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Mujeres

El posmacho desconcertado

Por: | 11 de febrero de 2011

Hayworth,%2BRita%2B(Gilda)_06_CHD Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo. Sin embargo, la generación más numerosa en España, los hijos del baby boom de los 60, hemos vivido la mayor revolución en los roles sexuales de la historia reciente sin demasiados traumas, aunque a algunos aún se les noten tics propios del hombre de las cavernas. ¿Desconcertado por los cambios? ¿Ya no sabe si debe ceder el paso ante una puerta, si molestará un piropo, si debe comprar una cocina de juguete a su niña o muñecas a su hijo, si da dos besos o la mano a su asesora? Definámoslo como la confusión del posmacho. Pero si lo único que se le ocurre decir de una ministra es que imagina cosas con sus labios, si en un debate municipal se espeta a una concejal: “No sé si lo ha escrito despierta o desnuda”, si declara que quedaría “bonito” incorporar mujeres a su consejo de administración, si alardea de proezas eróticas con adolescentes o si aplaude las fiestas de Berlusconi, en ese caso le pondrán la etiqueta de neomachista, pero su perfil, oiga, es el del machista de toda la vida. Ha evolucionado menos que el resto de la sociedad.

En términos históricos, no digamos darwinistas, el cambio ha sido rápido, muy rápido, pero está lejos de terminar. Los babyboomers conocimos el último franquismo y veníamos de familias tradicionales en las que las costumbres se iban relajando. El cine nos mostraba a mujeres glamourosas pero frágiles, a las que los tipos duros abofeteaban antes de besar. Una señora no podía firmar un contrato o abrir una cuenta bancaria sin la autorización marital. Se decía que tras cada gran hombre había una gran mujer, se entiende que dedicada en exclusiva a apoyarle. Las pocas que llegaban a puestos de poder estaban bajo sospecha, si no eran ridiculizadas (que se lo digan a nuestras primeras ministras, empezado por Soledad Becerril, y a las más recientes). Pero las últimas madres tradicionales (y las primeras madres hippies) ya planeaban otra cosa para sus hijas: las educaron con la misma exigencia que los varones, las volvieron competitivas en lo académico y lo laboral. Así que salíamos de colegios a la antigua, muchos aún separados niños y niñas, y aparecimos en universidades repletas de chicas sin complejos, dispuestas a comerse el mundo, que miran de tú a tú.

BogartARC6919904 Vimos como algo natural, por lo tanto, compartir con ellas el espacio laboral como no habían hecho nuestros padres. Y era consecuente que el reparto de papeles en casa o en el cuidado de los hijos fuera más equitativo. Asumimos incluso que el nuevo modelo masculino era el metrosexual, que los chicos ya no tenían que ser rudos y bravos, igual que las chicas no son siempre dulces y coquetas. Debíamos ser sofisticados como David Beckham o sensibles como Hugh Grant, lejos de los viejos mitos masculinos de rostro imperturbable como Humphrey Bogart o Clint Eastwood (el de Harry el Sucio, no el de ahora).

Pero ¿de verdad habíamos saltado a la modernidad? Seamos honestos: el posmacho sabe que no. Tiene compañeras de trabajo pero le extraña que no lleguen a jefas. El miembro de la pareja que da un paso atrás en lo profesional por lo familiar es casi siempre la misma. Los salarios de las mujeres son inferiores en un 26%. Dedican a tareas domésticas 20 horas más a la semana. Todavía hay miles de maltratadas, de violadas, de explotadas. Decenas de asesinadas cada año. No estaba todo el camino andado ni mucho menos.

Los últimos pasos políticos, sin embargo, han calentado el debate hasta enrarecerlo. Con Zapatero en La Moncloa, el Gobierno inició una nueva ofensiva por la Igualdad, con mayúscula porque se convierte en Ministerio. Aparecen los gobiernos paritarios, se establecen duras penas y órdenes de alejamiento para los maltratadores, se impone a los partidos unas listas electorales equilibradas, se establece el aborto libre en el primer trimestre. Al convertirse el feminismo en política oficial, surgió una reacción que algunos han bautizado como neomachismo. Etiquetar así cualquier crítica a decisiones políticas es demasiado simplificador. Algunos hombres se inquietan por motivos explicables, aunque no se compartan: temen negociar un divorcio en posición de desventaja, que una política de cuotas relegue sus méritos al aspirar a un puesto, que su presunción de inocencia no esté garantizada ante una denuncia. Los separados encabezan este controvertido movimiento. Y algunos de sus planteamientos no son insensatos: no lo es, por ejemplo, que se prime la custodia compartida tras una separación, como se ha regulado en algunas autonomías. Algunos discursos en nombre de la igualdad han resultado contraproducentes: el "todos habéis sido cómplices" ante la violencia de género resultó ofensivo para una mayoría de hombres honrados y pacíficos. Esa mayoría que comparte los objetivos de una sociedad de iguales.

No es buena idea criminalizar a todo el que ponga un pero a las políticas sobre género. Los lectores a menudo nos afean los moralismos, o los aires inquisitoriales. No hay que enviar a la hoguera a nadie. Pero tenemos que inquietarnos ante los mensajes del que bauticé (disculpen la autocita) como Testosterona Party. Un extraño lobby de lo políticamente incorrecto formado por intelectuales, políticos y tertulianos de los que se definen "sin complejos", para escalofrío de los demás. Y que se burlan de las mujeres con estilo tabernario, que alardean de conquistas sexuales con mayores o menores, pagando o sin pagar; que dicen obscenidades en platós de televisión en presencia de escolares; que presumen de hombres de verdad, de pelo en pecho, amantes de las cocochas y las señoras, no como esos mediohombres.

El posmacho está desconcertado, sí, porque entiende hacia dónde avanzan los tiempos, y lo celebra, aunque eso algunas veces choque con los valores en que se crió y quién sabe con qué genes forjados en las cavernas. Algunos, sin embargo, siguen midiendo a la mujer por su escote, a las ministras por sus morritos y a las directivas por dar un toque de color. Por eso, aunque el discurso igualitario pueda resultar a veces cargante, sigue haciendo falta pedagogía. Por eso hacía falta este blog.

Hay 126 Comentarios

"Algunos, sin embargo, siguen midiendo a la mujer por su escote" y algunas, sin embargo, ¿bajo qué parámetros siguen midiendo al hombre?

Perdona que te disculpe, pero de qué coño/cojones hablas del "posmacho"? Es que te has apuntado a la teología de género? Te recuerdo que el tribunal de cuentas ha dictaminado que el minist. de igual-dá tiene 9 mujeres por hombre trabajando. Que han hecho con todo nuestra pasta irregularidades clamorosas.Eres amigo de lorente acosta? Se te ve el plumero...Vaya blog partidista, qué tristeza de prensa, estáis vendidos. Vete al ministeriodeequilibrio.com, mira todo lo que hacen las mujeres y luego, si tienes ovarios/huevos, lo comentas.

...polémico y eterno tema...de acuerdo, hay mujeres que todavía perpetuan el patriarcado y son hijas del babyboom...así como hay hombres, no todos, desconcertados y tan pérdidos como algunas mujeres, cierto, de acuerdo...
Creo que cuando se asuma con la responsabilidad, seriedad, madurez y compromiso el hecho de ser padres, entonces, seremos testigos de un neo babyboom o como le quieran llamar, donde ellas(os) sean hombres y mujeres saludables y sanos mentalmente y emocionalmente: tolerantes, seguros, respetuosos, libres, autónomos, independientes, justos, leales, honestos, etc...entonces recien, creo, yo veremos una sociedad igualitaria...mientras tanto unos y otras, avanzamos, retrocedemos pero aun no llegamos a la meta de la Igualdad...vivimos tiempo de Transición, largos años talvez...y así como Rosa, creo que no llegaré a ver ese mañana...pero desde mi posición, anónima y modesta, procuro aportar algo, viviendo como siento, soy y parezco ser...

No es feminismo. Es Hembrismo, entendido como dominacion de la hembra sobre el macho.

No recuerdo de quien es la cita, pero es muy buena: "Cuando se bajan los botes salvavidas, no hay ninguna feminista en el barco".

Yo soy un macho (de la especie humana, como mi hermana es hembra de la misma especie) y SI estoy desconcertado. Estoy desconcertado porque lo que leo en articulos como este y lo que veo con mis ojos en la calle son realidades bien distintas. Para empezar, se habla del machismo como si fuera cosa de hombres, y sin embargo las mujeres fueron y siguen siendo igualmente complices. Preguntales a ellas y te diran que no es asi. Pero atiende a como las mismas mujeres se involucran en los rituales de cortejo y veras que lo que las mujeres hacen y lo que las mujeres dicen que hacen es bien distinto. En la practica, la inmensa mayoria espera que sea el quien se les acerque, es decir, como toda la vida. Pregunta por ahi, y todas te diran que no es asi. Pero mira lo que HACEN y veras que si es asi. Me sorprende que la misma mujer que empezo su relacion con los roles de siempre, se queje despues cuando su relacion mantenga los roles de siempre. Y me desconcierta que las politicas de igualdad consistan, de facto, en asignar privilegios a las mujeres y en criminalizar a los hombres. Por supuesto, soy consciente de que quejarme esa injusticia y proponer un trato igualitario inmediatamente me pone en el grupo de "postmachista", en vez del grupo igualitario. Pero en fin, son los tiempos que corren y hay que aceptarlo. Porque a dia de hoy, para no ser postmachista sencillamente hay que callarse y tragar.

Pues yo soy un macho y no estoy nada desconcertado. Bueno un poco sí... por la contínua maniobra para usar la palabra macho como algo despectivo. A ver si empezamos a cambiar el adjetivo "machista" por otro mucho más apropiado como es "sexista". La sociedad tradicional a la que tanto os referís no es que fuera machista, es que era sexista ya que asignaba papeles disitintos a individuos de ambos sexos, y ninguno era elegido. Mi abuelo no elegía salir a trabajar al campo lloviera o granizara en lugar de quedarse en casa y cuidar de sus hijos. Cada papel era asignado y no elegido por una sociedad con una tradición en muchos casos impulsada por la Iglesia o la religión sea cual fuere.

Una vez que vamos alejando a la Iglesia del poder y de la educación, el mundo comienza a cambiar.

El machismo NO es un movimiento, NO es una corriente de pensamiento. Los hombre no somos machistas y las mujeres tampoco, en todo caso habrá quien sea sexista y pretenda que hay roles adecuados para uno u otro sexo.

Por cierto, yo trabajo en una empresa dirigida por mujeres y puedo asegurar que no es ni mejor ni peor... de hecho mi jefa es inútil perdida.

Los tópicos que usa este artículo son poco válidos hoy en día. Las estadísticas tampoco ya que reflejan el pasado, las que cuentan son las que se produzcan en los próximos años, en los que la gente que hoy estudia gobierne y dirija.

Un saludo a todos.

El feminismo también es sexismo, estoy deseando ver al lobby feminista tan instalado en el gobierno y en el PAIS defender la custodia compartida de los hijos y la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos. Lo estoy deseando, pero se callan la boca porque es más conveniente pedir lo que se quiere y no ceder lo que ya se tiene.

No al sexismo, y sí a las personas.

¿esto es un escrito digno de el país? Este artículo es superficial, banal, está desinformado y presenta una carga de sectarismo corporativo intolerable.

Yo tambien le deseo suerte a Ricardo en su tarea de conseguir los favores de las viriles damiselas para las que escribe. Sus artículos constituidos por tópicos mas que trasnochados proceden de los años 70 y con ellos en otra época era posible camelar a alguna que otra para quitarle la ropa interior. Hoy en día sólo funciona el vil metal.

Abnegadas esposas: y por lo tanto ellos no eran abnegados padres arriesgando su vida en la búsqueda de sustento familiar. Ellos solo eran bravos guerreros, que bién. Entonces la base del analisis desde el paleolítico ya viene viciada desde el inicio del artículo.

Mal vamos si pretendemos equiparar las declaraciones del alcalde de Valladolid (pepero, no hay que perder de vista lo idóneo de tomarlo como modelo) con el sentimiendo eneracizado del varón. Eso es una falacia de generalización. Al igual que con el concejal (también del PP). La referencia al banquero y a Dragó (ambos de pensamiento más bien de derechas) ya sitúan parte del prototipo que quieren dar a entender. Por no mencionar que estos señores (aquí no incluyo a Berlusconi porque para mi es un... mejor me callo, sólo le prodría insultar en el mejor de los casos) son figuras que represenan la política, la economía y la cultura. ¡vaya táctica más buena! coger ejemplos de tres dimensiones relacionadas con el propio existencialismo actual (aunque de manera interesada, claro). Lo que aún me extraña es que no haya tomado referencias de algún blog feminista en el que se loen las virtudes del misándrico manifiesto SCUM.

Y ya no solo es una táctica implícita con las implicaciones que tienen las palabras referidas a tiempos paleolíticos (como mínimo) pues ya están creando una idea de maldad masculina sin hacer referencia siquiera a las necesidades reales de esos tiempos. Ha retrotraido conductas de superviviencia prehistóricas y las ha equiparado a la actualidad. Bien otra falacia...

No sé, creo que para este tipo de temas se debería ser más aseptico con los "precedentes" que allanen su intencionada etiquetación de los varones.

este manido tópico del macho desconcertado creo que ya no se lo cree nadie. cada cual se adecua a los cambios que permanentemente se producen a nuestro alrededor.
esta filosofía propagada por grupos profeministas está como todas las filosofías bastante lejos de la cruda realidad.
personalmente no conozco este prototipo de macho desconcertado, y conozco suficiente gente como para opinar.
creo que algunas se lo tendrían que hacer mirar, pues confunden sus deseos de tener al macho desconcertado con la tozuda realidad.

EL POSMACHO POLITIZADO

He aquí un ejemplo del macho "de su tiempo", asumiendo la generalización del hombre como ser desconcertado por el cambio de roles. Suponemos, querido Ricardo, que tu también serás un ejemplar de tan insigne especie, so pena de caer en contradicción. ¿O acaso será que tu te elevas por encima de tus compañeros de pene para erigirte como el macho igualitario que ha descubierto la pólvora de la sociedad española? Deberías viajar más, muchacho. Deberías visitar países como Suecia, Finlandia o Dinamarca. Quizá entonces dejarias de ser un POSMACHO IDEOLOGIZADO y pasar a convertirte en un señor.

EL POSMACHO POLITIZADO

He aquí un ejemplo del macho "de su tiempo", asumiendo la generalización del hombre como ser desconcertado por el cambio de roles. Suponemos, querido Ricardo, que tu también serás un ejemplar de tan insigne especie, so pena de caer en contradicción. ¿O acaso será que tu te elevas por encima de tus compañeros de pene para erigirte como el macho igualitario que ha descubierto la pólvora de la sociedad española? Deberías viajar más, muchacho. Deberías visitar países como Suecia, Finlandia o Dinamarca. Quizá entonces dejarias de ser un POSMACHO IDEOLOGIZADO y pasar a convertirte en un señor.

EL POSMACHO POLITIZADO

He aquí un ejemplo del macho "de su tiempo", asumiendo la generalización del hombre como ser desconcertado por el cambio de roles. Suponemos, querido Ricardo, que tu también serás un ejemplar de tan insigne especie, so pena de caer en contradicción. ¿O acaso será que tu te elevas por encima de tus compañeros de pene para erigirte como el macho igualitario que ha descubierto la pólvora de la sociedad española? Deberías viajar más, muchacho. Deberías visitar países como Suecia, Finlandia o Dinamarca. Quizá entonces dejarias de ser un POSMACHO IDEOLOGIZADO y pasar a convertirte en un señor.

Enhorabuena. Creo que Ricardo ha acertado bien en su análisis. Le deseo suerte en la ardua tarea de informar y reflexionar sobre un tema social que levanta ampollas y a veces resulta contestado desde la más absoluta virulencia.
Adelante.

A las mujeres les preguntaria si su liberación del hombre vale tanto la pena. Antes vivian dependientes del marido, cierto. Pero en casa ellas mandaban y hacían lo que querían. Ahora han pasado a estar 8 horas o mas a las ordenes de un/a jefe, por un sueldo que normalmente por sí solo no sirve para emanciparse y liberarse de verdad. Porque al final hay que juntarse con otra persona para vivir... porque la vivienda ha subido un montón (gracias en parte a la incorporación de la mujer al mundo laboral) y se piensa que un sueldo es para para la hipoteca/alquiler y el otro para vivir. Vaya, al final volvemos a la dependencia económica que se tenía al principio. Yo hubiese querido ser amo de casa :)

Yo tambien pienso como Ricardo, además estoy dispuesto a pagar las fantas que haga falta ¿alguna candidata por aquí?

A algunos les gusta soñar que el mundo nace con ellos. Les resulta fácil pensar que todos los hombres anteriores a él y sus amigos, si se quiere generación, actuaban según un discurso aprendido. Discurso que ya no es el suyo porque ha sido capaz de liberarse de todas las cadenas y de ese modo construir un discurso justo y libre. Pero quizá, sin apenas darse cuenta, su discurso no sea tan libre y escriba más al dictado de lo que pudiera parecer a primera vista. Por ejemplo, es capaz de escribir: los salarios de las mujeres son inferiores un 26 %, pero sería incapaz de citar un sólo caso en que una mujer cobre un 26% menos que su compañero varón por el desempeño del mismo trabajo y. para calibrar lo que en una afirmación así hay de error, hemos de pensar que debería encontrar no un caso, sino ocho millones.

Ricardo.
Donde puedo conocer hombres como tú? Por más que busco solo encuentro "cromañones".Los que son como tú parece que solo existen virtualmente o en mi imaginación.

Completamente de acuerdo con Jose, lo ha clavado, y respiro aliviada.

No, no y no. Os empeñais en mirar sólo la mitad de la realidad. El posmacho desconcertado tiene su igual en la poshembra perdida y desorientada. La mujer que se debate entre una sociedad que le exige "ser independiente" (sólo a través del dinero, claro) y unos sentimientos que le piden dedicarse a los seres que quiere. La mujer que sabe que le conviene un hombre sensible pero se siente inexplicablemente atraida por el hombre que triunfa - y que suele ser bastante mamón-. La mujer que quiere acceder a los puestos del hombre pero sin pagar el mismo precio. La mujer que sabe que debe dejar que aceptar que la inviten, pero que se siente halagada por ello. La mujer que sabe que ganaría más dinero haciendo algo que no le gusta, pero que, realmente, preferiría hacer algo por lo que sentirse realizada. ¡Estamos todos rematadamente perdidos! El artículo, por cierto, es absolutamente demoledor, pero por la cantidad de tópicos absurdos que acumula. Todo en él es rebatible, pero necesitaría hojas y hojas. La calidad de los argumentos se ve claramente reflejada por dos ejemplos: Beckam es un ejemplo de sofisticación, sobretodo en el campo de fútbol, valor indispensable, por cierto, en el hombre de hoy día... Y Hugh Grant es sensible... sí, sensible sobretodo a ciertas caricias bucales en ciertas partes de su cuerpo en la parte trasera de un taxi con mujeres de hoy en día... de pago. Y si entrara en el "testosterona party"... Sólo dejo aquí la observación de Dustin Hoffman: "Antes de tener éxito las mujeres no se me acercaban ni con un palo de tres metros. Ahora no me las quito de encima ni con un palo de tres metros". El que alguna vez haya tenido éxito y, sobretodo, lo haya perdido, sabe bien de la volubilidad de ciertos sentimientos..

Pues sí, hacía falta. No estoy de acuerdo en que la mayoría de los hombres hayan visto como natural la liberación femenina. Lo habrá visto usted, por lo que lo felicito. Pero creo que la mayoría de los hombres sigue suspirando por las chachas, las tontas y las tetas ambulantes. Los mejores son los que van de progresistas en lo político y en relación a las mujeres son más machistas que la protoderecha mediática que usted menciona.

A estas alturas tengo la sensación de que todo esto de hombres y mujeres, machismos y feminismos, roles y demás paparruchas se enunciaron en un momento de aburrimiento y necesidad de justificar un trabajo universitario y han acabado por coporeizarse en cabezas incapaces de ver más allá de cuatro tópicos y abrirse a los que llena el mundo humano: personas.

Desgraciadamente no puedo dejar de preguntarme si nosotras mismas no hemos colaborado en cierta medida al mantenimiento de ese techo cristal con el que nos golpeamos una y otra vez.

Rosa, por desgracia el que tu puedas trabajar y todo eso que dices, no se debe sólo a esas mujeres inteligentes y seguras que citas sino también a las guerras, en la época industrial, que mandaron a los hombres al frente _donde quizá no te violen, quizá violes tú, soldado, pero donde te pueden volar la cabeza con un obús o ahogarte con un gas tóxico, cosa poco agradable, por cierto_ y a las mujeres a ocupar los puestos de trabajo de lo hombres. Hay fuerzas que nos exceden y que debemos contemplar antes de hacer resúmenes tan tópicos y religiosos de "La Historia".

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Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

Libros

EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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