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Mujeres

Pocas se sientan en la silla del director

Por: | 03 de junio de 2014

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La directora Kathryn Bigelow, en el rodaje de 'La noche más oscura' (Cordon Press)

Victoria Alonso y Kate Hawley son algunas de las pocas mujeres con peso en la industria del cine en Estados Unidos. La primera es productora ejecutiva de Iron Man 3 y la segunda es diseñadora de vestuario de El Hobbit: la desolación de Smaug. De todas las películas estadounidenses realizadas en 2013, las mujeres representan el 28% de todos los directores, productores, escritores, supervisores técnicos, cineastas y editores. Y de las 250 más taquilleras, solo un 16%. Son datos del informe sobre el techo de cristal en el cine que coordina anualmente el Centro de Estudios de las Mujeres en Cine y Televisión de la Universidad de San Diego

La directora de la institución, Martha Lauzen, cree que es un problema cultural: “Si la sociedad tiene estereotipos acerca del talento y la capacidad de la mujer, los trabajadores de la industria del cine también las tendrán”. Y es que, desde su punto de vista, los que mandan en este sector no creen que haya una necesidad de diversidad de género y por tanto, no tratan de incluirla.

A esta situación general de la industria, en España se añade la crisis económica, que empeora las cifras, según Virginia Yagüe, guionista y presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA). Es la institución que recoge estos datos españoles: los últimos que existen son del 2007. “Solo hay un 7% de directoras y un 15% de guionistas. Son cifras demoledoras”, explica Yagüe, que sitúa en un 21% la presencia de mujeres en la versión española de la industria. Más del 50% de las directoras españolas solo han dirigido una película en los últimos diez años, según sus estudios.

En España existe una amplia incorporación de mujeres estudiantes a las universidades y a las escuelas específicas de cine; sin embargo, no existe una visibilidad notoria en determinados trabajos. “Hay una evolución lógica que responde a la inclusión de la mujer en la formación. Se traduce en puestos de trabajo pero no en puestos de responsabilidad como directora o jefa de equipo de producción”, dice la guionista. En los premios Goya de este año, menos de 20 mujeres profesionales en estos campos han sido nominadas y seis de ellas pertenecen al área de vestuario y maquillaje. “Oficios que tradicionalmente se han encargado a mujeres”, según Yagüe.

Dos de las labores que desempeñan menos mujeres en Estados Unidos son supervisión de sonido y efectos especiales, con un 3% y un 1% de representatividad, respectivamente. “Estos trabajos técnicos siempre han sido más masculinos”, detalla Lauzen. “Muchos dicen que la contratación de mujeres conlleva riesgos pero yo creo que esa decisión la toman por una cuestión de género”, añade.

La profesión que ha sufrido una bajada más drástica en el último año es la de guionista mientras el número de productoras se ha mantenido, según el estudio de la universidad. Para su directora, la mayoría de los espectadores estadounidenses no son conscientes del drama de los datos. Nombres como el de Kathryn Bigelow, ganadora de un Oscar en 2009 como mejor directora por su película En tierra hostil, hacen más visibles a las mujeres de la industria.

Lauzen, sin embargo, cree que el premio aportó un gran impulso a la carrera de la galardonada pero no al resto de directoras. La guionista española cree que es un logro remarcable:“Es alentador y hace que parezca posible conseguirlo pero nos gustaría que se consiguiera un equilibrio”.

A ojos de la presidenta de la asociación, los datos analizados hacen necesario un cambio de modelo. “Apoyar la igualdad de representación implica una sociedad equilibrada con visiones distintas. Si no la tenemos, estamos perdiendo miradas y amplitud de contenidos”, concluye.

Hay 7 Comentarios

@Elena: Fíjate que, por ejemplo, a mi padre le repudió su propia familia por no estudiar lo que ellos querían que estudiase y por casarse con una mujer que no aprobaban. El precio que pago fue no volver a tener contacto con ellos nunca jamás. No todo el mundo está dispuesto a pagar tan alto precio... Y estudiar y casarse son cosas como "muy masculinas", ¿verdad? ¿Quieres pues que sigamos hablando de presiones sociales e intentando demostrar "quién la tiene más grande"? Yo afirmo que tanto hombres como mujeres lo tienen bastante jodido cuando se salen del guión. ¿Qué afirmas tú?

A los que se meten aquí a decir que las mujeres no van al Everest porque no quieren. ¿Os habeis parado a pensar que las presiones sociales que tenemos unos y otras son muy distintas? Por supuesto que no, vosotros sois hombres y nunca nadie os ha intentado parar los pies cuando queríais hacer algo que se consideraba "masculino". Yo he tenido que escuchar cientos de cosas, como cuando era una niña y la gente me aconsejaba (de buena fe, no lo dudo) que no estudiara ingeniería porque nadie me iba a querer contratar después, o como cuando me fui de viaje al extranjero y la gente se sorprendía y me decía "¿pero vas tú sola, no tienes miedo?". O como cuando a mi padre se le cruzan los cables y empieza a protestar cuando ve a una política en la tele y dice que en esos cargos debería haber gente "capaz" y que las mujeres tendrían que estar fregando. A mi todo eso me ha resbalado, y aún así he tenido que luchar muy duro en el trabajo contra otros que, de una forma más agresiva, han intentado quitarme de en medio usando mi género femenino en mi contra.
Yo no soy la media, y entiendo que no todas son tan fuertes como yo. Un 99% además se han tragado el cuento de que "necesitan" ser madres y procuran encajar en el modelo de mujer de bajo perfil y sumisa que los hombres buscan para formar una familia. Yo no digo que todas las mujeres tengan que escalar el Everest, pero sí que están condicionadas desde la cuna, y las que se atreven a ir más lejos, directamente amenazadas y chantajeadas.

Perdón, el comentario no era para este artículo. Lo siento

¿Hay algún sitio en el que haya más libertad que en la montaña? Pues bien, entre todas las personas que han subido los 14 ochomiles, 28 hombres y 2 mujeres. ¿Por qué no hay más mujeres? Pues porque a la mujer, por lo general, no le interesa la alta montaña. Y como no le interesa, no va. Pues en la dirección cinematográfica, lo mismo. Sino hay más mujeres es porque no les interesa. Demasiado trabajo. Demasiado esfuerzo. Demasiada incertidumbre. Cualquier trabajo que reúna estas condiciones no interesa al sexo femenino. Por eso las mujeres copan los sectores laborales que brillan por su seguridad, por su certidumbre y por sus bajas tasas de peligrosidad. Como la administración pública, por ejemplo.

¿Puede un hombre parir gemelos? ¿Y una mujer saltar seis metros con la ayuda de una pértiga? Sin acritud, pero este es un debate harto cabreante. Lo digo por experiencia, el cine es un negocio sórdido en el que eso que llaman "talento" es secundario. Como en cualquier oficio lo importante es el carácter, ni más ni menos. Item más, es un curro que puede ser extenuante (díselo a un "percha") y extremadamente competitivo porque el que está dentro no lo sacan ni con agua caliente, a no ser que te auto produzcas. Al final está sobre dimensionado, el cine no deja de ser "el juguete más caro del mundo" que definió Welles

Pero si tenemos una de las mejores directoras de cine del mundo, o me van a decir que Itziar Bollaín no es la máxima representante de nuestro cine ?

La cultura es lo que siempre predomina y el reconocimiento no se logra intentando la paridad, sino demostrando valías, que puedan cambiar esa cultura retrógrada.

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Tenemos diferentes puntos de vista, distintas edades, diversos perfiles. Somos un grupo de periodistas, especialistas y colaboradores coordinado por Isabel Valdés.

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EL POSMACHO DESCONCERTADO

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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