El caramelo envenenado de Zola Jesus

Por: | 28 de junio de 2010

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Nika Roza Danilova, más conocida como Zola Jesus, apenas tiene veintiún años. Su potente chorro de voz y su aspecto de muñeca gótica la confirman como clara aspirante al trono de Siouxsie, a medio camino entre Lydia Lunch y Diamanda Galás. De hecho, escuchando canciones como “Night” o “I Can’t Stand” uno se pregunta porqué Andrew Weatherall todavía no la ha remezclado para la pista de baile, tal y como hizo con el “Into A Swam” de la británica.

Hace apenas un año, Nika tenía que ingeniárselas para compaginar su agenda de conciertos con sus estudios universitarios. Pero desde su debut en el sello Sacred Bones y tras la posterior revelación en directo como telonera de Fever Ray y en el SXSW del año pasado, su nombre ha comenzado a cotizar al alza en la blogosfera. Los de Pitchfork abrieron brecha y los de Wire la elevaron a los altares con su último trabajo, el sobresaliente EP Stridulum, convirtiéndola en punta de lanza de esa nueva tendencia acuñada como “glo-fi” o “hypnagogic pop”, que aglutina a artistas de la heterodoxia pop y la estética bizarra como Ariel Pink’s Haunted Graffitti, John Maus o Oneothrix Point Never.

Porque en la música de Zola Jesus conviven las atmósferas oscuras y narcóticas del dream pop y la psicodelia digital con la angustia adolescente del after-punk, sí. Pero también las guitarras noise y los sintetizadores, los ritmos metálicos y el sonido electro. Entre la maraña de referencias bien asimiladas, podemos rastrear un hilo conductor que nos lleva de Dead Can Dance a Cocteau Twins, de Throbbing Gristle a Swans…

En las entrevistas promocionales Nika suele bromear sobre esa facilidad natural para el eclecticismo. Lo mismo se declara fan de la novela naturalista francesa del XIX (como deja entrever su pseudónimo artístico) que de los cómics de Sandman. Asegura haber iniciado sus estudios como cantante de ópera a los diez años y se deshace en elogios hacia Kate Bush y la Tina Turner de los años ochenta.

Por si sirve de algo, en la NME la describen como la heroína definitiva para la generación de la saga “Crepúsculo” y “True Blood”. Como una Edith Piaf post-industrial interpretando baladas a lo Gary Numan. Tengan razón o no, de momento, ahí queda eso.




Hay 9 Comentarios

Pues a mí me parece en la mera tradición del sonido 4AD en la década de los 80´s (y que nadie diga que no era un sonido sumamente homogéneo, estamos a la distancia suficiente para aceptarlo). Nada sorprendente, pero sí sumamente comfortante e intrigante a la vez.

Desperate:


De las últimas referencias de Sacred Bones que me he pillado, mis favoritas son Daily Void, Nice Face y sobre todo Gary War y Moon Duo (quienes, por cierto, tocan el próximo sábado en el Wurlitzer Ballroom de Madrid).


Te doy la razón en lo de que la gente de SB hacen mucho y muy bueno por el underground. En lo que ya no coincidimos en que sea preferible que determinados grupos se ven limitados a círculos más selectos y especializados. Para mi, eso se llama ostracismo... y hay quien opta por ello como opción personal y artística, si; pero no hace ni mejor ni peor a un grupo o a un disco.


En cualquier caso, descuide: dudo mucho que veamos a Zola Jesus en los saraos del "mainstream".


Un saludo.

El sello Sacred Bones hace una magnífica labor subterránea y sería de agradecer que artistas como Zola Jesus permanecieran al margen del público masivo.

Bueno, la verdad es que me está interesando este conjunto de entradas

"You Can Dance": los artistas que cito en el artículo sirven como simples referencias para acercarse al sonido de Zola Jesus. La influencia de Lunch y Galás (al igual que Kate Bush, por otra parte) es bastante evidente en su música.


Y por supuesto que Dead Can Dance no tienen nada que ver con Throbbing Gristle; pero a mi entender ambos grupos, en mayor o menor medida, están presentes también en sus composiciones.


Eso no quiere decir que lo de Zola sea no-wave, industrial... ni siquiera post-punk. Más bien es pop; un pop retorcido e infectado por todos estos estilos.


Y gracias a ti por leernos...

¡Leñe! y ahora sí que adjunto. Gracias por esta entrada, Bizarro.

Qué bueno que menciones a tanta gente destacada en la música aunque no estén -para mí- a la misma altura. Es decir, la poética de Lydia no es comparable a los agudos de Diamanda. Ni Throbbing Gristle tienen en Dead Can Dance un pálido reflejo -pálido-.

Y ya que veo que te gusta esta chica, te adjunto algo que creo tiene la misma calidad.

Por cierto, Weatherall es mucho Weatherall... más allá de esto y Zola de industrial no tiene nada.

Pues para eso estamos, letrado.

Nunca había escuchado hablar de ella.

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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