Mujeres

La mujer normal ha muerto

Por: | 29 de enero de 2014

 

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Anna Magnani (CORDON PRESS)

Ponte en pie ante las canas 
y honra el rostro del anciano.
El libro del Levítico

Sí. La mujer normal ha muerto. Ha muerto porque en la televisión ha dejado de existir. ¿Qué les pasa a las mujeres que aparecen en ella, que no tienen arrugas, que se ríen abiertamente sin signos de expresión? ¿Por qué tienen los labios y los pechos hinchados... exageradamente? ¿Dónde están las mujeres como yo —como tú? Han muerto. No quieren verlas y las han eliminado de la pantalla, porque... ¿para qué?, ¿para recordarnos que el tiempo pasa y pasa para todos?, ¿para que el público, cómodamente en su salón, opine que los años no pasan por ti, (mujer de la televisión), que cada día estás más joven, que quizá con un poco más de pómulo...?

Anna Magniani, antes de que el maquillaje le cubriera todo el rostro, pidió que no le quitaran las arrugas, que le habían costado toda una vida procurárselas. Pero ¿qué presentadora, actriz o modelo está dispuesta a ello? ¿Qué nos ocurre a las mujeres normales para querer pasar por el quirófano, obedeciendo a un supuesto deseo o cánon o perfección o visión masculina? ¿Quién nos ha engañado y nos ha hecho creer que estamos más guapas así, desfiguradas completamente?

¿Qué pasa en la televisión, que parece una caricatura de la sociedad? La mujer deformada se pasea por nuestro salón y nosotras, mujeres del otro lado de la pantalla, nos miramos en ellas y vemos que no coincide la silueta, que no hay semejanza alguna. La mujer normal de la televisión ha muerto y la mujer normal de fuera de la televisión se esconde, imita, compara. No hay manera, no hay rastro de la mujer con arrugas o con flaccidez, no hay estrías que brillen bajo el foco de la luz, ni barrigas. No hay sobrepeso —ni siquiera hay gafas. El cuerpo de las mujeres, un documental de apenas veinticinco minutos, desenmascara a esa mujer muerta que se ha quedado dentro de la televisión y que no sale, por más que la echemos no sale de nuestra vida, de nuestras expectativas.

 

¿Hemos perdido la capacidad de esperar de nosotras la normalidad? ¿Nos miramos a través de un supuesto deseo masculino? ¿Por qué la televisión está llena de mujeres cuyo talento se basa en la belleza y la juventud? ¿Cuántas veces tendremos que leer que a tal o cual actriz se le nota demasiado la cirugía o, peor, necesitaría unos retoques?

Preguntas y más preguntas que nos hacemos, nos hacemos a este lado de la pantalla, y del otro lado hay un vacío, una laguna: del otro lado hay mujeres que acompañan a hombres en los programas, hay un florero con cuerpo de mujer, o una pata de la mesa; al otro lado una mujer ríe las gracias, da paso a la publicidad, es humillada, es un objeto sexual. No, no es una exageración: veinticinco minutos de documental y todo está ahí, ahí, donde la mujer normal no tiene cabida, todo está ahí: en lo mediocre, en lo soez, en la sexualidad de las presentadoras que no presentan. Las cualidades de las mujeres vivas de la televisión son puramente físicas: son rubias, son guapas, son simpáticas. Y cuando una mujer con talento se cuela entre bastidores, no vale —no vende.

No cabemos las mujeres normales en la televisión: estamos demasiado vivas, demasiado arrugadas, demasiado fláccidas. No se cabe en la televisión, es tan pequeña. La mujer normal necesita estar a este lado de la pantalla, porque sin nosotras no saben a quién dirigirse. ¿Cómo? El reclamo que utilizan para el hombre es una trampa, es sólo una manera de llegar hasta nosotras: sí, porque nos miramos con los ojos equivocados —los ojos sin tiempo, los ojos perfectos. Medimos a las mujeres de la televisión, las medimos y tampoco caben ahí dentro, es tan pequeña, somos tan pequeñas: insignificantes, al margen.

Veinticinco minutos y lo veréis: la nada que puede llegar a ser la televisión, que no hay manera de entrar y salir de ella sin quedar ileso. La televisión afea, deforma, provoca. La televisión insulta, decora, nos vomita encima. La máscara de la televisión, la tristeza de las mujeres, la altura de la belleza —inalcanzable, tan pequeña es. ¿Qué les pasa a las caras de las mujeres? ¿Qué esconden bajo la máscara?

Hay 107 Comentarios

La televisión no hace sino reflejar el producto maduro del feminismo aplicado a la mujer. Mientras que el cliché feminista suele ser más bien el de una mujer masculinizada, la aplicación de la liberación sexual y con ello la alienación de la sexualidad, fuera de sus lugares naturales de amor, familia, procreación, ha hecho del cuerpo de la mujer un mero objeto sexual para el consumo. Esto afecta a varones y mujeres, unos por el deseo erótico de posesión; las otras por el deseo de ser deseadas. Una sociedad que ha rechazado el pudor, la castidad, la fidelidad, como valores dignos de honor, está llena de individuos que no saben ver a la personas íntegramente a través de la realidad significadora del cuerpo. Y con esta manipulación del cuerpo perdemos todos, porque nos deshumanizamos. El problema es que si se denuncia esto hasta sus máximas consecuencias, la respuesta más probable de la masa sea el de calificarle a uno de machista y, como aquella autora italiana, ser reprobado en los parlamentos.

Pues yo veo buenas profesionales femeninas en primera linea, Maria Teresa Campos, Oprah Winfrey, actrices, modelos, tenistas, empresarias y muchas mas que sin ser mujeres de deseo han usado sus neuronas e intuición para triunfar en sus carreras. Porque en vez de estar siempre con el rollo de las mujeres y los hombres no empezáis a pensar, desarrollar e implementar cosas para hacer mejores vuestras vidas y la de los demás. Esa es la clave del éxito, no tener bolas u ovarios.

En mi caso no me molesta la belleza ni la cirugía; me molesta el doble discurso de la mujer moderna que por un lado quiere la igualdad de oportunidades y de género y por el otro permite que una mujer vacía de contenido, llena de silicona y con curvas maneje su vida y la libido de su compañero porque vende. Si vamos a dejar que las chicas de chimentos, telenovelas, publicidad y tiras nos digan que la buena vida se alcanza por una buena cirugía de lolas y no por el talento, estudio y la capacidad nos seguiremos entregado a los mismos códigos donde la objetivazión y desigualdad de la mujer "SEGUIRA SIENDO" a pesar del discurso. Nosotras mismas por el mismo género somos las que nos tenemos que oponer a que venda ese modelo. No importa si eres alta, baja, gorda, flaca, de piel blanca morena, rubia o morocha lo que realmente importa es lo que tienes para dar. Y una libido sexista no me parece demasiado.

Insisto en que cada uno y cada una creen ver en la realidad solo lo que ellos creen. Se llama prejuicio o idea adquirida cuando uno ve en la realidad solo lo que quiere ver.
Hay mujeres admirables en la televisión, son las únicas que yo veo y no porque me asome a la televisión a ver si hay o no mujeres normales, sino que intervienen en las emisiones que veo, como por ejemplo en los telediarios.
Las locutoras de tve son excepcionales. Ascario ha llevado una trayectoria profesional magnífica. Yo la admiro y sobretodo admiro su naturalidad en el mundo del deporte tan tradicionalmente masculino. Hay otras locutoras que me gustan y me fijo mucho en lo que llevan puesto, primero porque se paga con fondos públicos y el vestuario rota entre distintas locutoras y presentadoras; yo estoy atenta a ver cuando llevan prendas de su propio vestuario porque dicen de verdad quienes son. Me gusta más en cambio una que lleva siempre como marca de coquetería un alisado de melena sobrenatural. con los años la ha variado solo algo. Las locutoras generalmente lo hacen mejor que los locutores en cuanto a los objetivos que se espera de ellas. Creo que un locutor debe ser un buen comunicador y es el que te acerca a la noticia pero no solo lo hacen con su voz sino con su lenguaje corporal. Destacaría como magnífico locutor y corresponsal a ..¿como se llama el actual corresponsal de tve en Nueva York?..pues ese. Hay una mujer que ha sentado cátedra a nivel internacional por su desempeño como corresponsal, esta... la del mechón blanco. Esta mujer en una entrevista que le oí es un auténtico regalo para las niñas en forma de giganta que sabe de relaciones internacionales lo que no está escrito y su tono es directo y natural pero sobre todo es interesante. Ha hablado de cosas muy desconocidas y muy extrañas al público occidental. de verdad que la única entrevista que le oído no habló nunca de como cuanto se le caía el rímmel sino de los problemas de información que hay en oriente.
En fin, que quería insistir en la teoría de que uno en realidad ve lo que quiere y lo que cuadra con sus ideas preconcebidas sean estas provenientes del cientifismo, su formación nacinalcatólica o que sea bantú. Yo he visto la televisión desde África y no se ve en absoluto nada parecido a lo que decís.

Yo cada vez que veo la televisión, y cada vez más, veo mujeres ultramaquilladas, embadurnadas de pintura, algo de pésimo gusto porque eso es una enorme manipulación que hace parecer "hermoso" lo que es repelente. Los maquillajes no sólo no embellecen sino que afean, y algunos como los tan exagerados que estamos viendo tan a diario dan verdadero asco, por lo menos a mí me lo da.


Es una grosera discriminación por sexo, porque la única razón de que eso se haga es que está bien visto socialmente. Socialmente está bien visto que las mujeres y los hombres cumplamos roles muy diferenciados en la vida, a pesar de que ahora esté tan de moda hablar de "feminismo" y de "educación para la igualdad", enorme contradicción porque se hace todo lo contrario.


En realidad, no debería haber siquiera ropa diferente para hombres y mujeres, ni colores diferentes ni nada de nada. Lo mismo con paraguas, relojes, pañuelos, zapatos... Esto es la sociedad machista o patriarcal en la que vivimos y a la que el 99% de la población le hace el juego, digan lo que digan.


La liberación de la mujer es la antítesis de todo eso, y consiste fundamentalmente en dos puntos:

1º y más importante) Conseguir la independencia económica, con la misma necesidad que un hombre, porque sólo esa independencia da libertad.

2º) Liberarse de esa servidumbre tan estúpida y desagradable que son los maquillajes.

Después de leer por aquí mucho comentario y mucha historia sólo puedo decir que las posturas extremas, a veces, se acaban dando la mano, o como mínimo apoyando la teoría que defiende el contrario. Aunque no se pretendiera tal efecto en un primer momento.

Respecto al artículo, decir que lo primero que me llamó la atención del mismo fue el título, pensando..."vaya, resulta que estoy muerta y no me he enterado". Luego, comprobé tristemente que la autora del mismo, daba por muertas a las mujeres normales, en la televisión. Y no me escandalicé, salvo por una cosa: No todas, seguimos o nos fustigamos intentando copiar o conseguir ser un modelo concreto de mujer. Al fin y al cabo, como dije en un comentario anterior...>

Después de leer muchos de los comentarios expuestos aquí, sinceramente, sigo pensando lo mismo. Aparte, creo que cada cual elige el tipo de persona que realmente quiere ser y la imagen que desea proyectar ante los demás. La televisión pretende llegar a todo tipo de público. Y como tal, crea productos que se adecúan a las expectativas de cada sector del mismo. Viéndolo desde esta perspectiva, no es difícil entender que todo es muy relativo en tal medio.
Modelo de belleza una señora operada y embutida en ropa ceñida? cuestión de gustos...
Modelo de belleza un chico con moreno de rayos uva, pelo de punta, cuerpo musculoso e hinchado a base de sustancias, con camiseta cuyo escote es más pronunciado que el de mi último vestido de Nochevieja? JA! cuestión de gustos...
Y como estos dos ejemplos, hasta el infinito.

Está claro que el ser humano, (hombre o mujer) adora la belleza. Pero ojo, hay que tener cuidado con el canon de belleza que se nos vende, porque a veces, es un modelo distorsionado.
Y no, no echo la culpa ni a la tele, ni a las revistas, ni al cine...la culpa es de aquel que se deja llevar y no se para un momento a observar y a estar lo suficientemente atento como para saber separar la paja del trigo. Y como mujer, decir que la presión sobre nuestro físico y lo que se supone que se espera de nosotras, a cualquier nivel, me preocupa hasta cierto límite. Y ese límite, lo marco sola y exclusivamente yo. Y lo marco yo, porque siempre me he relacionado con hombres y mujeres de forma natural y de igual a igual. Porque entiendo que los complejos y las inseguridades no son exclusivos de nosotras. Otra cosa, es darle mayor o menor importancia a los mismos. Sinceramente, no aspiro a pasar por este mundo preocupándome el 85% de mi tiempo en mi imagen y en la de aquellos que me rodean, estén frente a mi cara a cara, dentro de una pantalla o dedicándome una sonrisa desde la portada de una revista. Sería una existencia infinitamente triste, pobre y carente de sustancia.

Eric,
me empieza a resultar un poquito repugnante el desparpajo con que tergiversas lo que digo. Es muy fácil trascribir literalmente lo que escribo y referirte a ello. Pero parece que te resulta más cómodo tratar de manipular.
Estás viendo la película al revés. A las mujeres (u hombres) no les obsesiona la belleza porque ésta se promocione en la televisión. No, no hombre, no: la belleza se promociona en la televisión (y por doquier) porque la belleza obsesiona a mujeres y hombres.
Y si te crees de verdad que las mujeres que acaban con anorexia están siguiendo un patrón de belleza masculino, es que andas un poco despistado, sin pisar tierra. La delgadez extrema no gusta a casi ningún hombre. Esa delgadez la promocionan y exigen los modistos homosexuales (valga el pleonasmo) o las mismas mujeres. El tipo de cuerpo femenino que gusta a los hombres es mucho más curvilíneo.


Ahora va a resultar que la situación de las mujeres es cosa de hombres. Como la política. Las cosas por fin se aclaran. Por eso estamos subrepresentadas, infravaloradas, infrapagadas...pero eso sí cuando se hable de los problemas de las mujeres son los homúnculos los que se lo saben todo muy bien.
!LA POLÍTICA ES COSA DE HOMBRES!

“Una celebridad genética es una mujer tan hermosa que los hombres no se limitan a mirar o a hablar. La siguen. La celebridad genética se distingue cuando vemos a una mujer rodeada de hombres que hacen cualquier cosa para llamar su atención. Aunque no saben nada de ella, aspiran a ser valorados por ella. Ambos sexos se comportan así con las celebridades, pero sólo los hombres llegan tan lejos. Como ese tipo de mujer ha conseguido su estatus de celebridad gracias a sus genes, la denominamos “celebridad genética”. Aunque la altura y la belleza son una ventaja para un hombre, prácticamente ningún hombre es una celebridad genética. Esto es, una mujer no empieza a babear por un hombre guapo al menos que sepa algo más sobre él – es jugador de fútbol, un actor famoso, un cantante de rock, … - Esto hace de él una celebridad “merecida”. Su belleza viene de los genes, pero sólo puede alcanzar el estatus de celebridad que hará que ella le siga si ella sabe que ha usado su belleza para un buen fin.


La belleza de una celebridad genética genera ingresos invisibles. ¿Cómo? El hombre que sigue a este tipo de mujer siente que debe “pagar” para considerarse en igualdad con ella. Le invita a copas, le invita a cenar, le compra flores, le compra joyas, diamantes, … Estos son ingresos invisibles. Y entre la celebridad genética y el resto del mundo, se forma una brecha salarial.


Un ejemplo. En un partido de beisbol pido una cerveza y unos cacahuetes al vendedor. Eso trae a la cabeza de la mujer que se sienta detrás de mí recuerdos pasados… “Las propinas como vendedor son fantásticas”, le dice a su novio. “Sobre todo si eres chica. Yo solía hacer unos 200 dólares por hora”. Me quedé de piedra. Traté de ser discreto y me giré para mirarla. La mujer parecía la actriz de una película. Su novio, tan alucinado como yo, le pidió que siguiera hablando. “Estaba en secundaria. Debía de tener 12 o 13 años. Antes de los partidos comprábamos bebidas y chucherías y los vendíamos. Cada uno se quedaba con las propinas y con sus beneficios. Los partidos duraban 2 o 3 horas y a veces sacaba hasta 500 dólares.” “¡500 dólares!”, exclamó su novio. “¡Es imposible que vendieses tantas bebidas!” Antes de que se pusiera a hacer cálculos, ella se lo aclaró. “La mayoría eran propinas.” “Apuesto a que de los tíos”, dijo el novio. “Sí, sobre todo hombres. No era raro que me diesen 5 dólares o incluso 10” “¿Y sólo por un rato de trabajo?” “Y una sonrisa”, respondió ella. Con una sonrisa. “Así que flirteabas… ¿vendías tu sonrisa bonita e inocente?”, bromeó el novio. “Oh, vamos, tenía 13 años. Pero quizás sí que vendí mi inocencia”. “Explícate”. “Me di cuenta de que como chica podía ganar un montón de dinero simplemente siendo yo. Y sonriendo. Y de algún modo eso me echó a perder. Cuando supe que tenía esa opción, fue más duro encontrar la motivación para esforzarme y estudiar, sabiendo que en un trabajo normal nunca ganaría tanto como con mi sonrisa”“


Warren Farrell, “Why men earn more”


Y en esto, la televisión y la manipulación no tienen nada que ver. Las mujeres que no son “celebridades genéticas” conocen bien esta realidad porque la viven en su día a día. Saben del poder que tiene la belleza sobre los hombres porque ellas no obtienen la atención que sí reciben las que lo son. El deseo de ser bellas no se lo transmite nadie. Nace de ellas porque quieren recibir la misma atención o tener las mismas oportunidades. Es así de sencillo. Cualquier mujer tiene una amiga más guapa en la que ve cómo recibe atenciones que ella no.

«Las personas no son fácilmente manipulables»


¿De verdad? ¿Cuántas personas disponen de un smartphone o teléfono inteligente?


La industria de la electrónica, mediante los medios de comunicación de masas, ha creado una necesidad, que hoy en día, es vista como algo imprescindible para un alto porcentaje de la población europea y occidental.

Sé la historia de una medica, que no fue contratada por un hospital, porque era hermosa y poderia no transmitir credibilidad...

«Ser una persona bella es lo mejor que te puede pasar en la vida porque cobrarás millones de euros como modelo»


¿Cuántas modelos ganan millones de euros? ¿cinco, siete en todo el mundo?


Y por intentar imitarlas muchas adolescentes se han quedado por el camino.


Los trastornos alimentarios, como la anorexia, o las burlas por el físico son un problema grave, y buena parte de culpa la tienen los medios que alimentan una imagen falsa del cuerpo femenino y se niegan a defender la naturalidad, la particularidad, la diferencia y la salubridad. Y a todo esto contribuye la sociedad que ha aceptado un ideal de belleza basado en cuerpos mutilados y maltratados por el Photoshop, la cirugía estética, las dietas milagro, las fajas, las depilaciones, etc.

«Las mujeres dedicen retocarse mediante cirugía plástica porque así lo desean»


Lo desean porque alguien les provoca el deseo. El deseo que transmite la televisión no es "lee un libro", "pinta un cuadro", "escribe en un blog", "deséate", sino "retócate", "elimina grasa", "máquillate", "provoca", "hazte desear",etc. Las mujeres no son más ni menos ingenuas que los hombres. Si las personas no fueran influenciables no existiría la publicidad, la moda, etc. El problema es que la televisión trata la imagen de las mujeres de forma negativa y perjudicial para el desarrollo personal y profesional del colectivo femenino.


No olvidemos que la televisión es todavía hoy en día el medio más influenciable y generador de opinión pública.

Las cosas son más fáciles. Yo parto de dos mantras que me resguardan de lo que llamo intoxicación ideológica, sensorial y hasta política. El primero es el refrán "la suerte de la fea, la guapa la desea" y otro personal que es "la liberación empieza por una misma". No puedes estar criticando y juzgando negativamente al mundo y a los demás sin plantearte que a lo mejor es tuyo el problema. Hay algo de lamentable en el artículo por repetitivo, cansino y porque la autora parece no conocerse en absoluto. para escribir este artículo hace falta estar obsesionada con la televisión y los medios y ser fácilmente manipulable. La imagen que proyectan los medios actualmente obedece al gusto homosexual, de ahí la contorsión, la falta de naturalidad, la crueldad con la que muchas mujeres tratan su rostro. La estética actual no es femenina o solo lo es, en la imaginación de los homosexuales. Los homosexuales varones no se caracterizan precisamente por desear a las mujeres, como el patrón de mujer es siempre su madre si hay que hacer arreglos para estar con la moda, les sale ese horror que desfila por las pasarelas o es portada en las revistas.
Son las mujeres las que se obsesionan con su cuerpo por algo que va conociendo mejor la investigación y es que la estructura social no es solo patriarcal, sino también matriarcal. Según algunas hipótesis que he leído, cuya confirmación me encantaría, el núcleo duro de la humanidad son las mujeres. ellas son las que necesitan al varón proveedor (antiguamente) y por tanto son ellas a las que interesa el orden social. Según esto las jerarquías del mundo femenino serían mucho más complejas que las masculinas. El orden femenino ha sido equiparado a ciertos pájaros (lamento no recordar el nombre) que preparan de la jerarquía en un árbol un auténtico cristo. Son las mujeres, y para las mujeres, las que marcan la jerarquía con su arreglo.
Hay otra cosa, una crueldad femenina que todas las mujeres conocemos muy bien, según la cual nos machacamos unas a otras. somos nosotras las que arreamos una hostia increíble con un "por fin adelgacé" que deja hundida a nuestra mejor amiga. Son las madres y las mejores amigas las que nos señalan y se burlan y se ensañan con nuestros defectillos (una lorza, las cartucheras, la celulitis etc.) Hay como un sistema de tortura femenino y quiero creer que en origen es solo un intento de jerarquía social, que es el que verdaderamente mina la autoestima de las mujeres. ¿quién ha dicho que las mujeres deben tener el vientre plano y no presumir de sus formas? Que yo sepa ningún varón ha dicho nunca que les gusten las mujeres delgadas o los sacos de huesos. En fin, el universo femenino es más digno de matices, pero yo frecuentemente lo veo gueto. Por un lado el feminismo dice que las mujeres deben ser como hombres, por el otro que deben ser absolutamente deseables para un hombre, y no sé cuantos más mensajes diarios oímos sobre como debe ser una mujer. La realidad es que si te quieres, si estás contenta con ser mujer pues... la realidad cambia. A mí siempre me ha parecido una ventaja que las mujeres podamos follar cuando queramos y no tengamos que tener erecciones (si no la hay sufre el varón como un bellaco), disponemos de una gama sentimental superior a los varones (muchos no saben identificar sus sentimientos) y en fín, que la cosa victimista como que no me va. El artículo es un ejemplo más de mujer que no está satisfecha con ser mujer y ve el problema por todas partes menos en sí misma.

Yo cuando salgo a comer busco personal competente, tanto en la cocina como en el trato. Nunca he leído una crítica de un restaurante que diga "0 de 10, los camareros son feos", sino "son lentos", "son atentos", "la comida está mala", etc.
(Eric)

Te gusta negar la evidencia. Claro que nadie va a quejarse de que los camareros sean feos. Pero a igualdad de competencia como camareros, todo el mundo prefiere ver detrás de la barra a una chica o chico despampanante que a un hombre o mujer poco agraciados. Como todo el mundo prefiere ser servido por una persona muy guapa que por una fea, siempre que iguales cosas como el aseo, la calidad de la comida, etc. Hasta la fecha, no es ningún delito recrearse la vista mirando caras guapas o cuerpos bien hechos.

«El personal de restauración atrae la clientela»


Yo cuando salgo a comer busco personal competente, tanto en la cocina como en el trato. Nunca he leído una crítica de un restaurante que diga "0 de 10, los camareros son feos", sino "son lentos", "son atentos", "la comida está mala", etc.


Si quiero ver a bellezas visito a mi amiga Nefertiti en el Neues Museum de Berlín.

"Belén Esteban, María Patiño, Susana Griso, Paz Padilla, Ana Rosa Quintana, etc. han sido retocadas mediante cirugía plástica al igual que Sara Carbonero porque, como denuncia el artículo, la imagen de las mujeres en televisión no es tratada de la misma manera que la de los hombres."
(Eric)

Belén Esteban se ha retocado la cara porque le ha dado la gana A ELLA retocarse la cara. ¿Por qué? Porque se quería ver más bella o menos fea. ¿Tenía alguna necesidad económica para retocarse? ¿Necesitaba hacerlo para poder llevar el pan a su casa? Creo que no. Creo que le iba bastante bien antes de retocarse.

¿Ni por asomo se te ocurre pensar que todas esas mujeres que se operan la cara o las tetas porque así lo desean ellas? Yo conozco a mujeres casadas que se han operado porque así lo han querido ellas, y no porque lo necesiten para poder trabajar o por presiones de nadie.

Eres tú quien trata a todas esas mujeres como si fueran tontas sin voluntad y sin capacidad para decidir por sí mismas. Eres tú quien las considera objetos sin inteligencia. ¿Qué tal si dejas ya de ofenderlas?

Eric,
Veo que no has contestado a la pregunta que te hice. Te la formulo otra vez con algún detalle más. Montas un bar echando mano de todos los ahorros de tu vida. Digamos, 60.000 euros. Enfrente a tu bar abren otro. En el bar de la competencia contratan a un camarero y a una camarera guapísimos, Ambos ponen copas y atienden muy bien al personal. Dime, por favor, ¿tú contratarías a un camarero y una camarera gordos y feos?


"Quienes no se parecen a Sara Carbonero no sólo no son una excepción, sino que son las que más audiencia atraen:"

"- El Gran Wyoming.
- Tomás Roncero.
- Emilio Pineda.
- Alberto Chicote.
- Antonio Lobato.
- José María Íñigo.
- Ramón Fuentes.
- Florentino Fernández.
- François Gallardo.
- Goyo Jiménez.
- Kiko Matamoros.
- Gustavo Larraz.
- José Corbacho.
- Francisco Marhuenda."

(Eric)


No se te olviden Paz Padilla, Belén Esteban, Mila Jiménez, Jorge Jesús Vázquez,, Coto Matamoros, Quico Hernández... ¿A que estos también concitan la atención de muchos espectadores? ¿Verdad que sí? ¿Que demuestran estos inventarios? Pues algo tan sencillo como que a la gente (o a gentes diferentes) le gusta lo bueno, lo malo y la belleza. La calidad es reclamo para una parte de los espectadores. La basura para otra buena parte. Y la belleza, ídem. De hecho, si la belleza no fuera un buen reclamo, ¿qué sentido tendría que se contratara a tanto guapo o guapa para hacer anuncios, presentar noticias, programas de televisión, etc. La belleza es un activo más, no el único.

"Sólo son mujeres objeto, un decorado más del plató"
(Eric)

Oh, qué tragedia. Que te contraten por tener un buen cuerpo es un drama terrible. Lo entiendo. ¿Cuánto ganan las supermodelos mejor pagadas del orbe? Según tú, son tratadas como objetos de decorado. Te informo: las diez mejores pagadas cobran, entre todas, 86,5 millones de dólares. ¿Tú crees que habrá alguna mujer que prefiera trabajar de limpiadora de escaleras a ser tratada como un objeto de decoración? Será muy horrible y vejatorio que te traten como un objeto de decoración por la friolera de 10 millones de dólares al año, PERO NO hay ninguna mujer (ni hombre) que no se deje (mal)tratar como un objeto. Pues ya quisiera yo que me trataran como un objeto por ese dineral en vez de tener que dar tumbos las noches con el camión por un sueldo de miseria. Si conoces a alguna chica que prefiera fregar escaleras que ser objeto de decoración, házmelo saber, por favor.

Como he dicho anteriormente, y se refleja en los vídeos enlazados en este artículo, existen las mujeres que enmascaran su identidad para poder ser aceptadas en el mundo de la televisión, es decir, que se disfrazan en objetos de deseo.


Es el caso de Mercedes Milà que, a pesar de su recorrida trayectoria periodística, tiene que recurrir a escotes pronunciados, tocamientos sexuales y desnudos en directo para continuar presentando Gran Hermano y mantener las audiencias.

Belén Esteban, María Patiño, Susana Griso, Paz Padilla, Ana Rosa Quintana, etc. han sido retocadas mediante cirugía plástica al igual que Sara Carbonero porque, como denuncia el artículo, la imagen de las mujeres en televisión no es tratada de la misma manera que la de los hombres.


En el caso de las más longevas —María Antonia Iglesias, Teresa Campos y Mercedes Milà— suman entre las tres más de 200 años de vida. Cada una ha trabajado más de 30 años en los medios. Es decir, que a base de trabajo y sudor han conseguido demostrar su profesionalidad por si mismas en un mundo tan sexista.

"Sólo son mujeres objeto, un decorado más del plató"


Que además están quitando el trabajo a hombres que podrían hacer lo mismo. ¿Jenn Díaz habla de ello?

Quienes no se parecen a Sara Carbonero no sólo no son una excepción, sino que son las que más audiencia atraen:


Terelu Campos
Belén Esteban
María Patiño
Sussana Griso
Ana Rosa Quintana
Inés Ballester
Pilar García Muñiz
Cristina Villanueva
Eva Hache
Eva Arguiñano


Así como series llenas de pibones: La que se avecina, Aída, Aquí no hay quien viva...

Que sí, Enric, que a María Antonia Iglesias, Teresa Campos, Paz Padilla y Mercedes Milá las sacan todo el día en la tele por ser unos pibones.

«Tampoco aparecen apenas hombres calvos y gordos en televisión»


Quienes no se parecen a Cristiano Ronaldo no sólo no son una excepción, sino que son los que más audiencia atraen:


- El Gran Wyoming.
- Tomás Roncero.
- Emilio Pineda.
- Alberto Chicote.
- Antonio Lobato.
- José María Íñigo.
- Ramón Fuentes.
- Florentino Fernández.
- François Gallardo.
- Goyo Jiménez.
- Kiko Matamoros.
- Gustavo Larraz.
- José Corbacho.
- Francisco Marhuenda.


Y paro, porque me voy a planchar.

Hombre normal,
Lo mismo digo: menos mal que estás por aquí (junto a otros) para poner sensatez al asunto.
Es increíble que se acuse al hombre de la obsesión que las mujeres tienen con la imagen. Es completamente falso que tengan tanta obsesión por culpa del varón. Todos los amigos y conocidos con los que hablo de estas cosas, me dicen lo mismo: que a ellas les encanta ir de compras y adquirir vestidos y zapatos que en absoluto necesitan para otra cosa que no sea para lucir palmito. Es el marido es que, por lo general, pide a la señora que no compre tanta ropa y productos de belleza. En cualquier tocador podremos encontrar infinidad de cremas, potingues, colonias, tintes... ¡Ya quisiera yo que las mujeres -al menos la mía- fueran un poco más austeras en todo esto! El mundo al revés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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