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Mujeres

Violaciones como arma de guerra

Por: | 12 de junio de 2011

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Unas mujeres caminan sobre los escombros de la residencia de Gadafi en Bengasi, Libia. Abajo: Manifestación de mujeres en la plaza de los Juzgados. / MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

La primera víctima de la guerra es la inocencia. Este eslogan de Platoon, de Oliver Stone, parece una máxima que tendremos que aplicar mientras sobre el mundo se sigan produciendo conflictos armados. Uno pisa un país donde se está vertiendo sangre y la tierra le devuelve un hedor dulce que embota los sentidos y los confunde. Buenos, malos; víctimas, verdugos… Después la niebla se disipa y con ella se va precisamente eso: la inocencia.  Sobre el suelo quedan cuerpos sin nombre ni afiliación que yacen inermes pero que antes fueron hombres que se defendieron de hombres; hombres que capturaron a hombres; hombres que mataron a hombres;  hombres que ejecutaron a hombres. Las morgues de los países en guerra están llenas de ellos. Pero también de niños y de mujeres, aunque no se les vea. Al menos no en primera línea. Ellas cubren la retaguardia, pero casi siempre son las que reciben la ira de los contrarios, las que pagan con sus cuerpos el precio por los muertos del Otro. Lo hemos visto antes en Europa, América Latina, África… no importa el continente, forzar a la mujer del enemigo es uno de las mayores afrentas que se le puede infligir. Si no puedes vencerle, humíllale.

Aún nos queda mucho por ver y saber de la guerra que desde el 17 de febrero asola Libia. El anestésico que inoculan los medios contra el dolor ajeno, no nos ha dejado ver mucha sangre  ni muertos esta vez, pero ya entonces la había. Cuando entré en el país 5 días después de iniciarse el conflicto, atravesando la frontera egipcia que controlan los rebeldes, aquel aroma dulzón lo confundía todo. Se hablaba de mercenarios de países centroafricanos pagados por Gadafi. Muchos de ellos niños. Nada demasiado original ni que no hubiera sido practicado a lo largo y ancho del mundo en otros conflictos. Algunos aseguraban que habían ido casa por casa asesinando. Un hombre me habló de una niña de tres años en Shahat a la que le habían volado la cabeza. Tenía una foto en su móvil. Aún puedo verla al cerrar los ojos. También me contó que a la madre la violaron los murtashika, asesinos a sueldo. No hubo manera de contactar con ninguna mujer. Pero no paré hasta encontrar y entrevistar a algunos de ellos, que no reconocieron violaciones. Tal vez porque a la mayoría de los adultos los habían ejecutado ya los rebeldes y los que quedaban eran adolescentes de mirada sorprendida y ausente.

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Por Tereixa Constenla

Gonzalo Anes en la Real Academia de la Historia. LUIS SEVILLANO
Josefina Cuesta Bustillo tiene dos condiciones para no estar en la Real Academia de la Historia (RAH). Es mujer y es catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, dos rasgos que la institución ha ignorado con frecuencia. Solo tres mujeres (Carmen Iglesias, Josefina Gómez y Carmen Sanz) pertenecen a la RAH, compuesta por 36 académicos. Y ninguno de sus integrantes es especialista en Segunda República, Guerra Civil y dictadura, una de las razones que pueden explicar que algunas biografías de ese periodo  incluidas en el famoso Diccionario  Biográfico Español estén cargadas de sesgo, parcialidad y falsedades. En suma, lo dicho: Josefina Cuesta tiene doble motivo para no interesar a la Academia. Como se imaginan, no es la única. Pero vayamos por partes.

La falta de mujeres en la institución fue incluso reconocida por Gonzalo Anes, director de la RAH, en una entrevista publicada por este diario. Ahora bien, su reflexión posterior sobre esto ha causado sarpullidos. Decía así: “Las hay muy preparadas pero menos que los hombres. Hay una cuestión: un historiador necesita disponer de muchas horas para documentarse en los archivos. Y por desgracia, en las mujeres esas miles de horas están dedicadas a criar a sus hijos y a ser amas de casa”. En la Universidad de Valencia y en la Autónoma de Madrid han comenzado a recoger firmas  contra Anes por estas palabras, además de pedir su dimisión.

“No reconozco al Gonzalo Anes que yo conocí”, comenta Josefina Cuesta. “Carece absolutamente de rigor científico decir que ‘las mujeres están menos preparadas que los hombres’. ¿Qué mujeres? ¿Qué hombres?  No tiene mas que consultar el escalafón del profesorado en Ciencias Humanas. Pero a muchos hombres les conviene mantener estas afirmaciones para no perder su poder”, plantea. Cuesta cree que el comentario ignora el trabajo de las historiadoras españolas y menosprecia su reconocimiento internacional.

Pero la catedrática es más contundente al analizar la desigualdad de género en la Academia: “No cumplen la ley de paridad. Estamos presionando a los consejos de administración de las empresas y vemos que las administraciones del estado son las primeras deudoras”. Y tampoco hace concesiones ante la baja presencia de reseñas de mujeres en la obra (3.800 sobre un total de 43.000, el 8,8%). “No hay justificaciones, puede haber alguna explicación que tendría que haber sido superada. La historia ha sido androcéntrica y ha olvidado a las mujeres, que están ahora en una fase de descubrimiento. Lo que ocurre es que la historia en conjunto se muestra reacia a incorporar a la otra mitad de la humanidad”. La catedrática sabe bien de qué habla: ha dirigido la monumental Historia de las Mujeres en España. Siglo XX. Más de 2.000 páginas centradas en ellas.

Si Josefina Cuesta tiene dos motivos para no estar en la Academia, de Isabel Burdiel podríamos ironizar que tiene tres. Es mujer, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia y brillante biógrafa, como demostró en su libro sobre la reina Isabel II. Esta es una síntesis apresurada de lo que piensa a propósito de Gonzalo Anes, la Academia y el Diccionario: “Las declaraciones de Anes sobre la falta de más mujeres suficientemente preparadas para ser académicas y las razones que daba para ello son de un sexismo intolerable, que demuestra una torpeza difícil de superar. Un insulto para todas las mujeres y, muy en concreto, para las historiadoras de este país. Desde esos supuestos, y siendo una persona así el director o coordinador del Diccionario, no es soprendente la marginación evidente de las mujeres en el mismo.
Es lamentable, además, que el buen trabajo de muchos colaboradores de esa obra quede envuelto en este escándalo”.

 

Políticas que ven la viga en el ojo ajeno

Por: | 10 de junio de 2011

Integrantes de la Mesa de la Asamblea de Madrid. ÁLVARO GARCÍA
 
Por Soledad Alcaide 

Solo una mujer va a formar parte de la Mesa de la Asamblea de Madrid, en la que hay siete miembros. Ninguna ley exige la paridad en los órganos de gobierno parlamentarios, porque la Ley de Igualdad solo se refiere a la composición de las listas electorales. Pero esta situación ha servido a las diputadas socialistas para firmar un manifiesto en el que se quejan de la escasa representación femenina en la Mesa. “Si la mayoría de la sociedad madrileña somos mujeres, y si los madrileños hemos elegido a nuestros representantes según el criterio de paridad, esa igualdad debe estar representada en la Mesa que rige los debates de la Asamblea”, afirman las 17 parlamentarias del grupo socialista.

La paradoja es que el Partido Socialista de Madrid (PSM) no ha incluido a ninguna mujer en el puesto que le corresponde, como tampoco lo han hecho IU ni UPyD. Solo hay una mujer en la Mesa y la ha propuesto el PP: la vicepresidenta de la Asamblea, Cristina Cifuentes. En la legislatura que acaba de terminar, cuatro de los siete miembros eran mujeres: tres del PP y una del PSM.

Los socialistas sí tenían pensado presentar ahora una representante, la exministra Matilde Fernández. Pero un pacto del resto de partidos con el fin de que todos los grupos estuvieran en la mesa, al que el PSM no se sumó, les dejó sin uno de los dos puestos que les habría correspondido por la representación obtenida en las elecciones del 22 de mayo. “Parece mentira que Esperanza Aguirre, la única presidenta regional en la última legislatura, haya permitido que la composición de esta Mesa solamente cuente con una mujer de entre siete miembros que la componen”, ha declarado una de las diputadas socialistas, Josefa Pardo.

Los reproches de las diputadas socialistas se han dirigido en todo momento al PP, que tiene mayoría en la Cámara madrileña y que fue el artífice del pacto que restó puestos al PSM en la Mesa. Pero no han exigido ninguna responsabilidad a la dirección de su grupo que, en lugar de presentar a Matilde Fernández, decidió que el lugar que les correspondía lo ocupara el diputado Juan Barranco.

“¿Cómo pueden quejarse si ellos han presentado a un hombre?”, afirma la única mujer que se sentará en la Mesa, la diputada popular Cristina Cifuentes. “Los únicos que hemos elegido a una mujer somos nosotros, que no creemos en las cuotas. Que empiecen por aplicarse lo que piden”.

Una millonaria indignada

Por: | 09 de junio de 2011

Por Silvia R. Pontevedra

Rosalía Mera, fotografiada en la sede de la Fundación Paideia de A Escravitude, Padrón (A Coruña). XURXO LOBATO
En A Coruña a nadie le llama la atención cruzarse por la calle Real con la mujer más rica de España, dueña de una fortuna que Forbes calcula en unos 3.000 millones de euros. Rosalía Mera Goyenechea (A Coruña, 1944) suele pasear por esa calle, con sus mechas de colores y su ropa moderna, alternativa pero de diseño, siempre sin escolta, camino de la sede de la Fundación Paideia. La que fue durante dos décadas, hasta 1986, mujer de Amancio Ortega e impulsora, a su lado, del imperio de la moda Inditex (Zara), creó esta institución de apoyo a los discapacitados por amor a su hijo varón, Marcos, nacido con una grave enfermedad congénita. Y en las cristaleras de la misma sede, en la plaza consistorial de María Pita, escenario del consejo de ministros que llevó a Aznar y a Rajoy a A Coruña después de la marea negra del Prestige, mantuvo colgadas durante mucho tiempo las pancartas de  "Nunca Mais", porque fue una de las personalidades que más se significaron contra la gestión de la catástrofe. Por eso, tampoco es sorprendente que ahora la multimillonaria haya apoyado abiertamente a los indignados. Porque Rosalía Mera, que fue niña del barrio obrero de Monte Alto, también ha participado en otras campañas, protestas y concentraciones varias en pro de causas sociales, a favor de las mujeres y en contra de conflictos como la guerra de Irak.

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Secuestrada una bloguera en Siria

Por: | 08 de junio de 2011

NOTA: La siguiente entrada queda invalidada. Pedimos disculpas por ello. Las informaciones divulgadas ell 13 de junio por las agencias internacionales según las cuales Tom MacMaster, estadounidense de 40 años, se ha declarado autor del blog de la supuesta escritora siria Amina Abdalá Araf al Omari, hacen inválida su historia.

 

Cartel que pide la libertad de la bloguera. Lesbiana, disidente y árabe. Mala combinación la de Amina Arraf, bloguera de 35 años, cuyo caso ha dado la vuelta al mundo tras ser secuestrada por tres agentes del régimen sirio.

A Amina se la llevaron el lunes de madrugada mientras se dirigía con un amigo a un encuentro en Damasco. La noticia fue difundida por su prima utilizando el blog, A Gay Girl in Damascus, en el que Amina contó al mundo con franqueza y originalidad lo que implica ser lesbiana y disidente en Siria, país árabe que vive sometido a una cruenta represión por parte del régimen de Bashar el Asad y que ha provocado más de 1000 muertos en apenas tres meses.

“Amina fue apresada por tres hombres de unos 20 años. Según el testigo (que no quiere ser identificado), los hombres estaban armados. Amina golpeó a uno de ellos y le pidió a su amigo que encontrara a su padre”, relata la prima de la secuestrada en una de las últimas entradas del blog de Amina.

El caso, no obstante, ha suscitado cierto escepticismo que pone en duda su veracidad. Al parecer ningún medio ha podido contactar con ella personalmente y verificar quién hay detrás del blog. Además, una publicista inglesa ha denunciado que la imagen de Amina que circula por Internet y los diarios es suya, no de la bloguera desaparecida.

La voz de Amina cobró relevancia a mediados de marzo con el inicio de las revueltas en Siria. Las entradas de su blog, belicosas unas, intimistas otras, fueron reuniendo a miles de seguidores ávidos de revelaciones sin complejos. Lo que empezó como un desahogo en un país tomado por unos Servicios de Seguridad omnipresentes fue cobrando fuerza y convirtiéndose en una suerte de tribuna en la que sexualidad, política y religión eran despachados con lucidez y compromiso.

Varias páginas de Facebook, que cuentan ya con cientos de seguidores, se han puesto en funcionamiento desde que trascendió la noticia de su secuestro. Amina, que preparaba un libro autobiográfico, se ha erigido símbolo de las más de 10.000 personas detenidas desde el inicio de las revueltas, según los balances de los grupos de Derechos Humanos.

En una de sus entradas más incendiarias, recogida el pasado domingo, publicada tan solo unas horas antes de su desaparición, Amina se dirigía beligerante a Bashar el Asad y sus acólitos: “Se deben marchar. Se deben marchar pronto. Eso es lo único que hay que decir”. Quién sabe si fue la gota que colmó el vaso del régimen sirio.

 

Los crímenes que no existen

Por: | 07 de junio de 2011

Marcha de mujeres con velos de luto en México DF en 2002, con motivo del Día Internacional Contra la Violencia Hacia las Mujeres. ALFREDO ESTRELLA (AFP)
 
Por Verónica Calderón

Hace nueve años que Valentina Rosendo Cantú repite la misma historia. En 2002, soldados del Ejército mexicano irrumpieron en su comunidad (Me’phaa, en Guerrero) y ocho de ellos la golpearon, la violaron y la amenazaron. Tenía 17 años y desde entonces no se ha cansado de pedir justicia. Primero acudió a las autoridades locales. Solo halló negativas y amenazas. Rosendo y otra víctima, Inés Fernández Ortega, denunciaron el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En octubre de 2010 falló a su favor, pero la sentencia no se ha cumplido, según ella misma ha afirmado en la sede de Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), en Madrid. “Solamente pido que se castigue a los militares que me destruyeron la vida. No se ha detenido a ninguno”.

Perseguir la justicia en México no es una tarea fácil: solo se denuncia uno de cada cinco delitos cometidos en el país, según un estudio del Instituto Tecnológico de Monterrey. Y hay razones hay de sobra para la falta de confianza de los mexicanos en su sistema judicial. Ese mismo informe asegura que el 98,5% de los delitos quedan impunes. Y si quien denuncia es una mujer, el asunto va a peor, ha afirmado Minerva Nora Martínez Lázaro, indígena zapoteca y coordinadora del Centro Regional de Derechos Humanos Bartolomé Carrasco Briseño, que desde hace 15 años, documenta los abusos cometidos contra los pueblos indígenas de Oaxaca: “Cuestionar al Estado mexicano es un trabajo difícil, cuando se habla de las graves condiciones y amenazas de las mujeres y los indígenas nos responden que no es cierto, que no existen”.

La historia de Valentina Rosendo habla de la dificultad que implica perseguir la justicia. Cuando ocurrió el crimen no dominaba el castellano: hablaba tlapaneco, una lengua que comparten 100.000 personas en la zona suroeste mexicana). “Hay víctimas que no denunciaron porque no hablan español”. De ahí, los insultos, las intimidaciones y las amenazas. Y el ensañamiento ha llegado hasta su hija, que ha sufrido intentos de secuestro según casos documentados por las Brigadas Internacionales de la Paz. El mensaje es claro: hacer daño donde más les duele.

 

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Tras el caso DSK, las lenguas se desatan

Por: | 06 de junio de 2011

 

Por Ana Teruel

Dominique Strauss-Kahn, conducido por la policía.  Jewel Samad / AFP Este lunes, el ex director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, declarará ante la justicia estadounidense, donde está inculpado por agresión sexual y tentativa de violación a una camarera de un hotel neoyorquino. Su detención provocó la incredulidad en Francia, donde se perfilaba como candidato socialista a las presidenciales del año que viene y como posible ganador y donde la mitad de la población cree que el político ha sido víctima de un complot. Pero pasado el estupor inicial, las lenguas se desatan, rompiendo el tabú del acoso sexual en el ámbito político. “Habrá un antes y un después del caso DSK”, anunciaba hace ya una semana el ex primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin.

Los analistas y tertulianos coinciden en apuntar que el caso de Georges Tron, quien hasta el domingo pasado era Secretario de Estado de la Función Pública y que tuvo que dimitir al ser investigado por agresión sexual a dos ex empleadas, no hubiera sido lo mismo sin el precedente del caso DSK.

Primero, las propias demandantes reconocen que fue el ejemplo de aquella camarera de clase humilde, inmigrante, quien no dudó en denunciar al entonces poderoso director del Fondo Monetario Internacional, el que les dio fuerza para dar el paso. Las dos mujeres denuncian hechos que se remontan a entre 2007 y 2010, ocurridos cuando eran empleadas del Ayuntamiento de Draveil, localidad de la que Tron es alcalde desde 1995. Aunque dimitió de su cartera gubernamental, el político mantiene su cargo en el ayuntamiento, cosa que la oposición política de la localidad denuncia como una posible forma de ejercer presión sobre los posibles testigos.

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Las saudíes quieren conducir

Por: | 05 de junio de 2011

La cita es el 17 de junio. Hartas de depender de un chófer (las más acomodadas) o del marido, padre o hermano para ir a clase, a trabajar, a comprar o al médico, un grupo de mujeres saudíes ha lanzado una campaña en Facebook para de forma concertada ponerse al volante en esa fecha. Arabia Saudí es el único país del mundo en que las mujeres tienen prohibido conducir. "No es un capricho, es una necesidad", proclama Iman al Qahtani, periodista y feminista que simpatiza abiertamente con la propuesta.

Muchos saudíes están de acuerdo. El anacronismo, que los más intransigentes justifican por razones religiosas y de tradición, les ha convertido en esclavos. Incluso en la conservadora sociedad saudí, las mujeres ya no permanecen recluidas en su casa sino que a pesar de las restricciones estudian, visitan a familiares y amigas, van al gimnasio y al salón de belleza e incluso, crecientemente, trabajan fuera del hogar. No todas las familias pueden permitirse un chófer. Así que muchos hombres se quejan de que tienen una doble jornada laboral, en su trabajo y como chóferes de sus esposas, madres, hermanas e hijas.

Aunque la campaña ha obtenido miles de adhesiones, nadie sabe qué pasará el viernes 17. De momento, varias saudíes se han animado a ponerse al volante y desatado el nerviosismo de las autoridades. La primera en romper el hielo fue Najla al Hariri, un ama de casa en la treintena, que durante cuatro días a mediados de mayo estuvo conduciendo por las calles de Yeddah, a orillas del Mar Rojo. Al Hariri, que conducía cuando vivió en Egipto y Líbano, colgó un vídeo con su experiencia en YouTube. Enseguida, le siguieron otras. Pero antes de que el movimiento se hiciera imparable, la policía detuvo a Manal al Sharif cuando conducía en Al Khobar, una ciudad de la Provincia Oriental. Los diez días que pasó en la cárcel, hasta su puesta en libertad el pasado lunes, han sido sin duda una advertencia.

Y prueba de que aún son numerosos quienes se oponen al cambio, también han surgido contracampañas. Algunos fundamentalistas intentan desprestigiar la cita tachándola de "conspiración chií" y advirtiendo de protestas contra el Gobierno si se permite conducir a las mujeres. Otros han propuesto que quienes encuentren a una mujer conduciendo la azoten con su iqal, el cordón con el que los saudíes sujetan el pañuelo con el que se cubren la cabeza.

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Leonora Carrington, la última surrealista

Por: | 04 de junio de 2011

Carrington Fue un espíritu libre y rebelde, la útima surrealista, una leyenda viva. Con la muerte de Leonora Carrington, resplandece, si cabe, aún más su vida y su obra. Una vida marcada por la singularidad, la extravagancia y la trangresión. Y dando sentido a todo ello, la genialidad.  Nació el 6 de abril de 1917 en Chorley, Lancashire (Inglaterra) y en 1942 se refugió en México, donde murió la semana pasada

Pero antes de encontrar en México su hogar más duradero, Leonora Carrington cimentó su identidad en la libertad y el surrealismo. Transgresora ya desde la infancia, renunció a los privilegios propios de su acomodada familia y se opuso incluso a recibir formación religiosa, una forma de retar a su madre, irlandesa y católica. Pero a Leonora solo le interesaban los caballos y la naturaleza, y en el terreno de la formación, la pintura, el arte, los sueños. Sin duda fue afortunada: a pesar de los continuos desencuentros con sus padres, pudo estudiar en Italia y Francia. Fascinada por el movimiento surrealista, se afincó en París a raíz de su vinculación con el pintor alemán nacionalizado francés Max Ernst, de quien fue pareja. En aquella atmósfera cargada de surrealismo, Carrington se enfrentó de golpe a las limitaciones que imponía su doble condición de mujer y de artista. En aquel París en el que reinaba la libertad y la creatividad, las mujeres surrealistas eran vistas, todavía, como compañeras y amigas de artistas ya consagrados, aunque lucharan a la vez por hacerse a sí mismas como pintoras. La antigua furia que Leonora Carrington proyectaba ya desde de niña en sus salidas al campo a lomos de esos caballos con los que se identificaba por su plasticidad. belleza y libertad, la volcó entonces en la creación.

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La directora Abramson y nosotras

Por: | 03 de junio de 2011

En su despacho cuelga la vieja fotografía de una de las primeras reporteras de The New York Times rodeada de hombres. Lleva tatuada en el hombro una ficha del metro de Nueva York. Contó en un blog el primer año de vida de su perro. Escucha a Arcade Fire. ¿Quién es Jill Abramson, la primera directora de The New York Times? Y sobre todo, ¿qué supone su nombramiento?

20110602-634426445709703930-157 años, neoyorkina del Upper West Side. Alterna la apretada rutina en la Redacción del Times con la enseñanza de narrativa periodística. Como número dos del director saliente, Bill Keller, y profesora en Yale, circula con una privilegiada memoria fotográfica entre las palabras de Gay Talese y las revueltas árabes o los presupuestos de Obama. Una jefa exigente y con estilo de mando a veces abrasivo que tampoco se arredra ante el poder.

Lo demostró enfrentándose al anterior director, el autoritario Howell Raines, quien dimitió a raíz del escándalo de Jayson Blair, aquel olvidable reportero que plagiaba e inventaba entrevistas. En la época más convulsa de la Dama Gris, ella Impulsó con otros colegas la reforma de la Redacción para que fuese más amigable con los periodistas y promovió la figura de un ombudsman. "Tiene agallas. Cuando haga alguna estupidez, me lo dirá. Y también sé que no dirá a nadie que he hecho una estupidez", dijo Keller cuando la eligió subdirectora hace ocho años, puesto en el que también fue pionera. Vio en la tozudez, resistencia y paciencia inherentes a su naturaleza de reportera de investigación una buena jefa. Y algo más: "El periodista de investigación que hay en tí te alerta de las agendas ocultas. Yo tiendo a ver lo bueno en la gente", contaba Keller. "Jill es más cautelosa y suspicaz. Es la persona perfecta para estar a mi lado".

Después de pasar por Harvard, a los 31 años llegó a directora de The Legal Times, un medio especializado de Washington. Con las suelas ya gastadas de recorrer los despachos de los grupos de presión y husmear entre los papeles de las agencias estatales para The Wall Street Journal, abordó a una columnista del Times y se recomendó a si misma. Consiguió el empleo y con él, acercarse a la devoción por el diario que toda su familia compartía. Y hasta hoy. 

No guarda ningún Pulitzer en casa ni ha sido corresponsal, hechos hasta ahora imprescindibles para gobernar el diario, aunque lo compensa con haber dirigido coberturas de todo tipo, (entre ellas brillantes proyectos de investigación) además de tutelar la oficina de Washington. Pero tampoco en sus 160 años de historia la Dama Gris había hecho honor a su nombre colocando al frente a una mujer. Ni a alguien que se ha sumergido durante meses en el desarrollo digital para impulsar la integración de la redacción y el controvertido muro de pago. Una habilidad crucial para un futuro sobre el que ya se ha pronunciado. El mundo web tiene otras colegas en lo más alto. Se ha unido a la liga.

Jill

Nuevos tiempos. Fotografía compartida en Instagram por un periodista de The New York Times con el director saliente Bill Keller, a la derecha, Jill Abramson y Dean Baquet, el nuevo número dos. 

The New York Times, probablemente el mejor diario del mundo, es un espejo en el que nos miramos los periodistas, como decía ayer Berna G. Harbour. Que esa referencia profesional cuente con una directora posee un gran valor simbólico. Para nuestro futuro y el de las reporteras que nos sucederán. Aunque sea excepcional, como recuerda alguna colega estadounidense: en 12 años, apenas ha mejorado el panorama femenino en las jefaturas. En Estados Unidos sólo uno de cada cuatro directores o subdirectores son mujeres. La situación es peor en España, donde la proporción se rebaja a una de cada cinco o menos, según el Estado de las Mujeres en Medios de Comunicación (2011).

Jill Abramson lo tiene en cuenta y lo ha colocado en su agenda. Ayer, en sus palabras a la Redacción. agradeció el apoyo recibido por "sus hermanas" (una docena de periodistas). En una crítica de una antología de mujeres reporteras, señalaba: "Nuestra presencia falta en las cabeceras de los periódicos, las páginas de opinión y las primeras páginas de los mejores medios". Ella misma recuerda una reunión en la sede del diario. "Eran diez, todos hombres. Al entrar, a modo de broma, les dije, 'chicos, creo que necesitáis unas cuantas mujeres aquí".

El dia a dia de las pocas jefas que han alcanzado la cima de las redacciones es tan irreal como la imagen que describe Adamson: mesas exclusivamente pobladas de barbas y corbatas. El mundo, afuera, ya es otra cosa. Hace falta reflejarlo. Ahora se hurta la mirada de la mitad de la población. También se pierden las habilidades específicas que puedan aportar las directivas en un equipo de trabajo.

La llegada de Abramson es una gran noticia. Punto de inflexión, y, esperemos, catalizador. Creo que se necesita alcanzar una masa crítica de mujeres para que la diversidad se dispare. Si alguien puede cambiar algo, ella tiene algunas cualidades. Sobrevivió a un atropello de camión. Es la imagen que usan algunos para simbolizar su fortaleza. La única crítica que he encontrado es su condición de lider  severa. Muchos testimonios, sí, de su ética, valentía, compañerismo, sentido del humor y capacidad. Además de, bueno, elogiosas alusiones a la dureza y tamaño de los genitales que poseería de ser varón. Es lo que hay.

P. D.¿Habrá que ver reportajes como este del Times sobre los (exclusivamente hombres) jóvenes cronistas políticos en Washington? ¿O se parecerán a este otro (una parodia de aquel)?

Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

Libros

EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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