Las depresiones y la política

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 19 ene 2014

Una de las razones que, quizá, puede ayudar a explicar el desgaste y el deterioro de la política representativa es su incapacidad para poner en la agenda pública los grandes temas contemporáneos que afectan a nuestros modelos de vida y a sus bases socioeconómicas. Temas centrales que afectan a las condiciones cotidianas de nuestros conciudadanos y que son evitados, cuando no −directamente− olvidados. Incapacidad e ignorancia para abordar (diagnóstico, reflexión, propuesta y cambio) temas críticos como los trastornos de conducta, sean alimentarios o mentales, por ejemplo. Trastornos que reflejan rupturas interiores en los equilibrios psicológicos, fruto de desgarros múltiples en los que las condiciones socioeconómicas ocupan un lugar central en la etiología de estas disfunciones. 

Esta larga y profunda crisis ha hecho empeorar la salud mental de nuevos colectivos, también, que hasta ahora parecían inmunes a estas dolencias. Muchos pequeños emprendedores, artesanos, profesionales y comerciantes presentan ya síntomas como insomnio, tristeza o irritabilidad. Las depresiones han aumentado casi un 20 % en los últimos años. Y todavía más: «los casos de ansiedad se han elevado un 8 % mientras que la situación actual hace que entre el 1 y el 3 % de la población esté en riesgo de sufrir un brote esquizofrénico», según informes recientes como el del Observatorio de Salud Mental de Catalunya que coincide con muchos otros estudios y diagnósticos.

Los problemas habituales de la crisis económica (pérdida de empleo, vivienda, prestación social o la ruptura de la cohesión familiar) son factores de riesgo para los problemas de salud mental. La interiorización de estas condiciones socioeconómicas, como síntoma del fracaso personal, agudiza el aislamiento y la culpabilización de muchos ciudadanos.  Y estos se infligen un castigo adicional en forma de desórdenes de conducta y comportamientos hostiles y refractarios hacia los entornos de proximidad. Las depresiones destrozan vidas de personas que se sienten, previamente, derrotadas o ignoradas. El círculo derrota-frustración-soledad-ruptura-trastorno se lleva por delante vidas e ilusiones.

La política parece ausente o displicente a estas realidades. No hay voces, pronunciamientos, propuestas que hablen y sitúen estos temas en el debate político. No aparecen nunca en los debates electorales. Ni tan siquiera para alertar sobre los costes insostenibles que tienen sobre los sistemas de salud y, en especial, sobre el brutal impacto que los tratamientos antidepresivos tienen en la factura sanitaria de las cuentas públicas. Así, sin debate y sin propuestas, el gasto corriente de farmacia deteriora, todavía más, el gasto público. En síntesis, los trastornos depresivos constituyen, por tanto, un problema de salud pública de alta relevancia en todo el mundo. Y en España, también. Tenemos un problema de salud pública con la salud mental que es, a la vez, por su origen, un problema político, de políticas públicas y de modelos de sociedad.

Mientras, el discurso oficial habla de un mañana de días azules y soleados. Esta misma semana, en el acto de entrega del premio Carlos V al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, un Mariano Rajoy más optimista que nunca ha dicho: «Sé que si perseveramos, desde la solidez de nuestras convicciones y la firmeza de nuestros principios junto con el resto de los europeos en ensanchar los caminos de la libertad, la justicia, la cohesión y la solidaridad, los europeos tendremos por delante un mañana colmado de días azules y soleados porque ni el mundo ni nosotros podemos prescindir del proyecto de integración europeo».

Las mañanas soleadas y los días azules son noches de oscuridad para millones de personas. Oscuridad mental y social. No hay sol, ni color. El Presidente tiene la obligación de estimular la confianza colectiva. Sí, tanto como reconocer que para muchas personas, el mañana es, precisamente, la constatación de sus peores pesadillas. Necesitamos una política capaz de mirar la realidad de manera más completa y más íntegra. Capaz de comprender que la mayoría de los indicadores vitales para la ciudadanía no son, precisamente, macroeconómicos. Sino un mundo micro, casi individual, de silencios y frustraciones que nos atenaza y nos deteriora. Hablemos, también, de los trastornos mentales. La política no puede ni debe ignorarlos. Y sus representantes públicos, todavía menos.

Hay 12 Comentarios

Pues precisamente eso mismo me dijo el año pasado mi doctora de cabecera cuando fuí a verla para que me curara un catarro que se resistía a dejarme. Ya hace tiempo que se están recetando antidepresivos y somníferos, pero también conozco a algunas personas afectadas directamente por la crisis que se les ha pronosticado otro tipo de enfermedad, quizá la más terrible sea el cáncer.
No puedo saber si el estres puede haber sido un detonante para ello, pero las dos circunstancias juntas casi que da legitimidad a esa frase tan conocida “Las desgracias nunca vienen solas”.
Hay montones de esquizofrénicos en la calle, que vete tú a saber como llevan el tratamiento. Así como personas con otras enfermedades mentales que no están bien diagnosticadas debido a que en lugar de verlos el psiquiatra los derivan a los médicos de cabecera. Estos, con ayuda de los psicólogos (que dicho sea de paso no tienen ni zorra idea) tratan al paciente con el método prueba, error. Los recortes han hecho que los psiquiatras visiten con cuenta gotas, y las listas de espera y los casos desesperados aumentan día a día.
Se ha perdido el respeto por lo público, y por el ciudadano. Es algo que se palpa y se.

Cierto, una lástima las olvidados, los fracasados, desahuciados, mientras las empresas tecnológicas, y son muchas, pagan 1'6 millones de euros por hacer estupendos negocios en nuestro pais. Como diría Rajoy : Viva vino

A mi me da depresión leer o ver a D. Mariano y su insignificante forma de gobernarnos y, sobre todo, de mentirnos descaradamente.

Los gobiernos actuales no gobiernan para la gente. Lo hacen por inercia y a rebufo del sistema de "casino" globalizado que se ha montado. Hacen lo que se supone que deben hacer, legitimados por un contrato social de atrezzo , que justifica todas y cada una de sus decisiones. El resto no cuenta. Es así. No tenemos la condición de damnificados, ni la de afectados , ni la de víctimas. Formamos parte de una nueva denominación que aún no se ha nominado.
Mientras tanto este estado de shock que dura 5 años, ya está pasando factura.
Ahora bien,¿ por qué no se investiga esta incidencia en al sociedad? . ¿Por qué no se da noticia de los suicidios? ¿ya no nos suicidamos?¿y los asesinatos piadosos?.-
Hay veces que escucho y leo historias de éxito en esta "crisis". Historias de esos esforzados que no se rinden y que convierten el trapo en bandera.....Todo un ejemplo ......¿somos conscientes del efecto en los que se encuentran dentro de la"oscuridad mental y social"?

Una de las frases que más he oído en los últimos años es: "Yo ya no leo los periódicos ni veo los telediarios porque me deprimo aun más". Es decir, ya estamos deprimidos y cada día somos más ignorantes y si la información que recibimos de nuestro gobierno es la que dio ayer Rajoy en Antena 3, ni te cuento.... vivimos en una sociedad "socrática", o sea, que solo sabemos que no sabemos nada.
El peligro, a mi modo de ver, es que en otro alarde de su incompetencia política, están fabricando un cóctel explosivo, por un lado, como tu bien dices, la depresión produce "irritabilidad" y es evidente que cada vez hay más gente muy irritada, en segundo lugar la sabiduría popular afirma que "la ignorancia es la madre del atrevimiento" y en tercero si añadimos que la pragmática argentina nos enseña que "el hambre hace valiente al más cobarde" la ecuación resultante está clara:

ML + NPI x 5(MP) = G

Siendo: - ML = Mala Leche
- NPI = Ni Puta Idea
- 5(MP) = 5 Millones de Parados
- G = Gamonal

¿Pero de donde han salido los políticos?, de la gente. Gente corriente y moliente, sin formación ni experiencia que de repente les dicen que esto es democracia y que hagan de socialista ó de derecha suavecita. Luego inventan un juego de trileros para mantenerse en el poder, pero controlados por el dinero que tanto les gusta y que viene directamente de los bancos.
Cuando llegan a tope de su ascenso se inventan la palabra CRISIS y se descubre el truco.
Pero ya es tarde. La depresión ya no tiene cura.
Ahora nos jodemos todos mientras los cuatro ricos se ríen en su centro de mando.
No solo los políticos, ya todos tenemos lo que nos merecemos. Creo

Como continuación a mi comentario anterior he de decir que acabo de ver la entrevista de Rajoy y, me digo, ¿realmente una parte de mi destino está en manos de un tipo como este? ¿Alguien que ve como mérito del ministro Gallardón el ser ¡un valiente¡?¿Un valiente? ¿Realmente un valiente?¿Realmente?Uff

Pedir que los políticos se ocupen de nuestra salud mental me parece un deseo peligroso, Antoni. Déjales no vayamos a empeorar.

Mañanas soleadas y días azules para ese 78% que en cualquier tipo de encuesta dice no creer en la justicia. Mañanas con nubarrones y días aciagos para la marca España: El Cante por Peteneras o como irse de rositas en un Estado fallido. Como los 1.700 imputados sin ir mas lejos, como el cabezón de Jaume Matas esperando el pulgoso indulto. Mañanas siniestras y días de asco para la España corrupta, para individuos como Rato tocando la campana, Fabra I "El Malo" y la puñetera de su hija con el que se jodan, mañanas de pestosas y días sin fin buscando el jaguar de la cegata de Ana Mato. Mañanas tóxicas para ese ex gobernador del Banco de España que se pasaba los informes de los inspectores del mismo Banco por los huevos, informes que avisaban de lo que se nos venía encima, sí, ese elemento llamado Caruana. O ese otro ex del mismo Banco que ponía cara de asco a la hora de controlar. Mañanas de asco y días nauseabundos los que han pasado desde aquel dia que el ilustre jerezano dijo: En España la justicia es un cachondeo. De aquello han pasado 27 años. Seamos realistas, aquí las mañanas y los días serán limpios si se ponen en marcha las recomendaciones de Luis Solana, a saber, poner a un guardia civil al frente de algunas instituciones. Lo único serio que tiene esta tierra de conejos es la guardia civil. Hasta las ranas del nacimiento del rio Cuervo saben que las instituciones están todas podridas. La "pedrada" de Pedraz, queda certificada por antropólogos y sociólogos de reconocido prestigio.Aquel juez, un tal Pedraz, que dijo que la casta/clase política está podrida. tierra de conejos. Estado fallido. Y la gente sigue votando. La salvación puede estar en alcanzar otro 78% pero en abstención en cualquier tipo de elecciones. Quien mejor visión de la "jugada" tiene es la escritora Almudena Grandes: La justicia me da asco. Sin comillas, el que las ponga es un bellaco. Y en es plan. Ninguno.

"...primero hemos salvado la prima de riesgo y ahora nos toca salvar a los ciudadanos..." (Esteban González Pons, dixit).

¡Hummm...!, el mundo se ha vuelto loco, loco, loco, como si los cuerdos quisieran dirigirlo. Tienes razón Antoni, disculpas por la broma.
http://cran-cran.blogspot.com.es/2014/01/entre-amigos.html

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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