Lucinda Williams os bendice

Por: | 01 de abril de 2011

Lucinda_Williams-Blessed-Frontal

Lucinda Williams se ha ganado a pulso ser la campeona de los pesos medios. Lleva camino de convertirse en una leyenda viva y, aunque no tan numerosos como los de una superestrella, sus fans son, ante todo, fieles. Su obra maestra Car Wheels On A Gravel Road se convirtió en una obra referencial del country moderno, adulto y abierto que derivó en lo que ahora gusta llamar americana. Lucinda, una mujer de 45 años (entonces) con una guitarra y un puñado de canciones, se puso en manos de Steve Earle y, juntos, definieron el country del siglo XXI.

Desde entonces, cada disco de la cantautora es otra pieza en una carrera que genera más expectativas y reconocimiento año tras año. Williams es una artista con apariencia de diva de los suburbios, respetada y admirada (que no es lo mismo) por todo el mundo. Su voz tiene la personalidad inconfundible que les falta a casi todos, desgarrada, profunda, conmovedora e inimitable. La única voz femenina que aúna la peligrosidad de una mujer fatal y la inocencia de una adolescente. Lucinda es todo expresividad; canta con el corazón, y desde las entrañas.

Su último álbum, recién aparecido, mantiene una línea continuista con respecto a su anterior trabajo (Little Honey, 2008). No hay muchas sorpresas a excepción, en todo caso, de la agridulce apariencia de obra menor –o disco de relleno– que muestra Blessed por momentos. Es Lucinda y suena estupendamente, por supuesto, pero sabemos que puede hacerlo mejor.

Lucinda williams

Lucinda Williams siempre se ha venido arriba junto a determinados productores, como le ocurrió con Steve Earle en Car Wheels On A Gravel Road o con Hal Willner en West. Para Blessed, aunque repiten Eric Liljestrand y Tom Overby (que ya produjeron Little Honey) la cantautora ha contado con Don Was, un productor estrella muy versátil que puede ser una de las causas de que el álbum suene como suena. Me explico.

Williams es una artista con mucha personalidad. Su voz y sus composiciones hacen de ella alguien auténtico y original que lo único que demanda es una buena banda que le acompañe. No necesita que la producción y dirección musical sean “al estilo Lucinda”, porque ella es ella. En Blessed nos encontramos con una grabación explícitamente diseñada para ser un disco de Lucinda Williams, enumerando sus muletillas, recursos y constantes para generarlas en el estudio, en vez de dejar que surjan espontáneamente. De hecho, algunos de los mejores temas de Blessed son los menos “Lucinda” del repertorio, como "Seeing Black" y "Copenhaguen", que suenan muchísimo a Steve Earle y Chris Isaak respectivamente.

 

Otro aspecto instrumental en el que Blessed sale perdiendo es en la ausencia de dos piezas clave del sonido de Lucinda en los últimos años: el teclista Rob Burger y el guitarrista Doug Pettibone (1). Éste último en concreto estuvo con Williams entre 2002 y 2009, definiendo el sonido de su banda mediante unas personalísimas guitarras cargadas de reverb y tremolo, de la misma manera en que Pete Anderson marcó la música de Dwight Yoakam o Brinsley Schwarz la de Graham Parker. Tanto es así que los guitarristas de Blessed, el popular Greg Leisz y Val McCallum (colaborador habitual de Was que tiene la dudosa credencial de haber acompañado a la insoportable Vonda Shepard durante años) parecen haber recibido la orden de imitar, en lo posible, las guitarras de Pettibone. Pero imitar nunca es una buena política.

No me malinterpreten, Blessed suena muy bien, tanto la banda, como las guitarras, voces, etc, pero suena un poco a formula, a disco ya escuchado que pierde una brizna de fuerza en cada reproducción. Lo bueno es que el álbum viene acompañado de un anexo llamado The Kitchen Tapes, que contiene demos de todos los temas grabados por Lucinda en su cocina, acompañándose únicamente de su guitarra. Este documento muestra una versión de Blessed más orgánica, en la que las canciones se abren paso y revelan su verdadero espíritu. No es otro disco, sino un complemento intimista del álbum original que uno puede consumir de manera opcional y que resulta, como mínimo, recomendable (2).

Resumiendo: Blessed es un disco estupendo pero, para ser de alguien como Lucinda Williams, sabe a poco. No es motivo para darlo de lado ni para obviar sus evidentes y numerosas virtudes, pero no es la obra de Lucinda que recomendarías a un neófito. Y, con una discografía que contiene títulos como Car Wheels On A Gravel Road, Essence, World Without Tears o West, hay que jugar muy fuerte. Pero para matar el gusanillo, vale.

Podemos esperar, Lucinda.

 

Notas:

(1) Curiosamente, Burger y Pettibone están ahora con Marianne Faithful, que también estrena disco.

(2) La edición en vinilo de Blessed contiene una copia en CD de The Kitchen Tapes.

Hay 3 Comentarios

Se han recogido mas de 9.500 firmas para traer el cuadro “Guernica” de Picasso a Gernika.

Pedimos tu adhesión a la que creemos legítima reclamación de trasladar definitivamente el cuadro, “Guernica-Gernikara”.

http://www.guernicagernikara.net/home/?page_id=80

Buen análisis, lejos de la complacencia habitual de la crítica con los nombres sagrados.

En general coincido con la brillante review de Yahvé. Mi humilde opinión acerca del disco la podéis leer en mi propio blog de country

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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