Wooden Shjips y los Estados Alterados de Norteamérica

Por: | 29 de noviembre de 2010

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Aviso para navegantes psiconautas: esta semana tenemos a Wooden Shjips de visita en nuestro país, así que mejor será que se recompongan de la resaca del Primavera Club 2010, del Gran Derbi y demás zarandajas, si no quieren perderse una cita imprescindible con uno de los buques insignia de la nueva armada psicodélica de la Costa Oeste. El cuarteto de San Francisco descargará la artillería pesada en Barcelona (día 1, Sala Apolo), Madrid (día 2, El Sol) y Pasaia (día 3, Sala Mogambo).

Compañeros de generación de bandas como Crystal Antlers, Black Angels, White Hills y Sleepy Sun, la banda liderada por Ripley Johnson se ha ido labrado una reputación al alza en directo que les ha llevado a telonear al mismísimo Roky Erickson. No en vano el cuarteto de San Francisco actualiza las reverberaciones espaciales y los ritmos hipnóticos de los setenta, dándoles visos de continuidad en nuestro presente mediante una receta perfecta de cóctel lisérgico en la que el regusto a 13th Floor Elevators, The Velvet Underground, Can y Spacemen 3 se agita al son de los drones bailables de los mejores Deerhunter y la faceta más expansiva de Six Organs of Admittance. El resultado es demasiado bueno como para perdérselo.

 

Al volver a escuchar sus dos álbumes para Holy Montain uno no puede evitar barajar los nombres de The Dead C y de sus paisanos de Comets On Fire a la hora de hablar del cuarteto de San Francisco. Infectados por las pinceladas ácidas del post-garage vanguardista de los primeros y el componente visceral y casi stoner de los segundos, Wooden Shjips representan una tercera vía de investigación a partir de referencias similares. Su música abunda en meandros ambientales y riffs a piñón fijo, casi minimalistas, que contrastan con unos desarrollos progresivos a punto de ebullición. Una agradecida combinación que les hace ganar puntos subidos a un escenario al liberarse del corsé del estudio y que amplifica los efectos alucinógenos de, por ejemplo, “Shine Like Suns” o “Down by the Sea”, dos piezas de trance pluscuamperfecto de las que te ponen la cabeza loca.

 
Como es natural, su música da cabida a numerosos ecos nostálgicos. Los teclados huelen a The Doors y la voz adopta un deje morrisoniano en “We Ask You to Ride” y “Losin’ Time”; “Start to dreaming” parece un despegue de los Jefferson Airplane e incluso se atreven a revisitar al Lennon de “I Found Out” en “Blue Sky Bends”. Pero cuidado porque, cuando se deciden a pisar el acelerador del motorik y multiplican su pegada rockera, son capaces de desatar tornados de escala controlada como “Dance, California” y  la mayúscula “Motorbike”: un clásico instantáneo que pone en su sitio a los herederos de J Spacemen y Sonic Boom (Telescopes, Loop) al tiempo que reivindica el nervio en tensión de The Stooges y Suicide (influencias ambas que resultan todavía más evidentes en Moon Duo, el más que estimulante proyecto paralelo de Johnson junto a su novia, Sanae Yamade).

 
En resumidas cuentas, un plato fuerte tanto para los puristas del género como para aquellos cazadores de tendencias ávidos de algo real que llevarse a las orejas. De verdad de la buena.

Hay 2 Comentarios

What It Is?

:P

Mañana que iré a verlos! Guachi el reportaje.

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