Engañarse en política

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 10 nov 2014

Engañar, en política, es grave. Y tiene, casi siempre, consecuencias electorales. A veces, también, judiciales. Pero engañarse en política es nefasto. Destroza la concepción de la política como práctica democrática para la resolución de problemas, de retos… y de conflictos. Después del 9N, hay quien quiere engañarse, con el absurdo intento de confundir o despistar a los ciudadanos. Engañarse es la pérdida de contacto con la realidad. Es la burbuja. Es respirar el mismo aire de una habitación cerrada, y consumir todo el oxígeno disponible. Es el fin.

Mariano Rajoy se empeña en ningunear el 9N ignorando lo que todo el mundo ve, menos él. Pero Rajoy no es un ciudadano corriente: es el Presidente. Estas son algunas de las estrategias evasivas de Rajoy para hacer frente al reto catalán, evitando mirar de frente la situación. Ganar tiempo, en esta ocasión (como en muchas otras), es perderlo.

1. Despreciar. El sábado, en un encuentro sobre «Buen Gobierno» del PP, dijo: «a lo de mañana se le podrá llamar como se quiera pero no se le puede llamar ni referéndum, ni consulta, ni nada que se le parezca. Y no se le puede llamar así, porque el acto que mañana se produzca no produce efecto alguno». Rajoy confunde efectos jurídicos, con efectos políticos.

2. Desprestigiar. El mismo día, el domingo por la mañana, Alicia Sánchez-Camacho, líder del PP catalán, iba mucho más lejos, calificando el 9N de pucherazo antidemocrático. Reduciendo a comedia (y tragedia) lo sucedido: «lo que se está haciendo no es una votación real, es una farsa. Lo que hoy se está haciendo es una chapuza democrática que vulnera los derechos constitucionales y va en contra de la democracia y la convivencia».

3. Deslegitimar. Y por la noche, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, en un intento de quitar valor a la votación, la consideró «inútil» y «antidemocrática». Catalá destacó, en una comparecencia sin preguntas y con estética precipitada, que carece de cualquier validez jurídica y añadió que ha sido un acto de «pura propaganda política». Mientras, en los círculos de opinión del PP, se construía el relato combinado de falta de garantías democráticas y relativismo de las cifras para afirmar que esta votación había fracasado en sus objetivos.

El 9N tiene muchos ángulos y puntos de vista de análisis, incluyendo los argumentos de fondo del Gobierno. Y, ciertamente, hay muchos datos y aspectos para reflexionar y contrastar, pero lo que es absolutamente imperdonable es que se quiera minimizar para no pensar, razonada y profundamente, sobre lo que está pasando. Es torpe y una excusa débil argumentar que el 9N es inútil. Lo inútil ─y peligroso─ es, precisamente, negar su relevancia. Michael Ignatieff, buen conocedor del soberanismo en Quebec, afirma: «En el mundo académico las ideas falsas no son más que falsas, y las inútiles pueden ser divertidas, pero en la vida política pueden arruinar la vida de millones de personas.» Engañarse es negarse a afrontar la realidad, que es lo mismo que negarse a afrontar la responsabilidad.

Estos días, conviene leer a Lewis Carrol y su obra A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871). En el texto infantil, el huevo Humpty Dumpty discute con Alicia sobre el significado de las palabras. «Cuando yo utilizo una palabra», dijo Humpty Dumpty, en tono desdeñoso, «significa que yo elijo lo que signifique, ni más ni menos». «La cuestión es», dijo Alicia, «si tú puedes hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes». Esta es la cuestión: que aunque Rajoy elija las palabras que quiera, ya no puede hacer que esas palabras signifiquen cosas diferentes de las que vemos y sentimos.

Mientras el Gobierno relativiza la realidad, los principales medios de comunicación internacionales cuestionan esta estrategia huidiza y esquiva. La inacción de Rajoy preocupa en la prensa mundial. Hace semanas, el mismo Financial Times reclamaba a Rajoy una «solución política» sobre Catalunya y le advertía que las demandas catalanas de «ser reconocida como nación y tener más autonomía fiscal» eran «legítimas» y The Guardian le animaba a seguir el modelo escocés. Rajoy se arriesga a que todos vean el problema… menos él. Y que su estrategia negacionista reduzca su capacidad de liderazgo propositivo, abriendo paso a que se especule en que sólo un nuevo ciclo político (con nuevos protagonistas) sea capaz de crear las condiciones para abordar, de cara y sin espejismos, la cuestión catalana.

Rajoy tiene razón cuando dice que el 9N «ni es un referéndum ni es una consulta». Pero la pierde toda cuando su incapacidad para etiquetar «jurídicamente» esta votación, le impide ver su profunda naturaleza política, y sus consecuencias. Del Presidente se espera que diga algo más que lo que puede decir un abogado del Estado o un opinador. Y, especialmente, que haga algo más que refugiarse en la negación del hecho, de su consistencia y de sus causas. Rajoy aplica su lógica profesional: la de un registrador de la propiedad. Pero su responsabilidad es política, no notarial. Y lo último que puede hacer es engañarse, porque parecerá que lo que realmente pretende es engañar a los ciudadanos.

«¡La responsabilidad final es mía!» era el letrero que tenía sobre su escritorio el presidente Harry S. Truman, el que fuera presidente de los Estados Unidos desde 1945 hasta 1953. Era su manera de recordarse a sí mismo, a diario, que engañarse es siempre inútil para evadir la propia responsabilidad. 

Hay 11 Comentarios

Mucho en que pensar estos días... muy buen artículo

Ya estamos inmersos en el juego de siempre, la misma táctica tantas veces aplicada ¿debemos dar las gracias que no haya sido peor? yo no le deseo mal a nadie pero si a los que tienen estas ideas tan escabrosas se contagiaran con un virus que atacara a su cerebro de forma que se volvieran a la más tierna infancia y se dedicaran a jugar a trenes chu-chu y a recopilar piruletas, yo, desde luego, no daría un duro para investigar la vacuna que curara la enfermedad. Por mi padre que tanto quiero que no.

Dice el viejo lema... ¡divides y vencerás¡ Pregunto, ¿a quién beneficia los separatismos territoriales? La respuesta es sencilla... a los grandes farsantes que hacen de la política un verdadero juego económico. Los pequeños estados son simples cacas de perros ante los grandes imperios que rigen el mundo. No me extraña que el Consejo de Seguridad de la ONU solo sea un mero bufete de mangantes. No me extraña que por esa vía de dividir para vencer se desemboque en la declaración de "independencia" de cada una de las provincias españolas... todas tienen el derecho al bla bla del eterno juego político, donde los pueblos son meras pelotas de pin pon.

Se puede estar más o menos de acuerdo con las secesiones y las independencias ( objetivo final de los nacionalismos ), pero incluso estando muy en contra de ellas las considero menos perniciosas que el cerrilismo intransigente de Rajoy y la Banda de Trinidad, que además se contradice parapetándose tras un nacionalismo español rancio y arcaico. Cada día estoy más convencido de que los actos de este señor no son propiciados por fidelidad a una determinada ideólogía política sino debidos a una supina incompetencia profesional para ejercer el cargo que ostenta. No quiero decir con ello que no pudiese ser un eficaz notario. Zapatero a tus zapatos.

Pues no, no debe ser tan malo mentir porque el Rajoy y sus mariachis lo llevan haciendo de siempre y los siguen votando. Y encima con la mierda de los ladrones que lo rodean. Si este país se traga eso con cataluña incluida, igual se lo zanpa sin ella. No preocuparse, aunque cada uno independicemos nuestra casa, seguiran gobernando los mismos impresentables por los siglos de los siglos. Por cierto; anda que lo falso del honorable ha estado mal...

se me olvidó saludar,
mil perdones


paloma


Sinceramente me gustaría emocionarme viendo una bandera, pero debo se tan obtusa que prefiero ver personas. La colocación alternativa de franjas horizontales rojas y amarillas en un trozo de tela o similar se convierte en depositaria de algo que se me escapa. Solo atisbo a distinguir el grosor de las líneas, unas más anchas otras más delgadas.


Por más que lo pienso no consigo ponerme de parte de nadie. Veo a los ciudadanos de Cataluña votando como pueden, pues no les dejan de otra forma y me parece bien. Son personas ejerciendo un derecho.Razonable.
Luego oigo las razones de los que no han ido a votar y también me parecen bien. Son personas expresando su disconformidad con algo que no les acaba de convencer por su ambiguedad y no saber qué vendrá después.


Me emociona ver la ilusión de los primeros y la convicción de los segundos. Luego veo a Pujol votando y a los de Rajoy erigiéndose en defensores y portavoces de los que no han votado y las franjas de colores se me vuelven negras y solo veo barrotes. Vaya

No me gusta la actitud de Rajoy, pero no me gusta ni en el tema catalán ni en cualquier otro que nos afecta a todos los españoles. Es nefasto para los intereses colectivos, pero en el análisis de Antoni atisbo un claro posicionamiento hacia los postulados de los independentistas catalanes y no sé, me da qué pensar, ya que le creía más objetivo.
Disculpas al autor del artículo si no sé leer más allá y desentrañar el verdadero significado del mismo.
Salud

Antoni, esta frase tuya, la suscribo en su totalidad:"Pero engañarse en política es nefasto. Destroza la concepción de la política como práctica democrática para la resolución de problemas, de retos… y de conflictos.", por eso, espero que en próximos análisis sobre Catalunya, nos informes a todos tus lectores,-en cuanto lo sepas, si es que lo logres saber- cuánto ha costado a los catalanes esta"consulta" incluyendo por supuesto, la factura-en negro- de la consultora estadounidense que contrató Mas y se encargó también del márketing internacional,(léase lobbys) y toda la parafernalia que se dispuso ayer....¿Cuanto costó, Antoni?....luego, una vez que nos informes del coste, será muy interesante tu análisis político de lo qu se ha conseguido con todo ese gasto. empezando por Catalunya, en que hemos mejorado, siguiendo por el resto del Estado,( te informo que al día de hoy 10 de Noviembre, sigue siendo una Comunidad Autónoma), luego sigues, comentando las reacciones de los GOBIERNOS, de TODOS los paises que son miembros de la ONU y muy importante que nos hables de lo que OPINAN en la UE sus autoridades, sobre lo sucedido el 9N en Catalunya.
¿Verdad, que con estos análisis, contribuirás de forma como diría Rajoy "transparente" a que no se nos siga retorciendo la realidad y nos muestres quienes son además los que nos engañan?
Si fuera posible, dada tus "fuentes informativas" nos hablaras de este tema, antes de que comience a funcionar la comisión en el Parlament, que mostrará la corrupción de CIU, Pujol y veremos si también Mas...
Como eres un analista político con mucho prestigio, seguramente lo que te pido que hagas, se guardará en las hemerotecas, repito Antoni, estoy de acuerdo contigo, los engaños en política, son nefastos!!!
Cordial saludo
Ismael

Para mí resulta imposible comprender a quienes se limitan a analizar este tema exclusivamente desde el ángulo jurídico. Es evidente que trasciende lo jurídico y es un problema político.
Si el Presidente Rajoy no hace nada por cobardía o por interés partidista, no merece estar ahí. Y si no hace nada por algún otro motivo, que nos lo explique claramente para que podamos entenderlo.
Por cierto, respetando enormemente a quienes sí fueron a votar, yo no fui (lo hubiera hecho caso de que la consulta hubiera sido legal y oficial y hubiera votado en contra de la secesión).

Se han depositado más de dos millones de opiniones en unas urnas de cartón contrastando el dato del DNI y firmando en el listado.
Personal voluntario, ciudadanas y ciudadanos iguales a los que entregaban la papeleta, daban cobertura a un hecho sin precedentes.
A plena luz del día, con taquígrafos venidos de todo el mundo que retrataban el acto, en orden y en silencio.
Como dijo alguien en dos palabras:
Impresionante.
El grado de madurez cívica demostrado por la gente lisa y llana, por encima de alguna provocación aislada que no encontró ningún eco.
Nadie puede decir que la opinión de la gente dada de forma correcta y cívica es una patochada antidemocrática.
Hoy representa el día después que obliga a la reflexión de todo el mundo y más de los políticos y las políticas.
Que marcan con una cruz a las organizaciones políticas que no se adaptan a los tiempos en que la gente opina sin algaradas ni alborotos.
Porque les da miedo.
Esa realidad, que pone en tela de juicio las políticas dirigidas por otros intereses distintos a las necesidades de la ciudadanía.


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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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