El reloj de arena de Rajoy

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 07 nov 2015

No sabemos cuál es el tipo de reloj que utiliza el Presidente del Gobierno. Pero lo que sí sabemos es que Mariano Rajoy tiene una relación diferente -¿conflictiva?- con el tiempo. Su tempo es de otro mundo. Su reloj no marca las horas. Pareciera que tiene una especial fascinación por los relojes de arena y su imperturbable –y magnética- manera de medir el tiempo. Cuando la fina arena ha pasado de un hemisferio a otro, puedes darle la vuelta por el puro placer de ver discurrir el tiempo entre tus manos. Rajoy se queda ensimismado e hipnotizado en su reloj de arena político.

Rajoy, amante del control temporal y con un deseo oculto de controlar el momento político a costa de la irritación, de la desesperación, o del cansancio de sus colaboradores, ha presentado sus listas electorales a su más fiel estilo: en el límite temporal. Rajoy no ha traicionado su estilo quietista, en donde la inmovilidad y la parálisis es su particular manera de estar en movimiento. Pero esta vez lo ha revestido de un nuevo relato: su tempo es reflejo y síntoma de tranquilidad y de seguridad, no de parálisis. Es control, no desconcierto. Este es su nuevo mantra.

Hoy mismo, por ejemplo, y frente a los que le exigen reacción y sobreactuación en Cataluña, se ha erigido como el hombre tranquilo, proporcional y previsible que tanto desea ser: “Cuando uno sabe qué es lo que tiene que hacer está tranquilo", ha dicho en plena reafirmación personal y política. Veremos si esta vez a Rajoy, y su reloj de arena, le funciona el tempo. Rajoy no cree en la comunicación política. Le gustaría que todo se resolviera por el BOE. Pero la política no se hace solo desde los decretos, sino desde la pedagogía. Y los jueces no pueden –ni deben- resolver lo que a la política le incumbe. El tiempo es un aliado imprescindible para comprender lo que sucede, actuar son la realidad, e intervenir de manera efectiva en el devenir de lo vital. El tiempo es vida. Paralizarlo, retenerlo, ignorarlo es empezar a morir.

Rajoy confía en que le queda tiempo (hasta el 20D), y margen demoscópico, para resistir los empujes de sus opositores y para administrar, a su favor, el desafío secesionista. Hay un tiempo para cada cosa, piensa. Pero esta legislatura ha demostrado que los tiempos se aceleran, se agitan, se acortan. Todo va muy rápido. En cambio, Rajoy -que no es rápido de reflejos- está seguro que en tiempos de agitación e incertidumbre los hombres tranquilos son una garantía. Cree que su estilo será, finalmente, valorado por los electores. Por ello insiste en desmarcarse de la espuma televisiva de las tertulias y de efervescencia mediática. Apuesta por la sobriedad como sinónimo de seguridad y solvencia.

Rajoy, y su reloj de arena, se enfrenta a los cronómetros vitales de sus opositores. Ellos van rápidos. Él lento. ¿Llegarán a tiempo? ¿Les faltará? Esa será la cuestión. Hoy quedan 42 días para las elecciones. Para unos, suficiente. Para otros, escaso tiempo. Otros creen en los días decisivos y en la aceleración de la historia de la última semana. El que acierte en el tempo político, en el ritmo y en la energía movilizadora en estas seis semanas tendrá mucho ganado. Rajoy espera y aguarda. El resto se acelera. Veremos quien acierta.

Hay 6 Comentarios

Hola, Antoni
El problema de Rajoy, yo creo y observo que viene de un fondo psicológico relacionado con la inseguridad y eso hace que su escudo protector sea la pasividad, el dejar estar las cosas, el inmovilismo controlado y el rodearse de unos cuantos fieles seguidores con más capacidad directiva que él. En el fondo, para mí, está deseando de que llegue el 20-D y que el PP pierda, necesita volver a una vida sin muchos sobresaltos. Como Ex-presidente ya le veo: lecturas pausadas de noveluchas de medio pelo, peseos y fumar puros tras una copiosa comida. No creo que se dedique a dar conferencias, ni a presidir ningun "laboratorio de ideas". En fin, es una suposición, más o menos subjetiva.
Saludos

Cuarenta días para que el 20D/2015 los ciudadanos con derecho a voto nos desconectemos de los corruptos, y les mandemos al museo de los horrores del que nunca debieron salir. Éso es lo que está en juego.
http://sinalmanicorazon.blogspot.com.es/2015/11/politica-de-corruptos.html

Ya sea en política o en otros ambitos, las soluciones vienen siempre determinadas por el planteammiento que hagamos de cual es el "problema" .Y tanto si hablamos del problema del paro, de la deuda, de la corrupción, de la desigualdad, ...etc , o del "problema" catalán, para Rajoy siempre es el mismo: la supervivencia del Partido. Por eso no llega a solucionar ninguno a beneficio de los afectados. Y por eso gobierna más Arriola que Mariano. Estamos en manos de un partido netamente Leninista. Qué cosas....!

Si además de que Rajoy es de “tempo lento” por naturaleza y un convencido total de que “la prisa es mala consejera”, que sabe que no va a ganar por mayoría y que su colchón de votos lo tiene más que garantizado, no es ya que mida el tiempo con clepsidra,es que además hace trampa y le da la vuelta cuando le da la gana, no cuando se acaba la arena de un hemisferio.

Además de no tener ni reloj ni brújula. Rajoy piensa que los ciudadanos somos tontos y ciegos.

Un saludo

Rajoy no tiene reloj ni brújula. Por eso alguna vez le oimos repetir catorce veces "Fin de la cita" o anunciar brotes verdes justo cuando salió a a luz el escándalo de Rato y otros mais. Rajoy gobierna por cortinas de humo, al mas puro estilo de la actual presi de Argentina . Pese a la humareda los ciudadanos conocemos el monto de nuestra deuda externa.Por eso suenan y vuelven a sonar las alarmas de Bruselas.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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