejemplo (como ya le sucedió a Feijóo), paga una cacería un fin de semana en una finca o en la sabana, o bien te invita a un agradable paseo en yate… hay que activar todas las defensas mentales y ser capaz de decir, simplemente: «no, gracias». En caso contrario, el riesgo de que esa actuación (que se convierte en relación) sea considerada impropia (ilegal o inmoral) es muy alta. Y la tentación de gestionarla de manera reservada, discreta o secreta es golosa… hasta que te fotografían. Y la verdad siempre sale… en forma de cuentas pendientes, chantajes o debilidades. O en forma de periodismo de calidad o de ojo ciudadano con móvil en la mano. ¿Tiene Feijóo otras fotos (otras relaciones) que le comprometan?

Los yates, en especial, han sido el escenario de muchos contextos políticos, y de no pocos errores. Tienen morbo. Las fotos de jóvenes en los yates de Silvio Berlusconi, o las vacaciones pagadas sobre una eslora de 60 metros de Nicolas Sarkozy, han alimentado (y confirmado) la peligrosa relación entre lujo y política. Además, los marcos mentales de la publicidad y el cine han machacado adicionalmente nuestro imaginario. Y los yates son sinónimo, también, de placeres inalcanzables, ocultos y excepcionales. Y de dinero, mucho dinero.

España es uno de los grandes países con longitud de costa, y los deportes náuticos, así como la pesca, forman parte de nuestra identidad y configuran nuestra personalidad. Y aunque han crecido la industria y los servicios de la navegación de recreo como un estímulo y un atractivo a nuestra oferta turística, los yates siguen estando asociados también —en nuestra iconografía y cultura— al poder político: recordemos el ya desguazado Azor del dictador Francisco Franco, y todos los Bribones (hasta XV) del rey Juan Carlos I.

Feijóo puede estar en algo más que un aprieto embarazoso. Y la táctica de acusar a la prensa que las revela o a perversos intereses (¿o rivales escondidos?) que quieren «truncar su carrera», no empañara la visión diáfana de las fotografías. Y el recuerdo de su cruzada contra sus opositores en 2009 es muy reciente… y memorable, así como sus hábiles y diferenciadas posiciones respecto al caso Bárcenas, por ejemplo. Ha exhibido e impartido mucha ética. Las explicaciones de Feijóo deben disipar más que dudas (afirmar que son «simplemente unas fotos», no parece muy sólido), o las especulaciones minarán su trayectoria y el futuro de quien bien pudiera ser un relevo de Mariano Rajoy

Hay 18 Comentarios

Como las explicaciones de Feijóo no han disipado nada, ahora se lanzan los populares a introducir la censura en pleno siglo XXI http://deseducado.wordpress.com/2013/04/05/la-libertad-en-peligro-el-affaire-feijoo-y-gonzalez-el-censurador/

Recurro de nuevo al refranero para opinar sobre Feijóo
No solo hay que serlo sino también parecerlo, dijo Julio César refiriéndose a su mujer Pompeya... Pues eso, que se lo apliquen todos que falta les hace.

Hola, amigos. Amigo Witness, una cosa es tratar con naturalidad a cualquier persona y otra es irse de paseo en yate con ella y tomarse fotos de recuerdo. Y sin necesidad de ningún tipo de investigación, por tonto y despistado que yo sea, sí sé a qué se dedican mis amigos. En cuanto al refrán, por muy sanchopancesco que sea, es más sabio que usted y que yo, porque es sabiduría popular. Si uested ha leído El Quijote, verá que ni siquiera figura en la obra, a pesar de las docenas de ellos que ensarta Sancho. Es el sentido común nada más, que sigue siendo el menos común de los sentidos, por lo que veo. Y si lo quiere más claro, cuando alguien abusa de la confianza de otro, le saca aquello de "¿Cuándo hemos comido juntos usted y yo"? De manera que yo no me voy con cualquiera a pasear en yate sino con los amigos o las amigas. Yo, al menos; no sé usted.

Todo es un ataque al partido del poder. Con estos argumentos bananeros, dan por zanjado los comentarios que poco a poco van poniendo en la picota a los actuales políticos, ésos que tanto han hablado de seriedad, de hacer buena política para los ciudadanos, de trabajar por un país mejor, etc.
Que todos podemos tener un pasado, que a veces no es demasiado agradable, vale, pero hay pasados y pasados...
La mentira se ha convertido en un discurso político como base para todo. Lo primero es negar y después si puedo lo justifico como puedo, aunque tenga que inventarme la tabla periódica.

Finalmente y aunque parezca sorprendente o paradojal...la única manera de salvar 'la democracia' es la legalización de la corrupción; legalizar la corrupción ya !

y...caramba ! las cremas solares se frotan antes del Foto-Op que para no tener rosácea tiene que ser usted más exigente sobre lo que ocurre en sus espaldas...

Carta de un humilde contribuyente español a la troika comunitaria

Don Francisco:
Ese suyo, precisamente, es el tipo de razonamiento "sanchopancesco" que pretenden colocar en la mente de la opinión pública quienes han traído a primera página esta huera vacuidad vacía que algunos llaman escándalo mayúsculo desde la completa falta de mesura en el uso de los calificativos. No sé ud. pero un servidor ha conocido todo tipo de personas y las ha tratado con naturalidad desde la completa ignorancia de cuáles fueran sus actividades privadas. ¿Qué debería hacer un ciudadano cualquiera? ¿Montar un sistema propio de información para elucidar hasta los más íntimos secretos de aquellos con los que entra en contacto? ¿Debería un político usar su posición para hacer seguimientos a particulares en lo que sería una flagrante violación de la Ley? No. Todo este asunto es un simple montaje de agit-prop destinado a dificultar, en la medida de lo posible, tanto la labor gubernamental como la culminación exitosa de la presente legislatura. Un servidor tiene sospechas más que fundadas de que tales intenciones propagandísticas tienen poco que ver con el futuro de la nación y sí en cambio mucho con la necesidad perentoria que algunos tienen de contar un partido amigo en la Moncloa. Pero, claro, ni siquiera el jinete del Rucio tenía un refrán apropiado para el caso.

Hola, amigos. Aunque sus relaciones sean muy puras y sanas, un buen político debería saber bien cuáles son las intenciones del otro, de los otros. Y si no podemos acusar sin más a Feijoo, no podemos evitar que pase por la mente de quien sea aquello de "dime con quién andas y te diré quién eres". Entonces, el señor Feijoo es una de estas dos cosas: o muy inocente o muy compadre. En ambos casos, no creo que merezca ir mucho más allá de donde ha llegado en su carrera política. Nuestros pepistas sigan echándole la culpa al sofá... Estímulos adicionales para el juez RUZ. Siga, siga trabajando, señor juez, que Fuenteovejuna está con usted. Veamos si es verdad que el señor RAJOY ganaba más siendo registrador de la propiedad que con la platica que le pasaba el señor BÁRCENAS, el poderoso señor BÁRCENAS. Yo no me lo creo, no sé tú, no sé ustedes.

Tal parece que estemos ante el típico intento de crear en la opinión pública, por medio de la acumulación de hechos insustanciales colocados primera página y la magnificación de falsas apariencias convenientemente enmarcadas por la ambigüedad,  un nivel de desconfianza tan elevado que haga de la sola mención del perjudicado con tales sobrentendidos manipuladores un sujeto merecedor de todos los males del infierno. Ha hecho bien Feijoó en señalar los arteros - y ya habituales- procedimientos del "mensajero" porque hay todavía quienes, arrebatados por el u de la bandería, tienen grandes problemas oftalmológicos que les impiden enfocar la vista sobre lo obvio.

No es la primera vez, ni será la última, en que la maledicencia crea realidades virtuales mediante el aquilatado procedimiento de inventarse un escandalillo sin el menor sostén. Si compartir encuadre con un condenado por los tribunales fuera motivo para la recriminación política o -¡nada menos!- para exigir la dimisión de un cargo electo, entonces media cúpula socialista (duda: ¿me estaré quedando corto?) tendría que emprender el camino del destierro. No sólo Feijoó no ha recibido imputación alguna por corrupción, sino que ni en los juicios abiertos y cerrados al individuo que aparece en las famosas fotos enarboladas por El País, ni en ningún otro procedimiento el Presidente de la Xunta ha tenido que defenderse o testificar sobre cualquier trato de favor o presunto delito relacionado con su actividad política en Galicia.

Vaya noticia más tonta. Yo hace 15 años me hice una foto en una excursión con un grupo de amigos, y entre ellos está uno que actualmente está en prisión por estafa. Según eso, ¿de qué diantres soy yo culpable? Es que aunque el preso siga siendo mi amigo, que no es el caso y más bien porque la vida pasa y no sus circunstancias delictivas, ¿qué culpa tengo yo?
Por favor, a Feijóo se le podrá culpar de muchas cosas supongo, pero la tontería esta de la foto es, aparte de una chorrada, un argumento rastrero. Lamento decirlo, pero es así.
Típica noticia para carne de foreros de periódicos airados y poco reflexivos.

Enésimo ejemplo del cuento de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Lo de siempre. Mientras la gente siga tragando... Eso sí, parecía que este hombre no había roto un plato en su vida pero mira tú por dónde...

...El vino en un barco, en un barco vino y en el mismo barco que vino se fue...(canción popular aplicable a Feijoó y a su ambicionada posición en su partido, ya se veía como delfín sin dedazo de Rajoy). Ahora resulta que todos, toditos, todos son culpables de esas fotos, desde Manuel Rivas hasta Garzón o Marlaska, pero para nada el tipo que sale con cremita por la espalda...gensanta.
Saludos

¿Seré esta nuestra única esperanza?¿Serán los puñales de las luchas internas los que nos libren de esta gentuza?. Antes (incluso ayer) tendía a pensar que el avance de la democracia participativa haría la limpieza, pero al parecer no: la vieja política de siempre, los bárcenas y los rajoy degollándose... eso nos dará, tal vez, un respiro.

Feijóo, sabiendo que esas fotos existían, de modo libre y voluntario situó muy alto el listón de la tolerancia a las amistades de los políticos que pudieran ser equívocas(ni siquiera claro está delictivas, sólo sospechosas). Así a Anxo Quintana lo crucificó mediáticamente por una fotos en las que aparecía Anxo- cuando aún no era vicepresidente de la Xunta- con un empresario(ojo a la diferencia, que no era ningún narcotraficante) y ello, esa pureza inquisitorial de Feijóo, coadyuvó a la caída del gobierno y propició la llegada del PP y de él mismo a la presidencia. Y ahora, por unas tofos- solo eran unas tofos las de Anxo, pero no hubo matices para Anxo- dice, marea, conspiraciones y que no dimite. Nada digo más que es deleznable su diferente vara de medir y que debería dimitir, por tener amigos narcos, o por ser un estúpido que no se entera o por usar ese baremo con otros para llegar a donde ha llegado
Nota,. Ultimamente todo delincuente que se precie dice que no se arrepiente de nada, que tiene la conciencia muy tranquila y que si se terciara volvería a hacer lo mismo (imagino que excepto dejarse pillar). Me sonroja que Feijóo no se haya salido de ese guión, no siendo como no es ningún delincuente. Solo se trata de un político sin escrúpulos de conciencia. Un trepa

Hasta hace unos años una hemeroteca era un horrible lugar mohoso y con olor a papel podrido en donde tenías que chuparte el pulgar mil veces para pasar páginas y tragarte los micróbios y los bacilos, pero ahora plas !! magia potagia !! apretamos " archivo " en el ordenata y aparece todo .... estos pobres politicastros de mierda están tan agoviados que no se han enterado de que se ha inventado el interné y de que ya no nos cuelan una, que el vulgo nos enteramos de todo, o de casi todo, ¿ quien le esparce la crema solar a Feijóo ? !! Eso no lo sabemos !! Pero seguro que se llamaba Nadia, o Yhasmina, o Carmela, o Lady Vanesa, pero lo que todos los ciudadanos sabemos es que alguien le esparcia la crema.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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