Las cenizas y el fuego de Ryan Adams

Por: | 15 de diciembre de 2011

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“¿Qué tal el nuevo disco de Ryan Adams?” Esta pregunta, según el año en que se formulase, parecía tener una respuesta determinada. A principios de la pasada década, lo difícil era no encontrar buenas palabras, halagos y adjetivos positivos ante los discos del músico de Jacksonville. Pasado el 2005, tras un año de sobreexcitación compositiva con tres álbumes de distinto pelaje, se acabó el encumbramiento. Desilusión, indiferencia o desinterés giraban en torno a su figura. Su tiempo parecía haber pasado.

Como otras temporadas, este año 2011 se despide con un reguero de discos, muchos de ellos interesantes, otros sobresalientes y otros decepcionantes. Y este año 2011 se despide con un reciente álbum de nuestro protagonista. Su nombre: Ashes & Fire (Capitol Records). ¿Se perderá entre la avalancha discográfica? ¿Vuelve a ser un disco de simple paso? ¿Podemos volver a creer en Ryan Adams? Seguramente, ninguna de las preguntas tenga una sola respuesta pero lo único cierto es que el músico, al margen del ruido mediático, con un perfil más bajo que hace un lustro, ha sacado un nuevo y precioso disco. Con sus medios tiempos hipnóticos y sus baladas desgarradoras, Ashes & Fire nos invita a lo contrario a lo que nos piden estos tiempos de consumo nervioso, incluso enfermizo.

No eran muchos los que esperaban ya algo de un músico que fue conocido como el nuevo niño prodigio del rock americano. Porque hubo un tiempo en que Ryan Adams estaba en boca de todo el mundo. Cada disco suyo, cada nueva canción, eran recibidas como un pequeño acontecimiento. A comienzos del siglo XXI, tras publicar Heartbreaker (2000) y Gold (2001), se presentaba como un talento cegador del folk-rock contemporáneo, adaptado a los nuevos aires sonoros que exigía la industria independiente. Pero ese tiempo pasó y su nombre se diluyó entre su borrachera de trabajos, cada vez con menos capacidad de sorpresa para prensa y público, que aparte habían sucumbido al incesante catálogo de novedades y a la necesidad imperiosa de escucharlo todo, de encontrar referentes distintos cada año.

AshesY, entretanto, en este 2011 aparece un álbum de Ryan Adams elaborado con la delicadeza y la emotividad que le habían caracterizado. Ashes & Fire es un sencillo disco donde vuelve a relucir el lado más íntimo de un músico capaz de captar como pocos la intensidad sentimental. Como hiciese en Heartbreaker o Love is Hell (2004), crea una atmósfera de principio a fin, trenzada gracias a su calidad melódica y su capacidad vocal, una voz siempre reconocible, que se lamenta con una fuerza extraordinaria, sobresaliente a la hora de volar emociones en el oyente. Canciones como Save Me o Dirty Rain lo testifican. Aunque conocida su versión más rock, donde se desenvuelve perfectamente, como demostró en Gold, es en los medios tiempos donde atraviesa el alma.  Medios tiempos a base de folk como en Ashes & Fire, country como en Kindness o pop ligeramente sinfónico como en Chains of Love.

Si se deja de artefactos pretenciosos como Rock’n’roll (2003) o sin sustancia como 29 (2005), Adams siempre esconde mucho más de lo que deja entrever. Tiene la virtud de, por ejemplo, Gram Parsons en su faceta country-rock, y que ya desarrolló magníficamente en su primera banda, Whiskeytown. Sabe desnudar las composiciones, con simples arreglos y bellas melodías, hasta alcanzar una vulnerabilidad impactante. Sabe recrearse en la fragilidad de la música lenta, exponiéndose a tumba abierta, sin distancias. De arriba abajo, Ashes & Fire capta estas sensaciones con más atino que Cardinology (2008) o Easy Tiger (2007). De arriba abajo, Ashes & Fire es un álbum que sin cambiar nada ni ofrecer nada que huela a nuevo ni moderno guarda un plausible poder seductor.

Ryan-Adams-Live-At-Concertgebouw

El que fuera chico prodigioso del rock americano ya no causa ni la mitad de interés que antes pero todavía conserva intacto su talento. Su tiempo parecía haber pasado y, seguramente, lo haya hecho definitivamente, cuando las publicaciones necesitan alimentarse a sí mismas de novedades, crear sus propias tendencias; cuando el oyente, con dos simples clicks en su ordenador, está sometido a un tsunami informativo, promocional y variopinto. Pero no parece que Adams necesite ya de tiempos dedicados a él. Porque, de un tiempo a esta parte, va a su rollo más que nunca. Se convirtió en ceniza mediática, pero todavía esconde fuego. Todavía sorprende y maravilla. Ya no es tan flamante como antes, pero no son fuegos artificiales lo que ofrece. Es fuego que quema y que nace de una simple chispa, como en esta cálida I Love You but I Don’t Know What to Say.

 

Hay 18 Comentarios

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Ryan Adams es, en efecto, de Jacksonville. Pero no de la de Florida, sino de la de Carolina del Norte.

@Juan Alvarado: Ryan Adams sí es de Jacksonville, pero de Jacksonville NC, no de Jacksonville FL

El disco es excelente. Tuve la oportunidad de ver a Ryan en vivo hace unas semanas y fue simplemente espectacular, a pesar de prescindir de una banda. Sin embargo me preocupa que Fernando Navarro piense que Ryan Adams es de Jacksonville: varias de sus canciones hablan sobre su amada Carolina del Norte.

Pude disfrutarlo en concierto acústico la pasada primavera en Oslo. Su música, como dices, gana en la distancia corta, la desnudez emocional, la sencillez melódica, la portentosa voz.... Ahora que vuelve a tener los pies en la tierra, vuelve a regalarnos la mejor música de raíces.

EL otro dia hoy en radio 3 ,el disco nuevo y me encantó.Y eso que no sabia que era el.

Auténtico. Verdadero. Profundo. Limpio. Claro. Completo.

Música.

No aguanto más ruido, más Lady Caca, más Riana, más disc-jockeys metidos a maestros del chunda-chunda.

No soporto a quienes solo viven obsesionados por reinventarse permanentemente porque solo piensan en cantar y decir algo que nadie haya compuesto o cantado antes. Queriendo, o sin quererlo, acaban plagiando como Bebe y su última basura de disco, pura pretensión. Es solo por poner un ejemplo de quien saca discos diciéndole a todo el mundo que va a ser la bomba y que nunca habíamos oído nada así, tan original, nunca antes y resulta una caca pinchada en un palo.

Es cuestión de actitud, de planteamiento, de posición ante la vida.

No estoy de acuerdo en que "desde el 2005 su tiempo habia pasado"

ni que 29 es un disco sin sustancia.

http://diasennegro.blogspot.com/2011/12/ryan-adams-ashes-fire.html

Hola Fernando,
El Ashes es una obra maestra de un tipo que ya ha hecho algunas pero demasiada morralla en medio. Esa es mi opinión, lo malo es que Ryan ha generado demasiada decepción, tal como comentas, y es difícil que los oídos saboreen el álbum como se merecen. Con entradas como la tuya conseguiremos darle el inmenso valor que tiene. Coincido con la opinión de "desde mi casa" sus discos malos son trabajos que a muchos les representaría su obra cumbre, también con "fan", Whiskeytown" inolvidables.
Saludos

Buena revisión Fernando. Coincido contigo en bastante de lo que comentas.
Desde mi punto de vista, patinó sólo con 29.
Creo que hay considerar que, si alguna vez ha dado bandazos musicales (de los otros, seguro y en exceso), en un tipo tan joven y creativo debe ser recibido como algo, hasta cierto punto, natural.
Talento a raudales derrocha.
Gracias

Desde mi punto de vista, este es el regalo estrella para estas navidades
¡Increíble! ¡Es muy cómodo!
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gracias Fernando! Gacia tanto tiempo que queria oir hablar bien de Ryan Adams, Para mi es injusto decir que ha tenido una epoca de baja calidad!!, mas quisieran muchos ser tan buenos como el "malo" Ryan. En fin, ure sin dudas a pillar este ultimo disco, como todos los otros

De acuerdo en todo, es un disco enorme de un señor artista que (afortunadamente) pasa de entrar al trapo de la fama gratuita, que viva la música por encima de sus adornos... Sólo un apunte, aunque "29" y "Rock & Roll" sean de los más flojitos dentro de su abultada discografía, sólo por canciones del calibre de "Twenty Nine" o "So Alive" en cada uno, para mí al menos, quedan salvados...Dicho esto, me sumo al deseo de que vuelva por estos lares...

Excelente disco. Ya me gustó mucho easy tiger, daba muestras de "recuperación". Que no se diluya de nuevo y siga por esa línea. Muchos se lo agradeceremos

No os olvidéis de los preciosos discos de Wiskeytown.

Artista imprescindible, se mire por donde se mire. El talento de este hombre es abrumador y solo espero que las drogas no lo destruyan. Nos dará muchos más momentos de gloria. Y secundo eso de a ver si se pasa un año de estos...

En general de acuerdo con todo, aunque a mi Easy Tiger y Cardinology si me parecen buenos discos. Rock'n'roll y 29, en efecto, son de lo peorcito, aunque a un tipo con semejante hiperactividad no creo que se le pueda pedir discazos cada año. Soy de los que prefiero que vaya publicando discos y ya iré seleccionando yo.

A ver si se pasa por España de una vez, nunca se digna a hacerlo.

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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