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Mujeres

Sanfermines: borracheras, encierros ¿y tocamientos?

Por: | 12 de julio de 2013

Imagen del chupinazo de los sanfermines 2013 (Foto: Reuters)

Es una imagen típica cada año en los sanfermines: una muchacha muestra sus pechos -acaso empapados en vino- durante el chupinazo, o en cualquier otra concentración de gente, mientras numerosos brazos se acercan para manosearla. La mayoría de los medios de comunicación incluyen estas fotos en sus galerías sobre la celebración en Pamplona, por lo que el contexto facilita considerarlas como algo divertido, simpático, alegre. Los tocamientos pasan así a ser tratados por los medios como algo tan festivo como las borracheras o los encierros. 

El tratamiento mediático que se da a estos temas influye, y mucho, en la percepción que tiene el resto de la sociedad sobre ellos. Si las fotos de los tocamientos -que pueden ser consentidos, o no- se consideran algo festivo, los jóvenes aprenderán que están legitimados a hacerlo. Que una mujer muestre sus pechos no significa "barra libre" para que todo el mundo que esté alrededor tenga derecho a tocárselos. En las imágenes de estas fiestas, además, las implicaciones son más graves: algunas jóvenes están claramente bajo los efectos del alcohol, mientras que a otras directamente les arrancan la ropa. ¿Es que con una mujer borracha vale todo? 

Imágenes como esta, de 2013, se repiten cada año en los sanfermines (Foto: 2013)

Salvando las distancias, durante muchos años -años muy negros- la violencia machista se considerada como un tema doméstico que no merecía atención mediática: palizas y muertes por violencia de género se circunscribían al ámbito del hogar. No eran noticia. La denuncia en los medios de comunicación de este tipo de agresiones y asesinatos han contribuido, sin duda, a que la percepción social varíe. Nadie entendería ahora que una agresión de un marido a su esposa fuera considerado como "cosas de pareja". 

En las agresiones sexistas en las fiestas, en cambio, queda mucho por hacer. Este año, por primera vez, ha comenzado un cierto movimiento de denuncia de este tipo de prácticas: "Aceptar esas imágenes como una alegre bacanal legitima la dominación masculina y el acoso sexista", escribe Emilia Laura Arias; "decenas de individuos han tenido durante el chupinazo un comportamiento inaceptable de actitudes machistas y sexistas", critica LaHaine.org. Algunos blogs, incluso, han hecho notar la similitud de este tipo de comportamientos con las agresiones denunciadas en la plaza Tahrir de El Cairo

Habrá quien se lleve las manos a la cabeza con la comparación, pero lo que subyace en uno y otro escenario es, en realidad, lo mismo: ese "van provocando" con el que se justifican las agresiones y, en último término, las violaciones. No hay más que retrotraerse a una noticia sobre los sanfermines ocurrida en 2010, cuando una reportera de TVE trataba de informar desde Pamplona y recibió un beso sin su permiso por parte de un participante en las fiestas. El presentador del espacio respondió: "Maribel, no provoques a ese chico, por favor"

Hay 329 Comentarios

Interesante observación. No había caído en ello, el año que viene intentare ir a ver qué pasa en los sanfermines.
Para poder juzgar primero hay que saber que está pasando.
¿Qué pasa?
Desde tiempos ancestrales la gente se ha emborrachado para divertirse y festejar.
Desde siempre también la gente se ha escondido en el bosque, entre la masa, para perder la timidez, superar comportamientos puritanos, y desmelenarse.
Lo único nuevo de esta época es que se ha puesto más de moda el exhibicionismo. Un periodismo demasiado sensacionalista unido a las ansias de exhibicionismo de algunas jóvenes es lo que hace que este tipo de fotos se hagan, se les de valor y se publiquen, adquiriendo interés mediático una foto que debería tener valor únicamente en el ámbito de la intimidad de los que en ella participan.
A mi parecer, lo importante para poder juzgar lo que realmente está pasando seria saber si las jóvenes están autorizando la publicación de ese tipo de fotos o no.

Es cierto que una chica que muestre sus pechos no significa barra libre, estamos de acuerdo, pero en eventos de este tipo donde hay mucho alcohol y mucho energúmeno, sería mejor que la chica no mostrara sus pechos y así evitaríamos incidentes, de lo contrario no valen las quejas o reclamaciones feministas, porque se sabe de antemano cuáles osn las consecuencias. Vamos, que no estamos en una reunión de boys scouts.

Creo que aqui se está hablando de varias cosas diferentes...
- Intentar decir si estas chicas están disfrutando o no y por ello, si es criticable o no la escena (apoyandose en dos fotos).
- Separar lo que sólo es tocar los pechos de una chica que disfruta en una fiesta, de una escena de acoso mas violenta.
- Rechazar la idea de que un chico por el hecho de ver una teta tenga derecho de ir a manosearla porque así lo desea en ese momento.
- Argumentar el derecho de la mujer a poder mostrar su torso desnudo al igual que hace el hombre, puesto que lo que se prohibe es la exhibición de los genitales.
- Argumentar las ideas de que la mujer puede y debe decidir lo que quiere hacer con su cuerpo, pero sin que por ello deba de ser manoseada por un regimiento de manos, por el simple hecho de hacerlo. Su cuerpo es suyo no de todas esas manos.
- Argumentos que critican sin ton ni son todas las ideas, señalandolas de "feminazis" y otros conceptos poco agradables.

En mi opinión, los cambios cuestan, no son gusto de todos..., cada un@ tendrá una opinión al respecto. Pero observando la situación en general y siendo objetiva.... una mujer debe tener los mismos derechos que el hombre, ni mas ni menos, igual.
Ella debería de poder mostrar sus pechos al igual que hace el hombre y por ello, la mujer debería de recibir un respeto y no sentir una docena de manos tocandola continuamente.

¿Se acabo la humanidad?, ¿porque?

Dice Marta "vamos a ver, si yo levanto mi camiseta,en un lugar lleno de hombres borrachos y no me tocan las tetas se acabo la humanidad"
Gracias Marta, por fin alguien dice algo razonable. Enhorabuena.


TETAS Y SAN FERMINES: Tren de alta velocidad El Cairo-Pamplona


“Sólo los españoles pueden crear un expreso El Cairo-Pamplona construido en torno a una singular vía: la fotografía de una chica semidesnuda alzada en hombros durante los Sanfermines. De la plaza de Tarhir a la plaza del Ayuntamiento en lo que tarda un periodista o una “feminista” en darle al enter. Próxima parada: estación del tuit. Próxima parada: estación del post. Próxima parada: el riguroso análisis de nuestro columnista de guardia.


La historia ya la conocen. Una chica rubia es alzada a hombros de un muchacho y queda medio desnuda. A su alrededor mirones y tocones. Esto ha servido para poner el grito en el cielo y sumarle el escándalo mayúsculo. Sexismo, violencia heteropatriarcal… la polémica. Es más, hasta se llega a leer “poca sororidad”. Poca sororidad, a un paso de Honduras, donde matar a un profesor, quemarlo y descuartizarlo se considera violencia de alto perfil. En suma, hablamos de caos.


Poco importa que desde hace años, y mediante exportación anglosajona, se popularicen en los Sanfermines una serie de costumbres bárbaras y de escasa raigambre vasconavarra, como el lanzamiento desde una fuente o el destete a lo Mardi Grass o concierto de rock en alguna ciudad cuyo nombre termina en -ville. Miles de sonrosados extranjeros deseosos de emborracharse llegan a la fiesta más alcohólica que hay sobre el globo terráqueo (….)


A partir de una serie de hipotéticos abusos basados en la atenta observación de esa fotografía, se pone en marcha el sector subnorfeminista. El feminismo tiene una taxonomía más compleja que la de muchos organismos pluricelulares, donde tienen cabida desde las corrientes más pintorescas, disparatadas y cercanas a una performance hasta cerebros preclaros y maravillosos que generan obras rigurosas e inteligentísimas que mejoran la vida de todos. Es lo que tiene la taxonomía, que te colocan en la misma familia y ahí te quedas compartiendo rama de árbol con un bicho de dos cabezas.


El subnorfeminismo sin embargo domina las instituciones y todos sus institutos, subinstitutos, postinstitutos y recontrainstitutos, convirtiéndose en una especie de magma que combina ideas políticamente correctas con prejuicios de toda índole. En el plano institucional, estos organismos suelen servir de colocación para primos y sobrinos. Su trabajo es la censura basada en las falacias moralistas más comunes, el control del ciudadano a pequeña escala. Dado que los medios de comunicación en España están indisolublemente unidos al poder y además carecen de personal, la propaganda institucional encuentra en ellos a sus voceros más competentes. Y así, de fuente a fuente, mucha gente sigue la corriente en esta oca diabólica, por completar el ripio.


Este subnorfeminismo se convierte para algunas personas, y como sucede desde hace años con aficiones y opiniones, en una suerte de cuestión de identidad. En un mundo sin dioses hay que aferrarse a algo, ya sea el piragüismo, los tebeos, el bdsm o el “feminismo”. O todo junto, que también se puede. No se trata ya de aficiones u opiniones, sino que forman parte de la persona, se asumen como piel propia, se ponen en marcha jergas de inmediato, sustituyen a la religión de manera sencilla, a medio camino entre el horóscopo y la misa. Dentro de estas “identidades”, las que más visten suelen ser las sexuales y las “buenistas”. Unas aportan una imagen de persona “vivida”. Las otras bondad instantánea con la simple adscripción en pijama desde casa a una postura determinada, lo que siempre conlleva la localización de unos rivales que no se adscriben de la misma forma. O sea, unos y otros, donde nosotros, los “unos”, llevamos el mensaje de la Verdad, siendo los “otros” infieles o herejes que refuerzan mi posición.


Y de esta forma, una parte de la ciudadanía repite hasta la extenuación los principios del subnorfeminismo, censurando todo aquel comportamiento que consideran infiel o hereje (los otros), cortando toda posibilidad de diálogo, cerrándose en banda en sus mandamientos censores y a años luz del rigor, unidos mediante un cordón umbilical a las falacias institucionales y al sensacionalismo de los medios de comunicación, que son esa corriente que los pone en movimiento. Como la danza de la posidonia, están ahí, en su roca, hasta que la siguiente “polémica mediática” los lleva de aquí a allá.


Y así se produce lo impensable. ¿Se pueden conectar los sucesos de Tahrir y Pamplona? ¡Pues claro! Hay una plaza en un sitio y otra plaza en otro sitio. Y en un sitio hay muchedumbre y en otro también. Y en un sitio se han producido violaciones (aunque la noticia de las violaciones masivas eran falsas) y en el otro parece que hay tocones. Ya está, conexión hecha. El heteropatriarcado opresor. Todo es transparente.


Y llega el festival subnorfeminista. Se publican supuestas agresiones como si sucedieran hoy y son noticias de hace tres años. Se manipulan datos de violaciones sucedidas en Sanfermines. Se colocan noticias de abusos ilustradas con fotos de chicas que enseñan las tetas en Pamplona y están partidas de risa dejándose tocar. Se elaboran teorías disparatadas sobre que quizá, en la foto de la rubia, los que están delante sí contaban con permiso para tocarla, pero, ¿el que mete mano por detrás? OJO CON ÉL. Y así todo un carrusel del despropósito que tienen la oportunidad de leer en sus medios y redes sociales más cercanas. De pronto los Sanfermines no son una fiesta de resonancias literarias, sino un infierno para las mujeres. Pamplona, durante una semana, se transforma en Ciudad Juárez. Y todo ello se sustenta en los típicos testimonios que recopilan los diarios, testimonios sin denuncia que se pueden inventar perfectamente… porque además muchas veces se inventan.


La guinda es la repulsa a un beso que da a una presentadora un borracho hace años, algo que muchos subnorfeministas condenan como si pasase ahora cuando es de hace tiempo y además el propio equipo de esa cadena se mete en el meollo para que se líe parda en pantalla (lo cual no justifica que el señor besitos sea un cerdete sin educación). Los comentarios a ese vídeo van a más durante estos días. Los linchadores subnorfeministas piden en las redes sociales la cabeza del presentador, que le indica a la periodista que no provoque al tipo borracho del beso. Los subnorfeministas, rizando el rizo, se toman la expresión como que le está diciendo que ella ha provocado, tal es la venda de esta corriente “idiotológica”, cuando cualquier persona con dos dedos de frente se da cuenta de que le está diciendo que lo deje, que no le provoque, que salga de ahí y no se meta en líos, pues está rodeada de una masa alcoholizada con pañolitos rojos. Subnorfeminismo en vena.


Por supuesto, cualquier discrepancia, cualquier matiz, cualquier condena a la manipulación de los hechos, le colocaría a usted en la parte de los “otros”. Y por tanto sepa que es usted un enemigo de las mujeres y un opresor heteropatriarcal con una sororidad… pero qué sororidad va a tener usted, piltrafilla. Ni sabe usted lo que es eso. Y por supuesto ni se le ocurra indagar en las costumbres carnavalescas extranjeras del destete o trate de contextualizar los hechos en una gigantesca fiesta de beodos. Haga lo que haga está condenado por macho. Si es mujer la pueden tachar –literalmente, esto es real- de colaboracionista (es parte de la jerga).


Debemos aclarar que nos mostramos tajantemente en contra de la violación de mujeres, y también de los abusos, se produzcan donde se produzcan. Incluso manifestamos sin que nos tiemble el pulso nuestra condena a los asesinatos, al cáncer, el dengue y al derretimiento de los casquetes polares. Sin embargo estamos ante un caso donde el amarillismo, la falta de análisis e información veraz, las falacias y la censura hacen posible que se extienda un mensaje sustentado en la ausencia de datos y en el ataque a quien opine de distinta forma. Esto no sería grave si, como hemos comentado, no formase parte de la corriente oficial, y por tanto de la que tiene capacidad de influir políticamente y legislar. Esta corriente oficial subnorfeminista corta de raíz toda posibilidad de debate y contrastación de fuentes, dando lugar a un mensaje institucional previamente confeccionado que llega si es necesario a la tergiversación para que la realidad se ajuste al molde previamente establecido de la propaganda. Y si hay que mentir se miente. Y si hay que comparar los sucesos de Egipto con los Sanfermines pues aquí tenemos a este flamante tren de alta velocidad que cruza el mar en menos de lo que tarda en decirse “patriarcado”.


http://www.lapaginadefinitiva.com/2013/07/12/tetas-y-sanfermines-tren-de-alta-velocidad-el-cairo-pamplona/

las tocadas de paquetes son habituales en las grandes aglomeraciones festivas...no veo a ninguna feminista hablar de eso.

Lo de si se soba a los tíos que enseñan en sanfermín hay fotos que lo atestiguan. Lo de las equiparaciones a rajatabla tampoco vale o es que alguien recuerda que un tío, en la tele, le echase la mano al pubis a una mujer como hizo Mercedes Milá al paquete de un concursante de Gran Hermano.

Quien diga que no pasa lo mismo cuando un tío cachas se quita la camiseta en mitad de la multitud, que toda la que puede y le apetece soba carne y magrea, es que nunca ha estado en semejante fiesta.

Cómo nos gusta imponer nuestra moral a los demás, por Dior.


los hombres no tienen pechos.enseñarlos es exhibirse y hay sitios en los que está prohibido..si un hombre se saca la chorra y otra se lo toca es ella acosadora?

Publicado por: Pablo | 13/07/2013 21:06:33
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Pecho tiene todo el mundo y "pechos" no tiene nadie, porque todo el mundo tiene un solo pecho. Las mujeres también tienen un solo pecho, y en ese pecho tienen dos tetas.


Yo soy de la opinión de que, con tetas o sin ellas, lo mismo que un hombre puede enseñar el pecho deberían poder enseñarlo las mujeres. No se trata de que un hombre no pueda enseñar el pene como equivalente a lo de las tetas, porque una mujer tampoco puede enseñar su vulva.


Pecho sin tetas es para las mujeres como pecho con tetas para los hombres, y esto se entiende muy bien en las tribus africanas y de otros lugares.

que no lo hagan es una opinión subjetiva que no responde a mi pregunta....si una mujer enseña sus pechos libremente en un lugar prohibido y otros hombres se los tocan y GOZAN el problema es legal por parte de ella y moral por parte de ella y ellos nada más.Hay mujeres que les gusta y encanta ,yo mismo he visto en una discoteca a una mujer practicar gustosa y feliz una felación a un hombre .los 2 fueron expulsados de la disco..pero te aseguro que ella lo hizo GUSTOSAMENTE.

Por lo general las mujeres no acuden en masa a sobar a un hombre y menos si se ha sacado "la chorra"...

los hombres no tienen pechos.enseñarlos es exhibirse y hay sitios en los que está prohibido..si un hombre se saca la chorra y otra se lo toca es ella acosadora?

Cuantas madres no les han dado el pecho a sus hijos en algún lugar público?
Lo que está prohibido es enseñar los genitales,.¿pero los pechos?, los hombres tambien los enseñan!!!

Yo entiendo lo que quereis decir todas, pero lo que yo pienso es que si yo quiero mostrar mis pechos que no venga todo el regimiento a manosearme por que si...
Me da igual que las chicas de la foto lo estén disfrutando.
No tienen porque tocar tan alegremente por que a ellos les de la gana!!

:/ No puedo creer que no se puedan poner deacuerdo en algo tan básico. Me deprimo.

"Elevar la anécdota a categoría es dar cátedra al maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela". Decir que esto pasa "habitualmente" es una infamia. En el caso de la chica de la foto seguramente se trata de los amigos, acompañantes o lo que sea con los que va. Por favor, cuidado con lo que se publica porque se puede hacer mucho, mucho daño cuando se tergiversan las cosas. Mucha gente que haya leido este artículo va a creer que esto pasa habitualmente cuando no es así ni mucho menos.

Creo que no se está interprentando bien el asunto, se esta centrando en las dos fotos concretas que hay aqui, pero no en lo que implica el hecho en si de forma general.
Aqui no es abuso que la toquen pero en la calle si, ahí si pero allí no.... de esa forma luego pasa lo que pasa.

Perdonadme, apasionados de San Fermín, pero esta fiesta es un regreso a las cavernas. Me parece lamentable que una mujer se pierda el respeto despelotándose y dejándose manosear por un grupo de energúmenos borrachos. Y me parece igual de lamentable que un grupo de hombres actúe como una manada de orangutanes en celo sobando de esa manera a una mujer porque enseña las tetas, con la excusa del alcohol y la fiesta. A mis amigos y a mí también nos gusta divertirnos y también bebemos, pero no me imagino a ninguno de ellos contribuyendo a una situación tan degradante para el género humano como la que muestran estas fotos.

Se las ve con una cara de pena... venga ya, que les va la marcha y punto. Yo soy mujer, y si me tocan así, lo primero que hago, es cruzarle la cara al gracioso de turno.
A algunas, les va la marcha, y yo a estas, no les veo cara de disgusto ni mucho menos.
Si ellas lo denuncian, lo apoyaré, si lo hace alguien que no sabe ni de que va el tema, por supuesto que no lo haré.

No entiendo nada. El autor del artículo está imponiendo a estas chicas su ideología (cuando en este blog tanto se critica a otros que lo hagan) y está echando las culpas al ojo que ve (o a la mano que toca) y no a quien ha decidido libremente perderse todo el respeto, cosificarse y comportarse como se aprecia en la foto en aras de una supuesta liberación sexual. ¿No habíamos quedado en que teníamos que dejar que las mujeres decidieran ellas mismas lo que quieren hacer con sus cuerpos y no imponerles ideologías externas? Pues bueno, las chicas de la foto han decidido libremente disfrutar emborrachándose, exhibiéndose, perdiéndose todo el respeto y autoestima, poniéndose en ridículo y dejando que las manosee todo quisque. Si esto es liberación sexual, hacer con el cuerpo lo que se quiera o una manifestación de la cosificación de la mujer depende de cada uno, pero para las chicas de la foto en el momento en que ocurre el hecho se trata de una manifestación de su libertad. A juzgar por las fotos están disfrutando de la juerga. Otra cosa distinta es que más tarde estas mujeres se arrepientan, pero eso será un proceso propio y no culpa ni del ojo que ve ni de la mano que toca de los hombres embriagados que las rodean en las fotos. A veces convendría enarbolar menos la bandera del machismo, ver menos la paja en el ojo ajeno y ver más la viga en el propio.

No me puedo creer la bola que se le esta dando a este tema, yo todavia no he oido hablar a las chicas de las fotos que me juego lo que querais a que a ellas les importo un pimiento que les tocaran en ese momento, lo provocaron, y sonrien y disfrutan del momento. No estamos hablando de que en las fiestas de San Fermin a las chicas les tocan las tetas por la calle sin ton ni son eso es abuso, eso si.

Debierais explicar el criterio para borrar comentarios. Borrar uno que recuerda que podríais elegir muchas otras fotografías que lo que reflejan es que lo mismo que pasa con las chicas pasa con los chicos, pasa de chica a chica, pasa que quienes más celebran determinada escena son chicas... lo que pone de manifiesto es que actuáis con un criterio muy estrecho y pretendéis una visión sesgada del tema, a lo cual no me gustaría contribuir.

se quedan en bolas y son acosadas, de acuerdo.si fuera un tío el qué se despelota en medio de la plaza....diríamos lo mismo?

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Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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