The Weeknd: sexo, drogas y R&B

Por: | 22 de diciembre de 2011

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Si recopilamos las listas del año que han ido apareciendo estas últimas semanas en todo el planeta no tardaremos en darnos cuenta de que en las primeras posiciones de casi todas ellas se repite por sistema la presencia de “House of balloons”, la mixtape de debut de The Weeknd, proyecto liderado por el cantante canadiense Abel Tesfaye. En el universo de la crítica musical apenas hay casualidades, y esta incontestable unanimidad para señalarle como uno de los artistas revelación de la temporada supone una agradable y reconfortante sorpresa por dos motivos: primero, porque el R&B no es un género especialmente recordado ni valorado en este tipo de balances, y esto todavía le da más valor a su omnipresencia; y segundo, porque tampoco es habitual que una mixtape, o lo que es lo mismo, un disco gratuito que el propio autor cuelga en su web sin ningún fin económico, luche en igualdad de condiciones en este tipo de listados. Sin ningún sello o multinacional respaldándole, con Internet como principal herramienta de difusión y expansión y con una actitud vital pero también profesional en las antípodas de la ortodoxia, The Weeknd nos ha engatusado a todos. Y lo que es 'peor': no conseguimos quitarnos sus canciones de la cabeza.    

Para la web española PlayGround “House of balloons” es el mejor álbum de 2011. No está sola en esta decisión, quizás sí en España, pero no en Europa: la británica FACT Magazine también le ha dado su máxima distinción. The Guardian lo ha ubicado en el octavo puesto de su rigurosa selección. Y Pitchfork lo ha elegido en el número diez. Podría seguir enumerando méritos, pero queda ya bastante claro que su autor es uno de los personajes del año. Más importante quizás es saber o intentar explicar por qué y si tanta excitación está justificada. Cuando escuchas esta primera mixtape, que antes incluso de esperarse a 2012 ya ha visto cómo aparecían los dos siguientes episodios de la trilogía que inició, la también absorbente "Thursday" y la fresquísima "Echoes of silence", filtrada ayer mismo y con una versión del "Dirty Diana" de Michael Jackson en su interior, no es difícil entender las causas de esta conquista: sensualidad, focalizada en una voz cálida e insinuante; misterio, el que desprende una producción en blanco y negro que busca con insistencia las sombras; magnetismo, el que atesoran unas canciones ubicadas emocionalmente en la cuerda floja; y rupturismo, quizás elemento clave en toda esta película, gracias a un discurso y una puesta en escena que se aleja de cualquier tópico y lugar común asociado al R&B que gobierna en las listas y en las multinacionales. Un tratamiento de shock no solo en el terreno musical, sino también en su idea de autogestión, a fin de cuentas es este un proyecto cien por cien independiente, y en su apuesta lírica y conceptual, que aboga por una temática y exposición impensable en el género hasta la fecha. 

 

Si el R&B contemporáneo es un lugar cómodo, lujoso y seguro, The Weeknd es el callejón sórdido de un barrio con mala reputación. En sus canciones hay sensación de peligro y una tensión impropia de la escena a la que se atreve a meter mano. Y por encima de todo una fragilidad emocional que acaba convertida en uno de los factores más apasionantes de su propuesta. Cuando escuchas una canción de Trey Songz o Chris Brown tienes la percepción de que todas sus historias sobre corazones rotos y aventuras sentimentales fallidas tienen más de atrezzo e interpretación que de discurso sincero y creíble. Hablan de amor, desamor y relaciones imposibles porque se supone que eso es lo que quiere su público, mayoritariamente femenino, y el show debe continuar. Pero por muy eficientes y contaminantes que sean sus grabaciones no hay forma humana de creer que a estos personajes les puedan ir mal las cosas –tan solo hace falta ver cómo Brown se ha ido de rositas de sus problemas con Rihanna–, toda esta sensibilidad deluxe resulta demasiado impostada y artificial y solo hace falta rascar un poco para destapar el pastel. Cuando Abel Tesfaye se pone a cantar la reacción es muy distinta: en muchos momentos tienes la sensación de que algo va mal y que sus letras más que imágenes diseñadas y prefabricadas para acompañar a la música parecen exorcismos interiores de conflictos sentimentales y personales poco recomendables.

 

“House of balloons” tiene como leit motiv el amor, pero en realidad es un disco sobre la adicción. Puede hablar de drogas, sexo, desenfreno, chicas colocadas o, en un plano más general, de la noche, temas recurrentes en todas sus canciones, pero la idea que prevalece es que es este un álbum sobre la búsqueda desesperada de una vida intensa sin atender a las consecuencias. Un viaje nebuloso, tóxico y malsano en el que se suceden infidelidades, despertares desorientados, dinero despilfarrado, fiestas salvajes, cócteles de cocaína, codeína y marihuana, taxis a las siete de la mañana, sentimientos de culpabilidad y liberación y recuerdos semiborrados. Es un álbum que captura con una perfección arrebatadora la idea de carpe diem pero también sus efectos posteriores, la mayoría de veces devastadores. Las letras de Tesfaye son directas, muy prosaicas y contundentes, sin espacio para el juego poético, pero repletas de significado y crudeza: frases como “Girl I’ve been bad again” (“niña, he vuelto a ser un chico malo”), “The party’s finished, and i want you to know I’m all alone” (“se ha acabado la fiesta, y quiero que sepas que estoy solo”) o “Bring the drugs baby, I can bring my pain” (“trae las drogas, pequeña, yo puedo traer mi dolor”) son aforismos implacables que definen sin adornos ni sutilezas el universo emocional de The Weeknd, aunque es en Loft music donde se lanza la declaración de intenciones definitiva: They say my brain melting, and the only thing I tell em is that I'm living for the present  and the future don't exist” (“dicen que mi cabeza echa humo, y lo único que les digo es que vivo el presente, el futuro no existe”). 

 

Y a esta desasosegante crónica urbana de un joven con dólares en la cartera y ganas de quemarlo todo se le suma una apuesta sonora, cortesía del tándem formado por Illangelo y Martin “Doc” McKinney, incómoda y poco dada a la autocomplacencia. Si las producciones del R&B mainstream dibujan castillos de luz y pirotecnia cegadora, esto es lo más parecido a la imagen de una antorcha en plena noche.Y sin limitaciones de ningún tipo: samplean a Beach House –¡dos veces!– o a Siouxsie & The Banshees, incorporan beats electrónicos claustrofóbicos, ahora ya también con la ayuda de Clams Casino, y la base sonora de su propuesta es una mezcla de ambient, soul melancólico y synth-pop que baraja muchas influencias pero demuestra mucha personalidad. Todo ello en un contexto anticlimático, con tempo lento y estructuras complejas, que prescinde sin problemas de cualquier conato de single agitado o pasado de revoluciones. ¿Hay para tanto? Definitivamente sí. Hasta hace unos meses nadie hubiera encajado una propuesta de estas características en la definición de R&B. Hoy, por el contrario, ya es imposible imaginar el presente y futuro del género sin The Weeknd.

 

     

 

  

 

 

Hay 14 Comentarios

Me recuerda a Burial, es cierto, Bravo por la decisión de encumbrarlo músico del año.

Weeknd es un genio. Su nueva mixtape corrobora el núemero uno aparecido en Playround. Muy pero que muy a favor.

Aquí hay que esperar la lista de Rockdelux que es la única realmente importante y con presencia internacional... pero esta gente es espectacular, tiene mucho de Michael Jackson, tiene mucho de portishead, tiene mucho de Burial, tiene mucho de James Brown... la cocaina se respira a quilos, el sexo es sublime y el aliento de este tio a las siete de la mañana debe ser obra del mismisimo dios si existe. Los que entendemos sus letras y compartimos su carisma sabemos de que hablamos.
Larga vida a este grupo.

Baja más rápido del torrent http://goo.gl/9AwBK que del sito oficial donde va muy lento. Y como no es "pirata" me permito hacer este comentario.

impagable el product placement de playground... felicidades

Hace muy poco, con una amiga, comentaba la extinción del R&B de calidad, no la música "negra" mezclada con house comercial, y reconozco que me equivocaba. The Weeknd tiene el toque intimista que también tienen D'Angelo o Ginuwine, sin olvidarnos de The XX, aunque por lo que escucho aquí, la guitarra no es el instrumento que predomina.
Una gran apuesta, sin duda, para quienes nos gusta la buena música

Gracias por tu aportación "El Sueño" tienes toda la razón... Me has descubierto a The-Dream...

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Muchas gracias por tu tiempo.

nineteen eightyfour : Si vas a www.playgroundmag.net , el único medio nacional que ha apostado por The Weekend , verás que el número 1 es compartido con Drake..Imagino que por esta evidencia al nombrar a PlayGround Broc no lo nombra en el artículo.
Fan !

Me parece increíble que el que ha publicado este artículo no se haya dignado ni si quiera a nombrar a Drake, padrino de The Weeknd. Gracias a Drake se extendió rápidamente The Weeknd por todos los blogs. En cuanto a la música, yo diría que tiene el toque de nocturnidad que recogían The xx en su debut. Con el resto estoy de acuerdo.

OVOXO!

No suenan nada mal... aunque tampoco es música que pondría en el coche.

Todos los secretos para seducir mujeres clickando sobre mi firma.

Madre mía, estoy alucinando con este grupo...me vuelve loco!

Todo muy bien, pero sin The Dream esto no existiria, él invento esto, y The Weeknd lo llevo a su último estadio, pero al césar lo que es del césar

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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