Rajoy y el sermón de la montaña

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 25 ene 2015

Todavía resonaba en la sala la sintonía musical que recordaba —y mucho— la célebre banda sonora de Gladiator, que fue compuesta por Hans Zimmer y Lisa Gerrard, cuando ha subido al escenario el gladiador de los populares. La música, presente durante toda la Convención, acompañaba un vídeo optimista (palabra recurrente hoy) que, con un motivo visual de un mosaico dinámico, ha combinado territorios, banderas autonómicas, paisajes y rostros de españoles que se fundían en una bandera española. Otros dos vídeos, uno sobre la marca de España y otro de un sorpresivo Rajoy dando las gracias a los españoles, se han intercalado entre las otras dos intervenciones de la mañana: las de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, y María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP.

El guión de la Convención se ha cumplido encadenando un relato único: un gran país, un gran partido, un gran líder (léase Mariano Rajoy, a quien el presidente de la Comunidad de Madrid ha identificado como «el único dirigente en España que no se resignó a la crisis», es decir, un héroe político). Esta parece la idea de los estrategas del PP. Rajoy no es perfecto, pero es un valiente (evitó el rescate). No seduce, pero cumple. No habla, pero hace. Los demás son mesiánicos o doctrinarios. Resultados frente a consignas o eslóganes vacíos. «No podemos volver atrás, ni dejar de avanzar» ha dicho. «No podemos dejar el futuro en la ruleta rusa de la frivolidad ni del populismo de conjuros caribeños», ha sentenciado. Este es el marco que nos presentan.

Rajoy no deslumbra, ni emociona. Tampoco aspira a seducir (no puede, no sabe) pero sí quiere ofrecerse como un valor seguro, fiable y efectivo. Un gestor que se refugia en los hechos y en los resultados, y que deja a los demás «los titulares y los eslóganes». Rajoy se reivindicó, una vez más, (y obtuvo el más largo aplauso) cuando dijo que no era lo mismo «predicar doctrina desde un plató de TV que defender los derechos de España en un Consejo Europeo». A Rajoy parece que no le duele no ser querido, pero sí le escuece no ser respetado ni valorado por lo que ha hecho: «Evitar el rescate, el mayor logro social de España», ha dicho para recordar que, si la intervención se hubiera producido, los recortes que se han hecho habrían sido mucho más duros, irreversibles y dramáticos. «Hemos salido de la crisis y hemos mantenido el estado del bienestar», ha proclamado.

La estrategia del PP consiste en ofrecerse como la única opción patriótica y «seria» (palabra que le gusta y que repite con frecuencia) y que no «hay proyecto alternativo» porque no es los mismo «dar titulares que cuadrar las cuentas». Rajoy parece que sitúa la seriedad que ofrece el PP frente a la honradez que se le cuestiona. Es una elección perversa.

Rajoy le propone a los electores algo así como un trato de mal menor, no exento de relativismo moral: «No somos infalibles, como otros» (refiriéndose a la conducta ética), y «cometemos errores» (así lo ha dicho), pero sí fiables en la tarea de gobernar. Ya lo ha advertido severamente: la política no es lo mismo que «el sermón de la montaña». No sé si Rajoy ha sido consciente plenamente de lo que ha dicho, ya que el sermón de la montaña es el pasaje evangélico en el que Jesús proclama, nada más y nada menos, las bienaventuranzas: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados». Pues para Rajoy la política no es lo mismo. Tal vez quería decir que la política no es lo mismo que sermonear… pero el desliz —o el error— es, quizá, revelador.

Esta es su propuesta: «Me preocupa que algunos de los nuestros no hayan estado a la altura», afirmaba en la única alusión más cercana y directa al caso Bárcenas, pero a cambio se ofrece como el garante de un gobierno que «paga lo que otros gastaron» y el salvador de una economía que «crece frente a la ruina que otros nos dejaron». Los electores, nunca mejor dicho, deberán elegir.

El final. Rajoy, en el tramo final de su intervención, ha apelado al orgullo del trabajo realizado y de sus incipientes —pero visibles— resultados, según él. Le ha pedido a su partido y a sus dirigentes que vayan con cabeza alta y con orgullo, sin autocomplacencia, pero con el orgullo que genera confianza. Y que hablen bien de España y del trabajo realizado. El remate ha sido su última frase, recreada en su muy personal e interesada versión de Blowing in the wind, la mítica canción de Bob Dylan: «y de lo que digan los demás…, dejad que se ocupe el viento».

Así acabó, con la bandera de España ondeando sobre un plasma gigante y pidiéndole a Aznar, a quien ignoró  sin mencionarle (todavía más, ya que sí cito a Manuel Fraga), que subiera al escenario para el aplauso final. Era su manera de responderle con esa suave venganza de los gestos con la que le gusta relamerse: aquí está el PP que ayer no encontraba el ex presidente, y ese PP es Rajoy, simplemente.

Hay 8 Comentarios

El problema que tiene Mariano Rajoy esque el pueblo español ya no le creemos, por mucho discurso triunfalista que está haciendo, no se puede ir así por la vida enganñando a los españoles.

La primera acepción que nos da el diccionario del adjetivo "serio, ría" es " Grave, sentado y compuesto en las acciones y en el modo de proceder ", también " Severo en el semblante, en el modo de mirar o hablar" , "Real, verdadero y sincero, sin engaño o burla, doblez o disimulo" para terminar con "Grave, importante, de consideración" lo que explica que a falta de otra cosa que ofrecer y tantas que ocultar y soslayar lo utilice Rajoy y su panda como un mantra, un conjuro o una letanía constantemente. Este concepto de  "lo serio" y "la seriedad" está profundamente enraizado en la idiosincrasia española desde tiempo inmemorial y ha dado excelentes resultados a quienes lo han utilizado a lo largo de la historia, leasé "La Inquisición", "Arias Navarro" o "El bigote de Aznar" por citar algunos ….. pero tarde o temprano cansa y pierde su efectividad, todos los días gallina amarga la cocina, yo solo espero que si Rajoy cambia el menú no sea a "pepinos" que también amargan pero por otro sitio……
Y ahora hablando "en serio", creo que la utilización única y desmedida del concepto de serio y de la imagen de seriedad por parte del PP está dirigida a asegurarse el sector de votantes que solo ven "sepulcros blanqueados" y no la miseria y la inmundicia de su interior ya que estamos evangélicos. Espero que esta estrategia sea el albor de su fracaso, desgraciadamente soñar con su desaparición me parece aun un tanto utópico, pero la falsedad y teatralidad del video de Rajoy, la Cospe, Floriano y Pons tomándose un cafe y asintiendo con “gravedad” a retazos de frases inconexas me temo que cada vez engaña a menos gente.

Antoni, no tengo ningún inconveniente en reconocer que tienes muy buenas fuentes de información en el PP. Leyendo tu análisis sobre la convención del partido y la "actuación" de Rajoy, se puede comprobar "in situ", que tu anterior columna " El método Ollendorf", es sin duda, de "obligado cumplimiento" para todos en el partido en el momento de "dirigirse a los españoles".
Lees tu análisis de hoy, e inmediatamente, regresas a leer el "Método Ollendorf" y entiendes perfectamente todo!
Claro, que la realidad es tozuda Antoni y no te permitie que logres un aprobado ahora, porque no haces la más mínima mención (porqué será?) a las afirmaciones que hizo Rajoy por las "elecciones plebiscitarias" del 27S, ni tampoco haces mención explícita al estruendoso silencio que ha hecho, sobre las reiteradas declaraciones de Bárcenas a la salida de la cárcel, confirmando una vez más, a la Fiscalía Anticorrupción, a la Abogacía del Estado y nada menos que al propio Juez Ruz, sobre la contabilidad B del partido y los sobres en negro que "volaban" por la calle Génova.(Ollendorf en estado puro!!)
Seguramente, todas estas "ausencias" en tu análisis "Rajoy y el sermón de la montaña", serán el motivo que añadirás a lo de las "leyes democráticas catalanas" que nos presentarás en Micropolítica a todos tus lectores en breve.
Salvo, que la realidad de la gran corrupción de los Pujol, te traiga "novedades" con el "por ahora" protegido de Junqueras en todo ese impresentable manejo del dinero público, Mas no podrá seguir mirando hacia ningún lado y tú lo sabes y no puedas evitar un comentario en tu blog.
Vienen tiempos interesantes para los analistas políticos monárquicos y nacionalistas independentistas, que los puedas aprovechar a tope!...esperemos....
Cordial saludo
Ismael

Vaya, ha habido convención del partido en el poder y yo ni me he enterado, claro me he tirado todo el fin de semana intentando encontrar la formula para pasar estos seis días que faltan para acabar el mes pues no llegoooooo,quizás si hubiera expuesto este problema en la convención estos pensadores me hubieran dado la solución

Yo me lo pensaría dos veces antes de opinar. Estos trileros no quieren nada con tribunales internacionales. Tampoco hablan nada de recuperar el dinero robado por los beneficiarios de una crisis tan falsa como el por ser estafa. Apañan un código penal de sainete, que hasta sus propios tribunales critican. Y finalmente una ley mordaza por si en vez de Casta los llaman mafia.

Sigue con sus mismos embustes de siempre. Por algo fue nombrado, a perpetuidad, Mayor Mentiroso del Reino de España.

Posiblemente el PP no tenga mayoría absoluta y deba pactar con Ciutadans, o alguien parecido (lo que sería una maravilla), pero a poco que se viaje por España se advierte que, dejando fuera a un segmento juvenil que no tiene -es lógico- memoria diacrónica, cualquiera de más de 40 años ve fácilmente que tenemos un país inimaginable 10, 20, 30, 40 o 50 años antes. No lo ha hecho el PP, obviamente, pero el PP ha sido lo suficientemente hábil como para presentar la alternativa a él como la alternativa al sistema. Un sistema que no admite comparación con cualquiera de los que le han precedido en España, en cuanto generador de bienestar (mejor o peor repartido), estabilidad y un país digno. Habrá pobreza, habrá desahucios, habrá exclusión, pero eso no es nada en comparación con lo que hay en otros países aparentemente más ricos que nosotros. por eso, creo que Rajoy no yerra en su discurso (que se acrecentará a medida que se vaya creciendo en el tema económico y se empiece a notar). Los delirios que tiene enfrente (Mas, Pablo Iglesias, Junqueras) acrecientan su figura, que en otro caso sería ridícula. Sánchez no tiene aún entidad

Escalofriante, por decir lo menos, que en esto se haya convertido la política: en un juego de manos, de lengua, de prestigiditación, de donde dije digo, digo Diego, de mirar para otro lado porque el poder es así: manda, impone. Que los demás se vayan a rascar perros sarnosos. Para llorar y reír, como con Cantinflas. Solo que hasta el mexicano tenía cierta vena social y justiciera. El discurso del poder, hoy, bien podría haberlo inventado Al Capone o Pablo Escobar. Saludos desde Alemania.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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