Un homenaje al “Weekly World News” y a toda la prensa de sucesos delirantemente extraños. Pero con una diferencia: todo lo que se cuenta aquí es rigurosamente cierto. Y si no lo es, por lo menos lo parece.

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Dr. Douglas S. Halfempty, Profesor emérito de la Universidad de Siracusa especializado en fenómenos paranormales. Reside desde hace años en Villanova i la Geltrú. Su mayor logro: descubrir la cara de Cristo en el socarrat de una fideuá. Desde entonces, es mejor persona.

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La mona lista y el niño tonto

15 octubre, 2007 - 17:00 - EL PAÍS

Gua_and_don Entre 1931 y 1932 el psicólogo Winthrop N. Kellogg decidió llevar a cabo el experimento de educar como si fueran hermanos a su propio hijo Donald de diez meses y a una hembra chimpancé llamada Gua de siete meses y medio. La humanización de la mona no se hizo esperar.

Para probar la idea según la cual un niño salvaje no consigue readaptarse a la sociedad no por deficiencias intelectuales, sino por la dificultad de cambiar de hábitos adquiridos desde muy temprano, a Kellogg se le ocurrió darle la vuelta a la tortilla. Dado que experimentar con seres humanos está prohibido, la solución fue experimentar con un animal educado en un medio de hombres. “Adoptó” pues a un bebé chimpancé y se dedicó durante nueve meses a criarlo junto a su hijo Donald sin hacer distinciones entre ninguno de los dos.

Lo más curioso de todo fue descubrir que el desarrollo emocional de Gua fue mucho más deprisa que el de Donald. Por ejemplo, la mona demostraba miedo y lo aliviaba abrazándose a Donald. O sentía celos envidiando los juguetes del niño y se los arrancaba. Gua desarrolló también dependencias físicas y psicológicas. Necesitaba los cuidados y atenciones como cualquier niño y sufría cuando su cuidador, o sea, el propio Kellogg, se ausentaba. Gua aprendió a reírse. Al principio como respuesta a las cosquillas que le hacían, luego sin necesidad de ellas. Y aprendió también a besar y a darle un significado de “perdón” al beso, cosa que Donald tardaría en aprender. El hábito de comer con cubiertos y de caminar sobre sus dos patas traseras fue otro de los logros de nuestro pequeño simio. Pero lo más sorprendente fue que Gua resultó ser más espabilada que Donald a la hora de entender el lenguaje. ¿Sería más bien el niño Donald el que tendría algún que otro problemilla?

 

Comentarios

Madre de mía...

A mi no me parece un experimento loco ni mucho menos, nos demuestra además que no somos tan especiales respecto a los monitos. Un alivio.

He leido por ahi que Kellog interrumpio su experimento porque Donald empezaba a "animalizarse" al contrario que Gua que se humanizaba, sin embargo Donald se garduo y sehizo medico años mas tarde. ¿era tonto o solo imitaba a Gua para llamar la atencion??

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