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Mujeres

La tan polémica discriminación positiva

Por: | 31 de marzo de 2014

Forgesmuj2

En una magnífica viñeta de Forges aparecida en EL PAÍS en marzo del 2007, con motivo del Día de la Mujer, un cartel rezaba “Siglo de la mujer”. De que el siglo XX lo ha sido no cabe duda alguna, siendo como es el siglo en que las mujeres han vivido, hemos vivido, mayores avances y a mayor velocidad (el sufragio femenino, la píldora, la plena incorporación a los estudios universitarios…). Y tampoco de que el siglo XXI está destinado a serlo también en aquellos países en los que las mujeres siguen siendo aún una casta social, concretamente la más baja.

El Día de la Mujer, cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX, viene celebrándose desde 1910 a instancias de Clara Zetkin, quien lo propuso para promover el sufragio femenino en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, aunque fueron las mujeres rusas quienes, reclamando alimentos en plena Primera Guerra Mundial, instauraron en 1917 la fecha actual, el 8 de marzo. Al Día de la Mujer y con él al Mes de la Mujer (marzo), que es cuando a las mujeres se les brinda, de modo excepcional, el turno de palabra que el resto del año se les niega si no es en pequeñas dosis y sin armar demasiado revuelo, se suma la existencia de los Institutos de la Mujer (nacionales o autonómicos), de las regidorías de Igualdad y de las asociaciones de mujeres y demás inventos del feminismo, inventos avalados por el espíritu democrático y sobre los que nunca ha dejado de arrojarse un sibilino haz de sospecha.

A la controvertida existencia de todos esos entes (para muchos enormemente necesarios y para otros del todo superfluos), cabe sumar la debatida cuestión de las cuotas, de las que se hace burla y escarnio como si fueran instrumentos del diablo.

Cuotas que responden a una política destinada a propiciar un mejor reparto de los espacios comunes y que nacen para facilitar el acceso a los mismos de colectivos históricamente discriminados, como lo ha sido claramente el de las mujeres: más de la mitad de la población desde el origen de los tiempos, pero tratada como si de un minoritario grupo ético se tratara.

Cuotas, sí, que obligan a contratar a un número determinado de mujeres en una empresa, o a incluir a un número determinado de mujeres en las listas de un partido político y así un largo etcétera. Su misión: incentivar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, en un intento para que a las mujeres no les pase lo que decía uno de los personajes de Primera historia de Esther, de Espriu, la Secundina que interpretó la también escritora y feminista Maria Aurèlia Campany: "Corte quien corte el bacalao, una se queda siempre de portera".

Fue a principios de los 80 cuando en este país los sectores progresistas comenzaron a reclamar medidas de discriminación positiva para las integrantes del sexo femenino. Desde aquella fecha, estas tres décadas se nos han hecho eternas, sobre todo a las mujeres, quienes al tiempo que contribuíamos a asentar la democracia, debíamos ocuparnos de desterrar la idea de mujer propiciada por Pilar Primo de Rivera y sus secuaces de la Sección Femenina.

Hoy la discriminación positiva es una realidad en algunos ámbitos, aunque no por ello menos discutida. Así, en un intento por "corregir" la poca presencia de mujeres directoras en el cine español, en el camino de acceso a las subvenciones (ahora muy escasas) que reparte el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales (ICAA), desde 2009 se considera un incentivo que la película esté dirigida por una mujer. Una medida que obedece a la Ley de Igualdad 3/2007 del Parlamento español (aprobada por el gobierno del PSOE), de la que otros sectores profesionales, y mismamente de la cultura, hacen caso omiso.

Medidas de impulso que fueron pioneras en la política, donde nos pongamos como nos pongamos el éxito de las cuotas ha sido rotundo, de ahí que hoy en día los parlamentos muestren un colorido del que carecían antaño, como habrán podido comprobar quienes a tenor de la muerte de Suárez han visto imágenes de archivo o quienes visionaron el falso documental sobre el 23-F de Jordi Évole. Siguiendo esa misma tónica de colorear las sedes del poder, a instancias de la Comisión de Igualdad de Género, Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión Europea y titular de Justicia, decidió en 2012 tramitar una directiva que promoviera la contratación de mujeres para puestos en los consejos de administración de las grandes empresas, con el objetivo último alcanzar en el 2020 una cuota del 40% de mujeres. Aunque sin carácter obligatorio y habiendo levantado ampollas, la Eurocámara aprobó dicha directiva el pasado noviembre.

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Viviane Reding

El ámbito de lo penal no escapa a la polémica y, en el tan sensible asunto de la violencia del género, hallamos otro debatido talón de Aquiles: se ha llegado incluso a acusar de discriminatoria para los varones la Ley Integral contra la Violencia de Género (aprobada en 2005), que supuestamente busca proteger a las mujeres de la virulenta rémora patriarcal, y que hay quien cree que las favorece en exceso en perjuicio de los varones; una inquietud que puso de manifiesto un desafortunado tuit de un conocido actor reconvertido en político, quien aseveró imprudentemente que la mayor parte de las denuncias de malos tratos eran falsas.

La mala prensa de la discriminación positiva la lleva incluso a ser rechazada por las propias interesadas. De esta guisa muchas mujeres, antes de aceptar cualquier trato de favor, prefieren mantenerse firmes en un encastillamiento afín al de esos ancianos vacilantes que, a punto de derrumbarse, no aceptan el brazo o el asiento que gentilmente se les cede. Heroicos ancianos y heroicas mujeres que “por dignidad”, prefieren arriesgarse a la caída –en el caso de los ancianos- y a perpetuarse en su ir a la cola –en el caso de la mujeres-.

Me consta que discriminación positiva suena a oxímoron, es decir a juego de contrarios. En cuestión de género, suena incluso a ofensa: ¿necesitan las mujeres que se las discrimine aún más de lo que se les ha discriminado ya, aunque sea ahora para bien? ¿Qué piensan todas esas mujeres que no quieren ni oír hablar de discriminación positiva? ¿Qué razones alegan quienes están en contra de la segregación infligida a las mujeres en su propio beneficio? Pues precisamente eso, que en lugar de integrarlas las segrega.

Esa negativa a aceptar una merecidísima ventaja, y la cacareada controversia que la cuestión arrastra, llevan a pensar que algo esconde el asunto más allá de la natural discrepancia. Ni la política de cuotas minusvalora a la mujer en modo alguno, ni la discriminación positiva en cuestiones de género hace más que servir de paraguas al aluvión de inercias machistas que nos cae encima a diario. El sentido común nos lleva a pensar en paralelismos como incentivar a alumnos que se incorporan a mitad de curso (y más si es por razones ajenas a su voluntad) con objeto de que alcancen el ritmo normal. ¿A qué viene pues tanto escándalo cuando de beneficiar a un género se refiere, no en detrimento del otro sino para igualarlo al otro?

Una se pregunta si sus detractores son realmente conscientes del retraso histórico que las mujeres arrastran en su incorporación a las tareas plurales que se desempeñan en sociedad. Y si son conscientes que una forzada incorporación tardía (como es el caso) precisa del uso de instrumentos de rectificación. Nadie que asuma plenamente esa discriminación previa negará la necesidad de un correctivo, pero todos los que la nieguen la rechazarán, como rechaza el tratamiento un enfermo que no asume su dolencia.

Esa es la única razón que puede explicar que las chicas jóvenes de hoy no quieran ni oír hablar de cuotas y demás zarandajas, que les suenan al para ellas caduco feminismo: ellas jamás han sido discriminadas, o eso creen. Curiosamente, en su pertinaz alergia también olvidan que los varones llevan siglos administrando en su propio beneficio políticas de discriminación positiva y que les ha ido espléndidamente.

Habría que explicarles a esas tiernas muchachas en flor (a decir de Proust y de Vázquez Montalbán) que las políticas de discriminación positiva caminan hacia una nueva socialización, tan necesaria, basada en la cooperación, un principio que aparece recurrentemente en las obras de algunos de los más destacados pensadores actuales, como es el caso de Richard Sennett, que lo desarrolla en Juntos, del argentino Mario Bunge en su Filosofía política o de la misma Martha Nussbaum, quien aboga por un lúcido feminismo universalista. Siendo la discriminación positiva tan solo un instrumento para romper el a estas alturas abominable techo de cristal, es de necios matar al mensajero cuando son tantos los beneficios que lo que nos trae nos puede deparar.

Mª Ángeles Cabré es escritora y crítica literaria. Su último libro es el ensayo Leer y escribir en femenino (Barcelona, Editorial Aresta, 2013).

Hay 101 Comentarios

La discriminación es discriminación, aunque sea positiva, igual que la dictadura es dictadura, aunque se trate de la del proletariado. La discriminación positiva no beneficia a las mujeres (salvo a las "listas"), de la misma manera que la dictadura no benefició a los proletarios (salvo a los "listos"). En todo caso, la discriminación positiva, tal como se viene aplicando en España, no contribuye a la igualdad de la mujer (y por tanto, tampoco a la del hombre).

Para probarlo, dejémosnos de opiniones y vayamos a ejemplos concretos. Bastará uno,
nuestra ley de violencia de género, que empieza:

"La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo".

La violencia, en el ámbito familiar, no va contra la mujer por el hecho de serlo. Porque HAY violencia familiar y punto (ya que el ser humano lleva desde que lo es recurriendo a la violencia). ¿Y qué pasa en el ámbito privado, si en vez de un hombre y una mujer, conviven dos hombres o dos mujeres? Pues que también puede darse la violencia doméstica.

"La violencia contra la mujer por el hecho de serlo" es una expresión vacía, una tautología. Es como decir la violencia a secas. A diario, puestos a seguir con esa retórica, ejercemos la violencia contra los hombres por el hecho de serlo, contra el planeta por el hecho de serlo o contra el gato “por el hecho mismo de serlo”. Porque, si no fuera, ¿qué violencia le íbamos a poder hacer?

Además, se pretende que la violencia doméstica se ejerce solo por una parte, cuando en realidad la violencia es una espiral, salvo si el acto violento resulta, de entrada, tan imponente, que corta esa dinámica en seco. Por ej., llega alguien y, sin previo aviso, me asesina. Se acabó la violencia (y ni aun así, pues mis seres queridos podrían querer vengarse). Pero los crímenes machistas no son así de súbitos. No son de aquí te pillo, aquí te mato. Hay una escalada de violencia. Y la ley pretende que esa escalada solo se ejerce por una parte. Y no siempre debe de ser así. Puestos a generalizar, como ocurre en las leyes, por fortuna, ni la mujer española puede ser siempre tan palomita inocente e inerme como la ley la pinta, ni el machito ibérico tan fiero (la violencia que ejerce sobre la mujer es, estadísticamente, menor, por ej., que la de los civilizados varones nórdicos).

El texto, puestos a leerlo con la mejor intención, alude a la violencia cobarde que un macho realiza contra una mujer pero no se atrevería contra otro hombre. O sí. El violento es violento y la relación entre la violencia a secas y la violencia machista suele ser directamente proporcional. Entre los países más violentos en general y aquellos en que se da mayor violencia machista, o del tipo que sea, lo menos que se puede hacer, a poca honestidad intelectual que se tenga, es reconocer cierta relación.

Aun así, la situación que describe el texto sin duda que se sigue dando en España, contra unas 65 mujeres al año, las asesinadas en los crímenes machistas (este año más al paso que vamos). En esos caso, puede pasar que la violencia se ejerza en una sola dirección, la del maltratador. Y que la víctima se halle tan sumida en el maltrato, que ni siquiera se plantee otra posibilidad, empezando por la de denunciar. Hasta aquí quería yo llegar.

Hay unas cuantas cosas inexplicables y frustrantes, si no fuera por la discriminación positiva, que lo explica todo o mucho:

1.- que el número de mujeres muertas no lo ha paliado en absoluto la ley, y a los datos me remito, y son ya 10 años los que lleva en vigor. Como si la ley no estuviera. Las mismas muertas antes de la ley. Y las mismas durante. La ley, respecto a sus resultados, está resultando tan frustrante y deprimente, que nos induce al catastrofismo: si las mismas antes y las mismas durante, ¿se supone que las mismas después?

2.- Que muchas de esas mujeres asesinadas no habían denunciado.

y 3, last but not least.- Las mujeres que sí denuncian. Informe de 2013 de Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, adscrito al Consejo General del Poder Judicial: De 124.894 denuncias presentadas, los juzgados admitieron 47.144 (un 38%) y dictaron condena en 28.275 casos, menos del 23%.

No digo que todas las denuncias carecieran de fundamento o fueran falsas, ni -por tanto- muchísimo menos digo que los profesionales de la policía y la justicia no sepan hacer su trabajo, pero, a la luz del dato, me parece que saltan a la vista dos cosas:

A.- que alguna denuncia falsa habrá entre ese más de 75% de casos no fulminados por el estrecho brazo de la ley (evidentemente, más del 1% de denuncias falsas que reconoce la Administración, puesta a reconocer algo).

B.- Que es asimismo evidente que la ley se lo pone muy fácil a las mujeres para denunciar, que les sale gratis.

Puede objetarse que quien hace la ley, hace la trampa, y que la culpa del dato, si la hay, será del tramposo (o sea, de las tramposas), no de la ley.

Pero es que ocurre que la trampa ya está en la misma ley, en la discriminación positiva (que choca contra el art. 14 CE, por muy constitucional que eso le parezca al TC), en la presunción de culpabilidad del varón por el hecho de serlo, etc. La violencia doméstica queda reducida a violencia del género masculino y así el mismo gesto es delito si lo hace él pero solo falta si lo hace ella. Es muy fácil hacer trampas con esta ley: En caso de divorcio, asunto civil, hay una manera más rápida y ventajosa de solucionarlo para la mujer, la vía penal, a través de la ley de violencia de género. Eso lo sabe cualquier abogado.

Así es que esta ley permite ser usurpada por aprovechadas que acaparan los escasos recursos que las verdaderas maltratadas tanto necesitan. A las cuales, la ley ni las ve. La discriminación positiva pretende otorgar el poder a la mujer en el ámbito familiar cuando la realidad es que, llegado el fatídico momento del asesinato machista, las mujeres siguen igual de indefensas que siempre.

Esto, por fortuna, no es Arabia ni Irán. Eliminemos toda discriminación, también la positiva. Que la ley respete el derecho a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva de TODOS los ciudadanos por igual, que la fiscalía actúe de oficio contra ciertas mujeres que presentan, amparadas por la discriminación positiva, denuncias inverosímiles a primera vista, de forma que las que se aprovechan del sistema no actúen de pantalla, ellas también, contra los verdaderos maltratadores. Porque a las mujeres no solo las mata el machismo. También aquellas otras mujeres que presentan denuncian falsas.

Pero ¿por qué denuncian infundadamente estas mujeres? PORQUE PUEDEN. Son mujeres pero no son tontas, y llevamos, como especie, lo suficiente sobre el planeta para haber comprobado que el ser humano (así sea hombre, mujer o niño), cuando puede aprovecharse de una ventaja, se aprovecha.

Suena muy bien eso de la discriminación positiva. Funcionaría, si eso de la opresión de la mujer, por ejemplo la opresión machista, fuese algo que concerniese por igual a todas las mujeres; si “la mujer”, realidad y concepto, fuese una cosa tan simple como “el número uno”, “la gravitación universal” o “el lápiz”, por decir algo. Pero como no, lo que está pasando en España con la discriminación positiva es que se aprovechan de ella las positivas en vez de las negativas, que son las que la necesitan.

Trata de personas (Solo Suecia ha frenado la trata con la Ley "La Paz de las mujeres") http://cort.as/6Xk6

Por cierto, atiende al subtítulo de esta sección llamada "Mujeres": "Hombres y mujeres sois bienvenidos"
Es lógico que hay que hacer cosas llamadas "mujer" para fomentar la igualdad, por mero equilibrio tras tanto machismo. Entiendo que haya una sección "Mujeres" y no una sección "Hombres", porque bastante machismo ha habido en nuestra historia. Pero si "hombres y mujeres son bienvenidos", significa que es una sección para la igualdad, y por lo tanto no es feminista sino antimachista. Tres hurras por eso. Lo que no tiene sentido en una sección igualitaria es hablar de por qué la mujer debe prevalecer y el hombre es mierda seca. Eso es cometer el mismo, el mismísimo error de antes, sólo que en dirección contraria. Eso es caer en la misma piedra de la que os quejáis, pero en el camino de vuelta. Es, básicamente, sentar las bases de una sociedad futura donde durante milenios se discrimine al hombre como a la mujer hasta ahora; es básicamente sentar las bases de la venganza desigual, que sólo encuentra igualdad en un breve instante, que sólo encuentra justicia una vez antes de cometer los mismos pecados. Quién sabe si dentro de dos mil años en la Nueva Biblia quedará escrito: "Y Diosa creó a Adán de la costilla de Eva..."

Hace mucho tiempo, en un debate sobre la igualdad que dimos en mi clase en secundaria, una chica dijo:
"Que sufran un poquito por todo lo que nos hicieron sufrir a nosotras".
Esto y la discriminación positiva es lo mismo. Yo personalmente jamás he discriminado a una mujer por ser mujer, pero claro, soy joven; quizá mis antepasados lo hicieron. ¿Es mi culpa entonces? ¿Estamos volviendo a la superstición del Antiguo Testamento, donde por culpa de un solo Adán y una sola Eva todos debemos sufrir?
Menos tonterías. Si en un caso concreto una mujer está mejor cualificada que un hombre para un puesto de trabajo, antiguamente no lo obtendría y ahora debe otorgársele. Hasta aquí bien. Pero si en un caso concreto (ojo, un caso concreto), un hombre está mejor cualificado que una mujer para un puesto de trabajo, esa absurda idea de repartirlos entre géneros está discriminando a una persona (sí, los hombres también somos personas como las mujeres, y viceversa; de eso trata la "igualdad") y además está poniendo probablemente a una inepta en un cargo importante del mismo modo que antiguamente ineptos llegaban a cargos importantes donde debería haber habido mujeres más cualificadas. Omito ejemplos de políticos, ya que la mayoría son ineptos independientemente de su género (que en realidad debería llamarse "sexo", pues "género" significa "clase, tipo" y se reduce a un significado lingüístico. Llamar violencia de género a la violencia de sexo es gritar a las claras que "sexo" es una palabra muy fuerte para las débiles mentes que inventan este tipo de idioteces).
Me enrollo demasiado. Sólo quiero enfatizar que no soy machista ni feminista, sino igualitario (si es que esa palabra existe). Nunca fui machista, mi padre nunca lo fue, y mis dos abuelos por ambas partes nunca lo fueron. Así que no creo merecer cargar con la culpa de otros y de otras, que también son mayoritariamente mujeres quienes aún permiten e incluso fomentan el machismo (véanse libros como "Cásate y sé sumisa" o mierdas semejantes).

@viaje_itaca. No sé polémico, pero yo no comparto igualitariamente las tareas de la casa puesto que soy yo quien se hace cargo de la mayoría de ellas. Y es que he tomado la extraña decisión hoy en día de apoyar el desarrollo profesional de mi pareja haciéndome cargo en exclusiva no solo de la responsabilidad financiera sino también de las tareas en casa y de los hijos, para que ella no pierda el tiempo poniendo lavadoras cuando puede aprovechar ese mismo tiempo para estudiar y formarse. Ese tipo de generosidad la aprendí de mi madre, ama de casa, que apoyó a mi padre para que toda la familia llegara más lejos de lo que lo habría hecho sin ese apoyo. Y ese tipo de generosidad se ha perdido en esta desgraciada generación, más preocupada por su propio ombligo que por el destino de una familia a cargo. Para empezar, es el mismo concepto de igualitarismo el que está podrido. Si ambos trabajan… ¿se tiene en cuenta las horas que cada uno echa en el trabajo? Si el hombre trabaja ocho horas más semanales, ¿tiene derecho a trabajar ocho horas menos en casa? ¿Y cómo se miden las diferencias de ingresos? Porque si yo ingreso más por mi trabajo, ¿por qué tengo que dedicar las mismas horas en casa? Especialmente si esos ingresos son gananciales… ¿Si yo hago de chófer los fines de semana para mi pareja tengo derecho a no trabajar en casa esas horas? ¿Las horas trabajadas en exterior computan doble? Por otra parte, no veo qué inconveniente tienen embarazo y parto. ¿Hay diferencia entre ellos y una baja por lesión? No recuerdo que nadie haya sido despedido por haberse hecho un esguince jugando al pádel… La diferencia no es ni el embarazo, ni el parto. Ni siquiera la baja. Es lo que sucede DESPUÉS de la baja. El cambio en las prioridades. Ese cambio de prioridades es lo que lastra las posibilidades laborales. Aquel que deja de priorizar el trabajo – sea del sexo que sea -, será pisoteado por el que mantenga al trabajo como prioridad. No hay más misterio. La mujer que, teniendo familia, prioriza su trabajo, llega tan lejos como el homólogo masculino que hace lo mismo. Y ahí están numerosas mujeres para demostrarlo. Y para eso, no hacen falta cuotas. ¿Quieres llegar lejos? Paga el peaje que pagamos todos. Sencillo.

viaje_itaca: si la reparticion de tareas entre una pareja no es igualitaria sabes cual es el problema....la relacion de pareja no la laboral . No tiene ningun sentido legislar de manera discriminatoria porque las mujeres no sean capaces de hacerse valer con su pareja. Me parece demencial que tengamos que recurrir a leyes injustas y discriminatorias que penalizen a quienes se mercen un puestro de trabajo...solo para compensara a aquellas que por emparejarse con un cenutrio o por ser incapaces de imponerse en lo mas minimo tienen la exclusividad de las tareas domesticas y familiares. Demencial. Mujer si tu pareja no quiere hacerse cargo de su parte de las tareas domesticas, metele en verede o dejale, pero no pretendas que para compensarte se te asignen coutas injustas. En cuanto al embarazo yo siemrpe he defendido que se iguales ambas bajas maternal y paternal y que sean de obligado cumplimiento para eliminar cualquier handicap laboral que el embarazo puede causar a la mujer

Para polémico: me parece perfecto que usted comparta las tareas de la casa (¿seguro que de forma igualitaria?) pero eso no es precisamente lo habitual en este país. Hay padres que se ocupan igualitariamente de los hijos pero tampoco es el caso frecuente ni de lejos. Los hechos son los hechos. Los hombres no asumen nada el embarazo y parto cosas que, si queremos seguir reproduciéndose, dismunuyen mucho las posibilidades laborales. A lo mejor queremos dejar a todos igual y que las mujeres se nieguen a embarazarse. Por que se acabe la especie, poco se pierde, dada la monumental estupidez que nos caracteriza a los humanos....Con sus defectos, que los tiene, existen más discriminaciones positivas justificadas. Como la reserva de aparcamientos para minusválidos porque de hecho tienen problemas. Las mujeres, aunque haya una parte que sí es respetada y apoyada, no es este el caso habitual.

Gracias a ver si les puedo hechar un vistazo cuando tenga mas tiempo. Aqui tienes otro video de otra conferencia de otra "feminista" que tambien deja bastante en evidencia los irracionales dogmas de genero https://www.youtube.com/watch?v=gaO3THnOHhA

Este es el futuro que se nos viene encima. Este video que adjunto viene de Canadá, sociedad en la que la dictadura de género campa a sus anchas y donde ya se aplican cuotas femeninas.


Se trata de una conferencia de la profesorA Janice Flamingo denunciando los efectos del feminismo académico y de la discriminación positiva en la Universidad. La charla se titula "¿En qué se equivocan los estudios sobre la mujer?" Califica al feminismo académico como "vacío, incoherente y deshonesto". Espero que sepáis inglés porque no está subtitulada, pero representa lo que probablemente se esté denunciando en este país dentro de unos años si las cosas siguen saliéndose del tiesto.


http://www.youtube.com/watch?v=5I6aYl4XDpA


Os recomiendo igualmente visionar el turno de preguntas posterior y las reacciones de algunas feministas. http://www.youtube.com/watch?v=Og-PRejcOuA

Quiero rectificar mis comentarios de las 14:55 y de las 15:05. Acabo de darme cuenta de que en 48 años he conocido una buena cantidad de hombres que no solo planchan, sino que cuidan de sus hijos y hacen lo que las mujeres denominan "doble jornada". Y lo hacen sin quejarse y sin pedir nada a cambio, amorosamente. Y no solo eso. Son además el principal ingreso de la familia. Conozco también a hombres que no planchan porque prefieren pagar a alguien para que lo haga. Muchos de ellos se encuentran con la oposición de su esposa, que no ve bien pagar por planchar. Claro que de puertas afuera de casa estas mujeres no admiten tal cosa, y presumen de que "las obligan a planchar" cuando son ellas quienes se oponen a que planche otra.

LOL claro que si transgenic, cuando las mujerses predominan en un trabajo es por explotacion y cuando son los hombres los que predominan es pñorque han discriinado a las mujeres........si es que donde no hay mata no hay patata

Polemico, rectificar es de sabios. Pienso igual que tú, cuando las mujeres predominan en un puesto de trabajo no personifican la discriminación del hombre, sino la explotación de las mujeres.

Quiero también rectificar mis palabras sobre el comentario de las tareas domésticas. Es evidente que la educación familiar, escolar y televisiva nos inculca unos roles, sobre todo a las mujeres, que son sinónimo de cocina, limpieza y cuidado de mayores y niños. En 48 años que voy a cumplir en mayo no he visto jamás a un hombre planchando la ropa, fuera de concursos de la tele. Si la mujer plancha en casa es porque el marido no quiere y alguien tendrá que hacerlo. Las mujeres asumen roles POR OBLIGACIÓN que los hombres no están dispuestos a hacer, de la misma forma que el inmigrante asume trabajos que el autóctono no quiere. No queda otra. Por ello, no sólo es necesario reconocer la labor de las mujeres, sino también pedir disculpas y compartir las responsabilidades en casa.

Tienes razón, Carrer Cavallers (por cierto, buen sitio para salir de copas en Valencia), y es más, el hecho de que las mujeres predominen en sectores poco remunerados, como auxiliares de enfermería o administrativas, demuestra la discriminación y explotación que sufren las mujeres y el techo de cristal que sólo deja traspasar la luz de los hombres. Sería estúpido pensar que las personas de origen subsahariano que ocupan puestos en limpieza discriminan a los autóctonos. Por ello, quiero pedir disculpas si mis comentarios han dañado a alguien. He intentado dar la vuelta a la tortilla, presentando a los hombres como víctimas y a las mujeres como verdugos. Lo siento.

¿Los peores puestos en los buques los ocupan hombres? ¿Me lo dice o me lo cuenta? ¿Qué porcentaje de mujeres hay, por curiosidad?

- Las tripulaciones de muchos buques de surcan los mares del mundo están formadas, en una amplia mayoría, por personal asiático (filipinos, indonesios, etc.). Ocupan los peores puestos, los más duros y los menos pagados.
- ¡Oh, Dios mío, eso es intolerable! ¡Los occidentales estamos discriminados, entonces!

Primera noticia que tengo de que los directores varones de los colegios no tienen ni hijos ni personas mayores de las que ocuparse...

"¿Quizá, solo quizá, es que las profesoras mujeres, en tanto que mujeres, TAMBIÉN suelen tener que ocuparse, cuando los tienen, de sus propios hijos, y de sus propios mayores (padres, madres, etc.), y de llevar la casa de una forma no equitativa (más tareas, más tiempo dedicado a esas tareas, más tiempo dedicado a tareas fuera de casa (médico de los hijos, gestiones, etc.?) En fin, es una pérdida de tiempo seguir discutiendo con miopes voluntarios. Hasta luego!" JUSTO LO QUE NOSOTROS DEFENDEMOS!!!! Alguien las obliga a hacerse cargo de las labores domesticas??? es por tanto una eleccion personal de las mujeres(NADIE puede obligarlas a hacer esa eleccion la hacen porque priorizan por regla general a la familia sobre el trabajo) Gracias por darnos la razon antes de irte.Un besote

Pues claro que estan discriminados....quieres que te ponga una foto de la plantilla de un hospital para que veas que aun siendo un 50% de la sociedad no son el 50% de la plantila........o espera.....no estaras diciendo que esa asimetria no es producto de la discriminacion y sin embargo la de los puestos directivos si??? pero si para ambas tienes exactamente las MISMAS pruebas.....una simple asimetria XD XD

Supongamos que las mujeres no suelen optar a los puestos de directoras de colegio y que ese puesto lo suelen asumir mayoritariamente varones. La explicación que leo aquí que dan algunos es que no suele haber mujeres directoras de colegios porque "las mujeres NO SE PRESENTAN" a esos puestos. Y esa "explicación", a algunos, les parece suficiente. Ni siquiera se preguntan por qué las profesoras mujeres tienden a no presentarse a los puestos de directoras. ¿Quizá, solo quizá, es que las profesoras mujeres, en tanto que mujeres, TAMBIÉN suelen tener que ocuparse, cuando los tienen, de sus propios hijos, y de sus propios mayores (padres, madres, etc.), y de llevar la casa de una forma no equitativa (más tareas, más tiempo dedicado a esas tareas, más tiempo dedicado a tareas fuera de casa (médico de los hijos, gestiones, etc.?) En fin, es una pérdida de tiempo seguir discutiendo con miopes voluntarios. Hasta luego!

En el sistema educativo y en el sanitario, las mujeres suelen ocupar puestos de menos responsabilidad y peor pagados. Los varones, en el sistema educativo y en el sanitario, suelen ocupar puestos de más responsabilidad (gerencias de hospitales, cargos públicos, etc.) y mejor pagados. ¡Y todavía hay alguien que insinúa que en los sistemas educativo y sanitario los varones están discriminados!! O_o

“ a medida que se asciende en la escala de poder del sistema educativo, los puestos de mando y gestión acaban siendo ocupados por una mayoría de varones”. Qué casualidad que suceda lo mismo en la educación pública, donde se accede a esos puestos – empezando por los directores de colegio – de forma voluntaria o por concurso de méritos. ¿Y sabe qué? Las mujeres NO SE PRESENTAN.
“No es casual: los puestos de menos cualificación y peor pagados, en la sanidad, los suele ocupar una mayoría de mujeres. A medida que se asciende en los niveles de más poder de la administración médica y sanitaria, se produce una inversión y comienzan a ser los varones quienes ocupan mayoritariamente los puestos de máxima responsabilidad”. Estamos en el mismo caso que en el educativo. A las mujeres NO LES INTERESAN LOS PUESTOS DE RESPONSABILIDAD, porque son puramente burocráticos, aburridos y prefieren estar en contacto con la gente.
“Lógico: sigue habiendo muchos hombres que consideran innecesarias las políticas de igualdad porque son incapaces de ver las desigualdades. ¿Para qué formar parte de organismos que luchan contra algo que, según ellos, no existe?” Efectivamente: La misma razón que justifica la ausencia de mujeres en todos esos ámbitos que usted apunta. CONSIDERAN INNECESARIO DEDICAR SU TIEMPO A ESAS ABURRIDAS LABORES.


"No son argumentos, son HECHOS demostrables". Es decir, dado que es un HECHO demostrable que las mujeres son mayoría en amplios sectores tanto laborales como sociales, debo deducir automáticamente que el hombre es discriminado en todos esos sectores. ¿Es así?

- La mayoría de los profesores de educación infantil son mujeres…
- Sí, pero a medida que se asciende en la escala de poder del sistema educativo, los puestos de mando y gestión acaban siendo ocupados por una mayoría de varones.
- ¿Y esa falta de hombres en el ámbito sanitario? La mayoría de las personas que atienden enfermos en este país son mujeres ¿Es casual que sean, de nuevo, mujeres?
- No es casual: los puestos de menos cualificación y peor pagados, en la sanidad, los suele ocupar una mayoría de mujeres. A medida que se asciende en los niveles de más poder de la administración médica y sanitaria, se produce una inversión y comienzan a ser los varones quienes ocupan mayoritariamente los puestos de máxima responsabilidad.
- ¿Y el caso del grupo de sabias que asesora en materia de Igualdad para decidir políticas de actuación a nivel nacional y presupuestario? Son un 90% de mujeres...
- Lógico: sigue habiendo muchos hombres que consideran innecesarias las políticas de igualdad porque son incapaces de ver las desigualdades. ¿Para que formar parte de organismos que luchan contra algo que, según ellos, no existe?

No son argumentos, son HECHOS demostrables, casos evidentes, repetidos una y otra vez, desde hace mucho tiempo, y en muchos lugares del mundo, incluido nuestro avanzado país, de sistemáticas discriminaciones de las mujeres en buena parte de los ámbitos sociales, económicos, mediáticos, culturales, ideológicos, artísticos, etc. Hechos que se demuestran por sí mismos, sin necesidad de recurrir a hilarantes "explicaciones".

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Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

EL POSMACHO DESCONCERTADO

Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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