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Mujeres

Palabras de amor camino de la muerte

Por: | 16 de julio de 2012

Las_Trece_Rosas. Placa en el cementerio de la Almudena
“Madre, no esté preocupada ni intranquila por mí, que estoy muy bien. Usted coma, que yo saldré pronto. Además, ya les decía que estoy todo el día en un patio que da mucho el sol y me pondré muy morenita”

Palabras de Dionisia Manzanero, que murió sabiendo que era inocente. Palabras de una chica de veinte años convencida de que el Caudillo no perseguía las ideas, sino que hacía justicia con aquellos que habían cometido crímenes y robos. Y ella no era ni ladrona ni asesina. Sólo tenía ideas. Por eso tenía esperanza de salir con vida de entre las paredes de la cárcel de Ventas. Pero murió, hombro con hombro, con el resto de sus compañeras.

Carlos Fonseca documentó en su obra la historia más conmovedora de la Guerra Civil: la historia de Las Trece Rosas Rojas. Y en esa obra, once cartas que analizamos de tres de las rosas: Dionisia Manzanero, Julia Conesa y Blanca Brisac. Son palabras desde la cárcel que dicen más que su propio mensaje, hablan por sí solas si las estudiamos con detenimiento. Es tinta arrojada sobre papeles que eran regalos al llegar a sus destinatarios. Luz en un túnel oscuro. Vida ante la inminente amenaza de la muerte.

Las cartas de las rosas estaban cargadas de sentimientos donde no se olvidaban hacérselos llegar a una persona en concreto, una protagonista principal: sus madres. Porque hasta Blanca, al escribir a su hijo Quique, no se olvida de que su madre, Cuca, sería el pilar que educara a su hijo. Transmitían palabras de tranquilidad y de ilusión, de ánimo. Y siempre sus madres entre sus palabras y su preocupación porque comiesen, porque mantuviesen el ánimo altivo. Porque, desde fuera, siguieran luchando por ellas.

Dionisia Manzanero escribía y escribía pidiendo ropa limpia, tarea para la costura, algún arreglo en algún vestido demasiado ajustado… Quería vivir. Y así lo plasmaba entre sus palabras. Animosa, escribía cartas pero más largas eran cuando por fin ella recibía la de su familia o después de la comunicación. Maquillaba la realidad para hacer ver un imposible en aquellos tiempos. Se comió el rencor y el odio. Se comió la venganza hasta el final de sus días. Porque ella quería estar bien y que la viesen bien. Salud para un mañana que no volvería. Quería que su madre estuviese bien y padre, también. Hasta 24 veces han repetido la palabra bien las rosas en sus cartas. 24 veces...

 Siempre pensaban en sus familias antes que en ellas. Su preocupación era saber cómo estaba el resto... Julia así lo plasmaba aunque se advierta entre sus líneas la descomposición que sentía al saber que iba a morir. “Muchos ánimos”  -decía- “que yo no dejo de reír y de cantar”, pero... “hacer todo lo que sea por mí, pues como podéis comprender todos, que soy necesaria para ayudar a mamá a trabajar. Mamá, irás junto con las madres de mis amigas, o sea, con Adelina García y Julia Vellisca, pues no separarse y hacer todo lo que podáis las tres juntas, todo por nosotras, e ir a las Salesas y mirar la tablilla de penados, pues como podéis comprender, somos inocentes de todo, yo os lo aseguro”. Súplica: estoy bien, pero haced algo por nosotras….

Escribían palabras de cariño, palabras de amor, de bien y del querer. Y enviaban besos. Millones de besos. Y abrazos. Ninguna expresión negativa entre sus pensamientos en papel. Pero sí de orgullo: “con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar”. Decía Julia, aquella que no quería que su nombre se borrase en la historia.

No lloréis decían una y otra vez las rosas, no lloréis…

Blanca Brisac, hasta en la carta que le anunciaba el camino de la muerte a su hijo Enrique, lo quiso educar con la base férrea del amor para que los actos que lo acompañasen a lo largo de su vida estuvieran relacionados con el cariño y la inocencia que caracterizaba a sus padres.

Las cartas de las rosas comunicaban pasión hacia sus seres queridos, hacia sus familias, hacia sus hermanas y hermanos, a sus tíos, a sus novios… a nadie se les olvidaba hacer llegar su mensaje. Combatían el miedo con la lejana ayuda de su gente sin transmitir que lo que sentían. Tapaban con niebla el sufrimiento y la realidad absorta que las embargaba en una infancia que no les correspondía.

Y serenas, aún sabiendo que eran inocentes, aún sabiendo que el futuro de las personas que más querían estaría marcado por el dolor de su ausencia, escribieron palabras de amor camino de la muerte.

 

La imagen de la placa del cementerio de La Almudena (Madrid) está tomada de trecerosas.crearforo.com

 

Hay 8 Comentarios

http://goo.gl/fb/cG408 En este mundo nadie está excente de ir a parar a la cárcel aunque no hayamos hecho nada... Y los delicuentes siguen en la calle

as coisas tem que mudar para ficar como estão.

isto é dos descendentes e herdeiros do poder de franco, pinochet, salazar, Hitler, Mussolini, Somoza, Fulgêncio Batista,ditaduras militares brasileiras, argentinas etc. Para os poderosos as coisas que mudar para ficar como estão. Lampeduza - il gattopardo. Procure saber de que lado estás.

todos os países tem seus heróis e seus traidores infelizmente o desagravo dos que sofreram como heróis demora muito ou não vem. A pior coisa sobre isto é o esquecimento e a não revelação do que estava em jogo então e continua até hoje, na espanha, brasil, argentina, chile, itália, portugal etc. resumindo a luta entre 0s 1% X 99%.

Pena de toda esta gente que tuvo que soportar todos los abusos cometidos hacia ellos por tan solo, tener ideas diferentes. Aquí en esta España, nos tendríamos que avergonzar muchisimo del daño que se le causó a los "vencidos de la guerra" y a sus familias, en Alemania se hizo limpieza de judios y aquí limpieza de rojos ha sido muy fuerte.

no estoy de acuerdo

Hoy en día tenemos otro tipo de violencia, nos están matando en vida, nos lo están arrebatando todo y eso es VIOLENCIA y nadie sale a la calle para quemar tanta injusticia. Las 13 rosas pasó hace mucho tiempo, hoy somos 5millones de rosas en paro y los diputados aplauden y gritan "Que se jodan" mientras hunden un país que nosotros, las rosas, no llevamos a la ruina. Menos mirar al pasado y más abrir los ojos a este presente que nos lleva a un sin futuro.

http://nelygarcia.wordpress.com. Una persona honesta no puede entender, el que por tener ideologías diferentes y defenderlas sin violencia, desencadene odios hasta el punto de asesinar.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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