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Mujeres

Feminismo de los 70: más allá de Simone de Beauvoir

Por: | 05 de agosto de 2013

De la serie Silueta Trabajos en Iowa de Birgit Jürgenssen

“No se nace mujer, se llega a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Estas palabras fueron dichas por una de las autoras que más inspiraron el movimiento feminista de los años 70: Simone de Beauvoir. Sus enseñanzas llegaron a millones de mujeres de la época y se han repetido en movimientos feministas posteriores hasta llegar a nuestros días. Pero no es ella la protagonista de estas líneas, sino un grupo de artistas, quizás menos conocidas, que a través de su arte reivindicaron el papel de la mujer en la sociedad. Provocadora, salvaje y feminista, ante todo feminista.

Así es la exposición sobre la vanguardia feminista de los años 70 que presenta el Círculo de Bellas Artes de Madrid y que patrocina la Fundación Banco Santander. Una mujer se acerca a la muerte. Lo hace primero por detrás, luego de un lado, del otro, le planta cara y finalmente le besa. Esta escena nos recibe y nos abre camino ante lo que estamos a punto de descubrir.

¿Es la mujer una extensión del horno o al revés?

  Delantal de ama de casa de Birgit Jürgenssen

Una pregunta que rápidamente contestaríamos en nuestros días. De ninguna de las maneras la mujer puede identificarse simplemente con las tareas del hogar. Pisamos fuerte. Hemos llegado muy lejos tras siglos de lucha. La comisaria que nos acerca esta exposición hasta nuestro país, Gabriele Schor, recuerda que en el año 1968 “el movimiento feminista creó el lema “lo privado es político” y se abrió entonces un debate en la sociedad sobre asuntos privados como la maternidad, el papel del ama de casa, de ser bella, la sexualidad femenina y la violencia contra las mujeres".

   Gabriele Shor junto al cartel de la exposición

Pero sin embargo y desgraciadamente siguen dándose diferentes situaciones cotidianas que nos hacen replantearnos: ¿Hemos superado esa barrera? Hace apenas unos días, escuché en el metro una frase que me ha acompañado hasta hoy y que me temo lo hará por más tiempo. Dos chicas de apenas 20 años comentaban entre risas “lo machorro que vestía” su compañera de clase. ¿Machorro? Según la RAE: “estéril, infructífero”.

Renate Bertlmann, nacida en Viena en 1943, muestra cómo la mujer asume papeles masculinos sin que ello conlleve perder la feminidad.

El objetivo de esta exposición es mostrar cómo a través del arte diferentes autoras descubrieron nuevos medios para expresar y reivindicar la necesaria búsqueda de la satisfacción de la mujer más allá de ejercer las labores del hogar. Gabriele Schor nos explica que en aquella época “se comenzaron a descubrir nuevos medios como la fotografía, el vídeo, el cine e incluso la performance y todos ellos pronto se convirtieron en nuevas e independientes formas de arte”.

  Autorretrato hablando con Vince de Francesca Woodman

Una vez conseguido el sufragio femenino a principios de siglo, se hacía necesario el rehacer la imagen y el valor de la mujer. Nos encontramos en la época del Estado de bienestar, sin embargo, no todos participaban de sus beneficios. Ahí es donde entra en juego el reclamo del movimiento feminista de los años 70, que pedía igualdad de oportunidades y de acceso a todos los ámbitos restringidos al hombre. “La presencia de mujeres en la política, la economía y el arte son mucho más fuertes que nunca”, subraya Gabriele Schor. Aun así ella es realista y consciente de las muchas metas que quedan por conseguir en lo relativo a los derechos de la mujer. ¿Cuáles son esos puntos cruciales por los que debemos seguir luchando las mujeres? Schor señala cuatro. En primer lugar la publicidad y el estereotipo de mujer que se vende a través de ella. “Muchas mujeres sufren si no pueden cumplir con el cliché de una imagen, como por ejemplo la de ser joven, guapa y por supuesto atractiva”. La solución a ello: “darse cuenta de que los imperativos son producidos por una maquinaria comercial y que no hay que ser prisionero de su deseo”. La segunda cuestión con la que tienen que lidiar las mujeres hoy en día es compaginar la familia y el trabajo. Solución: “los gobiernos deben buscar estrategias más efectivas para apoyar a las mujeres y que estas sean capaces de combinar ambos ámbitos”. Una tercera tarea para alcanzar la igualdad es “que por el mismo trabajo se cobre lo mismo”. La solución está en manos, nuevamente, de los de arriba.

Y por último, y la cuestión más preocupante, es sobre la violencia de género. En España en 2011 más de 32.000 mujeres fueron víctimas de la violencia machista, según datos del INE.  Una lacra que acompaña a la sociedad, y que a pesar de los esfuerzos por parte tanto de los gobiernos como de la propia sociedad, sigue manchando y haciendo mandamiento la creencia de superioridad del hombre frente a la mujer. La solución, o más bien la posible ayuda, según Gabriele Schor, es que “ya en la escuela el hombre debe aprender sobre sus emociones y a saber cómo manejarlas”.

La exposición se mantendrá abierta hasta el próximo 7 de septiembre, pero el trabajo de estas artistas no debe caer en el olvido. A veces es necesario recordar todo lo que muchos otros hicieron para volver a activarnos y no resignarnos a aceptar que las cosas nunca van a cambiar. La sociedad está en continuo cambio y nosotros somos el cerebro que envía las directrices de esos cambios. Recuperando la frase de Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo”. Imagen cedida por cortesía de Ronald Felman


Hay 40 Comentarios

Estimada Fabiola (le agradezco, para empezar, su tono cordial): así es, Darwin no habla específicamente de estas cosas; pero nos da las claves teóricas para que todos podamos entender el origen del dimorfismo sexual humano. Ese origen es natural, producto de la selección natural de los individuos más capacitados para sobrevivir y dejar descendencia en determinados hábitats naturales . Lo que hace la cultura es reforzar la naturaleza. Esto no significa que la cultura o el ambiente no aporten nada. Ningún darwinista serio diría tal cosa. Pero es evidente que la teoría de Darwin sigue siendo la mejor teoría disponible (infinidad de veces contrastada) para comprender cómo somos hombres y mujeres. Las niñas (pero NO todas las niñas sin excepción, claro) gustan de jugar con muñecas, y cuando se les da camiones de juguete las arropan (Jesús Mosterín). Y cuando a los niños se les da muñecas, las convierten en lanzas (L. Brizendine). Si hombres y mujeres no viniésemos al mundo con este tipo de instintos, si los hubiésemos perdido, la especie humana, seguramente, se habría quedado por el camino. La tesis de que el ser humano carece de (ciertos) instintos y que todo es aprendido, es demasiado falsa para mantenerse en pie. Los psicólogos conductistas así lo pretendieron, pero, al fin, tras décadas de tiranía ambientalista, tuvieron que recular.
Saludos.

Las personas nacemos hombres o mujeres.
Es cierto que fecundan los hombres a las mujeres, y que son éstas las que después de un período de gestación dan a luz los hijos.
Los hijos que necesitan una temporada larga de cuidados para poder prosperar por si solos, y de cuyos cuidados y alimento se ha encargado siempre la madre.
Como ocurre en muchas otras especies.
Las personas racionales, avanzando en el desarrollo de la sociedad, cada vez se han dado más derechos en defensa de la igualdad de todas las personas.
Independientemente de quien es varón y quien es mujer, quien es macho o quien es hembra.
Porque somos animales racionales, mayormente.
Pero animales, y mamíferos, seguro.
Así que todo lo que sea dar vueltas al tema de por donde vamos unos y otras, es entretenernos.
Por decir algo.
Porque avanzamos o retrocedemos el ser humano, seamos hombres o mujeres.
Sin fanatismos o con fanatismos.
Que da igual.


Estimado José...el primer libro que lei en la Licenciatura en Antropología Social fue el origen de la especies de Darwin...y debo decirte que me lo se de pe a pa sin embargo no recuerdo en que parte habla de "mujer"..recuerda que lo que no dice es porque no existe....

Simone Beauvoir: aprender a leer. (Léase Libertaria):
Beauvoir está presente más que Sartre por una sencilla razón. Porque las tesis feministas, a diferencia de las existencialistas, siguen vigentes y pujantes, por muy falsas que sean.
Lo que afirmaba Beauvoir de las mujeres (y de los hombres) carece de todo sentido. Parte de premisas falsas y llega a conclusiones falsas. Son las mismas premisas que mantiene hoy el feminismo de género: que los rasgos típicos de las mujeres son producto de la educación. Ya. Quizá a usted le haga falta ponerse un poco al día leyendo a Darwin, Brizendine, Cronin, Kimura, etc., quienes le contarán una historia muy diferente a la que le cuenta Beauvoir.
Pero, por otro lado, si fuera cierto que las mujeres son producto de la educación y la cultura, también sería cierto que los hombres "no nacen, se hacen". Un adiestramiento simétrico, pero opuesto, podría observarse en relación a los hombres. Lo que Beauvoir ignora (como usted, Libertaria) es nada menos que a Darwin, algo imperdonable en alguien que quiera comprende realmente el origen del dimorfismo sexual humano. Así que, se mire por donde se mire, y muy al margen de la inteligencia de la señora en cuestión, la afirmación de que la mujer "se hace", es tan endeble y prejuiciada como lo pueda ser el horóscopo o la nigromancia.
Hala, señora, ya puede usted empezar a leer a Darwin, que ése sí que fue un genio (al menos hasta que se encuentre la mujer a quien le usurpó la teoría de la evolución, claro)-

Hay quienes se aventuran a opinar sobre lo que desconocen y, ¡claro!... yerran. Para captar el sentido de la célebre frase de Beauvoir hay que ponerla en su justo contexto; así, su frase "Una Mujer no nace, sino que llega a serlo", se puede comprender. Precisamente, Beauvoir lo que hace es una crítica a la sociedad y a la cultura. Comenzando por la ameba, llega a la situación en que las mujeres se encontraban en 1949, fecha en que se publica su obra. Esa frase está escrita con un profundo sentido crítico.

Además, será el futuro quien le haga justicia a Simone de Beauvoir, la número uno de la clase que no pudo llegar a serlo, precisamente, por haber nacido mujer. Otorgándosele tal honor a Jean Paul Sartre que había nacido hombre. La realidad demuestra que mientras él cae cada vez más en el olvido, ella, Simone de Beauvoir, está cada vez más vigente.

Una mujer que no era feminista cuando escribió su "Segundo Sexo" (por cierto, obviamente, el título al igual que su célebre frase también tiene un doble sentido: para aquél/la que no se haya dado cuenta todavía). Beauvoir era ante todo una Filósofa, una antropóloga, una brillante pensadora e intelectual formidable. Pero hay que leerla o releerla para captar su pensamiento y sus matices. Era una Mujer Genial que mereció ser la núm. uno de su promoción. No en vano muchas de las ideas de él eran suyas. Beauvoir, como todas, nació mujer y luego "devino feminista" gracias a esa magnífica obra que sólo un cerebro genial puede elaborar. Del mismo modo, todas las mujeres nacemos de sexo femenino, pero no todas llegamos a ser "feministas". De todos modos lo importante, no es el término sino el significado, el fondo. Lo que hace Beauvoir en su obra es una Apología de la Igualdad entre los sexos.

Simone de Beauvoir se equivocó. La mujer no “SE” HACE. A la mujer “LA” hacen. La hace el ambiente, por supuesto. Su identidad no es algo que dependa de la criatura XX que alumbra el parto. Esa criatura, cuya mente es como una página en blanco (una tabula rasa), no tiene ni voluntad ni raciocinio. Simplemente, acaba siendo lo que el ambiente (patriarcal, en este caso) quiere que sea: una criatura sumisa, colaboradora, bondadosa, no competitiva, abnegada madre y esposa, servicial, dulce…
El caso del hombre es distinto. Al hombre nadie “LE” construye la identidad, nadie le impone ningún género. El hombre “SE” hace a sí mismo tal como hoy lo conocemos. Es decir, él es patriarcal y machista por voluntad propia.
Sí, ya sé que esto no es lo que nos dice el feminismo de “género”. Lo que éste nos dice es que es el patriarcado quien implanta en las criaturas XY el “género” masculino, y el “género” femenino en las criaturas XX. Nos dice, en definitiva que el ambiente (patriarcal) “hace” al hombre y la mujer. Pero no es cierto: el hombre se libra de la dictadura ambientalista: él se hace a sí mismo, él se forja personalmente sin necesidad de que el ambiente le modele. En seguida verá el lector por qué digo esto.
Recordemos aquí que el feminismo de “género” también nos dice que, en la prehistoria, hombres y mujeres eran iguales, que desempeñaban las mismas funciones. Ambos cazaban, guerreaban, se defendían, recolectaban frutos… Ah, amigo, pero la cosa cambió con el descubrimiento de la agricultura. Poco a poco se fue implantando el patriarcado. Ahora bien, he aquí la pregunta clave: ¿quién “hizo” a los primeros hombres machistas? No pudo ser el ambiente patriarcal, pues éste no existía desde siempre. Si dijésemos que toda criatura XY es transformada en un ser machista por el ambiente patriarcal, estaríamos admitiendo que el patriarcado no tiene fecha de nacimiento, sino que se remonta a los mismos orígenes de la especie. Es decir, es obvio que el primer machista sobre la Tierra “SE” hizo a sí mismo. Y, como ya es más que evidente, se dotó a sí mismo de una identidad fatal y despreciable. Ésa que todos conocemos y que todos los días se denuncia en estas igualitaristas páginas. Así pues, esta es la conclusión:
- El hombre SE hizo así mismo sin necesidad de un ambiente que lo modelara. Es, por tanto, una criatura activa. El hombre se construye el género.
- La mujer, en cambio, es un ser pasivo, cuya identidad y género es una construcción del ambiente (igualitario o patriarcal).

Ariel:

Voy a responderte también muy brevemente, por lo menos en comparación con todo lo que podría decir aquí.

1. Yo no he dicho, ni lo creo, que haya un momento histórico en que se repartieran los papeles sexuales. Eso es lo que creen las feministas, no yo. Lo necesitan creer como forma de oponerse al hecho de que esos roles tuvieran un origen natural, que es, precisamente, lo que yo defiendo.

2. Los negros esclavos no se rebelaron con éxito porque carecían de fuerza, obviamente. No de fuerza física individual, pero sí de fuerza en cuanto a armamento y en cuanto a número de hombres. Una minoría esclavista puede tener sometido a una población mayoritaria si aquélla tiene armamento muy superior al de la mayoría, como fue el caso del apartheid.

3. Pero éste no es el caso aquí tratado. Cuando se fue implantando el sistema agrícola, el número de mujeres era igual que el de hombres, y las mujeres tenían igual acceso a las armas que los hombres. Recordemos que, según vosotras, las mujeres guerreaban, cazaban atacaban y se defendían igual que los hombres. Piensa por un momento cuánto tiempo les habría costado a los negros de Estados Unidos rebelarse con éxito si hubiesen sido tantos en número como los blancos esclavista y con igual acceso a las armas que los blancos. Nótese, por otro lado, que, en aquellos tiempos en que se implantó la agricultura, armas blancas podía tenerlas cualquier persona, como hoy día, y no había otro tipo de armas más eficaces para matar al enemigo. Las mujeres tenían a mano cuchillos, lanzas, arcos y flechas, como es obvio. No puedo entender cómo un reparto desigual de las tareas, tan injusto y agraviante para las mujeres, según decís, no suscitó una pronta rebelión de las mujeres. Y esto es algo que debéis explicar con pormenor. Si os limitáis a decir que las mujeres quedaron en una situación de sometimiento, pasáis por encima de demasiadas cosas que exigen una explicación clara.

4. Sin duda, hubo un momento en cada familia o clan en que sus miembros tuvieron que afrontar cómo repartir las tareas y funciones. No es algo que pudiera pasar desapercibido a las conciencias, pues la novedad consistente en repartir las tareas en función del sexo, hubo de CHOCAR forzosa y frontalmente con la milenaria TRADICIÓN oral vigente hasta la fecha: la tradición de la igualdad entre hombres y mujeres. El choque entre la tradición igualitarista y la novedad desigualitaria tuvo que ser demasiado impactante para la mentalidad de todos, y no pudo ser algo que se resolviera sin tensiones y discusiones entre hombres y mujeres.

5. Toda esta discusión, Ariel, está de más. ¿Sabes por qué? Porque el dimorfismo sexual entre hombres y mujeres en cuanto a la estatura, corpulencia, potencia y fuerza física que hoy podemos observar, NO data de cuando el feminismo dice que data. Es decir, tenéis que explicar, también con mucha claridad, por qué hoy los hombres y las mujeres son, en promedio, tan diferentes en cuanto a esos rasgos físicos. Tenéis que explicar el proceso evolutivo que transformó a unas mujeres tan fuertes y aguerridas como los hombres en unas mujeres mucho menos fuertes y aguerridas que los hombres. Te aseguro que ningún científico serio avezado en la teoría de Darwin y la genética poblacional apoyará la tesis feminista de que, tras la implantación de la agricultura, las mujeres fueron, poco a poco perdiendo fuerza, corpulencia y estatura. No lo podréis explicar acudiendo a Lamarck, como ha hecho una de las participantes en este foro. Si el dimorfismo sexual fuera anterior a la invención de la agricultura, la teoría feminista sería falsa. Y ese dimorfismo no lo trajo la agricultura.

Voy con el otro asunto.
Dices:
“ Sólo decir que evidentemente una ama de casa (hago referencia a la que ocupa el lugar de moledo clásido de familia: mujer en casa, hombre trabaja) evidentemente no puede aportar dinero a la economía del hogar porque no recibe un sueldo. Trabaja gratis.”


Ariel, una ama de casa no trabaja gratis. ¿O me vas a decir que los maridos no se han visto, desde siempre, en la obligación moral de compartir su sueldo con la esposa? ¿O me vas a decir que las mujeres han trabajado en casa sin recibir nada a cambio? O dicho de otra manera: ¿qué mujer estaría dispuesta a trabajar en casa sin recibir de sus maridos techo, comida, vestidos, atención médica, productos cosméticos, viajes de placer, salidas al cine, joyas, etc.? Obviamente, cada ama de casa recibirá más o menos en función del sueldo del marido, pero está claro que todas reciben lo esencial. (Otra cosa sería que os diera por pensar en mujeres casadas con energúmenos que las privan de todo bien no esencial). Sabes bien que las mujeres, cuando necesitan dinero, van al marido y se lo piden para hacer la compra. Y raros son los hombres que fiscalizan el dinero hasta el punto de impedir que la esposa compre cosas para ella, no siempre esenciales.


Dices:
“El Estado tampoco tiene que pagarle nada ni tampoco tendría que hacerlo el marido. Esto no es un problema de "quién tiene la culpa" o si el marido es un maldito, etc. La cuestión es que muchas mujeres implicadas en ese modelo no cobran por lo que hacen, pero el problema es que tampoco pueden salir a trabajar para cobrar. Y un sueldo, ya sabrás, supone autonomía.”


Me alegro de que digas que “esto no es un problema de “quién tiene la culpa””. Me alegro, porque te aseguro que el problema es precisamente ése y no otro. El feminismo de “género” no alberga propósito más manifiesto que el de culpar al hombre por el hecho de que la mujer haya trabajado en casa la mayor parte de la historia humana.
Sí supone autonomía. Pero también sabrás tú que ningún buen marido hace lo que quiere con su sueldo. Moralmente, está obligado a compartirlo con su mujer y madre de sus hijos, lo cual le priva de una autonomía completa. Pero la cuestión es que todos los beneficios aparejados al sueldo –sean los que sean- también acarrean muchas tensiones y problemas, a veces muy graves. Y sabes bien que el mercado laboral puede ser duro y cruel con muchos trabajadores. Claro que el sueldo da cierta autonomía, pero también aneja riesgos y penalidades que, en general, no sufren las amas de casa. Y no me parece que sea insólito el hecho de que muchas personas preferirían estar a expensas del sueldo de la pareja, carecer de esa cierta autonomía, pero, en compensación, quedar libres de los riesgos, penalidades y responsabilidades que muchas veces implica trabajar fuera de casa.

Y, por otro lado -que es, en definitiva, lo más importante en esta discusión- es que, como tú bien dices, aquí no hay culpables. A mí me basta con que me digas que el hombre no es culpable de que la mujer haya trabajado tradicionalmente en casa, porque en este foro todo gira alrededor de la supuesta tiranía del hombre contra la mujer, y es un alivio, y una novedad, oír decir que la culpa no es del hombre.


Dices:
“...con lo cual, la situación es bastante más compleja y fácil hubiera sido si, desde siempre, la esfera privada del hogar no hubiera estado restringida a la mujer, y la laboral al hombre (con excepción de períodos de guerra), y ambos hubieran recibido un sueldo por trabajar y ambos hubiéranse ocupado de las tareas domésticas”


Por supuesto, todo hubiese sido mejor si hombres y mujeres hubiesen podido hacer de todo, pero es que este mundo es como es, no como uno desearía que fuera. Y tú sabes perfectamente que antes de la era moderna la mayoría de los puestos de trabajo no domésticos requerían de una fortaleza física que hoy, en ocasiones, suple una máquina, pero que entonces sólo podía ser realizados por hombres fornidos. Y sabes que tampoco existían anticonceptivos, y que la mortalidad infantil era mucho mayor que la de hoy, lo cual suponía que muchas mujeres tuvieran que dedicarse a la crianza de niños la mayor parte de sus vidas. De esto no tenía la culpa nadie. En mi pueblo, según cuentan mis ancianos padres, cada verano morían muchísimos niños pequeños. “Enterricos” les llamaban. Y, además, todas las tareas, tanto de hombres como de mujeres, requerían de muchas manos. Hoy una cosechadora y un hombre conduciéndola hacen el trabajo de decenas de hombres ayer, cuando todo debía hacerse a base de manos y músculos. Es decir, las familias necesitaban ser muy fértiles para abordar con éxito las tareas de casa y de fuera de casa, y esta circunstancia obligaba a los matrimonios a tener muchos hijos. Todas estas condiciones y muchas más hacían imposible pensar siquiera en que hombres y mujeres pudieran trabajar indistintamente en las mismas cosas. Hoy todo ha cambiado enormemente; si bien muchos trabajos siguen siendo lo suficientemente rudos como para requerir brazos masculinos. Si piensas en todo esto verás cuán inapropiado es pensar que haya habido alguna suerte de misoginia del varón, o que se éste se haya empeñado en relegar a las mujeres a las tareas de crianza.


Dices:
“En todo caso, quien vive el problema "hombre/mujer" como una guerra, algo tendrá que empezar a cuestionarse. Porque no se trata de "culpas" y de quién es más malo que el otro (esa es una visión un tanto infantil cuyas limitaciones cualquier adulto debería ser capaz de ver). En el ejemplo concreto de la familia "modelo" (hombre-trabajador/mujer-ama de casa) evidentemente no hay culpables, o en todo caso culpables son/somos todos.”


Totalmente de acuerdo. Salvo en que no ha habido culpables en ningún sentido. Las condiciones de vida forzaron la organización y división del trabajo en función del sexo. Una cuestión de supervivencia y adaptación. Nada más. Una división que, por otra parte, se remota a la noche de los tiempos de nuestra especie, no a cuando surgió la agricultura.

Las mujeres no cobran menos que los hombres por el mismo trabajo. Se trata de una falacia.

Crudo: el Patriarcado sería evolución natural si fuese producto de una mutación. Es una evolución, pero cultural, no biológica. Para adaptar una especie animal, a una conducta que es diferente de su etología, es necesaria la represión de dicha etología. En nuestro caso: es necesario atemorizar a las mujeres y los niños (y a todo ser humano) con algún tipo de amenaza real, pues si no, no se someten. Porque no están preparados por la Naturaleza para ello.


Y comentando otras cosas: le das importancia (como mucha gente) al hecho de que ciertas adaptaciones hayan dado éxito a unos grupos sobre otros. Qué duda cabe que las culturas patriarcales extinguieron a otras culturas, al estar mejor preparadas para la guerra o la producción de alimentos. Pero para ese éxito fue necesario dañar a los miembros de las culturas patriarcales: someter a las mujeres, crear carencias en los hijos, saltarse la biología de la crianza propia de nuestra especie. En definitiva: la represión de lo humano. Y esto tiene consecuencias en la psique. Me pregunto, ¿qué interés tiene que un grupo humano tenga más éxito que otro en su supervivencia, si ninguno de sus miembros es feliz? ¿Eso se puede considerar un éxito?


Sobre la división de roles: según Marvin Harris (que supongo se basará en otros estudios) en los grupos de cazadores-recolectores, las mujeres aportan más alimentos (en forma de plantas y animales pequeños) que los hombres, que traen la caza grande. El problema no es la división de roles: es pensar que unos roles son más importantes que otros, y que han de ser de obligado cumplimiento.


Los seres humanos no venimos al mundo a ser sometidos: venimos a luchar por nuestros deseos. La represión de ésto nos daña.

Intento responderte brevemente. En cuanto a lo último, ¿realmente crees que hubo un "momento histórico" en que se dio la "repartición de roles" y que "los débiles" -o, en este caso las mujeres, que ocuparían ese lugar- se podrían haber revelado, pues, en teoría poseían igual fuerza física y podrían haber mostrado su descontento? Sólo un ejemplo para ver que las cosas no funcionan así: seguramente muchos esclavos tendrían igual o más fuerza que sus amos, y tardaron 20 siglos, o más, en reivindicar su libertad plena. En cuanto a lo otro, no te respondo con la misma extensión porque no le encuentro mucho sentido. Sólo decir que evidentemente una ama de casa (hago referencia a la que ocupa el lugar de moledo clásido de familia: mujer en casa, hombre trabaja) evidentemente no puede aportar dinero a la economía del hogar porque no recibe un sueldo. Trabaja gratis. El Estado tampoco tiene que pagarle nada ni tampoco tendría que hacerlo el marido. Esto no es un problema de "quién tiene la culpa" o si el marido es un maldito, etc. La cuestión es que muchas mujeres implicadas en ese modelo no cobran por lo que hacen, pero el problema es que tampoco pueden salir a trabajar para cobrar. Y un sueldo, ya sabrás, supone autonomía. Y no te olvides que muchas mujeres, pese a que eso esté cambiando, abandonaron sus estudios y trabajos cuando tuvieron hijos y comenzaron a cuidarlos (esto es una realidad de todas las clases sociales). Con lo cual, tampoco podemos aceptar -porque sería una respuesta barata- el "que salgan a trabajar", ya que sabemos que, hoy por hoy, el mercado laboral es impiadoso (con hombres y mujeres) y una persona que trucó su vida laboral por 15 ó 20 años (casi toda su vida activa) le puede costar mucho volver a trabajar. En todo caso, esa persona no ha cotizado durante todo ese tiempo y ningún Estado le va a remunerar por haber cuidado a sus hijos. Y el día que se separe de su marido, éste tampoco le va a dar parte de su paro, etc...con lo cual, la situación es bastante más compleja y fácil hubiera sido si, desde siempre, la esfera privada del hogar no hubiera estado restringida a la mujer, y la laboral al hombre (con excepción de períodos de guerra), y ambos hubieran recibido un sueldo por trabajar y ambos hubiéranse ocupado de las tareas domésticas. Ya que un sueldo implica autonomía (que luego el que sale a trabajar también es un sometido, evidentemente es así, pero ese sometimiento es otro: el sometimiento de cualquier trabajados -hombre o mujer- al sistema de producción del cual es parte).
En todo caso, quien vive el problema "hombre/mujer" como una guerra, algo tendrá que empezar a cuestionarse. Porque no se trata de "culpas" y de quién es más malo que el otro (esa es una visión un tanto infantil cuyas limitaciones cualquier adulto debería ser capaz de ver). En el ejemplo concreto de la familia "modelo" (hombre-trabajador/mujer-ama de casa) evidentemente no hay culpables, o en todo caso culpables son/somos todos. Culpables son quienes decidieron adherir a ese modelo de familia sin nunca cuestionarse nada y que pretenden seguir haciéndolo sin, al menos, hacerse preguntas (no preguntas que ratifiquen lo que uno piensa, porque eso no es preguntarse nada sino regocijarse en su presunto saber, sino preguntas que hagan pensar y por las que seamos capaces de cuestionarnos a noosotrs mismos...pero bien, esto es quizás más complicado que invertir el patriarcado).

Ariel, ya Crudo, -a quien le agradezco la intervención- me ha ahorrado buena parte de la respuesta haciéndote una pregunta imposible de contestar satisfactoriamente bajo tus presupuestos ideológicos.
No obstante, añadamos algo más, aunque básicamente lo mismo que lo aportado por Crudo:

1. Vamos a ver: el sueldo que gana un hombre no es sólo para él, ni mucho menos. Lo utiliza en gran medida para su mujer y sus hijos. En muchas ocasiones es la propia mujer quien administra ese sueldo que gana el marido, que para eso es la AMA DE CASA, y ya se sabe que donde hay capitán no manda marinero.

2. El sometido es él, que es quien tiene que salir ahí fuera y buscarse la vida para su familia. El hombre jamás pudo desembarazarse de débito para con la mujer y los hijos.

3. Entiendo que tú reivindicas, al menos, una paga para las amas de casa. Entenderás también que hay algunas dificultades para que eso sea posible. En primer lugar, el trabajo del hombre está sometido a control por el jefe o por el mismo trabajador (un autónomo), pues debe producir un rendimiento mínimo. ¿Quién controla si una ama de casa trabaja realmente bien y lo necesario? Nadie. Si un día pone comida precocinada o no friega el piso, nadie le amonestará por ello ni le privarán de su plato de comida diario.

4. Si a la mujer hay que pagarle por atender su casa, cuando resulta que ya recibe el sueldo o parte del sueldo del marido, ¿cuál es la producción que hace? Me dirás que si su trabajo lo tuviera que hacer otra persona (chica de la limpieza), ese trabajo tendría que remunerarse. Pero date cuenta de que si el trabajo de la mujer en casa lo ha de remunerar el Estado, el marido quedará libre de tener que aportar nada a la unidad familiar. Cada cual con su sueldo, ¿no?

5. Si me dijeras que a la ama de casa con hijos hay que pagarle por contribuir a la natalidad nacional, te diré que, en tal caso, al marido también habría que pagarle por eso mismo, dado que con su trabajo y sueldo contribuye a que al niño no le falte techo, comida y ropa.

6. A lo largo del mes pasado tuve que arreglar un grifo que goteaba, desbloquear una persiana y poner un enchufe. ¿A quién le cargo la factura, Ariel?

7. Tú me dirás, además, quién tiene la culpa de que las amas de casa no cobren una paga del Estado. ¿El opresivo marido, quizá? Sal a la calle y pregunta a cualquier hombre que se te cruce si él estaría en contra de que a su mujer le pagaran por sus labores domésticas. ¿Crees que a alguno le importaría que entrase un poco más de dinero en casa?

8. Y puesto que hoy son muchos los hombres que también cambian pañales, guisan y friegan, pues nada, que también se les pague por ello, ¿no?

Por lo demás, dices:
“que las relaciones laborales en procesos de producción (sea la agricultura o la empresa) se dan entre fuertes y débiles creo que no necesita mucho desarollo.”

¿Y quién dice lo contrario? ¿Yo? Dos cosas te diré: 1) Me alegro de que reconozcas en ese comentario que la inmensa mayoría de los hombres, currantes, no gozan de ningún privilegio o especial fuerza social. 2) ¿Qué tiene que ver esto que aquí pones con lo que yo he dicho? A lo que no respondes es a cómo es posible que las mujeres aceptaran un reparto de papeles indigno y desventajoso para ellas (en vuestra opinión), cuando aquí se está diciendo que esas mujeres no diferían en fuerza física de los hombres, pues en la prehistoria cazaban y guerreaban codo con codo con los hombres. Te escucho.

@Extra: Por abundar en el tema y hacer algunas precisiones... Parece ser que el reparto de roles está directamente ligado con el éxito del Homo Sapiens sobre las otras especies de homínidos. O, como se señala en este artículo (http://www.u.arizona.edu/~mstiner/pdf/Kuhn_Stiner2006.pdf), "a population of diverse specialists (our hypothetical
Upper Paleolithic population) might actually outcompete
a population of generalists (Middle Paleolithic population)
in which all individuals held more similar roles", es decir, un grupo en el que hay división de roles (lo que permite la especialización) superaría a un grupo de generalistas (en el que todos hacen de todo, lo que resulta en un bajo grado de especialización). La división de roles precedió bastante claramente pues a la agricultura. ¿Y la sumisión? No es tanto la sumisión como el establecimiento de jerarquías en un grupo donde existe colaboración entre sus miembros. Y dicha jerarquía la establece la importancia del rol que cada uno lleva a cabo. La importancia de los roles puede ser muy variable según las condiciones de vida. Por lo general, suele ser más importante el rol de cazador que el de quien reune leña. Ambos roles son importantes, pero el alimento es más prioritario. Y la armonía en esos grupos pasa porque cada uno ocupe y acepte su lugar en dicha jerarquía.

Así pues, no veo trauma alguno en el momento en el que los grupos se hicieron sedentarios. ¿No considera que la etología de los primeros homínidos funcionaba? También funcionaba el reparto de roles. TODO han sido adaptaciones al medio. Todas las dinámicas sociales han evolucionado para garantizar la mejor supervivencia del grupo o del individuo. ¿Por qué no habría de ser el "patriarcado" una evolución natural?

@Ariel: Una sencilla pregunta... ¿Cuánto dinero suele aportar un ama de casa para pagar el alquiler o la hipoteca? Sólo por coger una gasto cualquiera... ¿Cuánto dinero aporta para electricidad, gas, agua, teléfono, seguros, gasolina, vestido, alimentación, colegios, libros, vacaciones, ocio, segunda residencia, coche, reparaciones, gastos extra, médicos, dentistas, gafas, ortodoncias, muebles, electrodomésticos, clases extraescolares, móvil, cremas, zapatos, maquillaje, joyería, escapadas románticas, etc?

CHILE, AMERICAN ECONOMIC POWER

“CHILE” POTENCIA ECONOMICA DE SUDAMERICA, CON UN CRECIMIENTO DE UN 7% ANUAL, COLONIA ESPAÑOLA DE 16 MILLONES DE HABITANTES, NECESITA DE PERSONAS QUE QUIERAN TRIUNFAR, PERSONAS CON MENTALIDAD GANADORA.

CHILE, tiene el desierto más seco del Mundo donde se instalo ALMA, Polinesia, Antártida, miles de kilómetros de Montañas, todo el año mucha nieve, volcanes, Zona Cetro climas de 28° 32° durante la primavera y verano, Zona Sur en el invierno mucha lluvia pero durante el verano es maravilloso ver a los Alerces de 3000 y 6000 años, Bosques milenarios vírgenes, zonas vírgenes de la Montaña que nunca ha llegado el hombre, ríos, lagos, glaciales milenarios, Jungla Húmeda, miles de kilómetros de playas, Olas en Pichilemu que superan 10,20,30, hasta mas metros de altura para la práctica del Surf, Islas vírgenes sin habitantes, territorios vírgenes sin habitantes, La Isla de Chiloé una zona hermosa para quedarse a vivir, tu caminas por los cientos de kilómetros de CUCAO CHILOE y pateas las machas que están en la playa. Chile no tiene animales peligrosos, Chile no tiene reptiles venenosos, mucho Mar para disfrutar de sus productos y belleza marítima.

LO HERMOSO DE TODO ES:

(“MILES” DE VACANTES LABORALES)

www.bne.cl

www.chile.com

Y al de los post de video...para hablar de "demostración" casi que es mejor pensar un poco, que creerse todo lo que se ve en internet no siempre va bien. El problema no es de si pesa más el género o el sexo, sino de qué se construye con el sexo (esa dicotomía sexo/género es un poco engañosa como sabrás). Y el problema mayor es la gente que no quiere pensar ni cuestionarse a sí mismos...

Jose, tus comentarios son realmente alucinantes. Sería imposible responder a todo lo que planteas de la misma forma tan elemental en que lo planteas (imposible porque los procesos históricos no son elementales). Así que sólo por apuntar un par de cosas: que las relaciones laborales en procesos de producción (sea la agricultura o la empresa) se dan entre fuertes y débiles creo que no necesita mucho desarollo.
Por contestar sólo a tu última pregunta que me llamó enormemente la atención: la diferencia entre el hombre que pica palas y levanta yunques y mujeres que se arrodillaban para limpiar el suelo de sus casas es el sueldo. Los hombres cobraban, las mujeres no (la mujer restringida al espacio privado de su hogar nunca cobró por el trabajo doméstico). Diferencia lo suficientemente relevante, ¿no lo crees????

Señor o señora Extra, gracias por hacer este ídem, porque, a estas alturas, casi lo único que espero es la callada por respuesta, la descalificación o el insulto (éste, al parecer, no tiene ni sexo ni género).

Bien, he de decirle que esa descripción que usted ha leído está sacada directamente de la que ofreció una de las señoras que frecuentan este sitio; y lo único que he hecho ha sido desmontarla con argumentos lógicos.


Veamos, usted dice:
“el trauma llegó con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería en el Neolítico, hace sólo 10.000 años, y por tanto, la Propiedad Privada y su control y transmisión. Las nuevas estructuras y conductas familiares, sociales y sexuales, necesarias para explotar los nuevos recursos con la nueva tecnología, dieron en la creación del Patriarcado, que incluía el control de la sexualidad de las mujeres y el sometimiento de los hijos (así como la institución de la esclavitud).”


Voy a pasar por alto, de momento, eso de que los dos sexos hacían de todo hasta la llegada de la agricultura y la ganadería. Dígame, ¿quién y cómo descubrió la agricultura y la ganadería? Obviamente, fue (según se colige) un co-descubrimiento de hombres y mujeres, pues ambos, al parecer, hacían exactamente las mismas tareas y desarrollaban las mismas funciones.


¿Y por qué hubo la división del trabajo por sexos? Usted mismo lo explica:
“Las nuevas estructuras y conductas familiares, sociales y sexuales, NECESARIAS para explotar los nuevos recursos con la nueva tecnología, dieron en la creación del Patriarcado.”


En otras palabras: eso que usted llama patriarcado fue:
1) Una consecuencia del descubrimiento, tanto de MUEJRES como de hombres, de la agricultura y la ganadería.
2) La percepción conjunta (de hombres y mujeres) de la necesidad de nuevas estructuras y conductas familiares PARA explotar los recursos con la nueva tecnología. Tecnología, por otro lado, que, igualmente, fue alumbrada tanto por mujeres como por hombres, ¿no?

Es decir, que mujeres y hombres descubren una cosa y ambos, hombres y mujeres, perciben la necesidad de ordenar el trabajo y la familia de una determinada manera PARA poder obtener los recursos del nuevo descubrimiento. De no ser así, de no hacer cada uno lo que le correspondía, la supervivencia individual y familiar se hubiera visto comprometida.

¿Dónde está aquí el deseo del hombre de sojuzgar a la mujer? Lo que usted ha hecho no ha sido otra cosa que describir la adaptación que la sociedad humana hizo a la nueva situación, la cual fue creada por hombres y mujeres. Usted no ha demostrado en ningún momento que los hombres tuvieran ningún deseo de sojuzgar a nadie. Ha descrito, simplemente, una adaptación necesaria a una nueva situación.


Dice usted:
“No hubo una reunión fundacional del Patriarcado. Fue una lenta e inconsciente progresión hacia el total sometimiento de los más débiles por los más fuertes”


1. Por supuesto que no hubo ninguna reunión fundacional. Pero eso dígaselo a las feministas que así lo creen.
2. Habla usted de lenta e inconsciente progresión hacia el sometimiento de los débiles por los más fuertes.

¿Cómo? Más despacio, por favor. En primer lugar, lo que usted ha dicho es que la sociedad se organizó como lo hizo PARA poder explotar los recursos de la agricultura y la ganadería, descubiertos por hombres y mujeres. Sin ese reparto concreto de tareas, usted mismo está diciendo que NO se hubieran podido explotar los recursos de la agricultura y la ganadería. O lo que es lo mismo, habrían perecido.

¿De dónde saca usted ahora eso de los fuertes y los débiles? Recordemos que usted no puede referirse a una debilidad física de las mujeres respecto de los hombres, puesto que ambos hacían de todo: guerrear, cazar, defenderse… El dimorfismo sexual somático no pudo ser muy grande, ¿o sí?

Claro, otra cosa es que usted crea que el nuevo reparto de papeles acabó haciendo a la mujer más débil físicamente. En tal caso, se metería usted en un buen berenjenal, porque eso sería tanto como querer resucitar la falsa teoría de Lamarck. Así pues, ¿de qué debilidad habla usted? ¿De una debilidad estructural o relativa al estatus? ¿Acaso no era reversible esa situación estructural? ¿Acaso me está usted diciendo que en esa nueva situación las mujeres no hubieran podido hacer lo que hacían los hombres? Si la respuesta fuera NO, estaría usted reconociendo que la única forma de sostener la nueva situación era repartir las tareas tal como se hizo. Si la respuesta fuera Sí, entonces usted me explicará por qué la mujer no se rebeló contra un tipo de reparto de funciones que tanto le desagradaba.
Cuando hoy se habla de que un hombre sojuzga y maltrata a una mujer (y, por supuesto, que hay hombres así (y mujeres)), se da por hecho que el sometimiento y el maltrato se derivan de dos cosas al menos:


1. De que ese hombre es violento.
2. De que ese hombre es notablemente más fuerte que la mujer.


Porque es obvio que si la mujer tuviera fuerza similar a la del hombre, el sometimiento no existiría. La mujer, simplemente, devolvería el golpe. Pero en la situación que usted me describe, la mujer no era menos fuerte que el hombre, ¿verdad? Y si lo era, no lo era mucho. Porque si usted me dijera que sí que el hombre era bastante más fuerte que la mujer, ya estaría usted reconociendo un dimorfismo sexual considerable, y ello revelaría una prehistoria humana diferente a la que usted cuenta: sería una prehistoria en la que el reparto de papeles ya sería lo suficientemente marcado como para esperar un hombre mucho más fuerte que la mujer.

¿Es creíble que también las hembras humanas prehistóricas se dedicaran a cazar o guerrear? En mi opinión, no tiene ni el más mínimo fundamento. La caza, y más la guerra, siempre fueron actividades muy peligrosas que exigían de buenas dotes atléticas para tener éxito en ellas y para no perecer. Si un hombre moría embestido por un búfalo o golpeado por el enemigo, quedaban otros hombres para realizar la caza y para proteger a mujeres y niños. Si una mujer se exponía a morir en la caza o en la guerra, seguramente dejaría a un hijo sin teta. Podría el niño mamar de la teta de otra (admitiendo que otra también estuviera criando), claro, pero repare usted en que si las bajas femeninas fueran muchas, como es previsible en una contienda o en la caza, las pocas mujeres que quedaran tendrían que hacer de criadoras a tiempo completo, para sacar adelante los hijos de las mujeres muertes, tullidas o enfermas.

¿Y durante el embarazo, qué? ¿Durante el embarazo también guerreaban y cazaban las mujeres? ¿No ve usted que esto suena ridículo? Y tras el parto, es evidente que el niño necesita de muchos cuidados y atenciones, circunstancia ésta que exige a la mujer una dedicación casi exclusiva a la crianza durante mucho tiempo.

Dice usted:

“Lo que no es creíble es que hubiese una sumisión de la mujer al hombre (ni de un individuo a otro, ni siquiera de los niños a los adultos). (Investiga la mitología anterior al Patriarcado, y también los problemas mentales que acarrea la sumisión).”


Por supuesto, es que nunca ha habido una tal sumisión de la mujer al hombre (sumisión sistemática o general, quiero decir). Eso se lo saca usted de la manga. Usted mismo ha hablado de un proceso de adaptación. Las mujeres y los hombres, adaptándose a los requerimientos de la agricultura y la ganadería, se sometieron ambos a las funciones que les correspondían. No se sometió la mujer al hombre, sino a la situación. El hombre, ídem.
Por lo demás, ¿de qué sumisión me habla usted? Los hombres son quienes están psicológicamente sometidos a las mujeres. Porque no sé si usted se habrá dado cuenta de que el cortejo humano consiste en que UN HOMBRE corteja a UNA MUJER, le hace la corte, le ofrece comida y diversión (cena, cine, baile, viajes…), se arrodilla (se humilla) ante ella para pedirle la mano y, finalmente, si el enlace se produce, trabajará para ella y los hijos que tenga con ella. Los hombres nos enamoramos de las mujeres, a quienes vemos como criaturas adorables necesitadas de nuestra protección y apoyo. Es el hombre quien se somete psicológicamente a la mujer. Y buena prueba de ello es la alegría con que las mujeres van al altar. ¿Es que no se ha dado usted cuenta de ello? ¿Ve usted en esas caras sonrientes y en esos lagrimones de emoción a mujeres sometidas o a mujeres sabedoras de que serán sometidas? ¿Es que no sabe usted que para una ingente cantidad de mujeres el día de la boda es el más feliz e importante de sus vidas?

La mayoría de los hombres no empuñan un cetro. La mayoría de los hombres, de todos los tiempos, agarraban pesados arados, yunques y martillos, palas y picos… ¿Ve usted más penalidad y sometimiento en la mujer que friega un suelo arrodillada o de pie (la fregona fue un invento del hombre (español, por cierto)) que en el hombre que se unce a un arado, a un pico o a una pala? ¿De verdad lo ve? Pues hágaselo ver.

Los movimientos feministas han sido históricamente muy activos y gracias ha ellos se han conseguido grandes avances en materia de derechos de la sociedad civil. Gran e interesante post.

Saludos cordiales,

iknowpolitics.org

@Kementari: Aquí no se habla de la mujer. Se habla, concretamente, de que la solución a los problemas de la mujer está EN MANOS DE OTROS. Léete el artículo y comprueba por ti misma que para la mayoría de los problemas que se mencionan, no se le pide a la mujer que busque soluciones. Se le pide al gobierno o a la sociedad que resuelva los problemas de las mujeres. Así que mientras las mujeres sigan pensando que debo solucionar sus problemas, opinaré en tales foros lo que me venga en gana. Y si no te gusta lo que oyes, ya sabes…

José, lo siento, pero la descripción histórica de la creación del Patriarcado que describes no es cierta. Para empezar, se nota demasiado que la has desarrollado con la idea preconcebida de demostrar que la situación de las mujeres es la deseada por ellas. Eso vicia tu argumentación, como todo investigador sabe: las tendencias personales del investigador deben quedar a un lado, si no, la investigación se falsea. Yo me he preocupado mucho más de averiguar lo que pasó, y aquí te lo cuento.


Cuando el Homo Sapiens apareció en el planeta Tierra, su conducta se regía por la etología de su especie: igual que pasa con todas las especies animales. No se puede saber a ciencia cierta cuál era su etología, pero sí se pueden deducir muchas cosas a partir del registro paleontológico, la etología de los primates, la antropología y la sicología. Por ejemplo, que la lactancia se prolongaba durante años, que colechaban, que el contacto físico era fundamental, que vivían en clanes de unas decenas de personas de todas las edades, o que comían de todo (te aconsejo investigaciones sobre la cultura ¡kung san, con una forma de vida muy parecida a la de nuestros antepasados africanos). Era una etología diseñada por la naturaleza para la supervivencia de un primate social, cazador y nómada, propio de la sabana africana (que es lo que seguimos siendo). Y funcionaba.


Probablemente había roles específicos para machos y hembras, aunque todos podían hacer, mejor o peor, de todo. Lo que no es creíble es que hubiese una sumisión de la mujer al hombre (ni de un individuo a otro, ni siquiera de los niños a los adultos). (Investiga la mitología anterior al Patriarcado, y también los problemas mentales que acarrea la sumisión).


Esta situación duró unos 100.000 ó 200.000 años, hasta que el Homo Sapiens abandonó África. A partir de ahí, aunque sigue siendo una especie cazadora, tuvo que modificar su etología por medio de la cultura, para adaptarse a los nuevos ecosistemas y climas. Esa capacidad de cambiar la conducta sin mutar su genética, a este nivel, sólo la ha desarrollado nuestra especie (entre las que conocemos), y es lo que nos ha permitido colonizar todos o casi todos los ecosistemas del planeta. Podemos cambiar nuestra estructura familiar, social, o conducta sexual, sin mutar genéticamente.


Esto, que puede ser una ventaja, trae su propia condena: el trauma llegó con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería en el Neolítico, hace sólo 10.000 años, y por tanto, la Propiedad Privada y su control y transmisión. Las nuevas estructuras y conductas familiares, sociales y sexuales, necesarias para explotar los nuevos recursos con la nueva tecnología, dieron en la creación del Patriarcado, que incluía el control de la sexualidad de las mujeres y el sometimiento de los hijos (así como la institución de la esclavitud).


Esto sucedió lentamente. La evolución de la mitología (de diosas paleolíticas a politeísmos regidos por dioses masculinos y luego el monoteísmo), el análisis de legislación mesopotámica o los textos escritos más antiguos, y el registro arqueológico, son pistas que lo ilustran. No hubo una reunión fundacional del Patriarcado. Fue una lenta e inconsciente progresión hacia el total sometimiento de los más débiles por los más fuertes, que hoy todavía está completamente vigente, hasta el punto de dominar nuestras mentes (la mía también), sobre todo si no lo haces consciente.

Serían tan interesantes las aportaciones de los sujetos pseudomachos aqui. Pero es que estamos definiendo a la mujer desde el punto de vista de la mujer. ¿Podéis encaminaros a hablar del hombre hacia donde se hable del hombre? Aquí se habla de la mujer. Gracias.

¿Son el pico y la pala una extensión del hombre o al revés?

Lista de aparatos, máquinas, objetos, materias y sustancias opresores:
la plancha, la escoba, la fregona, la lavadora, la máquina de coser, la cocina, la amasadora, el microondas, la licuadora, el biberón, los pañales, la sartén, las cucharas, los tenedores, los platos, los vasos, la televisión, el estropajo, paleta matamoscas, el ambientador del baño...


Lista de aparatos, máquinas, objetos, materias y sustancias liberadores:

la pala, el pico, la amasadora de cemento, el martillo neumático, el camión, la rajola, la grúa, el ladrillo, el casco de protección, el carbón, las redes de pescar, el andamio, el cemento, el yunque, la dinamita, el camión de la basura, las botas con puntera reforzada, los guantes de protección, las gafas de protección, el casco de bombero, el traje de amianto, el grisú, la fresadora, el serrucho...

Paqui Guerra, dices:


"ellos no han descubierto, aún, el mundo tan maravillosos sin patriarcado y no mueven un dedo en ese camino. El trabajo lo llevamos haciendo siglos, solo nosotras y es muy costoso, cualquier cambio".


Eso, tal como lo dices, no es cierto. Hay tanto machismo en las mujeres como en los hombres, por educación, pero ni todas las mujeres ni todos los hombres actúan machistamente, y hay muchos hombres que defienden la igualdad.


¿Quieres una muestra del machismo en las mujeres? Mira esto:


http://mariadubon.blogspot.com.es/2011/11/la-mujer-ideal-pilar-primo-de-rivera.html


Y como eso hay mil muestras más de machismo en las mujeres, de esa época y de la época actualísima.

Excelente exposición. En Viena, la permanente.
Queda mucho camino por recorrer en derechos, pero sobretodo porque ellos no han descubierto, aún, el mundo tan maravillosos sin patriarcado y no mueven un dedo en ese camino. El trabajo lo llevamos haciendo siglos, solo nosotras y es muy costoso, cualquier cambio.

si no se nace mujer... según la simona... entonces que es lo que se pretende reivindicar??

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Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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