Revilla o el triunfo de la ‘politaintment’

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 06 jul 2013

Revilla«Oigo que Bárcenas juega al mus con los presos en la cárcel, los despluma seguro». Con esta humorística frase se descolgaba el martes Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, en su cuenta de Twitter. Tuvo 750 retuits. En su cuenta de Twitter tiene cerca de 332.000 seguidores, a los que responde y con los que interactúa diariamente. Es, en términos de la Red, una estrella online. Y no es futbolista ni artista. Sus ocurrentes frases, llenas de guiños políticos y de humor, son rápidamente difundidas.

Revilla es todo un fenómeno, pero no solo en la Red, a la que mima y escucha, sino también en cualquiera de sus actos en toda España y en todos los medios de comunicación, que luchan por tenerle en pantalla. La excusa inicial fue la presentación de su libro, «Nadie es más que nadie» (que es número uno en ventas y va ya por la edición número 23, tras agotar 200.000 ejemplares), pero sus entrevistas y declaraciones han dado mucho de que hablar, tanto, que es toda una estrella y uno de los políticos mejor valorados de España. No lo es estrictamente por su gestión (en 2011 perdió las elecciones cántabras) sino por lo que dice y, sobre todo, por cómo lo dice. Sus apariciones en prensa y televisión, además, le granjean la simpatía del público por sus críticas mordaces al resto de políticos, especialmente al Gobierno. Revilla se vende como un político diferente y dice (o piensa) exactamente lo que la ciudadanía quiere escuchar, con críticas constantes a los políticos por su gestión de la crisis y sobre el contexto político actual.

Hay algo «gore» en sus críticas. Se regodea ridiculizando al poder.  Se aprovecha del enorme descrédito de la política y de los partidos. Es, en parte, un exponente de la política bufa, la que sustituye el argumento por el chiste, la crítica por el chascarrillo. Es la revuelta cómica. Tan inocente como demoledora. Se trata, parece, de reírse de los demás, descubriendo sus debilidades, ridiculizando supuestos encantos o atributos. Señalando sus errores. La multitud, en forma de audiencias ávidas de nuevas sensaciones, ataca a sus políticos o famosos. Una revuelta cómica sacude los pilares de confianza y reputación de aquellos que se consideran intocables.

Como político, ya era popular entre la población española por su estilo dicharachero, por sus chistes y apariciones en programas de TV, como el de Buenafuente. También por llevar siempre anchoas a La Moncloa en las entrevistas con su inquilino, a las que llegaba en taxi. Ahora ha continuado y mejorado exponencialmente su visibilidad pública. Invitado en El Hormiguero, cocinando −y ganando− a Chicote en un concurso de cocina… las cadenas se pegan por tenerle cerca, porque sea el plato fuerte de sus programas, con lo que tienen asegurado unas risas, contenidos siempre interesantes y, sobre todo, una buena audiencia. 

En el siglo XXI, el politaintment triunfa. Los medios de comunicación lo necesitan para conseguir mantener o aumentar a su audiencia, y Revilla lo borda. El objetivo no es solo informar al público, sino también divertirle, entretenerle. El expresidente cántabro dispone de esa gran capacidad de comunicación, donde domina perfectamente los fundamentos de la cultura popular, desde el refranero hasta el conocimiento básico de la economía primaria (la vinculada a la agricultura y al mar), que tienen siempre un cariz muy pedagógico. No aburre, no alecciona, solo dice lo que piensa y lo que queremos escuchar en un político. No es, exactamente, un populismo tremendista y apocalíptico, sino que está basado, a menudo, en el humor, en la empatía, en ser uno más, como cualquier ciudadano. Revilla, el que antes fuera un político, hoy se comporta como alguien distinto, más que un cómico. Es el reflejo de la política cómica, que se abre paso −con pretensiones electorales− en Italia o Islandia, como antes lo hizo en Francia o en Estados Unidos. Aquí reside su secreto. Es tiempo de irreverentes, sarcásticos y bufos. La risa y la guasa como sucedáneo de la indignación.

Foto: Javier Cotera

Hay 81 Comentarios

Yo veo un hombre honesto de toda la vida. Haberlos los hay y no salen por la tele. Este si que sale por la tele.

Es único, como picaso, como einstein, como cervantes, como davinci...Y si a alguién le molesta que se ...oda

Por dios, que un tipo que ha formado parte del gobierno de una comunidad autónoma durante 16 años (presidiéndola incluso), en plena burbuja, con especiales responsabilidades en el el área de urbanismo y presencia en el consejo de Caja Cantabria (entidad técnicamente quebrada y endosadora de "preferentes"), vaya dando lecciones de honradez antisistema con la complicidad de los medios de comunicación nacionales... indica lo poco que éstos se preocupan por la realidad de un pequeño territorio como Cantabria. Si se hubieran preocupado por conocerle, sabrían que clase de pájaro es éste.

¿Nadie le pregunta por Caja Cantabria? ¿Por las innumerables sentencias de derribo dictadas en la región? ¿Por el destructivo urbanismo del litoral cántabro? ¿Por el estado comatoso de la economía cántabra? ¿Por las serias dudas que afectan a su consejero y correligionario el Sr. Marcano?

A Revilla que le compre quien no le conozca.

Este articulista debe de estar muy establecido en el establisment político nacional. Prefiero este "exponente de la política bufa . . . " que a toda la banda de políticos y periodistas que dirijen este país. Este tío no es un Jesús gil o un mario conde.Casi todo lo que dice me parece bastante razonable querido Antoni

Pues yo no lo soporto, ni me hace ni pizca de gracia. "Dicharachero" lo cambiaría por plasta. Un pavo egocéntrico. Cuánto daño están haciendo Tele5, Cuatro y la Sexta con sus "debates" y sus tertulias.

Querido Antoni, la presencia de Revilla en la escena política nacional no es nueva, como apuntas. Siendo presidente de Cantabria fue un personaje de interés por su visión de la política y su peculiar estilo a la hora de comunicar. He ahí, creo, su forraleza. Uno, ademàs, no solo tiene que decir lo que piensa sino pensar lo que dice y hacer lo que piensa. Revilla, hasta donde le conozco, cumple esas premisas. Recuerdo ahora el episodio vivido uno de los último 12 de octubre como presidente de Cantabria, en el desfile militar en Paseo de la Castellana. Tengo cierta simpatía por él, por su forma de analizar la realidad y por su visión " a ras de suelo" de lo que está sucediendo. ¿Pelín populista? Puede ser. ¿Bufón? No lo creo. Por otra parte, no creo que él contribuya al descrédito de nuestros políticos y de nuestro Gobierno. Ellos se desacreditan solos y lo hacen, como vemos, con soltura y éxito.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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