El café y la política: Kfe Innovación

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 17 nov 2013

Kfé


En su maravilloso libro La idea de Europa, George Steiner afirma: «El café es un lugar para la cita y la conspiración, para el debate intelectual y la curiosidad, para el flâneur y para el poeta o el metafísico y su libreta. Está abierto a todo el mundo, pero también es un club, una francmasonería de reconocimiento político o artístico-literario y de presencia programática. Dibujad el mapa de los cafés y tendréis uno de los indicadores esenciales de la idea de Europa».

La política necesita el reencuentro con el debate, con la conversación. La renovación a través del poso… del café. Un poso cívico, de diálogos superpuestos, de narraciones compartidas, de discusiones abiertas. Sin el protocolo o el rango de las mesas de las reuniones políticas, tan jerárquicas como establecidas. Tan aburridas como previsibles, tantas veces.

La proliferación de múltiples formatos de cafetería, que integran otros negocios complementarios, así como la presencia creciente de wifi y otros servicios permiten configurar los cafés como espacios cada vez más sugerentes para la conversación amable y el encuentro, pero también para el trabajo, la reunión y la creación. O la conciencia social, con la decisión de los prosumidores y el consumo de café solidario o de comercio justo, por ejemplo. Y abren posibilidades para recuperar espacios de socialización y politización gracias al poderoso atractivo que permite la conectividad.

Esto sucede en todo el mundo, con fuertes connotaciones políticas. En Estados Unidos, por ejemplo, la cadena 7-Eleven sigue siendo la fuente más fiable de encuestas electorales al contabilizar las tazas elegidas por los clientes con los rostros de unos candidatos u otros. Nunca fallan. Las elecciones del futuro (y de hoy) son también combates culturales, estéticos… y emocionales: ¿café o té? ¿rock o country? ¿Mac o PC? Combates de la cotidianeidad que expresan nuevas confrontaciones políticas de base cultural. Muchos comportamientos políticos se pueden observar (y prever) a través de pequeñas actitudes de consumo.

Los cafés se están reinventando. No quieren vender solo líquido negro. Quieren favorecer experiencias múltiples. La iniciativa Let's cafe latte printer permite una experiencia personalizada en el momento de beberlo, puesto que existe la posibilidad de «imprimir» el rostro de las personas sobre el café recién hecho para «bebérselo»; y dibuja espacios lúdicos nuevos que pueden permitir experiencias creativas. ¿Beberse, por ejemplo, una bandera, un candidato, un símbolo político? Solo hace falta una fotografía.

Algunos medios de comunicación, como The Guardian, exploran nuevas relaciones con sus lectores. El #GuardianCoffee es el café del diario británico, donde se mezclan el café de siempre con la vieja tradición de las noticias. «En el centro del local se ubica una pantalla que se actualiza en tiempo real con contenido como fotografías en Instagram, tuits favoritos en Twitter con el hashtag #guardiancoffee, así como las últimas publicaciones de la sección Tech de The Guardian y las actualizaciones de la iniciativa Guardian Witness, que promueve la participación de los lectores.»

La hibridación café+tecnología permite nuevas «mesas» como Wint – What’n Interesting Table que combinan café, conversaciones, entretenimiento y tecnología. Lo mismo sucede en el Café y Coworking de Kuala Lumpur o en los iHub de Nairobi o Beijing, como he podido conocer a través de las experiencias de mi admirado Francis Pisani en su vuelta al mundo de la innovación.

Pero la experiencia más sugerente que conozco es el Kfe Innovación. Una metodología de participación ciudadana que ha conseguido reunir a más de 80 sedes alrededor del mundo, con la estimulante combinación de empoderamiento ciudadano y saber colectivo, alrededor de un café y una conversación orientada a la innovación y el aprendizaje. Todo ello reforzado y sostenido con una poderosa red social que fluye sobre Internet con muchas aportaciones, recursos y materiales.  

La política para renovarse necesita nuevas socializaciones, nuevos espacios que favorezcan el debate y el conocimiento político en entornos más sugerentes. Convertir los equipamientos públicos y las sedes políticas en entornos abiertos, de gran connectividad, que abracen lo artístico y creativo, con una agenda cultural intensa y favorezcan el debate, sería un gran paso. El partido político como coworking social.

Volver al café, volver a la política. Volver a George Steiner: «Los estereotipos son verdades cansadas», afirma lúcido el maestro. Tiene toda la razón. Hay que volver a romper los estereotipos de la política. Empecemos por recuperar el café y la conversación.

Hay 9 Comentarios

Hola, amigos. Celebro con un buen café colombiano que solo queden dos años para la terminación de la legislatura de los PP. Con ello, son dos años menos para que se acabe el gobierno de los chorizos y las butifarras. El juez Ruz ya ha dicho que hubo contabilidad en b y seguirá probando que lo que contienen los papeles de BÁRCENAS, el poderoso señor BÁRCENAS, era verdad punto por punto y línea por línea. Pero Rajoy y sus secuaces siguen ahí y seguirán ahí para desgracia de España y de todos los españoles.

Hay que establecer cual es el grado de legalidad con la que M. Rajoy llegó a a la presidencia. Si bien llegó con mayoría de votos, también DEBE ser aclarado si el dinero que utilizó durante su campaña electoral, es LIMPIO O ES DINERO MAL HABIDO.
En ese caso, si se trata de un fraude, la falta de ética y el ventajismo, rompe la igualdad de condiciones y oportunidades que establece la democracia para todos y, por lo tanto, constituiría un ACCESO FRAUDULENTO al poder político emanado de las elecciones.


Esto podría haber estado ocurriendo a lo largo de 20 años, en todas las elecciones, territorios y cargos políticos, donde el PP ha resultado favorecido, a lo largo y ancho del país.


Establecer la legalidad de sus fuentes de financiamiento, el uso dado al dinero y quienes lo gestionaban, es de extrema utilidad e importancia para los españoles.
El PP y su banda de dirigentes, deben responder hasta aclararse el más pequeño detalle. Cualquier otra cosa sería, asumir de nuestra parte condescendencia y connivencia, con los bandidos.


No debemos permitirnos mirar hacia un lado y proseguir como si nada pasara. Otra cicatriz de este tipo, en la conciencia colectiva, es algo que no nos podemos permitir.
Nos hundiría como sociedad democrática.

Jeje, creo que ya no hay café que ayude a pasar las noticias matutinas de los periódicos, y eso que la mayoría son más moderados de lo deseable, ni las jetas de algunos de los personajes públicos que solo quieren serlo para lo bueno.
Demasiado poder para la gente que no ha demostrado saberlo gestionar adecuadamente. Un café... Pero un café solidario para tomar con todos los ciudadanos en el que se les recomiende que estén atentos a lo que pasa, que está lloviendo y ni siquiera han sacado el paraguas ... Pena de país, por favor...

Estimado Txarlibraun, aunque llevo muchos años en Canarias me poteé Bilbao y sus pueblos desde muy temprana edad. La ventaja o desventaja, según se mire, del poteo sobre el café es que " in vino veritas " que decían los romanos y claro a partir del cuarto o quinto txiquito las lenguas se sueltan y más que criticar al gobierno o al míster del club según toque ese día, se pasa a cagarse en la madre que los parió.
Bromas aparte y ahora más en relación con el post de Antoni me gustaría comentar que aquí en Lanzarote todos los pueblos tienen lo que se llama "La Sociedad" en unos y curiosamente " El Teleclub " todavía en otros. En realidad son bares donde se juntan personas de todas las edades y elegan como se dice aquí sobre todo lo divino y lo humano, sin embargo también han sido la cuna de toda la política populista, demagógica, caciquil y corrúpta que ha dominado esta isla desde siempre, una especie de " tea party " canario. Cierto que el bajo nivel cultural fertilizó esta cosecha de políticos, ahí está el exsenador Dimas Martín en la cárcel todavía. Quiero añadir que no se piense que mi visión es la de un peninsular desconocedor de la idiosincrasia isleña, quién más clamó contra esto fue el más predilecto hijo de la isla Don Cesar Manrique, que aunque no sea santo de mi devoción en lo artístico, si le reconozco que acertó cuando predijo que " iba a ocurrir la catástrofe" por culpa de los políticos locales como así ha sido. En el caso de la capital Arrecife, la sociedad tiene el curioso nombre de " Sociedad Democracia " en ella si que se toma café y ha sido históricamente el feudo del inmovilismo más recalcitrante. ¿ Pueden ser las jocosas tertulias cafeteras o potedoras positivas a la hora de hacer política? No lo se, tal vez si fuese obligatoria la presencia de un "moderador " si ....... que además también podría delegarse en él la incómoda función de llevar el bote para pagar las rondas.
! Ah ! Cerveza, Jazz y Mac.

En Euskadi tenemos la cultura del bar, quizá, más desarrollada que en otros sitios. En el País Vasco el poteo es fundamental, es cultural y se practica durante toda la semana. Probablemente no con los mismos siempre, se acabarían las conversaciones al segundo día, Se va cambiando, poteo con los del trabajo, poteo con el cuñado para comentar las noticias de la semana y poner a parir al gobierno, a la vez que resolvemos de un plumazo los problemas del mundo. Poteo con la cuadrilla del fin de semana, los temas son distintos y más intrascendentes, El poteo del lunes, siempre el fútbol es el que se lleva la mayor parte. El café es más sedentario, hay que sentarse alrededor de una mesa y charlar, charlar, criticar y charlar. El poteo callejero es más ágil y cualquier conversación puede saltar, a la vista de lo que se vea en la calle o con quién se encuentre uno. ¡Ah¡ té, rock y Mac.

¡Cuánta razón!
Tenemos que volver a la vida. Tanta digitalización nos está volviendo 'sociales' en al teoría, pero a veces, asociales en la práctica. Volver a los cafés, a los bares, a cambiar el mundo. Volver a hacer política en la mesa de un restaurante. Volver a escucharnos más, y twittear un poco menos.
Abrazo

Los mejores y más atractivos cafés han sido y ¿..son...? los de las facultades de Políticas, Derecho, FIlosofía, ect. Ahora me llama la atención la moda de organizar desayunos por cualquier motivo, pero en el Ritz y bajo las alas del poder fáctico,...esos no me valen, porque son más de lo mismo, dar jabón al poder y repartirse cotas.
Me ha gustado el artículo. ¿Hace un café?.
saludos

" Los cafés se están reinventando. No quieren vender solo líquido negro". La palabra "solo" lo explica todo. Y ningún miedo paraliza ya , por su edad pero todavía con una enorme lucidez y curiosidad, a nuestro vecino el cascarrabias. Ha llamado esta mañana a nuestra puerta y nos ha dicho: "Fíjate, distancia, en ese artículo... se hace de todo menos tomar café y conversar SIMPLEMENTE.. En ese "no querer vender solo.." se actualiza una extracción de lo que es para un aprovechamiento del ciudadano que consigue difuminar y hacer desaparecer los límites, necesarios, entre su intimidad compartida y la explotación de esa intimidad. El texto inicial de Steiner y la frase final del autor son en realidad dos contradicciones a la funcionalidades del "tomar café"explicadas en el texto. "Como siempre, hemos ido al bar de la esquina y nos hemos tomado un café juntos,pero como siempre en silencio, pero observando y pensando cómo hacer frente al nuevo día.A favor de las funcionalidades que explica el autor...nuestro silencio también significa. ¿ Se lo explicamos?
Publicado por: distancia |

Todavía recuerdo dos cafés de mi época universitaria: La tarberna de los Conspiradores. Su lema: "Cuando deseas algo con todas tus fuerzas, todo el universo conspira a tu favor" Que mejor sitio para intentar cambiar el mundo. Otro café: "Subiendo al Sur" cedía su espacio para el trabajo de diferentes ONGs cuando el coworking ni se intuía

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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