La victoria de Cobos como síntoma

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 17 sep 2013

Finalmente, el Pleno del Tribunal Constitucional (TC) ha rechazado la recusación que contra su Presidente se había presentado por diversas instituciones y administraciones, al conocerse que había ocultado −deliberadamente− su militancia en el Partido Popular, al ser evaluado, como marca la ley, por el Congreso de los Diputados. El TC ha superado la enésima crisis institucional (¿hasta cuándo?) provocada, precisamente, por su máxima autoridad: la misma presidencia, la que debe garantizar, en última esencia, los votos de calidad y que representa −en su cargo y actuación− el símbolo de la inapelable instancia de legitimidad constitucional.

El presidente del TC ha destrozado, con su inexplicable actuación, la deteriorada y escasa confianza del Alto Tribunal que todavía retenía. La sorda, duradera y grave batalla política entre las dos grandes fuerzas parlamentarias, por la renovación de sus miembros, llevó al TC al colapso estético y ético al mantenerse en el cargo una vez vencidos, ampliamente, sus plazos de permanencia. Mientras, sus miembros seguían sentenciando (en casos como el Estatut de Catalunya, haciéndolo sobre una Ley orgánica refrendada por la ciudadanía de Catalunya) al tiempo que la credibilidad de la institución se veía gravemente deteriorada por el bloqueo y la politización de su funcionamiento.

La legislatura del PP, con Mariano Rajoy en la presidencia del Gobierno, debía abrir una etapa de regeneración y revitalización del TC. En lugar de ello, la obsesión por el control político, así como una visión instrumentalizadora del papel del Tribunal, han creado una gravísima situación. El descrédito no puede ser mayor.

La afinidad política de un magistrado no significa, necesariamente, ningún déficit de ecuanimidad ni, obviamente, de falta de profesionalidad. Pero, convenientemente, la Constitución sí que prohíbe la militancia activa a los magistrados, aunque no a los miembros del TC. Resulta, pues, llamativo −y muy censurable− que el actual Presidente no vea inconveniente en militar en un partido, pagar sus cuotas, cumplir sus normas (y sus lealtades), ocultarlo a los representantes parlamentarios que le evalúan, minimizarlo al descubrirse públicamente y no corregir, con una medida de autocontención, el daño causado. Lo grave no es que haya evitado una recusación, con una amplia mayoría que no ve incompatibilidad jurídica para el ejercicio de su función, sino que no la vea él mismo.

Pérez de los Cobos no ha dimitido, pero ha dinamitado la poca confianza que acreditaba su actitud al ocultar un dato clave, argumentar que no hay problema jurídico (e ignorar el político) y no admitir su error con una fórmula reparadora de la dignidad de la Institución al aceptar como conveniente su inhibición en aquellos temas sensibles que, con su actuación, generan sombras y sospechas de posible parcialidad y predeterminación. Por no admitir, ni tan solo ha admitido que se equivocó, ni −en un ejercicio de cinismo insuperable− ha aceptado que se olvidó de dar el dato y que pide disculpas por ello.

De un magistrado no esperamos su neutralidad (imposible), sino su imparcialidad e independencia (exigibles). Y cuando la segunda se ve amenazada por la exhibición grosera, o la taimada manipulación de la primera, lo más digno es renunciar al cargo. O, al menos, a su función en aquellos casos en los que las partes sientan que su derecho a un juicio imparcial está conculcado por la irresponsable actuación de quien debe juzgar y dirimir en situación de igualdad. De un juez esperamos, también, sentido común y decoro: la percepción más íntima y profunda del sentimiento de lo justo.

El bochorno y el deterioro no se superan con mayorías. Pérez de los Cobos ocultó cobardemente su militancia. Esta es su culpa y responsabilidad, no su supuesta incompatibilidad. Y el Gobierno que le propuso pensó −impunemente− que no pasaría nada. Que la verdad, aunque se revelara, nunca sería suficientemente fuerte para derrotar a una poderosa y decidida voluntad política. Pero se equivocaba. Aunque lo han intentado, y lo han conseguido, el daño es irreparable. Y esta vergonzosa victoria jurídica y política se convierte en un síntoma de la derrota ética y estética de nuestra democracia. Así es percibida, creo, por una inmensa mayoría de ciudadanos.

Hemos perdido las formas y, con ellas, el fondo de tantos y tantos conceptos y principios. Cuando lo obsceno se impone, su fealdad no se puede argumentar con naturalidad. Y mucho menos con ribetes de justicia normativa. Así no.

Hay 46 Comentarios

Vamos que nos vamos! Nos falta algún argumento más?

Como bien señala en su articulo, juridicamente no se puede reprobar su elecciòn al frente del TC. Otra cosa muy distinta es el comportamiento ètico de este señor al ocultar su militancia en un partido polìtico. Este tribunal sigue impregnado del mal olor de las dos Españas. Este tribunal es ineficaz por el mal que padece este pais con el bipartidismo.
Con la actuaciòn de este señor, el TC puede generar tal nivel de descrèdito en la ciudadania, que sus decisiones ademàs de inapelables, sean valdias.

Ya es que no se preocupan ni en disimular. Es la forma que tiene el Estado de Derecho español de apagarse cigarrillos en el brazo.

Pérez de los Cobos no parece uno de esos tipos que no saben distinguir el bien del mal y que se utiliza para saber si un individuo es inimputable. Pérez de los Cobos sabe que lo que ha hecho, no la afiliación sino el ocultar el dato de su afiliación, está mal. Pero le da igual, a él y a quien le puso ahí, porque una cosa es distinguir el bien del mal y otra bastante peor que se quiera pasar el mal por bien.

Bonito artículo, totalmente de acuerdo, pero ¿Y QUÉ? El TC está totalmente deslegitimado, como lleva tiempo estándolo. ¿Ahora lo estará más? ¿La gente lo verá más claro todavía? Repito: ¿Y QUÉ? Este tribunal seguirá emitiendo sentencias totalmente apoyadas en un perfil ideológico en concreto, ya lo sabemos ¿Cuál es la solución?

Antoni: si sigues escribiendo los artículos tan claritos y certeros poco nos queda por decir a los participantes del blog .... como mucho un somero análisis de los tres poderes que conforman la Democracia:
- El ejecutivo convertido en una dictadura pura y dura sin el más mínimo respeto ni hasta sus propios votantes. Como dijo Goebels: "Ellos nos votaron, nosotros no tenemos la culpa"
-El legislativo convertido en una simple herramienta "rodillo" del primero.
-El judicial dependiente y absolutamente plegado a los deseos y manipulaciones de los anteriores.
Alguno dirá que nos queda algo del "cuarto poder" la prensa, veremos cuanto tardan en intentar enmudecerla. En nuestras manos está el impedirlo.

Más allá o acá de lo que haya hecho o dejado de hacer este impresentable magistrado la realidad, aquí y ahora, es que el ciudadano de a pie que le queda un poco de tiempo para pensar, y lo acepta, se planteará la inquietante reflexión de si vale la pena vivir en España bajo el sistema democrático. Hemos visto a lo largo de casi cuarenta años de democracia la comisión de asesinatos horrendos justificados por sus criminales autores en base a lunáticas ideas de independencia territorial; igualmente, sin crímenes, asistimos al espectáculo circense de otra independencia catalanista dirigida por unos fenicios y mafiosos dirigentes que, a las primeras de cambio democrático, comprendieron el buen y fácil negocio que era engañar a un electorado al cual desprecian calificándolo sin ocultarlo como charnego para, a cambio, pergeñar ese filibusterismo político encubridor de sus sucísimos negocios al amparo de ese buen perchero que la democracia les regaló; asimismo, contemplamos toda clase de corrupciones de todos los partidos políticos, y de políticos que no merecen tal nombre sino el de delincuentes, cubiertos bajo el mismo benéfico paraguas que la democracia le ha ofrecido y, por si fuera o fuese poco, observamos, cabreados e indefensos, la última imagen de un envenenado pastel, con su guinda presidencial, que nos la presentan todos los magistrados del Tribunal Constitucional -salvo dos- de suprema y flagrante corrupción institucional. Lógicamente, el súbdito de a pie de este podrido andamiaje político que apesta por cualquier lado al que uno pueda acercarse, se pregunta, y con razón, ¿para qué sirve la democracia? Rebobinan la historia y les consta que durante la dictadura nadie se atrevió a manifestarse contra Franco y exigir su independencia. Al contrario, allá donde iba, se llamara Cataluña, Vizcaya, Galicia o Canarias millones de personas al unánime y multitudinario grito de Franco lo aclamaban con desbordado júbilo. Son los mismos que ahora reclaman lo contrario. Generacionalmente, fueron sus padres y ahora son los mismos hijos descendientes de aquellos charnegos y maketos a quienes los burgueses despreciaron, humillaron y vejaron hasta límites inimaginables. Sigue vigente la reflexión y pregunta: ¿en España sirve para algo la democracia donde sus clases dirigentes carecen de principios democráticos y lo que únicamente prevalece y se exhibe es la deshonestidad y el robo? ¿Es defendible un sistema democrático donde los gobiernos de turno continúan apoyando económicamente a una Iglesia católica nada cristiana desoyendo las órdenes e intuiciones no escritas previstas las primeras y sugeridas las segundas en la Constitución?

Sinceramente, a mí todo esto me parece bien en el sentido de que es darles cuerda para que ahorquen la estética, para que ahorquen la ética, para que ahorquen la justicia, para que ahorquen la verdad, para que ahorquen la decencia, para que ahorquen la esperanza, para que ahorquen a sus votantes y, en definitiva, para que se ahorquen ellos mismos. Esta chusma le tiene tanta querencia al patíbulo que se les ha pasado por alto adónde han llegado a colocar los pies.

Rajoy ha impuesto, con su mayoría absoluta, un régimen que sustituye a la democracia. Bien podría decirse que volvemos a padecer la democracia orgánica.

La legislatura de Rajoy no podía abrir una etapa de imparcialidad e independencia en nada, lo mismo que Hitler no podía profundizar en democracia. Llegaron al poder democráticamente pero para cargarse el sistema. Y la cara dura es impresionante: cuando le convino al PP, se recusó a Gómez Tremps por una tontería. Ahora De los Cobos vale haga lo que haga.

Pérez de los Cobos es la cabeza del caballo muerto en la cama del mafioso.
Pd: matizaría tus palabras: La imparcialidad y la independencia son legalmente exigibles, no sólo socialmente.
Saludos

Ante todo chapó por el artículo,me siento reconfortado que ya es algo.Encuentro un problema en la temática del nacionalismo si no lleva otra coletilla añadida.Si soy español o catalán¿cuales el problema de identificación? En fin creo que hay formas y sentimientos en cuanto a usar esta palabra,aunque reconozco que a veces y dependiendo de su uso pueda molestar

A estas alturas de la película, no se muy bien, porqué nos asombramos de lo que está pasando en este país.
Apenas llevamos 2 años del gobierno del PP, el país está desmantelado, lo poco que nos queda se va a saldar y no sabemos muy bien a quien y porqué.
La política que se está aplicando nada se parece a lo que los españoles pensábamos cuando votamos por una democracia.
El silencio de los corderos, es como veo la actual política a todos los niveles, la que nos vá matando poco a poco.
Es como una gran enfermedad que invade las partes de nuestro cuerpo,, hasta dejarnos invalidados.
El caso del Sr. Pérez de los Cobos, es solo uno más de los muchos casos que lamentablemente tenemos y que nosotros estamos consintiendo.

Por una cadena privada de TV pasan una serie que ensambla argumentalmente los entresijos del funcionamiento de un gabinete de abogados con la relación de la directora el gabinete con altas instituciones y el presidente de una de las naciones más poderosas de la tierra. En un capítulo reciente, apareció el fantasma de la manipulación de las elecciones en un estado. Este capítulo se irguió en una representación de lo que seguramente había ocurrido en la realidad, realidad que motivó la asunción de la pérdida de las elecciones del estado , la pérdida de las elecciones generales en todo el estado y,por parte del candidato perdedor, esa retirada se hizo sin "presentación de litigio". El comportamiento político de ese candidato obedeció a la necesidad de preservación de la confianza en la "Institución electiva" y en el resto de las instituciones. La serie televisiva misma habla de los problemas que aparecen dentro de las instituciones...pero la confianza de los ciudadanos nunca queda deteriorada. Entonces: existen dos tipos de naciones ( con graduación valorativa): las que con "a pesar de" la confianza se deteriora y las que con "a pesar de" , la confianza nunca se deteriora. Y la cuestión : ¿ Cómo se consigue esto último?

Para una sociedad zombi como la nuestra, lo más adecuado es un Tribunal Constitucional...cadáver. El recio aroma de PPESPAÑISTÁN.

La transición fue como estabilizar al paciente. Ante una situación aguda de peligro inminente, se le aplicó la constitución-UCI del 78 para que no entre en convulsiones. Pero no se le curó de las graves enfermedades que padecía. Esta gente sigue considerando el Estado y la economía su patrimonio (me refiero a esa gente franquista). No entienden las ideas de legitimidad y de autoridad, sólo aceptan los papeles por ridículos que sean (Luciano el gurtelano sigue disfrutando de un mundo judicial sin Garzón).
Pero esa incomprensión traerá, esta trayendo, consecuencias: una España ilegítima y sin autoridad verá como se le amputa Cataluña. Que esto les suceda a ellos es una medida más de su incompetencia. Y hago esta constatación triste desde mi radical rechazo a cualquier nacionalismo, incluidos el catalán, el alemán o el español.

Podría llegar a entender que no hay razones jurídicas para que saliera adelante la recusación, lo que no entiendo es que una vez puesta de manifiesto la desvergüenza de su presidente los miembros del TC no hayan renunciado al cargo. Al menos uno.

La justicia es un cachondeo. El gobierno es inoperante. La política está podrida. La economía está en bancarrota. Por si fuera poco la monarquía es inútil y la religión mentira. ¿Qué nos queda? Lo estamos hundiendo todo. El actual escenario nacional da miedo de verdad. ¿Quién va a invocar los valores éticos sin que le tilden de ingénuo? Y sin embargo es lo único que nos podría salvar. De otro modo solo queda escapar de este circo. Por triste que me resulte cada día animo a mis hijos a salir de España y no volver. El exilio, que no la emigración, es el único futuro. ¡Qué asco!

Hay una foto que no pongo, pero que cualquiera puede ver en los juzgados de la capital. Y es sus paredes literalmente empapeladas de fotocopias de protestas, comentarios, articulos, etc etc y que dejan al aire de todo el mundo que la mierda es publica y notira.
Apuesto a que este post ocupa ya lugar destacado en los pasillos de los juzgados con mucho merecimiento.

¿Y que hace el pueblo?
Pues si quieres te muestro la foto de la manifestación de jubilados de ayer en Sol. Pero luego no me llores.

Cuando lo obsceno se impone, su fealdad no se puede argumentar con naturalidad. El articulista remata bien la "faena" pero se queda corto, peca de prudente. Lo suyo es tirar del sabio refranero: "El que nace lechón muere cochino". Todo ello en el marco del 26 aniversario de la célebre y muy puñetera "sentencia": En España la justicia es un cachondeo. O aprovechando el cierre definitivo del año judicial. Seamos realistas, quien mejor visión de la "jugada" tiene es la escritora Almudena Grandes: La justicia me da asco. Por eso en cualquier tipo de encuesta siempre sale un 78% de gente que no cree en la justicia. En la Fundación "Guru-Gú" dicen como en aquel anuncio del detergente: ! El fregar se va a acabar!. :¿Cómo?. Muy sencillo, cuando los que nos controlan y dirigen en Europa den la orden para que las recomendaciones de Luis Solana se pongan en marcha. A saber, poner a un guardia civil al frente de algunas instituciones. Empezando por el Banco de España, Tribunal de Cuentas, CGPJ, el Senado, etc. En el Consejo de Estado no hace falta poner a nadie, allí con Cocodrilo Dandy/Fdez de la Vega vestida de seda con la mona buscando el jaguar de Ana Mato y Rato tocando la campana con esa gracia que de casta le viene al galgo tenemos suficiente. Sin olvidar los antecedentes en el mismo "gremio", a saber, el gorila de un tal Divar dándose 26 golpes de pecho en misa de 12 según versión del ex de Cantabria, un tal Revilla y el inolvidable D. Elio Hernández, ex fiscal Gral. del Estado (fallido pero Estado), mas conocido como "El Pollo del Pinar". Mención aparte aquel magistrado extorsionador de empresario en Cataluña, un tal Pascual Estevil. Y es que tenemos la negra. Y es que la "pedrada" de Pedraz es mucha pedrada que salpica a otros "pajarracos" que no es la casta/clase política podrida hasta la nausea. El articulista esta en un error si piensa que la clave no esta en alcanzar un 78% de abstención en cualquier tipo de votación. Ahí puede estar la clave. Ahí o en esa solicitud del 78% de los 150.000 liberados sindicales que han solicitado su ingreso en la Unidad Militar de Emergencia. Cándido y Toxo -en su caso- con el empleo de Cabo, previa convalidación de estudios según el Plan Bolonia. Y en ese plan. Ninguno.

Mejor que no habléis de políticos que me pongo de los nervios. Menuda panda de chorizos todos. Os dejo una dedicatoria muy especial para ellos: http://xurl.es/33tm7

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal