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Mujeres

Los 'candados del amor', un símbolo nefasto

Por: | 27 de octubre de 2014

Candados en el Pont des Arts de París, por J. NAEGELEN (REUTERS)

Por XAVIER FERRER

Ha sido noticia en las últimas semanas que varios puentes de París amenazaban con provocar accidentes por derrumbes, al estar sometidos al peso de centenares o miles de candados que los enamorados adherían a sus barandillas. Concretamente, un panel de la barandilla del Pont des Arts de París sobrecargado con 700 kilos de acero, hierro y otras aleaciones amorosas de aluminio se desprendió, y afortunadamente no cayó sobre la cabeza de ningún turista de los que pasaban por debajo en las múltiples embarcaciones que navegan por el Sena. El Ayuntamiento de París ha propuesto a los visitantes que, en lugar de colocar un candado en el puente (escribiendo en él sus nombres o iniciales, cerrándolo y tirando la llave al río), se hagan una fotografía juntos y la cuelguen en una página web creada al efecto. Todo ello bajo el slogan "amor sin candados".

Esta moda de los "candados del amor" existe también en otras ciudades europeas, tales como Venecia, Roma, Amsterdam o Sevilla, habiendo provocado quejas de sus habitantes, que lo consideran una forma de degradación de su patrimonio arquitectónico. En Venecia, una campaña ha atado tarjetas en los puentes que, bajo el eslogan "unlock your love" ("desbloquea tu amor"), recuerdan a los visitantes que "poner candados en los puentes venecianos es un acto de vandalismo; tu amor no necesita cadenas. Venecia no necesita tu basura".

La educación emocional para el establecimiento de relaciones afectivas y de pareja enriquecedoras y respetuosas pasa por considerar al otro como sujeto libre, y por considerar la relación como basada en la libertad y la renovación permanente del deseo y del compromiso. Desde ese punto de vista, el amor no necesita candados, e incluso podríamos decir que un amor que precise candados no es realmente amor.

image from http://s3.amazonaws.com/hires.aviary.com/k/mr6i2hifk4wxt1dp/14102117/be64c549-94bc-46f3-85e4-2529a0821c58.pngParece difícil encontrar un símbolo más nefasto para expresar el enamoramiento: no es un corazón que late, no es algo bello, aunque frágil, como lo es el amor real. No es una flor ni un lazo de seda. Es algo frío, duro y mecánico, que no permite la libertad del cambio de opción o del replanteamiento. Es, en definitiva, una cadena. Y aunque sea una cadena voluntaria (“¡vivan las cadenas!”), no por ello es menos cadena. El simbolismo es realmente desafortunado, y ya en la misma línea se podía optar por un par de esposas o un cinturón de castidad, herramienta medieval para el control de la sexualidad femenina que también destacaba por sus cerraduras y candados.

El candado, como la cerradura, provisto de su llave, es un símbolo de posesión y control. No se trata del compromiso y el deseo entre sujetos libres, sino de asegurar la posesión de un objeto, de una propiedad privada; y este es uno de los factores psicológicos que está en el fondo de muchas relaciones de pareja desgraciadas, de muchas rupturas traumáticas y de mucha violencia (especialmente de tipo machista). Cuando se atenta contra la propiedad, la agresión está justificada: “la maté porque era mía”.

Algunas modas pueden instaurarse y replicarse de modo peligrosamente irreflexivo. Determinadas formas de romanticismo "comercial" basadas en apropiarse del otro como un objeto, o en la glorificación del macho violento y agresivo (como sucede en varias novelas rosas para adolescentes de Federico Moccia, uno de los promotores del engendro del candado), no son solo un riesgo para la estructura de los puentes: son basura emocional que nos pone muy difícil las cosas a quienes intentamos educar en aspectos tales como la prevención de la violencia de pareja y atendemos a sus víctimas.

Xavier Ferrer es doctor en Psicología y director técnico de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), que gestiona programas educativos para la prevención de las relaciones abusivas y de la violencia, así como centros ambulatorios y casas de acogida para víctimas de la violencia machista.

Hay 14 Comentarios

VIVAN LOS CANDAOS EN LOS PUENTES by:quiqe

Ami me uzta mamio

Me parece un tanto sospechos la pareja donde un candado les dice algo. ¿Que, será el proximo regalo es una fregona?. Y meto a los dos por si le parece bién a los dos.
El peligro ya no es el peso solo. Es una tramoa paradedos infantiles ó de anciano buscando donde agarrarse. Es pués una trampa que se cierra y daña. Aparte de que quien mas se gasta en regalos, mas tiene que hacerse perdonar algo.

Coincido con las personas que no ven en esta práctica (ahora peligrosa -y mal vista- por las consecuencias tuvo, y por poner en riesgo tanto al puente como a la gente que pasa debajo de él) como algo violento, ni posesivo, ni de ataduras. Creo que la idea era capturar el momento y el amor que se siente en ese instante y nada más. La verdad es que al pasar ahí y ver tantos candados con nombres y promesas inscritas, uno no piensa en "agh!! qué asco, gente posesiva" a menos que esté amargado o viva su relación de tal forma. En lo personal me pareció algo romántico que incluso hice con mi novio un año después de ver los candados por primera vez. Nosotros no lo vimos como una "adueñarnos" de la persona o la representación de una relación posesiva, pero ni hablar, quienes creen que es así, allá su cabeza :s

Por otro lado, no sé hasta qué punto este discurso de la posesión de la pareja, bla bla llegue a funcionar para que la gente deje de hacerlo, me parece que bastaría con un "se prohíbe porque es peligroso", porque ya todos nos dimos cuenta de que es así.

Yo creo que la gente lo que piensa, cuando utiliza el candado, es en el hecho de la unión, pero en la unión actual más que en una unión duradera, aunque la desee. Pienso que el utilizar el candado es símbolo de la fuerza de esa unión, que en el momento que lo utilizan lo sienten asi, a mi no me parece mal ese simbolismo aunque no sea tan romántico como otros, es más actual, más "heavy metal". Lo que podrían hacer los ayuntamientos de esas bellas ciudades es buscar otros lugares donde colocarlos que sean más seguros y a poder ser cerca de donde se encuentran ahora, para no perder la panorámica, sencillamente eso.

Mon Dieu! Que suerte que no tengo previsto pasar por ese puente parisino! Imagináos: colecciono candados antiguos. De pasar por ese lugar me sería imposible no detenerme a mirar esa fauna impuesta por el mismo AMOR!

El problema es que reflexionamos demasiado poco sobre la libertad, es algo que damos por supuesto, y sin embargo no es ni mucho menos algo que esté tan claro.


http://laproadelargo.blogspot.com.es/2013/08/para-la-libertad-i-libertad-para.html

El auténtico compromiso es en base a la libertad. Si necesitamos atar nuestro compromiso es que tememos que la otra persona se nos vaya, nos falta la confianza en ella. No es ninguna señal de amor mostrar que uno se ata al otro, sino lo contrario, que uno sigue con el otro en libertad. Históricamente se ha criticado el amor libre demasiado y el "amor atado" ha hecho mucho daño, sobre todo a las mujeres, como para que ahora cuando lo critiquemos tengamos que aguantar que nos califiquen de de malas personas.

Como escribiera Mikel Laboa

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.

Si le hubiera cortado las alas
sería mío.
no hubiera huido.
Pero entonces
ya nunca sería un pájaro,
y yo...
amaba al pájaro.

Lo peor de todo es que la inmensa mayoría de quienes colocan sus candados 'del amor' en las barandas de puentes de cinco continentes lo hacen por culpa de una cosa impresa de origen al parecer italiano que confunden con lo que habitualmente se conoce como Literatura.

El punto de la discusión no es si el amor necesita candados para sellarse o no, pero el riesgo latente por la negligencia e irresponsabilidad de las personas por seguir una moda o tendencia, puede provocar afectaciones tanto al patrimonio cultural de las ciudades, su infraestructura e incluso la vida e integridad personal de las personas. Me adhiero a la postura que va en contra de estos candados, como turista y habitante de una ciudad declarada patrimonio cultural de humanidad por la UNESCO, creo que este tipo de acciones más que ayudar a la ciudad la degradan.

Pues si dos personas desean unirse mediante un compromiso rígido y mecánico como un candada, es su derecho y se debe respetar. (Y que haya muchos candados demuestra que no se trata de un rareza, y permite pensar que no se trata de una asimetría entre sexos). Y el que critique estos compromisos rígidos contráidos voluntariamete, como el firmante de esta barbaridad, demuestra ser una mala persona, autoritaria, que se mete en la opciones de vida de los demás.

No veo el tag "violencia de género" por parte alguna, salvo en el imaginario del autor del art.
Máxime cuando en la inmensa mayoria de éstas barbaries arquitectónicas, es el "eterno femenino" el impulsor en dejar constancia de la relacción, rebajandola al grado de payasada, que algun@s llaman amor ...
Es el "machismo femenino" el gran consumidor de las obras de Moccia ó las fantasias de Grey, construyendo un patrón masculino que ni está ni se le espera.
El varón, siempre culpable de las carencias tanto afectivas como intelectuales.

El amor en efecto, no necesita candados sino, libertad. Estos hechos muestran el grado de fanatismo, que pueden provocar en los adolescentes, ciertas modas, o deseos.

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“Como quien dice, acabamos de salir de la cueva. No se borran de un plumazo milenios de reparto rígido de papeles, de trogloditas que salían de caza mientras ellas recolectaban y cuidaban de niños y ancianos, de bravos guerreros y abnegadas esposas, de amas de casa confinadas al hogar y hombres que acaparan toda la vida pública, de burkas de todo tipo, de dotes, de pruebas del pañuelo”. Las reflexiones del autor sobre la relación entre los sexos en el siglo XXI publicadas en el blog Mujeres, recopiladas en un libro electrónico. Puedes comprarlo en Amazon y en Google

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