Odd Future: cuerdos entre locos

Por: | 05 de abril de 2012

Of2

Este fin de semana se celebra una nueva edición del festival californiano de hip hop independiente Paid Dues. El cartel lo encabezan Wu-Tang Clan y OFWGKTA (Odd Future Wolf Gang Kill Them All), y la elección de los dos grupos como nombres estrella de este año no es fruto de una casualidad o una coincidencia afortunada. Es una manera explícita y elocuente de escenificar una simbólica sucesión en el trono de los grandes súpergrupos o colectivos del género, el relevo generacional de dos referentes importantes en la historia del hip hop –el primero, obvio, por todo lo que dio en los 90 y parte de la década pasada; el segundo, por todo lo que se presupone que podrá dar en los años venideros– a los que separan infinidad de matices pero unen rasgos lo suficientemente relevantes como para calibrar su peso específico en la actualidad. La comparativa en el cuerpo a cuerpo no tiene ninguna razón de ser, cuando menos a estas alturas –Wu-Tang son historia viva del género; Odd Future todavía han de ganarse el derecho a formar parte de ella–, pero la asociación directa que se hace entre ellos es un buen indicativo para empezar a entender por qué OFWGKTA es uno de los referentes más trascendentes del momento.

Como el Clan, Odd Future han surgido en un momento de crisis existencial y creativa del rap de la que se han sabido aprovechar con mucha inteligencia. Por entonces, a finales de 1993, la culpa de esta desestabilización la tenía el gangsta-rap de la Costa Oeste y la pérdida de identidad que había sufrido el sonido neoyorquino ante el éxito comercial y mediático de sus rivales californianos; en la actualidad ese papel lo ha adoptado el indie-rap y la metrosexualización sonora, pero también estética y conceptual, del género, que ha atraído a un público más diverso y variopinto pero también ha alejado a algunos desencantados. Ahora que en el ámbito rap está en pleno auge la idea del MC como una estrella pop, el individualismo feroz, con todo lo que esto conlleva, Odd Future promueven una vieja idea que no tenía tanta presencia ni incidencia desde los buenos tiempos de Dipset: el súpergrupo, la suma de personalidades diferenciadas pero complementarias, el colectivo que se retroalimenta.

 

En ese aspecto también estrechan lazos con Wu-Tang Clan, en su habilidad para establecer perfiles y parámetros de personalidad muy marcados en el contexto del grupo y delimitar desde el primer momento el rol que juega cada uno de sus miembros. Tyler, The Creator, Frank Ocean y Hodgy Beats son las tres cabezas visibles, los líderes del pelotón; Left Brain, Matt Martians, Syd Tha Kid y el propio Tyler, The Creator son los principales artífices del sonido, ya muy característico e identificable; y Domo Genesis, Taco, Mike G o Jasper Dolphin ejercen un papel aún secundario a la espera de que les llegue su hora, los satélites que aportan oxígeno y frescura. Esta idea de repartir identidades y habilidades, muy propia también del universo de los superhéroes, no solo ayuda al propio grupo a reforzar su magnetismo sino que, además, permite una amplia variedad de movimientos de sus miembros fuera del propio ámbito de la banda, una política patentada por Wu-Tang que les reportó grandes beneficios en los 90 y de la que aún viven buena parte de sus integrantes.   

 

 

La asociación con Wu-Tang no acaba aquí. También han aprendido bien las lecciones de marketing y desarrollo de marca con la que llegaron al planeta rap RZA y compañía. Tienen su propio sello, Odd Future Records, su propia línea de ropa, una imagen personal y totalmente identificable y han sabido aprovechar como nadie las posibilidades del videoclip e Internet. De la misma forma que Wu-Tang consiguió un sello de fábrica con la explotación de toda la imaginería de las artes marciales y la filosofía shaolin, Odd Future han hecho suya una estética lo-fi que plasma a la perfección sus grandes obsesiones temáticas: las drogas, la muerte, la violencia y los sueños. Es la utilización brillante del marketing al servicio de uno mismo y la aplicación muy eficiente de una vision del ‘hazlo tú mismo’ a la que ha ayudado, y de qué manera, la red y sus mecanismos de difusión y promoción. Expertos en la comunicación viral y los escándalos que garantizan publicidad, Odd Future se han convertido en celebridades del firmamento musical internacional con la única ayuda de sus mixtapes y el apoyo de cientos de blogs y medios digitales, otra demostración más de que actualmente no hay mejor inversión para un artista que empieza su andadura que difundir su música de forma libre y gratuita. 

 

Por último queda la música. Porque aunque a veces no lo parezca, ésta es de vital importancia en el levantamiento de OFWGTKA como uno de los combos más fascinantes del presente. A pesar de su aura hipster y su influencia en círculos alejados de la especialización hip hop, Odd Future abogan por un discurso radicalizado que, curiosamente, tiene en el sonido de RZA, tanto en su aportación para Wu-Tang como, sobre todo, para Gravediggaz, una de sus principales influencias y razones de ser. Al margen de los lanzamientos en solitario de sus integrantes, o de proyectos paralelos dentro del propio colectivo, como es el caso de The Internet o Mellowhype, los cuatro álbumes que ha publicado hasta la fecha Odd Future, el último de ellos, The Odd Future Tape Vol. 2, que se volcó en la red hace dos semanas, muestran a un grupo especial, distinto e intimidante al que no le sienta bien ninguna etiqueta. La influencia del horrorcore, principal característica del primer RZA, parece indiscutible, pero en la actualización de esta corriente estriba una de las claves de su propuesta, que también absorbe elementos del crunk y el rap sureño, del R&B o del sonido Def Jux y los mezcla con virulencia y contundencia en su coctelera.

 

 

Cuando uno escucha The Odd Future Tape Vol. 2 puede tener la percepción de que el colectivo ha perdido frescura y capacidad de sorpresa. Un peaje inevitable para cualquier formación surgida de la nada que de la noche a la mañana convulsiona la escena y coge a la industria desprevenida. Quizás al disco le falta esa chispa y ese don para el impacto que sí tenían sus dos primeras mixtapes, pero por otro lado es interesante comprobar cómo el grupo ordena mejor sus ideas y focaliza con mucho más criterio y sentido su trayectoria artística, que en este 2012 debería dar un paso hacia delante con los nuevos álbumes de Tyler, The Creator y Frank Ocean. Son épocas distintas, mecanismos de promoción distintos y, en definitiva, propuestas musicales distintas, pero se repite la misma sensación de hace dos décadas, cuando Protect ya neck hizo enloquecer a medio mundo: estos tipos van a tener la llave del hip hop independiente de los próximos diez años.   

 

 

Hay 7 Comentarios

Muy triste lo que dice Ana dudando si el hip-hop es música. Bueno, viendo que esto tiene más de 2 años, decir que son unos grandes, en especial Earl Sweatshirt.
Hodgy Beats tiene talento pero juntandólo con Left Brain se desaprovecha bastante.

Odd Future Wolf Gang Kill Them All

Los Odd future no dejan de ser un poco niñatos. Los pude ver en el Primavera Sound del año pasado y entre el público destacaban los pseudo-hooligans ingleses.
Musicalmente están bien, pero esta actitud no termina de convencerme.

Muy bien dicho Pachi

De verdad.... Todo seria mas intesante si se hablara de música (mis dudas sobre si el hip hop es música), y no se soltasen una serie de lugares comunes sobre la presumible repercusión mediática de una serie de grupos (muy buenos algunos) que "convulsionan la escena" musical y pierden frescura al segundo disco (ni que fueran yogures). Bueno, en resumen que aprenda a redactar el periodista que no se le entiende (¿o es eso lo que pretende?)

David, ya se que ha estado fuera en samoa o no se donde , pero se te ha olvidado nombrar a Earl Sweatshirt, el penultimo verso en Oldie es suyo, y el chaval promete mucho

Creo que los colectivos en hip hop llevan mucho tiempo siendo el germen de las mejores ideas que están llevando este género un paso más allá. Tenemos el gran ejemplo de The Roots, que más que un grupo, puede considerarse un colectivo, o a un nivel más independiente, DoomTree, o el puñado de artistas que colaboran constantemente bajo el sello Anticon (Odd Nosdam, Yoni Wolf, Sole, Pedestrian, Doseone...).
En mi opinión, calificar a este nuevo colectivo, del que no pongo en duda su talento, como el sucesor de Wu-Tang Clan, es obviar los últimos diez o quince años de la vanguardia del hip hop.

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