Un homenaje al “Weekly World News” y a toda la prensa de sucesos delirantemente extraños. Pero con una diferencia: todo lo que se cuenta aquí es rigurosamente cierto. Y si no lo es, por lo menos lo parece.

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Dr. Douglas S. Halfempty, Profesor emérito de la Universidad de Siracusa especializado en fenómenos paranormales. Reside desde hace años en Villanova i la Geltrú. Su mayor logro: descubrir la cara de Cristo en el socarrat de una fideuá. Desde entonces, es mejor persona.

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Vicios femeninos

29 noviembre, 2007 - 15:13 - EL PAÍS

Portada_lesbianas “De la virtud al vicio no hay más que un paso”. Así comienza este ilustrativo tratado sobre la sexualidad femenina en su vertiente homosexual, lo que A. Martín de Lucenay, reputado sexólogo, definió como “vicios femeninos”.

Como cabe imaginarse “Vicios Femeninos”, publicado en 1933 en la colección “Temas Sexuales” de la editorial Fénix, es una joya de la literatura pseudocientífica y leído 74 años después resulta casi hilarante.

La tesis del autor es la siguiente: si a la mujer le es más fácil ser virtuosa que al hombre porque (según De Lucenay) no tiene el instinto sexual tan a flor de piel, no está exenta por eso de caer en el sexo más despreciable de la mano del lesbianismo. De esta manera no corre el riesgo ni de la “deshonra” ni “del elemento particularmente antiestético del embarazo”.


Mejor ser invertido que pervertidaTias_en_bolas_2

No entendemos muy bien por qué razón el hombre sale exculpado en todo lo que se refiere a satisfacer sus calentones, pero lo que es bueno para él es malo para ella. Así pues, De Lucenay explica que cuando un varón necesita descargar la tensión lo único que peligra es “su salud o su bolsillo” pero no su moral ya que el objetivo es simplemente “restablecer el equilibrio de su organismo”. Y eso, hay que decirlo, es muy sano.

El caso de los homosexuales, lo que el autor llama “pervertidos”, puede disculparse: “Un pervertido […] es siempre un macho vicioso, pero macho al fin”, argumento contundente donde los haya. Y es que la diferencia entre “lesbianismo y homosexualidad es la misma que entre perversión e inversión” y por lo visto mejor lo segundo que lo primero.

En cambio en el caso de  la mujer fuera de los brazos de su marido lo único que encuentra son medios que desnaturalizan el fin de su sexualidad que es, como todos sabemos, la procreación.

¡Pero hombre, haz algo!

No obstante, De Lucenay hace un llamado de atención a los hombres que descuidan a sus esposas. Pues en algunos casos es responsabilidad del marido indiferente o agresivo que su cónyuge se aventure fuera del lecho matrimonial.

Y es que una vez la mujer se deja abrazar por “la amiga comprensiva”, es decir por aquella señorita que se aprovecha del estado vulnerable en el que se encuentra la esposa insatisfecha, el cambio radical tanto físico como psíquico que sufre la fémina después de haber probado los intensos placeres carnales, es irreversible.

Aunque por otro lado se advierte al hombre de que tampoco se trata de alegrarles mucho la vida porque esto las puede llevar a querer más: “es seguro que las enseñanzas del marido serán las llaves del gran libro en el que ella querrá hojear más”.

Negras2_2 Sabias conclusiones

El autor considera que “el amor lésbico […] se ha conocido en todas las épocas y en todos los pueblos, siendo practicado por mujeres de todas las clases sociales y de todas las civilizaciones” con la única diferencia que, según el contexto, son unas cosas y no otras las que son consideradas vicios o virtudes. Pero eso sí, todas las hembras tienen, como dijo Mohorobeda (una sabia oriental) “el alma entre los muslos”.

Y para terminar, una última reflexión basada en la pura observación sobre el terreno: si los vicios femeninos resultan poco visibles a pesar de ser bastante frecuentes es porque “la mujer tiene la gran habilidad o la exquisita hipocresía de ocultar sus sentimientos y disfrazar sus defectos morales con un cuidado y una sutilidad que no está al alcance del hombre”. Si es que en ellas todo no podía ser negativo.

Para saber más sobre el tema que nos ocupa, es decir, el sexo, aquí tienes un amplio catálogo:

Ese oscuro vicio del deseo

Diez perversiones sexuales de lo más raras

Singapur legaliza el sexo anal... sólo entre heteros

La bicicleta es mía y me la follo cuando quiero

Amar al marido

Las aletas del pescador


Comentarios

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