Doce discos de 2010 que deberías escuchar (primera parte)

Por: | 21 de diciembre de 2010

Discos, discos, discos...

No porque sean los mejores, porque no lo son, aunque algunos de ellos puedan entrar en esa categoría sin problema. Otros son sólo interesantes e incluso irregulares, pero todos tienen cualidades que los hacen destacar por encima de otros, ya sea por un simple par de detalles o porque son una maravilla. Así que lo primero que debe quedar bien claro es que estos no son los mejores discos de 2010, ni siquiera mis favoritos. Eso sí, todos me han llamado la atención por un motivo u otro.

Este listado de sugerencias solo pretende ser un pequeño “heads up” sobre discos que no han tenido la misma promoción, difusión y/o apoyo que otros. No es que sean rarezas independientes o de artistas poco rentables porque, de hecho, algunos son auténticos superventas fuera de nuestro país. Otros, en cambio, no tienen esa suerte. Es lo de menos. Todo es música.

Por último, añadir que sólo voy a referirme a discos que no han aparecido previamente en este blog, pero no quiero pasar la ocasión de recordar que en estas páginas se ha escrito sobre las últimas entregas de Paul Collins, Wovenhand, Grinderman, Rowland S. Howard, Neil Young, Justin Townes Earle, Tom Petty o Mike Patton, todos ellos, discos para recordar en este 2010. Empezamos.

 

 

Rich Hopkins and the Luminarios – "El Otro Lado/The Other Side"

Rich Hopkins es uno de esos casos de músico inexplicablemente desconocido. Después de unos años con los Sidewinders/Sand Rubies siguió su carrera en solitario con los Luminarios, un grupo formado por algunos músicos itinerantes con el que ha ido construyendo su proyecto. Su último disco, “El Otro Lado/The Other Side”, es una brillante mezcla de rock americano con aires fronterizos, donde uno puede encontrar restos de Neil Young, Lou Reed, Los Lobos (cuyo último disco también está genial, por cierto) y algunas cosas más. Sólo hay que escuchar la conmovedora “El Otro Lado Suite” –en la que se rinde homenaje a los cientos de mexicanos que se juegan la vida a diario intentando llegar a EE.UU.– para darse cuenta de que este es uno de los grandes discos de 2010. Porque es un álbum honesto y crudo que hace honor a lo mejor del rock: un puñado de buenas canciones y ese pulso eléctrico y visceral que, algunas veces, consigue capturarse en un estudio. 

 

 

Bilal – "Airtight’s Revenge"

El de Bilal es uno de los regresos más esperados de la música afroamericana. Nueve años después de su debut y tras una sonada bronca con Interscope (por archivar la discográfica y, presuntamente, filtrar en la red el que debía haber sido su segundo disco), el cantante de Philadelphia edita por fin su nuevo álbum, grabado a lo largo de los últimos tres años. Si alguien duda de que el soul (ahora lo llaman neo-soul) está vivo y de que existen nuevas formulas para (re-)crearlo, puede acudir a "Airtight’s Revenge" para escuchar el soul del siglo XXI. La música de Bilal, teñida de jazz, funk y electrónica, es original e intransferible, muy compleja tanto en composición como en ejecución y desarrollo. Prince se encuentra con Sly Stone y los sonidos más sofisticados del panorama actual en un disco que crece en cada nueva escucha. Al principio cuesta entrar en el universo de Bilal, pero a la larga tiene mucho que ofrecer. Para empezar, un pedacito de futuro. Ahora sólo falta un nuevo disco de D'Angelo.

 

High On Fire – "Snakes For The Divine"

High On Fire son los mejores en lo suyo. Lo suyo es el sludge, stoner metal, doom metal o como se le quiera llamar, pero lo importante es que esta banda de Oakland es imbatible. Riffs demoledores, voces apoteósicas y una batería brutal. En otros sonaría a un montón de tópicos, pero High On Fire son de verdad. “Snakes For The Divine” ha levantado algunas críticas entre sus fans de toda la vida por su producción, más limpia y pulida de lo habitual. Tonterías: el disco es soberbio y contundente, un auténtico mazazo salido del infierno que suena como apisonadora. En realidad todos sus discos son tremendos, pero "Snakes For The Divine" –gracias en parte a la anteriormente mencionada producción– puede ser el mejor de ellos. Y además, de entre lo aparecido este año en la escena hard rock y metal, uno de los mejores también.

 

 

Spoon – "Transference"

Este podría ser el disco pop del año: porque Britt Daniel escribe buenas canciones, porque los arreglos y el grupo suenan exquisitos o porque es difícil escapar a los infecciosos rítmos de Jim Eno. La cosa es que por estos lares no les hace caso mucha gente, aunque en EE.UU. no se pueden quejar, y menos aún para ser una banda teóricamente “independiente”. “Transference”, es un disco que toma una dirección diferente con respecto a su anterior álbum, el también fabuloso “Ga Ga Ga Ga Ga”, aunque en ningún momento dejan de sonar a ellos mismos. Algunos modernos estarán encantados de tener una buena banda con la que tirarse el rollo, para variar, pero Spoon se merecen llegar al mayor público posible. Porque, aunque no tienen nada que ver, los de Austin triunfan donde Kings Of Leon están fracasando.

 

 

Reflection Eternal – "Revolutions Per Minute"

Diez años después de su aclamado “Train of Thought”, el rapero Talib Kweli y el productor Hi-Tek vuelven a unir sus fuerzas bajo el nombre de Reflection Eternal para grabar uno de los mejores discos de hip-hop del año. “Revolutions Per Minute” tiene toques de soul, R&B e incluso dub pero, en la coctelera de Hi-Tek todo adquiere un carácter muy personal, y las frases de Kweli se adaptan perfectamente a su producción. Y es que este es un álbum marcado por la comunión de ambos músicos, sin egos ni protagonismos. Las colaboraciones de Mos Def (antiguo compañero de Kweli en Black Star), Bilal o Bun B funcionan perfectamenten, mientras que la de Estelle y algún que otro tema le restan consistencia al tracklist. Pero, en general, este es un gran disco.

 

 

Black Dub – "Black Dub"

Entre la producción de "No Line In The Horizon" de U2 y de "Le Noise" de Neil Young, Daniel Lanois encontró tiempo para montar un nuevo proyecto, capitaneado por él mismo y completado por Brian Blade, Trixie Whitley (hija del malogrado Chris Whitley) y Daryl Johnson. Tras recuperarse el guitarrista y productor de un aparatoso accidente a mediados de este año, salió por fin a la calle "Black Dub", el primer disco homónimo del grupo. Uno de esos discos raros que, a pesar de hacer aguas en algunos momentos, tiene algo hechizante. Es increíble la cantidad de géneros con los que tontea la música de Lanois sin meterse de lleno en ninguno de ellos. "Black Dub" contiene pasajes que rozan la incongruencia y, tanto la elección vocal, como algunos arreglos, pueden llegar a resultar desajustados y un tanto anacrónicos, pero es innegable que el conjunto tiene algo. Puede ser el aspecto instrumental, algo que no es de extrañar con Brian Blade –sin duda, uno de los mejores baterías del mundo– a las baquetas: su forma de groovear con Johnson y el punto tan orgánico que ambos alcanzan junto a las guitarras de Lanois es realmente especial.

 

 

Estos son algunos discos interesantes de este año. Dentro de unos pocos días, más.

Hay 5 Comentarios

Gracias por todo!..Fue un gran sopresa a econtrar un articulo de mi musica.
Como puedo a mandarte mi nuevo disco BURIED TREASURES? Me voy a Alemania en Mayo por una gira.
Yo quisiera a venir a Madrid un dia a tocar music con mii grupo, Los Luminarios.
Adelante!
Rich

Joder!, vaya descubrimiento el Rich Hopkins. Rock potente, bueno bueno.

Gracias por el aviso, he sustituído el video de Bilal por uno no oficial de otro tema del disco.

El enlace a Bilal esta desactivado. Gracias por las recomendaciones. SAludos

Muy buen artículo brother!
Ahora mismo me pongo a investigar. Siempre está bien conocer cosas nuevas, que aun no hayan sido viciadas o malversadas por cierto público y cierta prensa...

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