Escucho voces

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 24 dic 2013

El discurso del Rey de esta noche me parece modesto y prudente. Puede ser que ahí radique su importancia, su nueva singularidad. Un Rey quizá más consciente de su papel institucional y con menos pretensiones de árbitro o de mediador para las que no tiene mandato constitucional alguno −conviene recordarlo siempre−, ni margen de credibilidad ni reputación suficiente, creo. Un Rey que anima, simplemente. «La Corona promueve y alienta», dice el Monarca, también «invita». Hasta ahí.

Un discurso con algunas omisiones que ya empiezan a ser normalizadas, por repetidas, como no citar, expresamente, a la Familia Real o a la Reina. Y con algunas inexplicables ausencias de palabras con gran relevancia en la actualidad como, por ejemplo, la corrupción, el segundo problema de los españoles (que él conoce muy bien) y que es nuestra auténtica y real ciclogénesis explosiva. Sorprende, también, la ausencia de la tradicional y previsible mención a las Fuerzas Armadas o la referencia a los cooperantes. Citar a los periodistas españoles secuestrados en el mundo habría sido un gesto de calidad conveniente que no se ha producido. Lástima.

Tampoco ninguna referencia directa al Gobierno o a la agenda reformadora gubernamental. Que el concepto o la idea no aparezca es significativo (aunque sea difícil de interpretar), pero sí aparece la palabra reformas en el fragmento en el que «invita a las fuerzas políticas a que, sin renunciar a sus ideas, superen sus diferencias para llegar a acuerdos que a todos beneficien y que hagan posibles las reformas necesarias para afrontar un futuro marcado por la prosperidad, la justicia y la igualdad de oportunidades para todos».  Renunciar a la expresión «Unidad de España», en favor de lo «que nos une», parece un gesto prudente y de carácter conciliador. El Rey ha medido sus palabras. El Gobierno debería seguir esta senda.

La novedad no está solo en las ausencias o los cuidados matices, sino en ideas que asoman tímidas en su texto. El Rey parece que escucha voces, o al menos reconoce que existen: «Es verdad que hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia» (en una clara alusión a nuestra arquitectura institucional y al debate sobre la conveniente, para muchos, reforma constitucional). Voces que son la expresión de  «una sociedad española que reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social que satisfaga las exigencias imprescindibles en una democracia».

El Rey, con este discurso, parece que renuncia a utilizarlo como parte de un plan personal de rehabilitación política o mediática. Habla muy poco de él. Mejor. Aunque se reivindica en su rol institucional cuando afirma: «mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional, de acuerdo con los principios y valores que han impulsado nuestro progreso como sociedad»; que concluye con una promesa, de carácter autocrítico, y que pareciera conectar con las voces que parece escuchar: «asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad».

El Rey ha explorado hoy, con sus palabras y su actitud, el único −y el último− modelo de proyección pública. El que acepta su edad y su condición, sin pretender ser un fenómeno de la naturaleza ni un icono intocable al que respetar con gratitud eterna. Ahí, en esta zona más humilde, más sencilla, menos extraordinaria (nada de estar sentadito en el canto de la mesa) puede reencontrar algo del afecto perdido y de la consideración dilapidada. Con este perfil más sobrio, parecerá más austero y algo más sabio. Ambas cosas le convienen. Pareciendo más responsable, y menos superhombre (sin caza, ni vela, ni otros deportes de riesgo), le va a ir mucho mejor.

Espero que ahora que se ha repuesto, afortunadamente, de su última cuestión de «tornillos» (como a él mismo le gusta referirse cuando habla de sus enfermedades y lesiones), pueda centrarse en seguir escuchando voces. Las de la calle. Las que nunca debió ignorar, olvidar o desconsiderar. De momento, parece que las reconoce. Un primer paso, sin muletas, aunque la distancia que debe recuperar es larga y el tiempo es limitado. Veremos en 2014.

Hay 20 Comentarios

El discurso no me dijo nada nuevo, sinceramente le vi pero no le escuché, creo que ya es tarde para decir nada. Lo único que comentamos en familia era que tenía mejor aspecto....bien por él, pero sus "súbditos" lo tienen muy mal.....

Para el sector mas beligerante de la Fundación "Guru-Gú" el olvido mas lamentable del discurso Real ha sido no mencionar el 30 aniversario de la célebre y muy puñetera "sentencia": En España la justicia es un cachondeo. Sin comillas, el que las ponga es un bellaco. No recordar al ilustre jerezano Pedro Pacheco Otro olvido que clama al cielo es la "pedrada" de Pedraz, aquel magistrado que dijo que la casta/clase política está podrida. Tampoco ha dicho que piensa de las recomendaciones de Luis Solana, a saber, poner a un guardia civil al frente de algunas instituciones por la sencilla razón de que están igualmente podridas. Ni del paradero del jaguar de Ana Mato. Y así no vamos a ningún sitio. Y en ese plan. Ninguno.

Este tipo de discursos se han convertido en un trámite. El Rey lo graba, se emite , los "lideres" replican, y ya está. Cada cual a lo suyo.
En cuanto al contenido, pues una sucesión de lugares comunes, sin profundidad ni visión. No puede ser de otra forma a causa de la auto deslegitimación de la institución.
Mientras que la propia institución no sea consciente de su situación, y no ponga remedio desde dentro, seguiremos pensando que el Rey tiene un profundo sentido patrimonial de la institución.

Por razones biológicas, el reinado de Don Juan Carlos entra en lo que imaginamos, un último tramo. Que coincide además, con el fin de ciclo de muchas cosas en España. Entre ellas , la comprensión de la política, tal como la han concebido hasta ahora. Sus conductores, los políticos no están a la altura de las dinámicas actuales y, personalmente, pienso que por el contrario desean el inmovilismo y hasta el retroceso flagrante, como forma de preservación de un entorno controlable y controlado y en última instancia, la preservación de sus condiciones e intereses.


No obstante, el rey, a partir de los reconocimientos de "esas" y "otras" voces, podría -si quisiera- ser quien más se acerque a las expresiones de las angustias más sentidas de la sociedad, que no encuentra canales de comunicación con quienes deben atender esas voces. Es clamorosa la distancia que hay entre la gente y tan clamorosa e inútil mayoría parlamentaria.


Con un poco de imaginación la aportación del rey podría ser enorme.

Saludos a todos y Felices Fiestas.
Bon Nadal, Antoni.
No vi al Rey en Nochebuena. Han reproducido su discurso en El País y hace un minuto que lo acabo de oír...
El análisis que haces de él me parece muy acertado Antoni.
Por lo menos ahora ya sabemos que el Rey está enterado de lo que pasa en este país, en fin...
Hoy hay otra noticia en éste periódico que me ha llamado la atención, y es la dimisión de tres ministros turcos y la prisión preventiva de sus hijos, todos envueltos en un caso de soborno.
Cuando ocurran estas cosas en España no tendré ningún inconveniente en escuchar todas las recomendaciones, que parecen dichas de buena fe pero que son poco efectivas porque no traen consigo solución alguna...

Vamos, que el discurso casi que se lo ha redactado un mandril.

A pesar de la caída de audiencia del discurso navideño del rey en los últimos años no ha sido así esta vez y la expectación por conocer el estilo y el contenido del mismo era importante desde días antes. La razón, a mi modo de ver: !! Morbo !! Incluso yo mismo lo he leído atentamente esta mañana ya que no pude verlo en directo. Queríamos ver al ángel caído cargado de escándalos propios y de sus familiares más allegados, manchado de sangre de elefantes e inmune al sentido del ridículo echar balones fuera, agradar a Tirios y Troyanos y nadar y guardar la ropa ( o la corona ). Y lo consiguió, joder si lo consiguió, chapeau por el negro que le escribió el discurso, todo un genio de la comunicación subliminal y la corrección política. Le cupo hasta un anuncio de la "Marca Borbón" y sus excelencias con una referencia a una frase del "Príncipe de Asturias" como dando a entender que bien enseñado le tiene al chaval para cuando le toque ocupar el trono y que estemos todos tranquilos con el futuro de la institución. Tal vez utilizó en exceso la palabra " todos" ; y me pregunto yo : ¿ Que concepto de la palabra " todos " tiene en mente este señor o el que le escribió el discurso ? ¿ El que le escribió el discurso es el mismo que se los escribe a Rajoy ? ¿ Es el mismo Rajoy el que escribe los discursos ? Y si no es así ¿ le importa un pimiento a Rajoy lo que piense el rey respecto a dialogar, mejorar la constitución o escuchar voces cuando el discurso se va a olvidar en dos o tres días o va a quedar solapado por otra buena o mala noticia de su propia cosecha ?
Como han dicho otros compañeros del blog " más de lo mismo " o sea bla bla bla ....

Bravo Antoni ! un analisis de gran lucidez y moderado; muy bueno.

Para nosotros en el mundo hispano (América) don Juan Carlos ha encarnado siempre un 'héroe popular' una modo heroico de encarnar el 'alma' de un pueblo...puesto que no existe 'la monarquia' sino para realmente 'encarnar al pueblo' en su continuidad historica...esperemos que esto signifique una nueva 'revolucion' Juan Carlista...pues sin 'el pueblo' no existe la monarquia moderna...aristocratas de pacotilla y plutocratas No son la Monarquia...me repito : La monarquia Es el pueblo que se encarna en el Monarca...

Gracias Antoni y Feliz Navidad !

Hablo de cumplir la ley, podría empezar por su hija, por ejemplo; y se lamento de los que no tienen casa, impresentable

Defraudado, un Jefe de Estado con discurso debil, poco claro, parrafadas ambiguas donde cabe toda interpretacion. Que no felicite las Pascuas a los militares, cuerpos de seguridad y especialmente a los tropas desplazadas en el exterior es la muestra de su lamentable complacencia con todo aquel que quiere destruir España. No nombrar España, vergonzoso. Lo siento mucho, muy triste. Un anciano superado por las circunstancias. Para esto mejor una felicitacion corta y adios. Que pena que los Austrias no duraran, esta mediocridad es insoportable

Creí en este Rey hasta que me di cuenta que perdió el Norte y se apuntó, él y toda su familia, al arte del buen vivir...por cuenta de todos!
Ya no creo en lo que dice ni en su figura. Tal vez la solución estaría en reconocer el error -lo ha hecho peor que mal- y dejar a su hijo...aunque de tal palo...jamás pensé que escribiría esto.

Me pregunto por qué nos trata de tú. También me pregunto de qué sirve un discurso como ese... Ningún destinatario lo va a tomar en cuenta... Vacío.

Totalmente de acuerdo con el comentario anterior de Jose L.
Y yo añado, cargarnos la monarquía sería ahora mismo el segundo GRAN error histórico tras votar al PP (esa mayoría absoluta demuestra una sabiduría y una madurez sin igual en el pueblo español). Aún podemos pifiarla más con la monarquúa y también con Cataluña. Un pasito más hacia el abismo. Estamos que no damos una.

El Rey tiene siempre un problema con éste discurso. Antes de que abra la boca hay un montón de gente afilándose las garras y los colmillos para saltar sobre él. No importa lo que diga. Ya se encargarán ellos de diseccionar las palabras que ha dicho, y las que a juicio de ellos debiera haber dicho para gritar a los cuatro vientos su fobia y sus prejuicios. Así es imposible.

Escuché los primeros diez minutos y pasé del discurso, me ha parecido el más político de todos y eso no me gusta, porque me recordaba a cualquiera de los lideres de partidos...más de los mismo...Y sus temas pasan de largo. Los españoles estamos hartos de que nos mientan con tanto descaro.

Me parece muy bién este análisis pero porque me fío de tu buén hacer, pero del Monarca ya no. Y si se me permite quisiera decir mi opinión que en principio estaba por el apagón, para no estropearme la cena con mi familia.
Porque desde aquel "no volverá a ocurrir", que nunca supe si era un "no volveré a matar elefantes" ó un "no me volvereis a pillar en otra" a hoy 25D, nada me ha hecho volver a confiar en este rey.
Así es que empecé a escuchar. Hasta que mencionó lo de CRISIS, y que sabiendolo estafa, a mi ya me produce urticaria. Porque esto señor rey es una estafa donde unos pocos se benefician de estafar a muchos.
Y la segunda palabreja, ya muy sobada en sus discursos es el TODOS, que me suena al OTUSTUS aquel. Y de todos nada Majestad. Todos es una cosa homogenea y aquei cada vez los ricos son mas ricos y los pobres mas pobres. Así es que sus TODOS, no son los mios.
Aqui fundí a negro y cambié de canal para pasar una noche Buena de verdad sin las chocheces de su antigualla..Feliz Navidad a las personas de buena voluntad

Mientras exista esta monarquia ( o cualquier otra ) siempre habrá retroceso institucional y político. Más de la misma verborrea hueca.e insustancial...

Muy interesante. Pero yo vería todavía más interesante que iguales exigencias se les planteasen a los políticos. ¿Alguien ha visto por ejemplo, en el actual debate sobre Cataluña, a Mas o a Junqueras -presidente del gobierno el uno, y soporte necesario el otro de su política- expresar su conciencia de que en la sociedad catalana existen otras voces además de la suya, voces que han hablado de la lamentable utilizacion sectaria del presunto congreso "científico" sobre "España contra Cataluña", o en general contrarias a su deriva soberanista? Esas voces existen. Y si las oyen, se lo callan. ¿En ellos sí está bien?

Oigo voces (no escucho). Sobre lo que haya dicho el rey ya en otra ocasión me preocupo de saberlo

Un discurso conciliador y de consensos... viene a admitir que hay que reformar muchas cosas...

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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