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Mujeres

Violencia machista de baja intensidad

Por: | 17 de septiembre de 2013

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“Cuando tenía 15 años me dirigía a un centro comercial que está un poco alejado del centro de la ciudad. Eran como las seis de la tarde, y estaba esperando en un paso de cebra para cruzar. Pasó enfrente de mí un camión, el conductor estaba haciendo gestos obscenos con la boca mientras me miraba, yo solo le levanté el dedo corazón y le llamé cerdo. A esto el camionero reaccionó escupiéndome desde el camión. Me dio tanto asco y vergüenza que todavía no se lo he contado a nadie.”

Caminar por la calle, estar sentada en el metro, sentarse en un bar tranquila… Situaciones cotidianas que para muchas mujeres es una lacra incómoda que carece de crimen y castigo. Y es que un momento confortable puede verse tornado enseguida en algo desagradable para  ellas al ser objeto de una mirada lasciva, una mano masculina en una pierna femenina sin que haya habido consentimiento alguno o escuchar una ‘mamarrachada’ fuera de tono mientras toma un café. ¿No se puede hacer nada para denunciar eso? Ahora ya sí, gracias a la iniciativa The Every Day Sexism Project. Se trata de un espacio que (como dicen en su web) “existe para exponer y catalogar las instancias de sexismo que vivimos día a día. Puede tratarse de casos serios o menores, ofensivos e indignantes, o tan triviales y naturalizados que ni siquiera nos sentimos capaces de protestar.”

Situaciones como estas son una constante en la vida de muchas mujeres. Desde la página web de Sexismo Cotidiano (su traducción en español) o incluso en su muro de Twitter, cualquiera puede denunciar cada acto denigrante que haya sentido en su día a día. “Ser dueña de mi negocio y tener que aguantar que cientos de gilipollas me pregunten dónde está el jefe” o “Estoy cansada de ir por la calle y tener que aguantar que hombres que no conoces de nada te miren con cara de babosos y te digan cosas obscenas” son algunos de los cientos de ejemplos que mujeres de prácticamente todas las edades expresan para mostrar su crítica y condenar  situaciones “machistas” (como no dudan en calificarlo) que las denigran como personas.

El machismo todavía es fuente de disgustos para aquellas que solo quieren que ser tratadas como iguales. Pero echemos la vista atrás un momento, unos 40 ó 50 años (no son tantos aunque lo parezca). Estamos en medio de la denominada popularmente como España cañí. Las minifaldas se ponen de moda y el cine de comedia español comienza a mostrar a una mujer trabajadora que ya no solo es madre y ama de casa. Pero ¿cómo describen a esas mujeres? Pues según el recuerdo cinematográfico de films de, por ejemplo, Paco Martínez Soria (entreñable personaje, no obstante) o Pajares y Esteso, eran principalmente jóvenes y  muy atractivas cuya importancia en esas películas era mostrar escote y dejar que los protagonistas masculinos les tocasen y mirasen las piernas o los pechos sonriendo, mientras ellas debían coquetear por el gesto. Un machismo de carnes que pretendía ser una luz ante las sombras del franquismo y que marcó una década cultural en nuestro país. Pero esos gestos que fueron cotidianos en el ideario español ya no son admisibles ni tolerables.

 

Y aunque la ley no ampare casos “menores” (como dice la web The Every Day Sexism) esta página si matiza: “Al compartir tu historia estás mostrándole al mundo que el sexismo existe, que las mujeres lo vivimos todos los días y que es un problema válido que podemos y debemos discutir”.

Porque cualquier historia que incomode a una mujer puede y debe ser contada en este espacio: “No soporto que los hombres me miren. Sabemos de qué mirada hablo. Esa que les da derecho a desnudarte, esa que parece que te tocaran. Ayer tendía en mi casa y un hombre desde una ventana enfrente de la mía se paró de trabajar para mirarme fijamente. Y sientes de repente que debiste ponerte una bata o una camiseta más ancha y más gruesa. Aunque estemos a 30º a la sombra. Para protegerte de esa asquerosa mirada que te hace sentir culpable y sucia sin serlo”.

Lo destacable de Every Day Sexism, como dice la directora de la Fundación Mujeres, María Soleto, es poder manifestar “una molestia cotidiana y una violencia de bajo tono”. Soleto reconoce que tanto esta iniciativa, como muchas otras que han ido desarrollando diversas organizaciones feministas a lo largo de los años, han logrado ayudar a evolucionar a la sociedad. “El clásico piropo no se produce con la misma virulencia que hace unos años, pero sigue ahí. Los gestos de este tipo hacen daño al desarrollo normal de la mujer”, señala. Para María Jesús Girano, presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes “es un proyecto interesante donde exponer una realidad que es invisible para la sociedad y que esa sociedad cree que es normal”.

Girano destaca que la importancia de esta iniciativa reside en la fuerza de una voz colectiva y solidaria que ayuda, sobre todo, a las “menos fuertes”. “Las mujeres que tienen la autoestima más baja sufren más y pasan miedo por si al decir algo, ante un acoso claro en el trabajo, por ejemplo, son despedidas o criticadas. Este movimiento permite que expresen su problema en voz alta. Y una vez que se ha reconocido ya es más fácil luchar contra esa injusticia”, afirma.

Y es que la unión es la base de todo este tipo de movimientos y la mejor forma de conseguir que una iniciativa se vuelva un hecho es colectivizarla. Algo que Every Day Sexism tiene muy claro, porque del mismo que las mujeres españolas pueden denunciar en Sexo cotidiano los acosos que reciben, la iniciativa también está presente en otros 16 países (Francia, Alemania, Holanda, Países Bajos, Portugal, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Austria, Argentina, Italia, Australia, Brasil, Sudáfrica y Dinamarca), siempre desde su página web o Twitter. Es por ello que este es un movimiento que se está globalizando para poder dar una voz común a un problema para miles de mujeres en todo el mundo. Y es que, como dicen desde la Federación de Mujeres Jóvenes, “cuando das un paso, todas van contigo”.

Hay 168 Comentarios

@Alma, si no le gusta que la miren, no salga a la calle. Punto.

@Alex, tampoco es asunto suyo lo que los demás opinemos de la forma de vestir de las mujeres, así que cierre el pico.

De verdad que no me entra en la cabeza cómo algunos no entienden a lo que se refiere el artículo... no es que te digan en el trabajo "que guapa vienes hoy", o que pilles a un tío mirándote con disimulo, que también los hay de esos, que hasta se ponen rojos si les pillas. Eso te puede incluso gustar, no es ofensivo, no te sientes un objeto. El artículo se refiere a esas miradas que parece que te atraviesan, que no sólo no apartan si les pillas sino que si te descuidas acompañan de gestos obscenos, o la típica guarrada que te suelta un desconocido por la calle que te obliga a acelerar el paso, o incluso irte de donde estuvieras porque ya no estás a gusto. De verdad no os dais cuenta de lo incómodo que resulta cuando estás con algún compañero de trabajo por la calle y un tío te suelta un "Ruuuubia... te lo ++++++ todo". Eso me ha pasado y es muy desagradable, hasta al compañero le estaba dando vegüenza. Menos mal que como decía una chica por ahí, con los años se va pasando....

Los jugadores de la NBA tienen unos seguratas especiales que los siguen a todas partes. Una de sus especialidades está en cuando el jugador se cierra en la habitación con la chica de la disco o de donde sea. Estos seguratas ponen las orejas en la pared. Aunque ella esté en la cama desnuda, si dice "NO" entran y sacan al jugador de allí, aunque sea a hostias. Esto se hace para evitar acusaciones de abusos y violación, que se pueden dar de todos modos.
El otro día me paseé por el centro del pueblo y habían unas chicas que no tendrían más de 14 años, que parecían animales en celo. A cada cual de ellas enseñaba más. Crecen así, compitiendo por la atención ente ellas. Cuando aprenden que la que más enseña más atención tiene, la cosa se pone al rojo vivo. Ya ha llegado al nivel de las mamás, que muchas van a buscar a sus hijos a la guarderia como si estuvieran de caza. Da lástima verlas así, obsesionadas con quien las mira y quien no. Hay casos divertidos en los que se visten super provocativamente y luego se ofenden si la gente les mira. Es curioso que ningún artículo de periodico hable de estas cosas, sino de lo contrario. Aún se intenta forzar la imagen de la mujer como víctima de que "le digan cosas" o la miren como si fueran los años 60 y ellas unas estrechas. La culpa claro está es de esos cavernícolas de hombres que miran lo que no deben - aún hay uno por ahí que dice que el problema es que los hombres tienen que madurar!
Muchas mujeres se exhiben semidesnudas y el que tiene que madurar es el hombre para sobreponerse y no mirar "para no ofender". La mujer es libre de ir vestica con ropa interior por la calle, pero el hombre debe madurar y no puede mirar porque ofende. ¿Nos hemos vuelto locos?

Los hombres que escriben aquí hablando de mujeres que llevan shorts, que a ellos también les acosan, etc, no tienen ni p.idea de la realidad, ni de lo que pasan miles de mujeres que no van con minishorts, sólo van tranquilamente, haciendo footing, adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes, no tienen ni la más pajolera idea de lo que se siente al ser chistado, perseguido e increpado como si fuera un simple cacho de carne para su disfrute.
Ni idea.
Así que esta batalla está perdida.

@Crudo, simplemente, que una persona se vista de una determinada manera por las razones que sean, no es asunto tuyo. Repito, no es asunto tuyo. Si alguien te hace comentarios por la ropa que llevas, eso sí es asunto tuyo.

@Alex: Es más fácil todavía. Que un hombre vista como quiera y asuma las consecuencias. Que una mujer vista como quiera y asuma las consecuencias. La carta blanca se reparte también para quien quiera comentar, faltaría más. Ya te lo han dicho: El que no quiera que le miren, que no llame la atención.

Los hombres también sufrimos formas de acoso. Soy un recién Licenciado en Derecho que está haciendo prácticas en una gestoría. Mis dos compañeras de trabajo, tres treintañeras divorciadas, se dedican a enviarme pornografía "de broma" en el trabajo y a hacer alusiones e insinuaciones constantes que me están empezando a agobiar.

Lo mejor es mirar al suelo para que nadie se sienta molesto.

Lo que no se puede es ir contra la naturaleza. Si una mujer pasa un hombre mira, igual que si pasa un ciervo un león mira o si pasa una mosca mira una rana. Ya se que esto es comida, pero parte de una necesidad fisica. Y eso no se puede cambiar. Silbiditos y guarradas aparte, esto si me parece de mal gusto, pero ¿mirar? es lo mas ridiculo que he oido nunca.

Aquí todos estamos de acuerdo que las violaciones, el denigrar/la falta de educación y respeto,etc son conductas aberrantes. No hace falta darle más vueltas al asunto, no? Hablamos de miradas "supuestamente" lascivas, comentarios "perturbadores",etc.
A mí personalmente me hace gracia ver casos curiosos de chicas con pantalones cortísimos en el que continuamente se les ven medias nalgas y las peleas que se llevan ellas por bajárselos... (porqué no llevas unos más largos y te evitas el problema jiji???)

Hemos llegado a un punto tan estúpido q un hombre ya no puede ni decirle guapa a una mujer por la calle porque parece q es un acosador o algo peor. Y hemos llegado a un punto en que si una mujer le toca el trasero a un hombre no pasa nada, es algo normal, pero si es el hombre quién se lo toca a la mujer es motivo de denuncia. El feminismo se os está llendo de las manos

Juanjo, estoy de acuerdo totalmente con Iván. Yo pretendía hablar de comentarios. No de miradas.

Por favor, el que ha escrito esta entrada ¿acaba de aterrizar de Marte o es Flanders redivivo? Comentarios bestias, soeces, de mal gusto, denigrantes e indignantes los hay porque el nivel cultural es desgraciadamente muy bajo y algunos hombres piensan sólo en sexo y ven a la mujer como un mero objeto sexual. Pero, el resto, ¿de qué va? Si yo veo una señora o señorita con un modelo ajustado que le marca las curvas de forma insinuante y no soy de la ONCE ¿pretenden que no eche una mirada y no deje volar mi imaginación calenturienta? Por otro lado; ¿tengo que pedir a las que oigo en la playa cuando paseo mi cuerpo de 47 años y 1,90 metros de estatura con una musculatura marcada sin ser de culturista que cierren el pico? ¿Le voy diciendo una a una que su marido de mi misma edad (o cercana) es una foca grasienta o llevo una fotocopia de mi master en Wharton y mi doctorado en Colonia para que vean que no todo es el cuerpo? ¡Seamos lógicos! Los modelos que llevan algunas de mis compatriotas europeas en primavera - verano son deliciosamente insinuantes y cuando las miro y lo comento con mi mujer o mis padres no alcanzamos a ver sexismo por ningún lado, sólo un gusto por lo bello y por el buen gusto de algunas mujeres. (Reconozco que a veces también le dedicamos palabras menos agradables al marido de la señora en cuestión pero ese es otro tema).

Crudo, es muy facil: que un hombre se vista como quiera sin que nadie tenga que decirle de todo. Y que una mujer pueda hacer lo mismo. No entiendo la asociación logica entre ver a alguien vestido de una determinada manera y tener carta blanca para decirle de todo.

Que cosas las de este blog.Solo es mirado quien desea ser mirado poniendo todo de su parte para que lo miren.Si yo quiero pasar desapercibido me visto y me comporto con la uniformidad conservadora implantada en la sociedad. No vivimos solos y el problema viene cuando te vistes o te comportas para agradar a una sola persona o grupo de personas a los que si permites que te miren y observen. Entonces es cuando ni te molestan las miradas ni las consideras lascivas o inapropiadas.Existe mucho cinismo en esta sociedad liberal que acepta todo menos cuando no le conviene. Ah se me olvidaba esto forma parte de otro programa subvencionado ?

@Alex, teniendo en cuenta que no ofende quien quiere, sino quien puede, es decir, uno sólo se ofende si se deja, no sé porque es tan difícil de entender: que los hombres digan lo que les de la real gana por los motivos que les de la real gana. Sea por llamar la atención o por lo que sea. El que una mujer se sienta incómoda o lo que sea, es problema suyo. Que aprenda a enfrentarse a ello como una persona adulta, y no enfocándolo en los hombres. Fácil, ¿no?

A nadie se le puede pedir que no sienta, o que no desee, pero si hay que pedirle, o mejor exigirle que respete. Las relaciones humanas, y el sexo es creo la primordial, debe enfocarse desde el respeto al otro. A partir de ahi, lo demas vendra solo.

Juanjo, no sé porque es tan difícil de entender: que las mujeres vayan vestidas como les de la real gana por los motivos que les de la real gana. Sea por llamar la atención o por lo que sea. El que un hombre se sienta incómodo o sobreexcitado o lo que sea, es problema suyo, Que aprenda a enfrentarse a el como una persona adulta, y no enfocándolo a las mujeres.

Déjenme diferenciar entre 2 cosas que se comentan aquí. Una es la necesidad o no de cambiar la cultura del piropo soez, del acoso verbal, que entiendo que según lo que se diga en efecto se puede entrar en un terreno que puede estar dentro de lo judicial, y otra cosa es que queramos discutir si las miradas también pueden ser delito dependiendo de lo que miren y cómo lo miren.

Esto último es feminismo barato barato. La mujer que reclama éste tipo de cambio social es la misma que exige del hombre que aprenda a comprender sus características y sus necesidades, que la entienda y la acepte tal y como és. Ese tipo de mujer exige que el hombre acepte cosas como que para la mujer son tan importantes los preliminares como el coito o como que dado que las hormonas les alteran el estado de ánimo hay que ser más comprensible en ciertos momentos. Vale, ya nos lo han hecho saber y ya nos damos por enterados. Pero en cambio ellas no están dispuestas a aceptar las características del hombre. Una de esas características, de la que se habla en este artículo, es que el hombre es eminentemente VISUAL en cuanto al sexo se refiere, es decir, pocas cosas le excitan más que los estímulos visuales de ver a la mujer. Y eso no es algo cultural o adquirido con los años, es un hecho natural, como la menopausia o el pecho sensible durante la menstruación, no se pueden evitar. Así que déjenme que les diga a esas mujeres que rechazan esto que tendremos que aceptarnos todos como somos y aprender a convivir unos con otros o si este tipo de conflictos continuarán per secula seculorum.

No pueden aspirar a exigir al hombre cambios contra natura que no puede cumplir.

Y esto que he dicho no tiene nada que ver con que un estúpido se dedique a pajearse en público sobre nadie, o a soltar sandeces ofensivas a cuanta hembra se le cruza, ese tipo tiene un problema, el primero mental y el segundo legal. Eso sí que se puede cambiar y apoyo iniciativas que lo consigan. Una cosa es ser hombre y otra tonto. Aunque a las feministas les parezca lo mismo.

Completamente de acuerdo con Sergio, vas por la calle y es un no parar de ver a chicas medio desnudas, pantalones extra cortos, pechos casi descubiertos, culos fuera... a ver quién da más... parece una competición... un escándalo vamos!! y así pretenden que se las tome en serio y no como objetos sexuales... acabáramos!

Pues a mi no me molestaría que me acosara una chica guapisima, joven de unos 20 y pocos, carrera terminada y un trabajo seguro de 3.000 euros al mes y comisiones aparte, pa que mentir,
Hasta me dejaría violar, por ella.

Sin quitar la razón a este articulo , he de comentar, que en los tiempos en los que estamos en los que estamos no es dificil ver como las mujeres cada dia van mas cortas de ropa , pantalones vaqueros que asoman de manera provocativa medio culo, escotes que ya no insinúan si no muestran. No es necesario ir por la calle enseñando tanto , tengo 29 años y nunca he visto tanto cuerpo femenino sin quererlo, así que cambiemos todos un poquito si queremos cambiar el mundo.

Que fuera de contexto me parece todo. Es pasar de lo anecdótico a categoria. Situciones groseras hay por doquier, pero me parece que no deben dar para un artículo. Es demasiada categoria para ello. Si siguieramos las directrices del artículo a todos los ámbitos de la al vida, quisiera morirme.

Toda una vida luchando en contra de servilismos y esclavitudes (algo molesto para muchos, muy molesto), en el 2006 me jugué el cuello interponiéndome en plena calle a una cruenta agresión de género (el individuo ya estaba fichado), en el 2007 una empresa utilizó a una mujer para calumniarme, intereses espurios claro, pero acabaron conmigo (sembraron la semilla de la desconfianza) y me dejaron SECUELAS, hundido, empobrecido y sin impulso para intervenir más en la lucha por la igualdad entre géneros. Han pasado seis años, me duele NO LUCHAR por acabar con la discriminación, pero las chicas que quieren seguir discriminadas me dan miedo, mucho miedo.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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