Líderes perezosos

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 16 oct 2013

Las maneras de abordar un problema son parte de las soluciones al mismo. Si la mirada a los retos es siempre desde la misma perspectiva, posición y ángulo, difícilmente se encontrarán nuevas opciones. No hay innovación en lo previsible, ni en lo inexorable, y necesitamos −más que nunca− nuevas ideas capaces de enfrentarse a todo tipo de determinismos que nos paralizan y que reducen la política a un hecho gerencial o notarial del destino, sin ninguna influencia en él y sin ninguna capacidad de controlarlo, ni digirlo.

Además, la habilidad y destreza que adquirimos al hacer (y rehacer) caminos y decisiones ya exploradas nos hacen más eficaces, pero no necesariamente más eficientes. La facilidad nos vuelve torpes. La política puede quedar atrapada entre la pereza y el cinismo. Pereza para no buscar nuevas soluciones a los problemas y cinismo para idolatrar el letal «no hay alternativa» como respuesta indolente a los retos urgentes que hay que resolver inaplazablemente. Parte de la política se ha contaminado, definitivamente, del TINA (siglas en inglés de «There Is No Alternative») que popularizó hace más de 30 años Margaret Thatcher en sus discursos.

Hemos dejado de pensar... y vamos con el piloto automático. Al mecanizar nuestras respuestas por defecto, estamos optando por «una selección hecha por lo general de forma automática y sin consideración activa debido a la falta de una alternativa viable». Es, precisamente, la falta de imaginación sobre horizontes nuevos lo que impide pensar en alternativas, no la factibilidad de su consecución. Estamos atrapados por las soluciones predictivas (hasta en los teclados) y las respuestas automáticas «en la ausencia de una elección hecha por el usuario» propias de los sistemas informáticos. Así, las inercias se convierten en falencias. Y las soluciones por defecto acaban, paradójicamente, en errores por la ausencia de discernimiento. Nadie duda cuando no tiene opciones. Y cuando no se duda, no se piensa. Así se encuentra buena parte de nuestra política.

Debemos protegernos contra la indolencia de la pereza política. No podemos renunciar a pensar en nuestros propios argumentos y convicciones, y en los contrarios, como el mejor antídoto contra la irrelevancia de una política secuestrada por el piloto automático. Félix Ovejero lo expresaba recientemente en este mismo diario con gran claridad: «El oficio de vivir, el oficio de pensar, no es el de hooligan ni el de cheerleader». Y el político y pensador Michael Ignatieff sitúa, precisamente, el coraje político en la prudencia del que busca alternativas o, al menos, las estudia: «Los líderes prudentes se obligan a prestar la misma atención a los defensores y los detractores de la línea de acción que están planeando».

Luchemos contra la pereza y la indolencia políticas. Renunciar a explorar nuevos caminos nos aleja de nuevas soluciones. La desafección ciudadana respecto a buena parte de la política y nuestra arquitectura institucional no radica, solo y simplemente, en un juicio severo a los errores (gestión) o los excesos (corrupción), por ejemplo. La crítica más contundente está en la percepción de renuncia a dirigir. La acción es indisociable a cambiar de marcha, de dirección, de destino, de trayecto, de vehículo. La política mecanizada por los automatismos ideológicos o actitudinales es la forma más claudicante de representar y servir a la ciudadanía. ¡Por favor, más pensamiento y menos inercia! Los retos que tenemos por delante no se gestionan con pilotos automáticos, sino con auténticos pilotos.

Hay 18 Comentarios

Interesante análisis

Realmente creo que se tiene mucha razón, se focalizan a una cosa sin saber ver más allá, o sin saber buscar otras soluciones... Quizá es hora de plantearse algo diferente para que las cosas funcionen mejor.

Líderes perezosos??? El adjetivo está equivocado... y lo de "Líderes" no se ajusta a la realidad.

Después de tantos decenios denunciando la corrupcion y la indolencia de los espanoles (desde Felipe, ya son 30 anitos!).... Ya me da pereza. Gandules!!!!!

Creo que una gran parte de la responsabilidad es de toda la ciudadanía. Es muy cómodo sentirse "desafecto" sin hacer ni intentar absolutamente nada. Es decir, la "renuncia a ejercer ciudadanía" es más importante que la "renuncia a dirigir".


Aquí, entre otros cosas, algo toco sobre el tema:


http://escribopiensopiensoescribo.blogspot.com.es/2013/10/me-hacen-mobbing.html

Pero si parece que están todos dirigiendo su empresa y nos tienen a nosotros, a todos los ciudadanos, como clientes sin posible opción de escapatoria...
No van cambiar eso por propia voluntad...
Hace poco se comentaba el plante de Carlos de Inglaterra frente a algunas decisiones políticas o de otro orden. Parece incluso que suele escribir a algún periódico para dar su opinión respecto a algunos asuntos que le preocupan, sabiendo que la Monarquía de su país no puede intervenir en política... No sé si lo que discute el príncipe es acertado o no lo es, pero lo pongo como ejemplo, porque creo que la Monarquía en España ha dejado que los políticos se columpien a sus anchas... Deberían haber frenado tanto despropósito. Una Casa Real que se precie debe tener buenos asesores y economistas. Gente de confianza que les guíe de alguna manera en su cometido.

El "y tú más" que tan buenos resultados ha dado a muchos políticos se ha agotado. Estamos empezando a abrir los ojos ante la falta de coherencia. Con esto no quiero decir que se opte por el dogmatismo aborregado y si por evolucionar dentro de una cierta afinidad con respecto a los que nos interesan en función del proyecto que nos ofrecen.
Saludos y buen fin de semana.

Si queremos lo podemos llamar "pereza"/"inercia", pero a mi juicio es la viva manifestación de la superviviencia de los dinosaurios (partidos) y su estrategia de copar las instituciones con sus militantes ( si no fuera a ser malinterpretada diría que los dinosaurios han llenado de huevos las instituciones, sólo que unos eclosionan y otros se quedan en estado latente para hacelo cuando las circunstancias sean más propicias. En fin una metáfora mañanera..). Como sea que ni los partidos tienen ya futuro, y a medio plazo no parece que haya alternativa, pues los militantes que no tienen otro sitio dónde ejercer con los sueldos que disfrutan...,pues se perpetúan en la cuerda floja, que aunque floja aún es cuerda, como si fuera su cordón umbilical. Así se llenan las instituciones de incapaces para gestionar, irresponsables para asumir sus funciones(ni siquiera se atreven a firmar aquello por lo que cobran), y mendaces hasta la nausea.
No es pereza, es una manifestación más de la descomposición de un estado y una administración. Al fin y al cabo como estamos en concurso de acreedores, pues son los gestores concursales los que dirigen las marionetas...
[Pido perdón por la sobreabundancia de metáforas...Es viernes...]

Al leer su artículo de ayer tuve una sensación contradictoria. Lo asumí como un texto lleno de frases certeras, definitorias cada una de la actual situación. Una de ellas, por ejemplo, “Renunciar a explorar nuevos caminos nos aleja de nuevas soluciones”, que vendría a recoger la difusa inquietud de una ciudadanía que asiste al fracaso de actuales y antiguas fórmulas incapaces, vistos los resultados, de crear entornos de bienestar y desarrollo sostenibles.
“Los retos que tenemos por delante no se gestionan con pilotos automáticos, sino con auténticos pilotos”, otra de ellas, que apunta a unos políticos instalados en el manual de instrucciones, un manual de instrucciones diseñado hace décadas, y en ciertos aspectos hace siglos, por intelectuales y pensadores con mayúsculas para un mundo que ya no existe, y que especialistas en refritos se afanan en actualizar por la vía de acomodar la sociedad al dogma y no al revés.
“Nadie duda cuando no tiene opciones. Y cuando no se duda, no se piensa,”, sería la tercera y serviría tanto para definir la actitud de de una clase política aferrada a sus respectivos y rotundos argumentarios de partido …. como para definir el estado de obediencia ciega que estos esperan de los gobernados.
Y así el resto del artículo en el que iba reconociendo mis pensamientos deshilvanados, y el estupor que me produce escuchar a diario a unos dirigentes exigiéndonos que aceptemos, abracemos y hasta celebremos el horror. Pero algo, no obstante, chirriaba y, gracias a la libertad horaria de parado, pude dedicar el tiempo suficiente a analizar el qué, hasta dar con ello.
Sitúa usted el origen del problema en “la pereza y el cinismo” de nuestros dirigentes; y no pudiendo estar más de acuerdo en lo último, dudo que la pereza sea un factor, ni siquiera en aquellos sorprendidos jugando con el móvil ya que son lo que a veces definí como “subproductos de las listas cerradas” cuyo trabajo consiste en aplaudir, abuchear, ensalzar, insultar y votar disciplinadamente …. Y nada más; como tampoco en esos ministros (se supone que por expertos en lo suyo) pero necesitados de un batallón de asesores para desempeñarse. “Mediocridad y cinismo” … quizás describiría mejor el perfil general, y el detonante de este delirio.
Pero no pereza. Creo que los políticos, con notorias excepciones, trabajan y mucho; el problema es que no trabajan en aquello para lo que se les financia, que es el interés general. Lo hacen con el punto de mira permanentemente puesto en su propia supervivencia, en publicitar su imagen, en distorsionar la de sus adversarios, en programar y contraprogramar, …. y en mantenerse al margen, y a salvo, del castigo casi general que provocan sus decisiones. No hay parados, ni desahuciados, ni quebrados entre los suyos, sus pensiones están blindadas y los obstáculos para acceder a una buena educación o sanidad, no existen. Su único problema es prevalecer en la continua e interminable campaña electoral en que han transformado la función pública.
El resto del tiempo, como usted acertadamente apunta, “ ….reducen la política a un hecho gerencial o notarial del destino”; no mucho, porque lo importante …. que no somos, salvos dos veces cada cuatro años, los ciudadanos, es “lo otro”.
Por eso no creo que nuestros líderes sean perezosos, creo que los perezosos somos la gran mayoría de españoles por decidir, contra toda lógica, que el rey de la plastilina y su banda podía realmente servirnos de algo.

¿Qué opino yo, Sr. RPor? Muy sencillo. Soy de Madrid y vivo en la Comunidad Valenciana, pero la eventual independencia de Cataluña afecta a mis intereses tanto económicos como personales. Y quiero pronunciarme sobre todo lo que afecta a mis intereses. Si se me plantea la pregunta. Votaría no a la independencia y también votaría no al derecho de autodeterminación de Cataluña, pues ese derecho me privaría de defender como ya he dicho mis intereses. Si llega la independencia unilateral de Cataluña no estaría de acuerdo con enviar tanques a la diagonal y propondría aceptar la independencia y una negociación seria con Cataluña para que el proceso nos afectara lo menos posible a todos. No obstante, y para defender los intereses económicos de mi país votaría a favor de establecer fronteras y excluir a Cataluña de la Unión Europea durante al menos diez o quince años para potenciar el puerto de Valencia, la conexión central con Francia y los aeropuertos de Madrid y Valencia, y atraer cuantas más multinacionales establecidas en Barcelona hacia España, fundamentalmente hacia Valencia y Madrid. Siempre para defender los intereses económicos de mi país. Pasados diez o quince años ya veríamos. Una opinión bastante directa. ¿Y usted Sr., Rpor qué opina?

Sr, Thiebailt ¿usted que opina entonced? Como catalán suscribo el final de su comentario, claro que cada uno tiene su opinión al respecto, no hay que ser "perezosos" con lo de que seas o no independentista,pero abogo para seguir el camino emprendido,nuevo país, nuevos deseos, nueva forma de vivir, y ¿quien sabe?...

Existe otra forma de pereza. La intelectual que resulta de realizar un diagnóstico débil del tipo: es necesario dialogar, hay que explorar nuevos caminos, hay que tener una mentalidad abierta. Y luego reprochar a otros que no se muevan., que no exploren nuevos caminos o que no tengan una mentalidad abierta. Esos debates difusos son tan engañosos como el derecho a decidir. En principio nadie estaría en contra de semejante derecho hasta que se pueda averiguar qué es lo que se quiere decidir. Lo que me gustaría es que se señalaran cuáles son los caminos o cuáles las vías de entendimiento y no hacer invocaciones a la imaginación o la política como quien espera algún tipo de iluminación. Por poner un ejemplo.: durante los primeros veinte o o veinticinco años de democracia existía consenso intelectual acerca de que en el País Vasco había que encontrar nuevas vías, que había que ser imaginativo, pero que -por señalar algo concreto- si se ilegalizaba Batasuna sería un completo desastre y se incendiaría Euskadi. Se ilegalizó y no hubo nada de lo pronosticado. Más bien ocurrió lo contrario: fue el principio del fin de ETA. A lo mejor el principio del fin del movimiento independentista es dejar que lleguen estos a las puertas de la declaración unilateral. Así se acabarían los chantajes. Y luego, cuando todo el mundo sepa a qué atenerse, se negociaría. Bien con la Cataluña independiente en contra de todo y todos y la mitad de sí misma, bien con la Cataluña razonable que dentro de España ha llegado a pertenecer al primer mundo. Esto también sería una decisión. Diferir el diálogo a la falsación, en términos popperianos, esto es: a la comprobación de su coherencia lógica y de su correspondencia con la realidad de la ideología y pretensiones independentistas. Porque ¿ qué se puede proponer a quien dice que eres un ladrón, un casposo, un fascista, que está harto de ti y que se marcha?


Y en cuanto a los políticos, si tienen una ciudadanía despistada que atiende mayoritariamente a slogans estudiados y si además están protegidos por leyes, y arropados por altas Instituciones ¿Para qué van a querer cambiar nada? Pero si hoy en día en España la mejor opción para buscarse la vida es meterse a político. mediante enchufe...
Los que están bien colocaditos en sus puestos ni respiran, no sea que se les mueva el sillón y la terminen liando.
Perdonad, pero en la calle la política y los políticos se ven, simple y llanamente, como una gran plaga de ratas de las que está una deseando librarse lo antes posible.
Digo yo que en algún momento tendremos que romper esa inercia, de repente o poco a poco, pero eso si primero habrá que tener claras todas las opciones.

Inercia veo yo en la gente que votó al PP en las últimas elecciones. Porque la gente de izquierdas fue más clara, no participaron en algo que no les gustaba y se quedaron tan anchos. El caso es que a pesar del semblante gris que tienen algunos peperos cuando se habla de política, de cara a la galería, aún los defienden (y los que votaron a Mas también) a pesar de los pesares (pereza mental). Se empeñan en defender lo indefendible, añadiendo además la coletilla de “son todos iguales” o "yo no veo las noticias porque me pongo malo" jeje!.. Y yo, yo también me pongo mala de ver la actitud que tienen algun@s que por no tener no tendrán ni donde caerse muertos si no pueden pagar la hipoteca. Que si se acaban las prestaciones y peligran las pensiones tendrán que currar, (en el caso improbable de que haya trabajo para personas de edad avanzada) hasta que literalmente se caigan muertos, y sin embargo se sienten identificados con un partido que cuando tiene que maniobrar lo hace en contra de los intereses de los ciudadanos, incluidos los de ellos mismos. Inexplicable a estas alturas ¿Verdad?
Los cambios siempre son bienvenidos si vienen acompañados de una cierta dosis de realismo. Sin embargo quiero añadir que cuando un país tiene tanta carcoma acumulada como tiene España, si no se limpia, sulfata, restaura, pule y se da brillo cualquier solución que se aporte a sus problemas puede significar solamente un parche sobre otro parche.
Yo no veo a ningún político o Institución interesada en que el ciudadano sepa o esté informado, más bien todo lo contrario. La gran mayoría somos “político ignorantes” y ahora todos pagamos el pato. Los ciudadanos porque no tenemos nada claro, excepto que nos han timado descaradamente, desde el primero al último. Y los intelectuales, economistas, etc… que alertan sobre el peligro que supone que esta élite adoradora del capital se salga con la suya (ya están en ello de pleno) no tienen el camino fácil entre las personas que en ese momento desconfían hasta de su propia sombra.
Es mi opinión.

Líderes perezosos, para qué y por qué?
Lo ha dicho el Sr. Rajoy bien clarito y alto, tienen una hoja de ruta que van a llevar a término.
Cuando se trata de difamar, insultar, criminalizar a la ciudadanía, de pereza nada. Cuando se trata de recaudar a través de la ciudadanía, de pereza nada. Cuando se trata de recortar derechos a la ciudadanía, de pereza nada.
Entonces de qué estamos hablando. La Ley Wert se aprobó en el Parlamento de madrugada, a escondidas de todos los ciudadanos, sin pereza.
Creo que nunca un gobierno ha aprobado en tiempo record, tantos R. Decretos.
La pereza es uno de los siete pecados capitales, ellos no caerían nunca en esa tentación.

Y ya que estamos de "pecados capitales" de nuestros políticos querría añadir que respecto a la " gula " y a la " lujuria" mientras se los paguen de su bolsillo que les quiten lo bailao, pero respecto a "la avaricia", "la ira", "la envidia" y "la sobervia" creo mi querido Antoni que tendrías tema para cuatro estupendos artículos más.

El gran problema de "la pereza" es que va en aumento según se amontonan los trabajos sin hacer, los problemas sin resolver, las soluciones sin adoptar etc. etc.
Es como los fregaderos de la cocina de un piso de adolescentes, cuantos más platos, vasos y cacharros hay sucios más pereza da fregarlos hasta que terminan pidiendo una pizza..... Y esto es lo que les ha pasado a nuestros políticos, que se les han amontonado los problemas y ahora no saben por donde empezar o por cual empezar..... La iglesia contrapone a la pereza ( pecado capital) la virtud de la "diligencia" que define así: " Es el esmero y el cuidado en ejecutar algo. Como toda virtud se trabaja, netamente, poniéndola en práctica; significa cumplir con los compromisos, no ser inactivo, no caer en la pereza, proponerse metas fijas y cumplirlas en su tiempo, poner entusiasmo en las acciones que se realizan."
En cuanto al "piloto automático", como marino les recordaría a nuestros políticos, que si bien resulta comodo también es muy peligroso ya que no tiene ojos y no se detienen ante escollos, obstáculos ni otros buques en rumbo de colisión. El "piloto automático por si mismo siempre nos lleva al naufragio.

El problema es cuando los líderes pierden ( o carecen directamente) de liderazgo, valga la redundancia. Vivimos en un país donde el mismísimo presidente del Gobierno no tiene capacidad para convencer, para hacer sentir a sus gobernados tranquilos. Efectivamente es eso: intranquilidad. Los españoles nos sentimos angustiados porque no hay nadie, ni unos ni otros, que sea capaz de transmitirnos serenidad y que, a la vez, pueda aportar luz entre tantas tinieblas.
Es poco el espacio que tengo para escribir todo lo que esta política ruda me provoca. Sobre esto y alguna que otra cosa más hablo aquí http://caucusweb.com/2013/10/09/la-realidad-imputada/

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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