La política en tiempos de WhatsApp

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 12 feb 2015

WhatsApp

Desde el 21 de enero se encuentra disponible la plataforma que nos permite utilizar WhatsApp en navegadores web. «Hoy, por primera vez, millones de ustedes tienen la oportunidad de usar WhatsApp en el navegador Web de su computadora», decía el post del anuncio. Y con aquello de los millones de usuarios no exageraban: WhatsApp ya ha superado los 700 millones de usuarios activos mensuales, según un mensaje de su cofundador y CEO, Jan Koum.

El vertiginoso crecimiento de WhatsApp (del 55 % en sólo un año) se debe al aumento —también vertiginoso— de los teléfonos inteligentes entre la población mundial. Actualmente resulta extraño encontrar un smartphone que no tenga instalada la popular aplicación de mensajería instantánea. Aumentan los móviles y aumentan los usuarios de WhatsApp. Un reciente estudio de EMarketer ha pronosticado un crecimiento mundial de smartphones del 16,8 % para este año, lo que supondrá que para diciembre seamos 1.900 millones los usuarios de teléfonos inteligentes. Y para WhatsApp, un crecimiento del casi 17 %, que significaría más de 100 millones de nuevos usuarios. La integración de la tecnología móvil en la vida cotidiana, especialmente en la Generación Millennials, es total.

La política debe ver un aliado en esta herramienta. Quien no lo haga, llega tarde. Es el tiempo de la tecnopolítica, y en este marco, algunos partidos y ayuntamientos se han animado a probar WhatsApp como herramienta de comunicación y empiezan a esculpir estrategias aún sin conocer muy bien su impacto o consecuencias. A mediados de enero, el PSOE publicaba en su página su número asociado al perfil de WhatsApp; en las primeras 48 horas de funcionamiento se habían inscrito más de 3.000 personas, según palabras de su secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red. También, recientemente, el portavoz de UPyD en Murcia, Rubén Juan Serna, publicó en su Twitter: «Hoy he puesto mi nº de WhatsApp a disposición de todos los murcianos. Dudas, opiniones, quejas, etc.». Tiempo atrás, en Cataluña, Esquerra Republicana lo había probado en las elecciones europeas de mayo de 2014 y el colectivo Ara és l'hora en la campaña del 9N.

En lo que se refiere a administraciones locales, el Ayuntamiento de Mataró cuenta con un servicio de atención ciudadana a través de WhatsApp y Telegram, por el que obtuvo un reconocimiento en el V Congreso de Excelencia en la Gestión de las Administraciones Públicas; y el Ayuntamiento de Boadilla del Monte directamente nos propone: «Wasapea con el Alcalde».

En el marco de las últimas elecciones presidenciales latinoamericanas, también encontramos algunos ejemplos de utilización de WhatsApp: el candidato uruguayo, Luis Lacalle Pou, incorporó la herramienta para la segunda vuelta; y Aécio Neves, quien fuera candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), viralizó un video suyo —de tipo casero— en grupos de WhatsApp, también faltando pocos días para el balotaje.

Sin embargo, el ejemplo internacional que ha tenido más repercusión, en lo que a la utilización de WhatsApp en campañas electorales se refiere, lo encontaramos en la India. Durante la campaña para las últimas elecciones para la Lok Sabha, la Cámara Baja del Parlamento indio, los dos partidos mayoritarios —Congreso Nacional Indio y Bharatiya Janata Partycrearon sus propias cuentas de WhatsApp para difundir sus mensajes, hacer encuestas y organizar a sus voluntarios.

Como vemos, la gran mayoría de estos maridajes entre política y WhatsApp se han dado en el contexto de campaña electoral. A continuación, apunto sólo algunas de las numerosas posibilidades que se abren:

  1. Coordinación del equipo de campaña. Los conocidos grupos de WhatsApp permiten que el equipo de campaña pueda estar totalmente coordinado e informando de todo lo que sucede y de las decisiones de última hora. Se ahorra tiempo y dinero de reuniones presenciales que son evitables y se mejora considerablemente la capacidad de reacción ante los imponderables.
  1. Movilización de militantes y voluntarios. Además, a través de WhatsApp y durante toda la campaña, se puede mantener vivo el espíritu de las bases y establecer una vía de comunicación directa para su movilización. Se agiliza la campaña en el territorio. El candidato puede motivar a sus militantes y voluntarios a través de mensajes personalizados. Para la organización interna, algunos partidos han optado por la aplicación Telegram porque, aunque su uso está bastante menos extendido, permite grupos de hasta 200 miembros, no impone restricciones de formato y tamaño para los archivos que se transfieren y presenta mayores garantías de seguridad.
  1. Estrategia postacciones. Una acción concreta de campaña —como puede ser un acto, un mitin, un diálogo con un determinado colectivo, una visita sorpresa, etc.—, siempre genera nuevas imágenes, vídeos y… relaciones. Si se han recogido los teléfonos de esas nuevas personas, si se han convertido en contactos, se podrá alimentar y mantener viva la relación enviándoles información que pueda ser de su interés, sobre ese acto en concreto o sobre otros temas. De este modo, se crean nuevas relaciones y se amplía el radio del nosotros.
  1. Antena. Una cuentaabierta de WhatsApp podrá también convertirse en una nueva vía de comunicación de la ciudadanía con el candidato o los partidos. Una nueva herramienta para escuchar sus necesidades y demandas. Y, sobre todo, una nueva forma de acercar la política a la gente.
  1. Big data. La cuenta abierta de WhatsApp será también una manera de conseguir nuevos datos. Aumenta el big data electoral. Con esto, se reforzarán seguramente las cuestiones éticas y legales sobre privacidad y uso de datos personales.
  1. Recepción de ideas: Los comentarios que se reciben a través de WhatsApp y que, gestionados por un buen equipo comprometido, pueden ayudar a inspirar y materializar las campañas en proyectos, ideas y acciones. La inteligencia colectiva brinda la oportunidad de generar más posibilidades, más ideas, mejores acciones políticas… adaptadas a un electorado que quiere participar, pero que, sobre todo, quiere influir.

Si hace casi un año me preguntaba si WhatsApp podía cambiar las campañas electorales, hoy,  con la llegada de su plataforma web, parece que no quedan dudas. La plataforma que permite utilizar WhatsApp en ordenadores facilitará enormemente la gestión de las cuentas ampliando sus posibilidades políticas. Rapidez, coordinación, datos, relaciones. Todo indica que la nueva política y las nuevas campañas serán móviles o no serán.

Como señala Ignacio Escolar, «por ahora, los cambios que la tecnología está provocando en la política se notan más en la sociedad que en las instituciones: en las movilizaciones que en los gobiernos.» Este retraso (¿olvido, ignorancia, desidia?) puede ser la nueva brecha digital para la política formal. O el marco de oportunidad para la transformación del ecosistema de una nueva política.

Hay 9 Comentarios

Sin dudas hoy las redes dominan al menos los medios en tiempos politicos, el que no se adapte muere. Saludos.

En tiempos de whatsapp muchas cosas han cambiado y la politica no es la excepción.

la politica va x todo lado

buen arículo!

Muy bueno, el punto es que esto es una innovación en marketing!

Vaya que loco se vuelve el mundo!

Ventajas del Guasap electoral:
-Ecología: se gastarán muchos menos carteles publicitarios y engrudo reduciendo la deforestación y conteniendo el cambio climático.
-Salud mental: al poder elegir si queremos o no leer el guasap nos podremos evitar el bombardeo de un montón de propaganda electoral que no nos interesa un pimiento.
-Sensibilidad: evitando leer u observar determinados guasaps electorales tipo tic-tac o pim-pam nuestra sensibilidad no se verá herida.
-Privacidad: desinstalando la aplicación guasap de nuestros dispositivos lograremos un anonimato que para si lo querría la Casa Blanca.

Desventajas:
-Economicas, (por sectores):
Hostelería: los ingresos de tascas y baretos se verán reducidos por el menor consumo de cañas que propiciaban las alegres y debatidas tertulias sobre el PP y otros engendros.
Paro: en consecuencia de lo anterior al cerrarse dichos establecimientos miles de camareros y pequeños empresarios pasarán a engrosar las listas del ídem.
-Sociales, (por sectores):
Sanidad: se verán colapsados los servicios de neurología ante la avalancha de pacientes con disfunciones neuronales al estar sometidos en todo momento a cientos de pitidos de los móviles del resto de la ciudadanía, incluido el suyo propio que llegará a ser incapaz de distinguir de los demás.
Familiares: se producirá una tremenda desestructuración generacional en las familias entre los menores de edad para votar y el resto de miembros de las respectivas unidades familiares.

Sinceramente Antoni creo que esta vez tu análisis es incompleto y poco madurado, aunque te lo excuso dadas las premuras electorales que vivimos.

¿Se imagina alguien a Churchill diciendo "blood, toil, tears and sweat" por un wassapo? Ánimo, todavía podemos caer más bajo. Tendrán que inventar una máquina que atienda a esa puerilidad, como en Her, o contratar a un ejército de sudamericanos, o de indios en los países anglosajones. No es que esta entrada no tenga sentido, que lo tiene y quizá intención, es que no estamos haciendo eso, pueriles

Muy interesante el artículo de veras. Muchas gracias y un saludo

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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