El silencio del salón vacío y el World Press Photo

Por: | 16 de abril de 2013

Fotografía ganadora del World Press Photo 2012 / PAUL HANSEN (AP)

La imagen es desgarradora: un grupo de hombres avanza por un callejón estrecho, los rostros compungidos y llenos de rabia, llevando en sus brazos los cadáveres de dos niños muertos. Muestra el dolor provocado por los bombardeos de Israel sobre la población de Gaza durante la operación Pilar Defensivo y con ella el fotógrafo Paul Hansen ganó el World Press Photo of the Year 2012. Casi se diría que la instantánea grita y llora. La foto preside el salón de la casa de la familia Hiyasi, protagonista involuntaria de esta masacre, y sus gritos contrastan con el silencio que se respira en la estancia.

"Cuando cayó el misil del F16, el techo de mi casa se derrumbó. Mi hija salió volando 20 metros, pero salvó la vida milagrosamente. Tambien sobrevivieron dos de mis hijos. En cambio, mi marido y mis otros dos hijos pequeños murieron sepultados", explica con amargura Fátima Hiyasi desde su residencia en la localidad de Yabalia, en la franja de Gaza. La viuda habla en voz baja en el mismo salón en el que ocurrió el bombardeo, hace menos de seis meses, y sufre desde entonces problemas porque un trozo de metralla se le incrustó en la cabeza. Frente a ella, la imagen del World Press Photo relata su propia tragedia junto a un ramo de flores. Más arriba, un póster muestra a su marido y sus dos hijos pequeños convertidos en mártires del pueblo palestino, flanqueados por otro hermano fallecido 5 años antes.

El salón de la casa de la familia Hiyasi / M. Á. Medina

La señora Hiyasi narra que su hija, que voló por los aires a causa del misil y aterrizó sobre un coche, resultó herida y se dañó varias vértebras, pero ahora se encuentra bien. La propia joven entra y sirve un té con mucha azúcar. Anda con dificultad y tiene el mismo rostro entre triste y serio de su madre. Su hermano pequeño, gemelo de uno de los fallecidos en el bombardeo, se golpeó en la cabeza pero todo quedó en un gran susto. El mayor de los hermanos también se encontraba entonces en el salón ahora silencioso pero no sufrió ningún daño físico. Mantiene la mirada fija en el ordenador portátil y comparte la seriedad que se respira en la estancia. 

Fátima Hiyasi comenta que su reciente tragedia se suma a la que había sufrido ya unos años antes. Durante la operación Plomo Fundido, entre finales de 2008 y principios de 2009, su hijo Mohammed murió a causa de una bomba israelí. Años más tarde, decidió llamar con ese mismo nombre a otro de sus hijos en honor a este primer mártir. La desgracia ha hecho que el segundo Mohammed también haya desaparecido víctima de la misma causa.

La familia Hiyasi en su casa / Foto: M. Á. Medina

¿Qué ha sido de esta familia en todos estos meses? "Tras el bombardeo, tuvimos que vivir durante tres meses en el campo de refugiados de Yabalia", señala la viuda. "En ese tiempo, los vecinos y algunas ONG nos ayudaron a reconstruir la casa". Ahora viven en el mismo lugar pero en mucha peor situación económica al haber muerto su marido, Fuad Hiyasi, fuente de ingresos del hogar. Por eso la madre de los niños mártires se plantea denunciar al ejército israelí por la matanza para conseguir una reparación moral. "Solo pedimos Justicia", se lamenta frente a la foto en la que, cada día, vuelve a ver morir a sus hijos.

Hay 3 Comentarios

ufff muy fuerte la imagen del princio muy emotiva y a su vez espeluznante!

Lo que mas admiro de todas y cada una de estas personas, es, la increíble fuerza para seguir permaneciendo en pie, pese al abandono de los gobiernos, ante tan vil injusticia, a la que están siendo sometidos. Vaya para todos y cada uno de los Palestinos, toda la fuerza, todo mi amor, todo mi apoyo y, sobretodo, todo mi respeto.

¿qué foto más alegre se puede poner ante la barbarie?, ...es una broma tu comentario supongo

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Miradas Árabes

Sobre el blog

Los árabes permanecieron ocho siglos en España y nos dejaron un legado que va desde los monumentos de Al Andalus a miles de palabras que utilizamos a diario. Más allá de esta herencia, ¿qué sabemos de ellos? La influencia de la cultura y la sociedad de los 280 millones de personas que comparten esta lengua traspasa sus fronteras con el dinamismo de las revueltas árabes.

Sobre el autor

Miguel Ángel Medina es un periodista de El País centrado en las redes sociales e interesado en el mundo árabe, de la cultura a los libros y desde los viajes a la lengua. Ha visitado Palestina, Túnez, Marruecos, Egipto y siempre piensa en el siguiente viaje.

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