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Mujeres

Mujeres animadas, mujeres en segundo plano

Por: | 23 de abril de 2014

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Dora la exploradora (TVE), protagonista femenina con iniciativa propia y vocación didáctica

El debate sobre la representación de las mujeres en los productos de consumo de masas (música, películas, publicidad) es una constante en círculos feministas. ¿Son realistas los personajes femeninos? Y si no es el caso, ¿tienen los guionistas y productores alguna responsabilidad de crear personajes realistas?

Un estudio reciente de la Universidad de Granada, pionero en España, constata que hay dos personajes masculinos por cada personaje femenino en los dibujos animados que salen en televisión. En la mayoría de los casos –el trabajo analizó 621 papeles de ambos sexos que aparecen en 163 series–, las mujeres están relegadas a roles secundarios. Son las novias, las madres o las acompañantes de los protagonistas o los villanos; raramente llegan a protagonistas, y con la misma dificultad escapan los estereotipos. Según los investigadores, la mayoría de las mujeres animadas son “consumistas, superficiales, celosas y obsesionadas por su aspecto físico y por agradar a los demás”. La excepción es Johnny Test, cuya madre trabaja mientras que su padre se ocupa de las tareas domésticas.

 

El que no sean protagonistas significa, en lo que respecta al guion, que toman menos decisiones importantes y que sus historias son automáticamente menos complejas.

Esta realidad puede ser reflejo, en parte, de la cantidad de mujeres con poder ejecutivo que hay detrás del proceso creativo y de producción. Solo el 9,2% de la muestra está dirigido por mujeres; lo mismo se repite en el mundo del cine de masas. De las 171 películas de Hollywood de mayor éxito en 2011, las mujeres llegaban solo al 25,6% entre los protagonistas, según un informe publicado por la Universidad de California el pasado febrero. Solo 7 de ellas fueron dirigidas por mujeres. Y a pesar de que la presidenta del jurado del Festival de Cannes este año es Jane Campion (la única mujer premiada con la Palma de Oro de la historia), de las 17 películas nominadas este año solo dos tienen una mujer directora. Los mismos estudios ponen de relieve una tremenda falta de personajes de raza distinta a la blanca, así como la ausencia de diversidad étnica y cultural detrás de las cámaras.

La mayoría de los niños empieza a ver la televisión antes de los dos años (el 30,2% de los casos) o entre los dos y tres años (el 25,3%), según un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas en 2000. La mayor parte (el 44,7%) de los más pequeños pasa de una a dos horas diarias viendo la televisión entre semana. En festivo o fin de semana, el 28,3% pasa de dos a tres horas, y el 19,4% de tres a cuatro.

Los estudiosos de la teoría cultural creen que los tropos creados por la cultura (sea popular o de gama alta) perpetúan normas sociales en la vida diaria, ya que los consumidores interiorizan los estereotipos. Lo cierto es que, perpetúen o no, los personajes de dibujos animados reflejan la realidad en la que se crean. Mucho ha llovido desde que Disney animó a Blancanieves (1937) y Cenicienta (1950), dos mujeres insatisfechas con el maltrato recibido a manos de sus madrastras pero felices de dedicarse a las tareas de la casa. En los noventa llegaron las independientes que salvan a sus enamorados, de la mano de Pocahontas (1995) y Mulán (1998), aunque a la multinacional de los sueños le ha costado encontrar protagonistas que aprobasen el Test de Bechdel. Es decir, que en la película aparecieran dos personajes femeninos con nombre propio, y que ellas hablaran entre sí sobre algo que no fuera un hombre.

Brave (2012), una película de Pixar en la que la relación central de la historia es entre la protagonista Mérida y su madre, presenta un personaje más rico y más profundo; una protagonista con la que es más fácil identificarse, aunque emular sus aventuras a caballo sea tan difícil como tratar de alcanzar la belleza de Ariel (La Sirenita, 1989). Las protagonistas de Frozen: Una aventura congelada (Disney, 2013) son dos hermanas que no necesitan ser rescatadas por un hombre. Y al final de la película, lo que las salva es su amor mutuo, en lugar del amor romántico de un príncipe. 

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Mérida, la intrépida protagonista de Brave (2012). / DISNEY/PIXAR

Mérida fue la primera protagonista femenina de los estudios Pixar, de 14 películas estrenadas hasta ahora, y por ahora es la única. Y aunque su película inicialmente estaba dirigida por una mujer, Brenda Chapman (El príncipe de Egipto), 18 meses antes de terminar la producción fue reemplazada por un hombre: Mark Andrews. En opinión de la crítica Mary Pols, de la revista Time, la sustitución fue una metáfora sobre "el compromiso desganado" de la compañía con la igualdad de género. Un problema que se replica en toda la industria.

Los investigadores de la Universidad de Granada relacionan directamente esta realidad con la problemática del género en los dibujos animados: "La mayoría de los padres piensan que, por el mero hecho de ser dibujos animados, su contenido es inofensivo. Nada más lejos de la realidad: los dibujos no pueden hacer la vez de cuidadores".

Hay 35 Comentarios

eduardo, você tem toda a razão!! Machismo não tem nada a ver com estética, feminilidade e beleza. Homens ou mulheres, é melhor sairmos para o mundo tentando ser belos na imagem e nas palavras.

Nairo, salgo para el despacho, pero no sin antes contestarte. Tengo grandes amigas, todas ellas cultas, educadas, con estudios superiores, incapaces por su sensibilidad y educación de compartir su tiempo, sus sentimientos o su espacio con el típico machista. Por ese lado estoy bien tranquilo. Un saludo, salgo ya.

"a la multinacional de los sueños [Disney] le ha costado encontrar protagonistas que aprobasen el Test de Bechdel"

Recordemos que el Test de Bechdel pide que haya al menos 2 mujeres en la película con nombre, que hablen entre ellas y la conversación no sea sobre un hombre. Pues así a bote pronto se me ocurren las citadas Blancanieves, La Cenicienta, La bella durmiente, Mary Poppins... En todas ellas soy capaz de recordar más de dos mujeres y conversaciones entre ellas que no son sobre hombres.

Que no digo que algunos mensajes no sean estereotipos, y que seguramente hay que poner más personajes femeninos en papeles más representativos. Pero al César lo que es del César.

Primero que nada debo decirles que he disfrutado plenamente esta entrada, pues es un tema que, aunque vivimos a diario quienes somos madres, se llega a considerar poco importante y significativo en la educación y futura percepción de nuestras hijas, básicamente.

¿Será necesario que se impongan también cuotas a las productoras de cine y series animadas? ¿Quién le pondría cuota a Disney? Esa inmensa industria creadora (destructora, diría yo) de sueños genuinos, emanados desde lo más profundo del espíritu de cada uno de los pequeños que se enfrentan con inmenso gozo ante sus producciones.
Leía recientemente el libro “Feminismo para principiantes” de Nuria Valera y fue ahí donde entendía este sentido de las cuotas impuestas en España, las cuales se supone que al 2020, deberán estar casi completamente cubiertas con gran representatividad del género femenino; leía también la entrada de este mismo blog acerca de la “Discriminación positiva” y las mujeres jóvenes que se oponen a ella; el asunto me parece claro, resulta difícil formar parte de una medida como esta cuando hemos crecido con las promesa y desventuras del amor como las que ha tenido que atravesar La Sirenita por su propia esencia, por ser sirena, teniendo que pasar un largo proceso para convertirse en lo que su amado deseaba y podía amar, tuvo que dejar de ser una mágica y mítica especie acuática para convertirse en Mujer, sólo así sería total y plenamente amada.
Me parece válida y necesaria la lucha de cuotas también en cine, series y demás impactos mediáticos que circulan en nuestros hogares, creo que como sociedad civil podríamos hacer una gran labor para obligar esta situación que, difícilmente se dará como acuerdo entre ejecutivos y productores desde los corporativos.
Mi propuesta: abarrotemos las salas de cine cuando la producción venga de manos de mujeres, cuando las protagonistas sean grandes mujeres que han luchado, no por ser iguales a los hombres de su camino, ni por complacerlos, que han luchado incansablemente por ser ellas mismas; sentémonos en el sofá con palomitas en mano al lado de nuestras hijas a compartir una serie en la que aprendamos juntas el valor de nuestro género y las infinitas posibilidades de ser felices asumiéndonos así, como mujeres.

Saludos!

Yo soy un hombre, creo que culto y refinado y sensible con las mujeres, pero honestamente prefiero una mujer femenina, amable que siempre diga palabras agradables que sorprenda con frases suyas o ajenas cada mañana. Sinceramente, una mujer culta de verdad siempre es femenina y cuida mucho su imagen y por supuesto que uno de sus objetivos es agradar ¿qué hay de malo en ello? ¿Un cayo de mujer? No, gracias

Efectivamente los ejecutivos de Disney prefieren las barbies a las méridas, nada nuevo.

Si las mujeres se ven infrarepresentadas no tienen más que fundar unos estudios de animación y hacer películas con protagonistas mujeres que no dependen de los hombres para nada. Es tan sencillo como eso. "Sé el cambio que quieres ver". Lo que viene siendo asumir la responsabilidad del cambio, no esperar que otros - en su mayoría hombres - lleven a cabo tal cambio. Qué aburrimiento lo vuestro...

Es penoso y cansino tener que mostrar lo obvio. Pero alguien aprenderá algo (yo también).

La otra cara de la moneda es que a los hombres en los dibujos animados tampoco sean acordes a cómo son en realidad. Puede que la diferencia esté en que a los hombres les dé igual cómo son representados. Mientras que las mujeres ponen el grito en el cielo.

Sí la mayoría de los ejecutivos son varones, es significativo la percepción que tienen sobre la utilidad de las mujeres.

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Sobre los autores

Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

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Ricardo de Querol

“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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