Ir a Planeta Futuro
Mujeres

'Menstruosidades'

Por: | 19 de agosto de 2011

Ovulo_1_00301
"Estoy mala". Hablar de la menstruación -la regla, el periodo, el mes- sigue siendo algo negativo en el siglo XXI. Mencionarla es de mal gusto, impropio de señoritas; confidencia, si acaso, de adolescentes en los aseos o de señoras camino del mercado, en el trabajo o la peluquería. Si acaso, algo que se deja caer en público, como si nada. Nada excesivo. Tema tabú, asunto un tanto desagradable que les ocurre cada tanto a las mujeres desde que empiezan a ser fertiles y hasta la menopausia, uff. Eso que, aseguran, desestabiliza las hormonas y el carácter, inquieta, incomoda, irrita, suele impedir el sexo... Mancha. Y hasta ruboriza. ¿Excesivo el retrato? Pruebenlo: imaginen a esas deidades del cine y la televisión, a las modelos, a Kate Moss menstruando en este instante. ¡No, por Dios! No cuadra. O si es usted mujer (u hombre) piense cual sería su mayor miedo durante esos días... ¿Quizá que la sangre, su sangre se vierta en la escena pública al quedarse marcada en la silla, en la falda o el pantalón...? Así de normalizada está la cosa.

Desde hace unos meses circula con éxito por festivales del mundo y por televisión (se acaba de emitir en La Noche Temática de RTVE, en otoño volverá, y ya está en DVD) el documental titulado La Luna en ti, de la eslovaca Diana Fabiánová. Lleva el subtítulo: Un secreto demasiado bien guardado. Ese secreto es de color rojo sangre y está empapado aún de mil supersticiones que condicionan el modo en que niñas, mujeres y hombres se enfrentan hoy al "ciclo". “Ningún hombre debe saber nunca cuándo estás menstruando”, le dijo a Diana su madre llegado el día X. Ay, el peso de sus palabras perduró años: escondió siempre la evidencia a cualquiera que se le cruzara. Tenía pavor a mencionarlo. Como tantas. Se esconde la regla, se medicaliza mucho o se disimula. Vean la publicidad de compresas y tampones. Todo suele ser blanco y/o con olor a limpio, mucha alegría y espacios abiertos. Aún así, hay quien un día se confesó objetor de tales anuncios porque tal referencia en televisión a la hora de la comida le asqueaba. Pese a quien pese, la regla duele, mancha, huele... ¿Marca?

Suprestition1
Para Diana sí. Y mucho. Siendo estudiante de cine en Cataluña, su experiencia personal y la evidencia de que lo fisiológico marca aún fuertemente el modo en que las mujeres viven su feminidad se hicieron primero idea, luego proyecto y finalmente película gracias al trabajo común durante cuatro años con el director de fotografía Jerónimo Molero, de Ubak Producciones. La menstruación pesa, y mucho, cuenta Diana. ¿Cómo es posible que algo que permite dar vida sea considerado asunto tan sucio mientras dura? ¿No es desalentador para una chica ver cómo se transforma su cuerpo y que nadie hable de ello? ¿Cómo pueden existir ideas tan tontas, como la de que menstruando no se puede hacer mayonesa? ¿Cómo podía este proceso natural ser poco oportuno cuando gran parte de las mujeres lo está experimentando en este mismo instante? ¿Por qué un signo de algo que la sociedad considera como una bendición -la capacidad de la mujer de dar vida- se nombra con expresiones como “the curse(la maldición) en Gran Bretaña, the english war debarquement (el desembarco de guerra británico) en Francia...? Estas y otras preguntas se plantea la directora. Y sale a la calle por medio mundo siguiendo el reguero de respuestas. 

Busca a terapeutas, antropólogos, ginecólogos, autores y artistas de distinta visión (Marta McClintock, Elsimar Coutinho, Karen Houppert, Barbara Duden...). Intenta desmitificar conceptos. Charla con mujeres adultas que le resumen su experiencia y una adolescente (Dominika), cámara en mano, narra sus "primeros días", comparte sus miedos. Y no solo eso: busca Diana las manifestaciones de la menstruación en los manuales, allí donde se habla de mitos ("las lunas", por su relación con los ciclos de la Luna). Como las mujeres eran consideradas sucias y separadas en esos días en algunas tribus (y así controladas, dominadas) o la sangre menstrual no debía tocar el suelo por temor a ofender al espíritu de la Tierra (en China). Como la Biblia considera a la mujer impura durante el periodo... (hasta hace nada se calificaba de pecaminoso que una mujer entrara en la Iglesia menstruando), y como sesudos como Plinio escriben que "el contacto con la sangre menstrual hace que el brillo del acero y el marfil desaparezcan". Un filón. 

Mucho de esto perdura en nuestros días (no bañarse o lavarse la cabeza; no comer determinados alimentos ni demasiado fríos; no exponerse al sol...) y otras cosas se han olvidado con el tiempo. Como la visión de algunas referencias de la literatura en femenino (la del Siglo de Oro, por ejemplo, de Sor Juana Inés de la Cruz, en Primero sueño, donde señala el importantísimo papel de la mujer en el ciclo de la vida y alude al proceso como un don divino).

No hay conclusiones en esta película. Ni recetas mágicas salvo una: aceptar el cuerpo como es y vivir los procesos con la naturalidad debida. A gusto de cada cual (pues cada una es un mundo). Asumir ese cambio de aceite mensual gratuito y funcional con soltura y tener siempre en cuenta que, afortunadamente, la Cultura pule y matiza: hoy no se es más o menos mujer por tener mucha, poca o ninguna regla (recomendable y divertida es la visión al respecto de La Moderna de Pueblo, protagonista del cómic Soy Moderna que tiene una serie titulada Las reglas de cine). La Luna en Tí cuestiona una realidad social con humor y creatividad. Le quita sangre al asunto, desmitifica. Y rodarla supuso para la directora un cambio en la visión de su propio cuerpo. En algunos lugares, además, han visto en este documental una buena herramienta para informar y educar, en EE UU Media Education Foundation ha adquirido los derechos para su difusión por los centros educativos del país bajo el título Red Moon, Menstruation, Culture and the Politics of Gender.

 

Hay 90 Comentarios

Vi el documental y me pareció estupendo. siempre me ha dado por pensar en cuestiones relativas a la menstruación pero efectivamente es un tema del que no se habla. Yo he tenido reglas muy dolorosas desde los once y he estado muy medicalizada. Sobre el dolor asociado a la regla hay muy pocos estudios porque ni la medicina ni ninguna disciplina se ha tomado en serio el tema. Decir que es psicológico o cultural parece un insulto a todas las que hemos pasado por tratamientos y hemos tenido que dejar de hacer exámenes o ir al trabajo por causa de la regla. Ni siquiera a los sindicatos les interesa el absentismo laboral asociado a la menstruación. Creo que hay un enorme tabú social que evita que se hable abiertamente de la regla. me alegró este reportaje porque al menos abría interrogantes, daba datos muy precisos ( en cualquier momento un cuarto de las mujeres del mundo está menstruando) y dejaba el tema con una especie de "continuará..."

Por supuesto que la regla puede doler.Por supuesto que tenemos todo el derecho del mundo a quejarnos si nos duele .Mentira que los varones , en general , se quejen si su pene tiene fallos.¿Cuántos varones se quejan públicamente de su eyaculación precoz , de lo corta que es su poya ...?Nunca admitirían esas cosas.

En cambio puedes oir a cualquier mujer quejarse de la mala suerte que tiene por serlo.

Yo he visto la película , y es muy interesante.
La menstruación no duele porque se esté desgarrando el endometrio.Duele porque el útero sufre calambres.¿Es lo normal?Tan normal como tener fiebre.
¿como se puede evitar ?Ejercitando el músculo que sufre el calambre.¿Como? ejercicios de kegel , masturbación . sexo . danza del vientre.

Recomiendo esta web
http://estudiosobreelutero.blogspot.com/

A mi también me ha dolido .Mis primeras veces tuve que guardar cama.Pero ya no.

Tengo la esperanza que en el futuro , la sexualidad femenina deje de ser patológica.

Que triste la cultura del mínimo esfuerzo de los "blogs" , ejercicio de copy-paste de lo primero que se encuentra en Google. "the english war debarquement" ???? No es que no sea un dicho francés (les français ont debarqué), es que ni siquiera está en francés!

Me vino la regla a los 11 años, ¡muy pronto! con dolor y malestar general. Durante unos 10 años sufrí intensamente por ella, los cólicos que me daban eran espantosos y tenían que llevarme del trabajo a casa, para que me metiera en la cama... mi jefe me decía que eso se me pasaría cuando me casase, jajaja, pero sí, tuvo razón. Me casé joven y empecé a tomar anticonceptivos y aquí terminó todo, ¡qué alivio más grande! Ahora, hace ya cuatro años que no la tengo y soy feliz.

Isobel: el período es, efectivamente, algo natural. Limpio, pues no sé, yo no diría tanto... Es como cagar, mear o follar. Yo diría que natural, sí; limpio, menos.
D_Moda: Siento que desees ver sufrir a los hombres. Por desgracia, hay muchas mujeres a las que les he oído algo similar a lo tuyo. Muchas. Desde niño. Te recuerdo que, hasta donde yo sé, la regla no la ha inventado ningún hombre.

Isobel: el período es, efectivamente, algo natural. Limpio, pues no sé, yo no diría tanto... Es como cagar, mear o follar. Yo diría que natural, sí; limpio, menos.
D_Moda: Siento que desees ver sufrir a los hombres. Por desgracia, hay muchas mujeres a las que les he oído algo similar a lo tuyo. Muchas. Desde niño. Te recuerdo que, hasta donde yo sé, la regla no la ha inventado ningún hombre.

la regla sí puede doler -
Me ha encantado tu argumento. Estoy en una época de mi vida en la que todo mi ser me pide tener un hijo. Cuando era adolescente no me dolía en absoluto la regla, ni siquiera me enteraba, salvo porque me manchaba la ropa y las sillas. En cambio ahora cada vez me duele más cuando la tengo. Siempre pienso y siento "un hijo menos..." nunca se me había ocurrido esta explicación tuya. Muchas gracias.
Yo me crié en un colegio de sólo chicas, hablar de la regla se convirtió en un tema normal. Lo que me extrañó fue lo contrario no poder hablar abiertamente en mi época universitaria o en el trabajo donde había hombres y mujeres juntos. Estas últimas eran las que más me recriminaban. Yo personalmente me pongo muy nerviosa y no puedo hacer mayonesa, se me corta porque pierdo la paciencia, ni manual ni con el robot de la cocina, lo peor, se me antoja siempre comerla. Me irrito mucho, antes y durante, pero, recordemos que las paredes de la matriz se desgarran para limpiarse. Me gustaría ver a mi muchos de esos hombres coletilleros, estásconlaregla, con el escroto interno desgarrándose durante unos días.

poco a poco somos más mujeres sacando a la luz este tema, mira esto de hace un mes:
http://blogdemay.wordpress.com/2011/07/20/tengo-la-regla/

"Y al octavo día se circuncidará al niño". Todavía hoy esta práctica está bien extendida.

Dice Feministas no ....

"...Violeta, en cambio, es el color del feminismo, y como todo el mundo sabe, tal coloración surge de la mezcla entre rojo (comunismo) y azul (fascismo). No me extraña, porque el feminismo no deja de ser un hijo bastardo de todos los totalitarismos.".

para criticar lo que dice Candy.

Candy Tejera ha escrito en este blog: "Esta concepción negativa del periodo femenino tiene su origen en el machismo. Lo divino, los Ángeles y la pureza son representados de blanco, como el semen. El demonio y lo malo de rojo, como la sangre de la menstruación. Tener la regla es algo esencialmente femenino, por lo que ridiculizarla o demonizarla implica atacar directamente a la mujer."


Los ojos se me salen de sus órbitas. ¿Es verdad lo que estoy leyendo, o se trata de una pesadilla de género? ¡¿Así que el color rojo es el símbolo de Lucifer y de la menstruación?! ¡Notable descubrimiento el de Candy! No obstante, es sabido que contamos con multitud de variaciones cromáticas y semánticas dentro del color rojo. Porque rojo es el color de la camiseta de la muy masculina selección española de fútbol, y no por tener su origen en diabólicas menstruaciones femeninas dejó por ello de ser llevada con orgullo hace un año por cientos de miles de españoles, incluyendo, por cierto, multitud de chicas. Rojo también es el color del carmín con el que muchas mujeres pintan sus labios, y también el color favorito a la hora de pintarse las uñas.¡Qué cosas! ¡Si las mujeres que se adornan con tales colores supiesen que sus gustos estéticos entroncan con el vampirismo y con el satanismo! Rojos era también la denominación que se les daba en el otro bando a los derrotados en la última guerra civil española, lo que me lleva a pensar que los muy machistas de los fascistas usaban un término con claras connotaciones misóginas. Pero ¡oh! Es que la bandera de la falange también contenía el color rojo, y de igual manera sucedía con la de los requetés. Claro, es que todos ellos eran fachas. Sí, pero la CNT también tenía su bandera en la que empleaba el rojo (alusión a la menstruacción libertaria, sin duda). De igual manera rojo es el color de dos o una sola de las franjas de las banderas monárquica o republicana española. Alusión, de seguro, a la menstruacción doble de las mujeres de derechas, pues como todo el mundo sabe son inmensamente más fértiles que las de izquierda. En cambio, la bandera republicana alude a la escasa menstruación entre las mujeres republicanas, o más bien a la conocida condición estéril de muchas feministas. Rojo es, asimismo, el color por antonomasia de la izquierda (siempre tan concienciada con la problemática específica de la mujer). Y rojo, por tanto, es el color preferido del PSOE. Violeta, en cambio, es el color del feminismo, y como todo el mundo sabe, tal coloración surge de la mezcla entre rojo (comunismo) y azul (fascismo). No me extraña, porque el feminismo no deja de ser un hijo bastardo de todos los totalitarismos. Por contra, nos dice Candy que el blanco es el color de lo divino, del semen, de los ángeles (¿significa que Candy niega la asexualidad de los ángeles, y los supone varones?). ¡Qué cosas! Porque esa exaltación del semen choca con lo que en el lenguaje popular se dice de la eyaculación masculina, que es conocida bajo la expresión de "chorrada", y donde es sabido que este término equivale también, y por extensión, a algo de muy poca profundidad intelectual, o lo que es lo mismo, a lo que suelen decir las feministas. Aunque ahora que me pongo a pensar, blanco es el color de la vestimenta como futbolista de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, lo que en el lenguaje de los símbolos equivale a denotar que estamos ante un auténtico semental. De blanco impoluto van los marinos de la Armada, otra clara referencia al fluido que sólo los hombres poseen. Pero de caqui van los militares del Ejército de Tierra, lo que en buena lógica nos llevaría al terreno de lo escatológico, y a comprender por qué razón el gusto por los uniformados forma parte destacada en el imaginario erótico de tantas mujeres. Blanco es también como se apellida un conocido ministro socialista, y, sin embargo, las feministas del ultrafeministísimo PSOE no le piden al compañero que cambie su apellido, a pesar que resulta evidente el enaltecimiento de la virilidad patriarcal que aquel contiene. De blanco se visten igualmente las enfermeras de los hospitales, y no por ello se le ha ocurrido a Leire Pajín prohibir un color de tan evidentes obscenas connotaciones. Y de blanco son también las vestiduras de ¡Oh Dios! Benedicto XVI. Si nuestro Santo Padre supiese lo que ese color significa, seguro que renunciaba al voto de castidad, por innecesario. De la misma manera blanca es la bandera de la rendición, lo que nuestras teólogas de género entenderán como una alusión al "no puedo más" que cada varón experimenta tras el patriacal ejercicio de dominación de género que supone una eyaculación en el justo lugar que la natura ideó para ello. En fin, reconozco que el ingenio de las feministas es, con creces, inmensamente superior y más creativo que el de los varones y machistas (tanto monta, monta tanto). Ya no sólo es que tengamos miembros y "miembras", que el PIB sea masculino, o que el aire acondicionado sea cosa de hombres (Elena Valenciano dixit). Ahora, hasta los colores son sexistas y heteropatriarcales...

Soy mujer y para mí la menstruación no significa ni más ni menos que cualquiera de las demás imposiciones de la naturaleza como comer o dormir. No vivo entorno a mi regla, ni siquiera cuando la tengo, como no vivo en torno a la comida. Simplemente hago mi vida y atiendo las necesidades de mi cuerpo adecuadamente.

Mi menstruación no me define para nada: no soy menos trabajadora cuando la tengo, ni menos divertida, ni menos seria, ni menos nada. Tampoco más. Es un proceso biológico natural.

Me pregunto si esos hombres a los que todavía "les da asco" como ha dejado dicho Fernando Weissmann en esta página se han parado a pensar friamente qué es la menstruación, cómo la vivimos las mujeres, para qué sirve... en fin, que si reflexionaran un poco se darían cuenta de que de asqueroso no tiene nada ni el hecho en sí mismo (menstruar) ni las mujeres cuando lo experimentamos.

Lo que sí da asco son esas actitudes ignorantes y machistas que buscando excusas absurdas (como la que nos ocupa ahora) discriminan a la mujer y la denostan.

Afortunadamente, cada vez más hombres y mujeres tratamos el tema como lo que es: algo natural y limpio.

pues los que apuntan a la relación entre el poder durante siglos del clero (masculino) y las prohibiciones religiosas son interesantes. Pero cada uno comenta según su nivel, conocimientos y prejuicios.

Candy, eso de que los hombres no se acercan a las mujeres cuando éstas tienen la regla dependerá del hombre (y la mujer) en cuestión, digo yo.

Acabo de leer el comentario de Vi: "¿por que este blog saca todo de quicio? Coincido en que hay ocasiones en las que las mujeres nos vemos discriminadas, pero utilizar la menstruacion como argumento para demostrar el machismo de la sociedad me parece lamentable...". Estoy totalmente de acuerdo con ella, vaya manía persecutoria que tienen algunas.

En ese sentido la mujer, como que tiene mas cosas. la menstruación, el dal a luz, pero bueno, tambien creo que cada una de elllas la identifica con su genero, y tambien le trae satisfacciones.

Que sea algo natural no significa que haya que compartir la experiencia (fuera de la intimidad de la familia o una amistad) y lanzar la noticia a los cuatro vientos. Ir al baño es muy natural, pero tampoco se espera que la persona dedique unos minutos a compartir la experiencia con sus amistades. No se puede tener privacidad ya en temas así? Realmente es malo pedir privacidad? Un poco de dignidad, por favor!

Esto es un asco. Y disculpen. No puedo evitarlo.

una sociedad dominada por el clero (exclusivamente masculino) en el plano económico como político.

Desde antiguo, as mujeres han sido apartadas del contacto con los sagrado (poder) porque se las considera impuras por el hecho de tener la menstruación.

El levítico es un texto normativo que define, entre otras cosas, las prohibiciones dice: "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: la mujer cuando conciba y de a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los idas de su menstruación. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre. Ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación. Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas conforme a su separación y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre". (Lev., 12; 1-5)”.

Notar que incluso la impureza del parto dura dos veces más cuando nace una niña, con lo que da a entender que es manchada o impura siempre (sangre o no).

Este y otros textos han sido citados para justificar la exclusión de las mujeres del sacerdocio o de la función rabínica.

Y el pueblo - al igual que el clero, que era el poder durante siglos - ha perpetuado la creencia en su impureza con los temas del vino, cosechas ... hasta situaciones ridículas.

Si tenemos en cuenta la creencia en la impureza de la mujer, se entiende mejor que el sacerdocio esté reservado a los hombres. Por lo tanto, no se podría conceder a un ser impuro el derecho de realizar esta transustanciación, ni siquiera, tal y como lo precisan los textos litúrgicos, de tocar los objetos (cáliz y ropas del altar) que han estado en contacto con el cuerpo y sangre de Cristo: les está prohibido a las mujeres (incluido a las monjas) lavar los objetos y las ropas que han sido utilizadas durante la misa. Se las deja fregar los suelos, claro.

Así, la exclusión de las mujeres del sacerdocio estaría arraigada su impureza “reglística” que la aparta del lo sagrado y sus oficios en una sociedad dominada por el clero en el plano económico como político.

Juan, mil gracias por tu apreciación. Ya está solucionado. bsos, lolahm

Candy Tejera: Alomejor sí es normal que nos duela. Alomejor lo que pensó la supervivencia de la especie era estar siempre embarazada o amamantando (y entonces no viene la regla). Y entonces lo que es raro no es que la regla duela, sino tener la regla en sí. Y entonces duele para que nos demos cuenta que no estamos siguiendo el ritmo biológico que se supone que deberíamos seguir. ¿No podría ser eso?

Pero eso no cambia el hecho del fondo de la cuestión: Y es que a mí me molestan los clásicos "La regla, el embarazo, el parto" no deberían doler. Y nadie es capaz de explicar por qué. Sólo se dice "Está pensando para la supervivencia de la especie, ¿cómo va a doler?" Bueno ¿y por qué no? Es que nadie ha sido capaz de dar una respuesta científica a un hecho, que por cierto, se da en diferentes culturas, clases sociales, y épocas históricas. ¿No será que sí es normal, y ya basta con querer convertirlo todo en enfermedad? A mí me duele y como ya he explicado, no sabía que me tenía que doler y me dolió, la cultura no tuvo nada que ver, al contrario, la cultura me explicó que eso no me iba a doler. Así que no me duele por cultura, sino por biología. También tengo más cantidad que otras mujeres, ya está, no busco enfermedades donde no las hay, hay gente más alta que otra, unos son rubios otros morenos, unas sangramos mucho, otras poco, ya está, no le busco 3 pies al gato.

La verdad, si miras un par de gatos: hembra y macho, pocas diferencias hay y de las reglas ni te enteras.

Yo no he dicho que "no tenga que doler", he dicho que no es normal que nos duela. Y digo "nos", porque a mi también me duele, asi que sé de lo que hablo. Y no echo la culpa a la religión exclusivamente, lo hago a la cultura en general, a que nos hagan sentir sucias esos dias, a que se pretenda que todos los días nos sintamos igual y que si no lo hacemos y estamos especialmente irritables le echen la culpa a eso, en lugar por ejemplo de analizar que es lo que nos irrita y tratar de solucionarlo. A todos nos da asco la sangre, no se sabe muy bien porque. Los hombres no se acercan a las mujeres cuando tienen la regla cuando resulta que practicar sexo es lo mejor para que desaparezcan las molestias que sentimos en esos momentos. Ahí si que tiene que ver el puritanismo y el pretender que seamos seres etéreos, en lugar de lo que somos: animales con carne, que intercambian fluidos con otros seres y con la tierra. Me parece una estupidez eso de los "buenos modales" y no poder hablar de cacas o pedos. Para mi todo es lo mismo, cosas naturales a las que no hay que dar tanta importancia.

Si eso no es discriminación, búsquele una explicación científica.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

Libros

EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal