El canto del cisne de Michael Gira

Por: | 20 de diciembre de 2010

Gira

Nadie pone en duda que el regreso de Michael Gira al seno de su banda madre, tras más de una década de silencio, sea una estupenda noticia. Es más, el hecho de que Swans hayan confirmado su presencia en el próximo Primavera Sound así lo confirma. Sin embargo, “My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky” (Young Gods, 2010) se queda a medio camino y no termina de convencer a quienes llevamos años demandando una continuación a la altura de sus obras mayores. Puede que las expectativas fuesen demasiado altas; o que su rock dramático, urgente y oscuro haya perdido con el paso del tiempo ese sentido de la tensión y el peligro que los hizo únicos.

Es por eso que “My father…” agota el alcance de su propuesta demasiado rápido, quemándose pero sin llegar a arder. Sin ser un trabajo en absoluto desdeñable, peca de una corrección que poco (o nada) tiene que ver con los preceptos originales de una banda capaz de firmar obras maestras de la contundencia de “Filth” (1983), “Cop” (1984), “Children of God” (1987) o “The Great Annihilator” (1995). En comparación las nuevas canciones suenan demasiado sofisticadas, con una vocación atmosférica algo forzada que limita la intensidad de la pegada. Quien busque darse de bruces con el refinado sadismo no-wave de antaño habrá de conformarse con el clímax de “No words / No Thoughts”, el galope rítmico (muy Nick Cave) de “Eden Prison” y el exabrupto acústico de ecos residuales titulado “You Fucking People Make Me Sick” (con la hija pequeña de Gira a los coros).

 

Y poco más, porque los nuevos Swams tienden hacia una provocación reposada y (demasiado) reflexiva, como un Michael Haneke en horas bajas. Éste no es el viaje al corazón de las tinieblas que prometía el ambiente turbio y cinemático de aquel “Soundtracks for The Blind” (1997) y, por mucho que nos agraden los medios tiempos de country apocalíptico de Gira (“Jim”, “Reeling the Liars In” y, sobre todo, el morriconiano final de “Little Mouth”) hay que reconocer que palidecen frente a sus excelentes trabajos en solitario y junto a Angels of Light. Si no me creen, confírmen mis sospechas escuchando “My Birth”, posiblemente la composición más resultona a la par que sintomática de un álbum lastrado por el exceso de minutaje y aspiraciones.

 

¿Quiere decir esto que los Swans ya no son lo que eran?  Mentiría si dijera que no se echan de menos la atronadoras baterías de Ted Parsons, la resonancia pesada del bajo de Algis Kizys o el carisma histriónico de Jarboe. Y aunque no haya nada que reprochar a las guitarras de Norman Westerberg y Christoph Hahn, las aportaciones de Devendra Banhart y Grashopper (Mercury’s Rev) me siguen pareciendo algo fuera de lugar.

No sé si lo que me puede es la nostalgia, pero el melodrama crepuscular en el que se hayan inmersos ni me vence ni me convence. Y eso, tratándose de Swans, me corroe por dentro.

Hay 5 Comentarios

Hey, David. Bien apuntado. Cualquiera de los varios discos anteriores de Angels of Light está para mí por encima del nuevo de Swans. Ahora bien, los vi hace un año en Oporto y es cierto que en directo suenan de-mo-le-do-res, aunque claro, yo no los vi en su otra época. Con un poco de suerte entrevisto por segunda vez al hombre que da miedo este jueves en Portugal. Si quieres que le pregunte algo de tu parte me lo dices... Un abrazo!

El disco empieza bien pero se va debilitando. En directo en cambio siguen brutales e intensos (vid. Primavera Sound de este año). Once años de silencio no pasan en balde, pero sus discos mayores de los 80 y 90 están ahí. Me alegro de la vuelta de Gira ys su cisnes

RISE UP!

Hola, Pablo. Lo primero gracias por tu comentario. Me reitero en que el último disco de Gira me parece un trabajo menor dentro de una trayectoria mayúscula. No digo con ello que se trate de un mal álbum, pero meses después sigue sin convencerme.


Lo que sí he de reconocer (y no sabes cuánto me alegro) es de constatar el sobrenatural estado de forma de la nueva formación en directo a su paso por el Primavera Sound. Su concierto de la madrugada del pasado sábado nos ha devuelto al grupo con una capacidad de agresión y tensión completamente intactas, devolviendo a su directo la rabia que echaba en falta en este reciente trabajo de estudio.


Lo que vimos en Barcelona fue la prueba definitiva de que Gira y compañía siguen más vivos que nunca y que son capaces de convertir un bolo en toda una experiencia física atronadora. Fueron, con mucho, lo mejor del festival, seguidos de cerca de unos Neubaten en estado de gracia y unos Pere Ubu abrasivos con David Thomas dando una clase magistral de carisma.


Pero te doy la razón en una cosa: Gira GI-GAN-TE.


Un saludo.

No podría estar más en desacuerdo con esta crítica, para mí el nuevo disco es un regreso insuperable. Jamás podría haberlo imaginado mejor, es más, éste disco está a la altura de sus mejores obras, el mejor síntoma es qu deja con ganas de más, se hace demasiado corto. Gigante Gira!.

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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