Errores y mentiras

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 13 ago 2013

En el libro Els Mandarins, su autor −Rafael Nadal− recoge una afirmación de Mariano Rajoy refiriéndose a los ciclistas en las competiciones de élite: «A ver, si todos se dopan, ¿dónde está el problema? Al final, el que gana sigue siendo el mejor». Nadal es un periodista con una larga trayectoria profesional y estoy seguro de que no se arriesgaría a transcribir una demoledora frase así, si no fuera cierta. Con los meses, aquel pensamiento deportivo se ha convertido en algo más que una reflexión peligrosamente inconsciente e irresponsable. Se nos muestra como un síntoma o una revelación. Una manera de entender la vida. «¿Dónde está el problema?», se preguntaba el Presidente, «si todos se dopan»…

Esta banalización resulta preocupante. Tanto como el relativismo moral y político. Refleja aspectos de la personalidad del Presidente sin los cuales no podemos entender lo que ha pasado, lo que pasa… y lo que puede suceder. Probablemente, Mariano Rajoy sienta una profunda irritación al ver que quien le acusa ahora fue acusado −y condenado− en el pasado; quien le ataca, fue antes aliado; quien le traiciona, antes fue beneficiado. Es decir, puede sentir −en lo personal− que la confrontación política por el caso Bárcenas es farisea, torticera y desleal. Además de considerarla inoportuna y antipatriótica, acusando de ello gravemente a la oposición, en el pleno del pasado día 1 de agosto. Pero no se trata de lo que siente Rajoy… sino de lo que es. De lo que ha dicho y de lo que ha hecho. Y de la concordancia entre lo que piensa, dice y hace. Eso es la política democrática. O debería serlo.

Rajoy, que no había aceptado errores, los asumió hace pocos días: «me equivoque», dijo rotundo y liberando el corsé del innombrable con el que había −y habíamos− vivido estos largos meses. Pero mantuvo (y mantiene) que no ha cometido delito alguno: «no me voy a declarar culpable porque no tengo constancia alguna de que mi partido se haya financiado ilegalmente». No le consta. Es más, no es culpable… porque «no me considero culpable». Así lo dijo. Textual. He vuelto a releer su intervención. Y me sorprende que no proclamara clara y sencillamente, ni una sola vez, la contundente afirmación política: «no soy culpable» o «soy inocente». En cambio utilizó –ahora me doy cuenta de su posible importancia- la formula judicializada de «no me voy a declarar culpable» (hasta siete veces la utilizó, aunque en una de ellas precisara: «no me voy a declarar culpable porque no lo soy»).

Quizá la opción escogida forme parte de la deformación profesional del Presidente o, por el contrario, sea una calculada expresión de forma jurídica en un debate de fondo político. O bien un argumento adicional a la construcción del nervio central de su comparecencia: que en un estado de derecho todos somos inocentes hasta que no se demuestra (en los tribunales) lo contrario. En cualquier caso, no fue un desliz, ni un detalle menor. Todo lo contrario. Fue una decisión estratégica.

No soy jurista, pero me parece que no es lo mismo no declararse culpable que ser inocente. De la misma manera que, seguramente, no sentirse mentiroso, no es lo mismo que decir la verdad. Pero por lo que se va a juzgar −políticamente− al Presidente no es por su interiorización de sus propios actos y sus palabras. Ni tampoco se deben analizar desde la perspectiva de la psicolingüística, que afirma que el lenguaje es revelador de nuestra narrativa interna, de nuestro equilibrio emocional… Lo importante es lo que representan para los demás, políticamente. Y, en especial, cuando son dichas como afirmaciones en sede parlamentaria donde −cabe recordar− tienen eficacia probatoria en un proceso judicial.

Rajoy se equivocó. Cometió errores. Pero que las probables contradicciones entre lo que dijo en sede parlamentaria y lo que vamos conociendo estos días −en los medios de comunicación o en los juzgados− vuelvan a ser simples errores (con la gravedad o consecuencias de los mismos), o flagrantes mentiras, es lo que se va a dilucidar en las próximas semanas. Quizá, algunos errores puedan ser perdonados por los electores. Las mentiras, no. Ni por los electores, ni por la justicia. Se paga por ellas. Hemos pasado de escuchar su versión a examinar la verdad. Veremos cómo resisten ambas en permanente contraste. Esto no ha acabado. Empieza ahora.  

Hay 39 Comentarios

La estrategia de Rajoy es la confrontación. Eso, quedó claro el 1 de agosto en su discurso. Ahora bien, un tipo de confrontación que le permita proyectar la imagen de que él pone las cosas en su lugar, PERO, sin arriesgar nada o haciéndolo minimamente. Un perro puede enseñar los dientes e incluso avanzar. Pero no significa que morderá. Se debe, esencialmente a que Rajoy se sabe con un recurso imbatible (tradicionalmente en España), sabe que cuenta con algo llamado impunidad. El peor momento, le ha tocado en la mejor circunstancia. Son partido de gobierno y son mayoria parlamentaria. Además, cuenta con la bala de plata, porque cualquier investigación sería hecha por los mismos bellacos del sistema tradicional mutuamente connivente. Imposible mejor..... el gobierno investigando al partido de gobierno. Se cumple con la justicia y asi todos contentos.
Pero la impunidad, es el drama sangrante de los españoles. Y solo los españoles tienen la última palabra. Esa es nuestra bala de plata. La última palabra.

La frase (en realidad son tres) que mejor define a Rajoy y lo pinta de cuerpo entero. Con ella, no hay más que analizar, está todo: su forma de entender y atacar las cosas: «Todo lo que se refiere a mí y a mis compañeros de partido no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera, es total y absolutamente falso.»

Un viejo pescador de mi tierra, cuando le contaban algo que resultaba difícil de creer,bien por exagerado o por que era una bola intragable, contestaba amablemente: " Esa mentira no es verdad ". Cada vez que oigo a el Rajao o cualquiera de los miembros de La Banda de Trinidad dar explicaciones de cualquier tipo me viene a la memoria Victoriano (alias El Oso) que así se llamaba mi amigo y su diplomática frase.
Pero hay aún más, un aforismo de la sabiduría popular, que es indudablemente las más sabia de las sabidurías ( llegó a inventar el fuego, el pan tumaca y el ordenador) dice: "Una verdad a medias es una mentira" y todos sabemos que el Rajao utiliza la técnica de las medias verdades de forma compulsiva.
Y como hoy estoy de aforismos y frases geniales voy a citar para terminar una de los grandes filósofos Gabi, Fofó, Miliki y Milikito ( Los de la gallina turuleta vamos...) : " Siempre que pasa igual, ocurre lo mismo "

Excelente el resumen de Ciro. Cometen un error garrafal todos estos mentirosos que nos gobiernan, están seguros de que saldrán indemnes, como lo han hecho siempre, solo tienen que "mantenella, no enmendalla" pues tienen la experiencia de que eso es lo que más rentable les va a salir. ¿Que más da? si siguen sacando votos ¿que más da? si conocen tan bien la "jurispericia" y tienen tan hábiles abogados que saben que no lo van a pagar. Pero su impunidad es la impotencia de todo un país, si no podemos atajar esto es que no podemos hacer nada, de ahí el desanimo general y la falta de esperanza. Además, a todo esto, lo que se desprende de las declaraciones de hoy es que el dinero entraba a espuertas en el PP, entraba tanto que no lo podían controlar ¿Y por qué no se sigue el rastro del dinero? Quien lo dio, por qué, y cuales fueron los réditos. Busquemos también al "cliente", que es quien ha comprado la soberanía popular.

Cuando Rajoy, en el Parlamento, no reconoce implicitamente que es inocente, es porque anida en su sentimiento que es culpable de algo. Pero no solamente de haber colocado a Bárcenas donde lo colocó, no. Es culpable de mucho más. Rajoy sabe que fue con un discurso estudiado para no parecer culpable de la financiación ilegal del Partido Popular. Así como de los sobresueldos que se cobraron, él también. Sus asesores le recomendaron que admitiese que se equivocó nombrando a Bárcenas. Si hubiese sido por él, no lo hubiese consentido, pero políticamente repara ciertos daños que son difícil de asumir con facilidad.
Rajoy tiene un problema muy grave y es él mismo. Ese comentario de que" mientras todos vayan dopados, ¿dónde está el problema?", es gravísimo y además explícito. Admite que si todos los partidos se financian ilegalmente, ¿dónde está el problema?. Rajoy es el problema de este país. Ya no hablo de su política, que también. No podemos permitirnos tener un presidente de esta catadura. Es inmoral, mentiroso, irresponsable, mal gestor. No sé, tiene tantas cosas en contra que ha tenido que venir una crisis institucional de este calibre para darnos cuenta de que Rajoy no es de fiar. A veces las crisis nos enseñan dónde están las piedras del camino para no volver a tropezar con ellas. Mucho me temo que en este país algunos tropezarán en la misma piedra una y mil veces. Lo veremos cuando lleguen las elecciones.

Nose, realmente llegados a este punto no se que pensar. Por esperar, espero que solo se trate de un presunto delincuente que ha engañado a muchos, demasiados, porque de lo contrario, independientemente del signo político será un duro golpe para toda la ciudadanía.

este es un blog donde se tratan temas de actualidad desde el punto de vista de una juventud cada vez mas preparada y concienciada.
http://jovenesconopinionyganasdetransmitirla.blogspot.com.es/

Siempre estamos igual.
Las vueltas que da la vida, y es que no resulta igual ver los toros desde la barrera, que tener que driblarlos en la arena viendo lo pitones pasar por el lado y ensartar a más de algún incauto.
Hace cuatro días veíamos a algunos ciudadanos y ciudadanas sacados de sus casas a la fuerza por no poder pagar al banco.
Desahuciados y sin rescate.
Ni negociación posible.
Y se veía como un mal necesario de nuestro estado de derecho.
Las hipotecas sin pagar, dan lugar y ocasionan los ya vistos embargos.
Incluso se dijo por ahí, que la gente era culpable por inconscientes, de querer una vivienda digna a partir de un salario y aceptar una hipoteca.
Hipotecas ofrecidas un poco al por mayor por todo el mundo bancario.
Haciendo culpables a la gente por querer vivir dignamente.
En un estado de derecho.
Y democrático.
Con el dinero público no debiera poder jugar nadie, fuera quien fuera y menos desde la premeditación y la alevosía de saberse a resguardo.
Intocables.
La gente del montón, ciudadanos en toda regla, cuando se quedan en paro y no pueden pagar la hipoteca, dicho sea de paso, concedidas en plan alegre.
Son desahuciados, y además han de seguir pagando lo pendiente al banco de turno.
Más los intereses.
Porque aquella vivienda, ahora, hoy, resulta que vale poco, cuatro chavos.
Cambiando el valor de las cosas de un día para otro, por arte de magia.
Sin rescates los unos y sin rescates todo el mundo, en un país democrático.
Y como Dios manda.
Todo el mundo igual ante la ley y la justicia.
Responsables ante la ciudadanía.
Y las leyes.

Hola, amigos. Como estamos en verano y la brisa del mar o de la montaña le sientan tan bien a la gente, allá van unas coplas para que las canten si les da por ahí.

COPLAS MEDIO BURLONAS O BURLONAS A MEDIAS

Los populares son listos,
más listos que Salomón,
quieren los euros de Bárcenas
guardados en el Cantón.

¡Qué tipo tan sinvergüenza
que nos hizo hasta peineta,
ya veremos lo que aguanta
cuando le quiten la teta!

Los jefazos del PP
buscaron salir de pobres:
¡qué bien les vino don Luis
con el reparto de sobres!

Cuando todo era secreto,
Bárcenas era inocente;
hoy que todo ya se sabe,
es un tipo repelente.

¡Vaya manada de ingratos
los jefazos del PP!
En lugar de dar las gracias,
todos se echan a correr.

En lugar de arrepentirse
RAJOY se lava las manos;
¿qué podemos esperar
los sufridos ciudadanos?

Trillo, Cascos y Rajoy,
Arenas y Cospedal:
frente al billete contante
todos sonreían igual.

Esperemos que el juez RUZ
ponga orden en la casa;
será la única manera
de recuperar España.

El filósofo estadounidense Sam Harris dice que el concepto popular de libertad se basa en dos supuestos: 1) que cada uno de nosotros puede actuar de manera diferente a como lo hace, y 2) que nosotros somos la fuente consciente de la mayoría de nuestros pensamientos y acciones. Ambos supuestos, dice, son falsos.
O nuestras voluntades están determinadas por causas previas y no somos responsables de ellas, o son el producto del azar y tampoco somos responsables de ello.

Aun suponiendo que la mente fuera un alma inmaterial, las operaciones inconscientes de ese alma no garantizarían más libertad que las que nos proporciona la fisiología inconsciente de nuestro cerebro. Si no sabemos lo que ese alma va a hacer en el momento siguiente tampoco tenemos control sobre nuestras acciones.
Esta cita de un artículo sobre neurociencia (http://www.tendencias21.net/La-libertad-es-un-espejismo-cerebral_a18492.html) puede servirnos de marco de referencia.
La verdad, la conciencia el yo (el de Rajoy) son instrumentos necesarios para la vida de relación, no hechos objetivos. (El monitor sirve para comunicarnos con el ordenador, no ES el ordenador - aunque lo parezca).
Esta persona tiene problemas para ofrecer un relato articulado y coherente (es lo que hace una persona cuando es funcional).
Ese relato se romperá, tarde o temprano por efecto de las fuerzas que luchan dentro de él (de su partido).
Apuesto 500 pesetas (3€) a que tenemos nuevo presidente antes de 2016.

Rajoy será victima de su propia pasividad. Es complicado creer a un señor que declara: "...todo es falso menos algunas cosas..." ¿Qué cosas son falsas?

Espero que me perdonen mi modesta opinión. Creo que los que estamos inhabilitados moralmente, somos los ciudadanos, los que sufrimos en silencio las desavencias de un presidente, de un partido, de unos golfos que han mentido hasta la saciedad al pobre ciudadano que les a votado y a los que no lo hicieron.
Considero demostrado, al hilo de los menajes enviados, que el Sr. Rajoy era y es consciente de la situación irregular de su partido. Que no me venga ahora con desviaciones lingüísticas, si pero no, aunque parte es verdad...
De prejuicios vamos sobraos, pero no es éste el caso que nos preocupa ahora. Demostrado queda que sí ha habido irregularidades, que los que han vivido por encima de sus posibilidades no son otros sino ellos mismos.
Cuando nos están bonbardendo con que menos cafés, menos privilegios y tantos etc., mire lo que a mí me dá de comer todos los días es mi trabajo y mis años de antigüedad en la empresa, pero ahora me rebajan días libres, sueldo, prestaciones y tantos otros impuestos que ya no sabemos que pasará con nuestro futuro.
Mentir se ha convertido en algo habitual en la política de nuestro país. Eso no lo debemos consentir, no con mi dinero ni con mi vida, para que ellos hagan negocio.
Espero y deseo que la justicia sea justa con quienes hayan sacado partido y engañado.

No es que no esté de acuerdo con usted, que si lo estoy; pero comenzar una reflexión utilizando una frase apócrifa para inhabilitar moralmente a una persona y luego poner en duda sus declaraciones mediante insinuaciones de psicolinguistica se parece mucho a un prejuicio. En resumen: es legítimo desconfiar del presidente del Gobierno y pedirle explicaciones, pero no me lo parece tanto apuntar indicios patológicos (rasgos los llama usted) en su personalidad. sin ser psiquiatra ni haber sometido a Rajoy a examen psicológico. Este tipo de enjuiciamientos "ad hominen" no me acaban de parece bien.

Por su inacción, por su instinto de escaqueo, ahora tenemos un presidente de gobierno que va a remolque de las novedades judiciales.

Su mayor error fue mentir. Su mayor mentira decirnos que todo fue un error.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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