¿El Rey tuitero?

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 21 may 2014

El_Rey_tuitero
Nunca es tarde. La Casa Real ha anunciado esta mañana que abría su cuenta oficial en Twitter. La noticia se da a conocer en pleno debate sobre el crecimiento del odio y la impunidad en las redes sociales y sobre el posible carácter delictivo de algunas prácticas y comportamientos de sus usuarios. Un debate que coincide, también, con indisimulados proyectos para regular (limitar) la capacidad crítica y de protesta de la sociedad española y con las últimas revelaciones judiciales en relación a que la Agencia Tributaria señala al yerno del Rey como la persona que ideó un sistema para defraudar.

La primera contribución positiva del Twitter del Monarca tiene que ver con su oportunidad. Ahora que se ha abierto un debate (que va desde la honesta preocupación a la histeria interesada), la cuenta de la Casa Real viene a normalizar y serenar −dado el carácter excepcional de su titular y como ya han hecho todas las otras monarquías− algo que la mayoría de instituciones, organizaciones, empresas y personas ya saben: Twitter es una gran oportunidad. Con retos y límites, pero es un ecosistema −fuertemente relacionado con otras redes digitales− que ofrece extraordinarias posibilidades para la comunicación, la reputación o el servicio público, como bien constata, también, la propia Policía, que ha hecho de su cuenta de Twitter un ejemplo líder global de calidad, creatividad y estrategia en la gestión. O sea que: menos agitación espasmódica y más reflexión ordenada.

El Twitter del Rey confirma lo que es más que evidente: la Casa Real está centrada en su última −y definitiva− estrategia de comunicación para recuperar la imagen y la reputación del Monarca. La descarada filtración de que la Casa Real había encargado unas encuestas internas (¿podían hacerlo? ¿justo ahora que el CIS ha dejado de preguntar por la monarquía en sus series periódicas?) para confirmar demoscópicamente que, finalmente y ahora sí, el Rey empieza a recuperar el paso firme −físico y político− son parte de este esfuerzo titánico y a contrarreloj que los responsables de comunicación se han autoimpuesto.

Los primeros tuits, el look general, y la dinámica de gestión de las primeras horas −que no es previsible que modifiquen− parecen indicar una estrategia conservadora, fuertemente institucionalizada, sin rastros de diálogo posible, ni registros formales o técnicos de nueva comunicación. La cuenta no está pensada para establecer un espacio formal, aunque fuera rígido y muy protocolizado, que permita un encuentro horizontal y abierto con la ciudadanía tiutera, sino como un aparador digital que no altera las ecuaciones de privilegio, posición o jerarquía entre quien habla y quien interactúa. Así lo afirman, sin rodeos y con prevención, en sus 'normas de uso', cuando confirman que la cuenta «tiene como objetivo informar a los usuarios sobre las actividades de la Familia Real, así como las derivadas de la Casa de Su Majestad el Rey. Se trata de un perfil institucional, en ningún caso de un perfil personal».

La tentación por la previsibilidad, el control y la apariencia hará de este canal un espacio plano, con publireportajes fotográficos constantes y una narrativa secuencial y ordenada sin tensión informativa y, mucho menos, ciudadana. Aún es pronto para hacer un análisis riguroso que no devenga, involuntariamente en prejuicio o cliché precipitado, pero todo parece indicar que el pájaro del Twitter del Rey está dentro de la jaula. El Rey tiene Twitter, sí. Pero, para entendernos, eso no le convierte en un tuitero. Eso sí que sería una noticia. Y un cambio real. El que quizá le convendría. Menos artificio previsible y más evolución y transformación. Nunca es tarde, es cierto. Pero cuando se llega el último, hay que ser el primero.

Hay 4 Comentarios

Para mí, el Rey, no representa lo que la CE del 78 establece sobre el Jefe del Estado. Por lo tanto, me importa poco si tiene o no cuenta en Twitter, Facebook o si se abre un blog para contar sus experiencias por esos mundos de cacerías varias, escapadas con amigas o visitas con empresarios afines a los países del "golfo".
Salud y República.

A la gente de la calle, esa a la que solo se tiene en cuenta cuando se acercan unas elecciones importantes, le importa menos que nada que el Rey tenga o no tenga Twitter, esa es la verdad simple y llana.
Todos andamos preocupados, o cabreados con la actual situación del país de una manera u otra. Eso si importa. Yo personalmente no estoy para dar las gracias a alguien que habiendo podido controlar, de alguna forma, a los políticos no lo ha hecho...


La monarquia tiene que estar fundada esencialmente sobre un solo elemento : el pueblo, las masas populares; ella representa, y tiene que serlo, la constitución de un colectivo popular. Pero desde el momento que la monarquia se aisla del pueblo y sus intereses se aleja de los intereses de la masa ciudadana, entonces deja o abandona su razón de ser…

Don Juan Carlos ha tenido desde el comienzo esa ‘intuición’ politica para representar como ‘rey’ los intereses populares de un ‘reino’ variopinto, extenso, multilingue, sin olvidar su presencia siempre solidaria en el ‘mundo hispano’, en donde es aún considerado un ‘autentico héroe popular’, por asi decirlo…

Cuando tenía tirón el franquismo y ello era bueno para la corona, que no para la sociedad española, fue franquista todo el tiempo que hizo falta y sin decir esta boca es mía. Cuando el franquismo se le vino abajo de muerte mortal y la democracia se le vino encima con un fantasma republicano que lo podía mandar al paro, se agarró a la monarquía constitucional como un koala al árbol, así que la "defendió" el 23 F, faltaría más, no había otra alternativa........ y ahora como necesito más clientela millenians para mantener el chiringuito me hago tuitero, de pega pero tuitero, como el Papa Paco, además lo bueno del tuiter es que a buen entendedor pocas palabras bastan.
Pena no tuviese tuiter cuando dijo aquello de " Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir ", hubiese sido un trendintopic del carajo.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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