Mark Olson, el Jayhawk tranquilo

Por: | 24 de marzo de 2011

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En el pequeño escenario descansan un par de guitarras y algunos extravagantes instrumentos más acordes con la música de Tom Waits que con lo que uno espera de un songwriter americano tradicional. Un viejo harmonium, un djembé y percusiones varias atiborrando un pequeño cuadrilátero presidido por sendas sillas. Enseguida, Mark Olson y su novia y partenaire musical, la multiinstrumentista noruega Ingunn Ringvold, ocupan esas sillas para presentar las canciones del último disco del cantautor, "Many Colored Kite".

Olson es un americano tranquilo, de aspecto desgarbado y camisa casi desaliñada. Su leyenda está unida para siempre a la de una de las más grandes bandas americanas de finales del siglo pasado: The Jayhawks. Mark Olson y Gary Louris fueron los Lennon y McCartney de esa década. Cuando se juntaban, sus canciones se volvían inolvidables gracias a estribillos perfectos y a la extraña alquimia que producía la mezcla de sus voces. Por separado pueden considerarse dos de los mejores cantantes del folk rock americano actual; juntos eran imbatibles.Tras abandonar  la banda en 1995, el mundo quedó huérfano de los Jayhawks originales y Olson siguió su camino junto a Victoria Williams y a su banda country-folk, los Creekdippers.

15 años después, aquellos Jayhawks originales se han reunido para grabar un nuevo álbum cuya aparición está prevista para antes de verano. Pero Olson, a punto de cumplir los 50, no deja de viajar con su guitarra y sus cachivaches, tocando sus canciones en pequeñas salas, tal y como ha hecho recientemente en varias ciudades españolas.

Mark Olson dice que los grandes escenarios pueden llegar a abrumarle, que es un tipo tranquilo que gusta de sonidos acústicos y refinados (aunque manifiesta su anhelo de experimentar con guitarras y ordenadores). En su mundo, todo son canciones. Escritas en diferentes ciudades, sobre la gente, los caminos y la vida. Siempre fue así, desde los primeros álbumes de los Jayhawks a aquellas dos obras maestras llamadas “Hollywood Town Hall” y “Tomorrow The Green Grass”. Cuando dejó la banda, muchos vieron la esencia de la misma perdida, entonando insistentemente el “sin él no es lo mismo”. Pero el público del grupo tampoco estaba predispuesto a los sonidos agrestes de los Creekdippers, y las canciones de Olson quedaron inevitablemente relegadas a los amantes de sonidos más tradicionales.

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Con los años, llegó el esperado reencuentro de Louris y Olson. Primero con una reunión de los Jayhawks originales (con la formación de 1995) en un concierto muy especial que tuvo lugar en el Azkena Rock Festival de 2008. Después, con la aparición de “Ready For The Flood”, disco liderado al alimón por ambos cantautores que resultó ligeramente decepcionante. Meses antes habían aparecido los respectivos debuts como líder de cada uno de ellos, y ambos eran fantásticos. “Salvation Blues” de Olson y “Vagabonds” de Louris eran la prueba de que por separado podían hacer grandes cosas pero, aún así, el público echaba de menos aquella magia de los Jayhawks, con sus canciones y sus inimitables armonías vocales.

En enero de 2011 ocurrió el milagro: poco después de grabar el nuevo álbum, los Jayhawks de Olson, Louris, Marc Perlman, Karen Grotberg y Tim O’Reagan hicieron algunos conciertos para celebrar las reediciones de "Hollywood Town Hall" y "Tomorrow The Green Grass". La máquina estaba de nuevo en marcha.

La vieja guitarra acústica Guild de Olson resuena por el pequeño local, envolviendo su voz y el tenue coro de Ringvold. Viéndole, es difícil imaginarle en grandes escenarios, tocando los apoteósicos temas clásicos de los Jayhawks. Parece más natural la imagen de Olson y su guitarra en el porche de una vieja casa victoriana, con el sol en el horizonte y la tarde cayendo sobre la hierba.

Por eso ésta última gira del cantautor por nuestro país, antes de volver a meterse en la vorágine de su vieja banda, tenía un carácter especial. Por la intimidad de las pequeñas salas y la calidez del escenario desgobernado. Por esas canciones de "Many Colored Kite" y "Salvation Blues" tocadas en petit comité ante unas pocas decenas de personas que devuelven la sonrisa que Olson no puede retener entre verso y verso. "Esa ha sido siempre mi vida”, dice. Las canciones.

 

Hay 2 Comentarios

Hace unos días publiqué en mi página un análisis de la imprescindible "Smile" Una música en la que habitar. Esa canción te atrapa desde la primera escucha.

Muy auténtico...

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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