¿Es el centro político un lugar?

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 10 may 2015

Las dos fuerzas emergentes en la política española, Podemos y Ciudadanos se han lanzado a ocupar un espacio mental, sociológico y político definido como centro. ¿Pero es del mismo centro del que hablan unos y otros? Podemos lo asocia con el registro de una nueva centralidad (de prioridades, de temas). Y Ciudadanos lo aborda desde la equidistancia. Los primeros buscan nuevos centros políticos, explorando la geografía y la química de la política. Los segundos juegan a la geometría y a la física. Para unos el centro es un nuevo horizonte. Para los otros el nuevo campo abierto entre las trincheras tradicionales de socialistas y populares.

¿Por qué el centro, en España, está tan codiciado si ha estado casi huérfano de representación política? Las razones históricas son imprescindibles para abordar ―y explicar, en parte― la cuestión. La España de la Guerra Civil fue la tragedia de las dos Españas, vivida como un desgarro fratricida, radicalizado, sin espacio central. Nuestra (primera) Transición fue posible, entre otras razones, por una fuerza y un liderazgo político que abrazaron el centro como marca: la UCD y Adolfo Suárez. El eco de su reputación todavía persiste en el imaginario de muchas personas (mayores, generalmente) que mitifican aquel momento, no sin distorsiones y excesos generosos de percepción.

Los intentos fracasados del CDS, del Partido Reformista y la llegada posteriormente de UPyD anidaban sobre ese espacio codiciado: centro equidistante, reformista y renovador. Pero la Ley Electoral, sus propios errores y la presión del PP y del PSOE sobre este espacio asfixiaron cualquier intento. Aunque su memoria valorada, su deseo latente, y su necesidad ―también― han encontrado una nueva oportunidad en el hundimiento parcial del bipartidismo y en la eclosión disruptiva de las nuevas marcas y sus ofertas. El bipartidismo se tambalea, pero el centro renace de sus cenizas y de sus recuerdos.

El centro… ¿es un lugar, una métrica, una estadística, una ideología? ¿Es el 5 en la escala de 0 a 10? ¿Es el espacio que queda entre conservadores y progresistas? El Gráfico de Nolan, creado en 1971 por David Nolan (uno de los fundadores del Partido Libertario de los EEUU) es un diagrama para ubicar cualquier posición política en un gráfico de dos dimensiones. Con la intención de ofrecer una metodología que supere la simplicidad de la ubicación lineal izquierda-derecha, Nolan propuso dos dimensiones (y dos ejes): grado de libertad económica y grado de libertad personal, como variables más determinantes para la ubicación ideológica.

Para los estrategas de Podemos y Ciudadanos el estudio posicional parece clave; entre otras poderosas razones, porque estas formaciones disputan el voto (y el espacio) a las establecidas. Y para ello, para la concurrencia competitiva y depredadora, el estudio posicional es determinante. En este punto, podríamos decir que el centro es más que un lugar o un espacio: es un ecosistema en movimiento, crecimiento, evolución y transformación. De ahí su alergia a definirse ideológicamente, unos y otros. Triangulan al máximo, hibridando soluciones, mordiendo en los márgenes de los carriles que quieren ocupar. Han leído, también, a Dick Morris y sus creativas y prácticas estrategias.  Su ambición no es simplemente hacerse un hueco a codazos. Aspiran a relevarles. A quitares la silla. Por ello, van a estar en movimiento. El centro no está quieto, ni en el medio de nada, ya que el mapa (o el tablero, como dicen) se mueve, se deforma y su perímetro cambia: de cuadrado y rectángulo, a círculos y triángulos.

Su centro se parece más bien a un corte (generacional, social, tecnológico y estético). Han descubierto el poderoso capital político de una nueva generación (menores de 40 años) que se aleja de los partidos tradicionales por antiguos, por caducos, por enmohecidos. Si Podemos juega a plantar cara a la casta, Ciudadanos es la loción política contra la caspa. El centro ya no es un lugar, es una manera de moverse y de estar. Eso es lo que no han entendido, suficientemente, los de las trincheras. Los nuevos están móviles, y el resto, fijos. Así va la partida. Es tiempo de rápidos contra lentos. No de grandes contra pequeños.

Hay 5 Comentarios

El asunto de las estrategias se presta a tergiversaciones. Hay que partir de una base: es lícito que un partido aspire a ganar unas elecciones y es absolutamente necesario recurrir a cierta estrategia. Estrategia no significa engaño, no es un concepto negativo como se quiere hacer ver y la estrategia no es propia sólo de partidos tradicionales. Tal vez nos confunda lo que hizo el PP en 2011. Eso no fue estrategia, fue un engaño, un timo o una estafa en toda regla.
Es un hecho que las doctrinas liberales o neoliberales han dominado claramente las políticas de casi todos los países desarrollados y buena parte del resto. No se trata de un dominio puramente político sino algo más. Se han adueñado incluso del lenguaje.
Han conseguido que confundamos el libre comercio con la libertad del individuo, la competitividad con reducir salarios y derechos laborales, emprendedores = hacernos autónomos, sacrificio y esfuerzo = reducción de derechos sociales, gasto social=despilfarro, funcionarios=vagos, poner dinero público en manos privadas=estimular la economía, etc.
A partir de ahí les resultó fácil que entendiéramos "izquierda" como sinónimo de "ruina", "dictadura", "totalitarismo", etc. Algo absurdo porque han existido tantos regímenes totalitarios de derecha como de izquierda. Es evidente que ha habido una clara desvirtuación y tergiversación del término "izquierda", hasta el punto que a la "izquierda" se la llama "izquierda radical" o "extrema". Algunos incluso se atreven a llamar centro izquierda a la derecha (Ciudadanos), o izquierda al centro derecha (PSOE).

Es una guerra sucia que han ganado los conservadores. No es de extrañar teniendo en cuenta que todo esto se fraguó en una Universidad, la de Chicago en los 70. También hay que reconocer que en esta victoria colaboraron mucho aquellos socialdemócratas que se pasaron al neoliberalismo. Otro hecho clave.

Llegados a este punto, ¿creen que un partido como Podemos puede dedicar sus esfuerzos a recuperar ese lenguaje? ¿Serviría de algo? ¿Cuánto habría que esperar para que por fin cualquier ciudadano entienda qué significa realmente la izquierda y qué significa de verdad aplicar el término a nuestras políticas? No necesitan proponer medidas de izquierda radical para que sean llamados radicales.

Teniendo en cuenta esto, ¿no es lógico y comprensible que Podemos huya de ese debate que tienen perdido desde hace años de manera injusta?
Ellos reconocen huir de él y dan sus razones, por todos conocidas.
El resto de partidos, más que huir de ese debate, lo combaten mintiendo sobre su definición ideológica (como ya dije antes)
¿Qué es peor? ¿Quién miente realmente?
¿El que desliza el debate hacia un terreno más claro y no contaminado o el que se disfraza de centro izquierda siendo de derechas?
¿El que dice ser de centro sin serlo o el que busca centrar el debate en términos reconocibles por todos?
¿El que utiliza expresiones que remiten a lo social y al ciudadano aunque su programa económico remita de nuevo al capital privado como única solución, o el que intenta ajustar y graduar la lupa para centrarse realmente en el ciudadano?
Perdón por la extensión. Gracias.

No por repetir algo muchas veces significa que esa es la realidad. Vosotros erre que erre. Tanto miedo os da? Ahora por fin parece que sí. No es de extrañar a pesar de la bajada del PP, el PSOE no se come ni una rosca. Porque será que la gente no se lanza como loca a votarles. Un poco más de autocrítica y no pensar que fuera del PSOE está el inframundo.

Buen análisis. No obstante, y a pesar de todo el oportunismo que ha habido y sigue habiendo a la hora de captar a los votantes situados en el supuesto "centro político", no debemos permitir que los árboles nos impidan ver el bosque. En España no existe el centro como tal, sino que más bien existen dos derechas: una que se puede definir como la de "los que ya han estado o todavía están" y otra formada por los que "aspiran a estar". El apartado dedicado al estudio posicional sintetiza muy bien las líneas generales de este "plan renove", pero falla cuando dice que este movimiento parte del centro político. Error; la disputa se está dando entre una derecha tatcheriana de referentes europeos y una derecha anquilosada (véase el tufo nacionalcatólico de la reforma del aborto, por ejemplo) y absolutamente machacada por la corrupción. No obstante, la posición social y las prepcupaciones son exactamente las mismas. El juego de las sillas se está desarrollando en este terreno, pero ambos (C's y PP) no dejan de ser el mismo perro con distinto collar. La única diferencia es que Rivera (o más bien el Ibex 35) ha sabido recuperar a tiempo ese idealizado espejismo del centro como virtud. Suárez ya lo hizo en su momento para ganarse a una derecha ansiosa por desprenderse de la incómoda sombra del franquismo (pero que seguía siendo derecha), y ahora el líder de C's aplica el mismo ejercicio de oportunismo. En España sigue resultando muy comprometido simpatizar abiertamente con la derecha, por lo que ofrecerle a los nuevos aspirantes un disfraz de centro (para que nadie los identifique con lo anterior) es muy efectivo.

El Centro es una ideología. Ya con Suarez, AP y PSOE se esforzaron en atacarle y en sembrar la idea de que no existía. Con la desaparición de Suarez, forzado por estos dos partidos, y la Democracia Cristiana, tan beligerante como ellos, estos tres grupos decidieron enterrar el centro. Que ideología tengo yo? No me gusta la falta de sensibilidad social del PP ni el desastroso manejo de la economía por parte del PSOE. Porque los de derechas me llaman rojo y los de izquierdas facha. Quizás sea simplemente una manera de no aceptar que puede haber otras ideas.

Excelente análisis sobre la centralidad política, sobre todo en lo referente a su estrategia de triangulación e indefinición ideológica dirigida a la caza y captura de centrópodos y especies afines, el problema o peligro que veo yo, es que creen mayor confusión política, si cabe, de la que ya sufrimos y provoquen a la larga, o no tan larga, unos niveles de desafección y desconfianza en la política y sus representantes ( los partidos), y un progresivo abstencionismo, que unido a unos maquiavélicos retoques de la leyes electorales, nos lleven a una situación en la que una pequeña colonia de derechosaurios dominen la tierra. Estos últimos, como corresponde a cualquier buen depredador que se precie, tienen un objetivo y una idea clara y además son coherentes con ella y saben perfectamente que “divide ( o deja que se dividan solos ) y vencerás”.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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