Guateque Ska

Por: | 12 de junio de 2012

Stop

A mediados de los años sesenta, el rítmo del ska era vilipendiado por los medios musicales de nuestro país por considerarlo machacón, repetitivo y poco sofisticado. Reconocían, eso sí, que "tiene lo necesario para hacerse popular" entre la chavalería, siempre dispuesta a aprender nuevos pasos de baile con los que impresionar a sus conquistas. "Otra cosa seguramente no se pretende", se zanjaba desde las páginas de Fonorama. Valiente despropósito, habida cuenta del inagotable caudal de inspiración jamaicana en el que todavía seguimos inmersos y que ha desembocado en el dancehall, el hip hop o el dubstep. 

En Skanish Sounds (Vampisoul, 2012), Txarly Brown y Xavi "Papa Dick" Guillamón postulan una evolución histórica de la influencia jamaicana en la música pop española de los años sesenta y setenta, amena pero rigurosa. Como ellos mismos reconocen, sobre el papel la cosa "suena a guión de Berlanga". Sometidos a la dictadura de la yenka, la canción ligera y el omnipresente pasodoble, los sonidos caribeños tuvieron que abrirse paso de estranjis en nuestra península, sorteando los obstáculos geográficos y el celo inquisidor de la censura. Pero hete aquí que llegó Franco con las rebajas, el Ministerio de Información y Turismo se mostró cada vez más permisivo y la cosa comenzó a calentarse... 

"Oi-Mo-Co": Lo Oigo, me Mola, lo Copio.

En 1964 la jamaicana Millie Small causaba sensación en Inglaterra con su skatalítica versión del My Boy Lollipop. Descubierta para el estrellato por Chris Blackwell (años más tarde fundador del emblemático sello Island Records) Millie se convirtió en la imagen más pizpireta del blue beat, acercando la síncopa caribeña a la generación del rhytm & blues. Pero el verdadero artífice del rotundo éxito aquel single editado por Fontana fue Ernest Rangling, responsable de los contagiosos arreglos de guitarra que transformaron el original en un referente ineludible de cara a la implantación del género en Europa y los Estados Unidos. 

Siempre atentos a la hora de rentabilizar las hazañas foráneas para el mercado español, Discos Belter contracó con la correspondiente lectura patria, Mi chico bombón, por cortesía de Los Antifaces. Un misterioso trío enmascarado del que poco se sabe, salvo que llegaron a grabar un par de epés de versiones que se han ido revalorizando con el paso del tiempo.

 

No fueron los únicos en hacer caja a la sombra de Millie, pero al menos fueron los primeros. En vista de la calurosa acogida popular, otras disqueras como Vergara, Zafiro o Alma se sumaron al expolio, retitulándola como Eres mi bombón en manos de Los Catinos, Duo Radiant's y Los Diástoles. Pero no hay color; las sucesivas copias pierden en frescura con respecto al original y tan solo Los Antifaces consiguen aportar algo de fidelidad al asunto. Incluso parecen cogerle el gusto al repertorio de la Small, incluyendo su Dulce Guillermo, (Sweet William) como jugoso complemento en la cara B. 

El agravio comparativo va en aumento si tenemos en cuenta sus trasvases mexicano (Mi novio esquimal) e italiano (Tu sei pallido), que atentan contra el sentido común. En vista de la acogida española al desembarco musical jamaicano, la pobre Millie fue instada por su discográfica a grabar Millie cantando en Español (Fontana, 1970), un siete pulgadas de rocksteady con el que se cobraría justa venganza a costa de la lengua de Cervantes. 

 

Pero las buenas noticias también nos llegaban desde la otra orilla del Mediterráneo. 1966 fue el año en que el Operazione Sole de Peppino di Capri con i suoi Rockers se convirtió en himno oficioso de los bañistas la Costa Brava, por obra y garcia del risueño Francisco Heredero entre otros. La fanfarria sincopada delataba los orígenes napolitanos de Operación Sol, al estilo de un Nico Fidenco tomando el sol en Lloret de Mar. En el disco publicado por Vergara, Francisco compartía portada con su esposa, la sinpar Luisita Tenor.

Rancio, pero moderno

Al principio la métrica del ska resultaba incompatible con los patrones más conservadores de la industria del disco, como atestiguan Ska Jamaiquino, incluidas en Lecciones de ska y yenka (Columbia, 1964) del Los Blues de España. Por mucho que Augusto Algueró les echase una manita con la instrumentación, estos entrañables pontevedreses arrimaban el tempo a la tradición de las orquestas de pueblo y los pasodobles taurinos. Y claro, así hablar de "mi Jamaica tropical" como que no era lo mismo...  

En las antípodas (catalanas) se encontraban Los Telstars. Bautizados en honor al célebre instrumental de The Tornados, el cuarteto se definía por su insultante juventud y un apego melódico por la música surf. En 1965, quién sabe si por propia iniciativa o víctimas de la inercia empresarial, publicaron Qué familia más original, una majadería entre el calypso y el cha-cha-chá que se tomaba las licencias justas con Shame & Scandal.  

 

La canción en cuestión era obra de Sir Lancelot y formó parte de la banda sonora de Yo anduve con un zombie (Jacques Tourneur, 1943) con su título original, Fort Holland Calypso Song. En su posterior reencarnación a través de Lord Melody ha sido objeto de innumerables revisiones: de Peter Tosh & The Wailers a Frank Pourcel, pasando por The Skatalites, Les Surfs o The Yorsy's, por citar tan solo algunas de las más ilustres. Y la de Los Telstars, en lo que a nuestro idioma se refiere, es de las mejores. 

En pareja sintonía con la moda del yeyé, surgieron los primeros atisbos de mestizaje antillano en las canciones veraniegas de turno. En un registro cercano al de su Maria Isabel, Los Payos se atrevieron con los sones tradicionales, dispuestos a enmendarle la plana al mismísimo Harry Belafonte con su Adios a Jamaica. Aquello no había por dónde cogerlo, como ocurría con las respectivas tomas del Sr. López de Palito Ortega por cortesía de Los Norax y Los de la Torre. Escuchando el Te puedes ir en paz de estos últimos, se les reconoce el mérito (y la bendita desfachatez) de lanzarse a tumba abierta con Bailando Ska con Los de la Torre (Belter, 1967) cuando a lo que de verdad sonaban ambos grupos era al Dúo Dinámico.

 

Typical Skanish

Un añosdespués de hacer saltar la banca con El turista 1.999.999, su oda a la invasión pacífica del turismoLos Stop abrazaban la causa con Marilena (Columbia, 1969). En vista del arrojo con el que fueron secundados por Los Mismos, cualquiera diría que el paraíso ya no estaba en Mallorca. Por fin, los horizontes se ampliaban sin reparos hacia otras latitudes. Pero no adelantemos acontecimientos...

Si pasamos por alto las aportaciones de Palito Ortega y la Albert Band, los dejes jamaicanos deparan verdaderas sorpresas para el aficionado a partir de 1968, empezando por la fenomenal Baby, bésame de Los 80 Centavos. Con Tony Ronald al cuadro de mandos, el Hold Me Tight de Johnny Nash se convirtió en un pepinazo bailongo, desenfadado y coqueto. Y para más inri con una seductora (todavía no se podía decir sexy) voz femenina al frente, como debe ser. 

  

Atesorando el remanente instrumental de su versión del clásico A Message for You, Rudy, en 1968 la banda de Birmingham The Locomotive (en cuya primera formación militó Chris Wood, de Traffic) se colaban en las listas de éxitos de medio mundo con Rudi's In Love, un adictivo medio tiempo popularizado en nuestro país por Los Bravos. Menos conocida, pero infinitamente más inspirada, resultó Rudy enamorado de Jorge Querol y Los Go-Go. Un encargo de Columbia que potenció el ramalazo soul y no hallaría continuidad en la trayectoria posterior del grupo, reconvertidos al blues progresivo como Vértice. Los versos suenan así proféticos en boca de Querol: "más al ver los demás / que el se pudo ablandar / con esta nueva inquietud / sabrán de su felicidad / y ya no volverá / la pandilla a asomarse por el club". Maravillosa y emocionante.  

 

Con pasaporte venezolano, Las 4 Monedas editaron el grueso de su producción a través de Belter, capitalizando en terreno español algunos de sus triunfos más sonados. Hicieron diana con Buena Suerte (Marfer, 1969) una adaptación estupenda del 007 Shanty Town del gran Desmond Dekker y repitieron pleno con la irresistible Te quiero ver bailar (Belter, 1971). Un par de triunfos que los consolidaron como los auténticos profetas del ska, el reggae y el rocksteady en éste su país de adopción y les llevó de gira por Italia, Francia, Suiza, Alemania, Israel, Argentina, México y Puerto Rico, compartiendo escenario con Lola FloresVicky Carr y Variations. Su primer elepé, Las 4 Monedas a Go Go (Palacios, 1968) es todo un clásico a reivindicar con urgencia.

 

En Barcelona todo el mundo conocía a Los Catinos; sobre todo gracias a sus esforzadas reinterpretaciones del Corazón loco de Little Tony o  La balada de Bonnie and Clyde de Georgie Fame & The Blue Flames. Nunca llegaron a disfrutar de la fama de Los Mustangs, pero gozaron de la aprobación de revistas juveniles como Fans donde −a pesar de su escasa fotogenia− se les solía hacer hueco en las páginas centrales. Si por algo se caracterizaban era por estar siempre a la última, saltando del de la yenka al creep y del twist al shuffle. A veces caían de pie y otras no, pero siempre lo intentaban, tal y como se desprende de sus devaneos con el ska (la ya citada Eres mi bombón) y el reggae (Reunión Madre e Hijo, vía Paul Simon). Más finos estuvieron con Cuando digas sí (Belter, 1971), un apreciable acercamiento al Let Your Yeah Be Yeah de Jimmy Cliff inmortalizado por The Pioneers. Algo melífluo, sí; pero con fibra.

 

Reservemos para el final la imprevisible mutación de los autores de El Puente (Belter, 1969) en adalides irredentos del rollo jamaicano. El trío vallisoletano se desfogó a fondo con un par de trallazos colosales. Perdonen el chiste fácil pero, ¿los de Scaba Badi Dibu (Belter, 1970) son Los Mismos o nos los han cambiado? Tiene guasa que eligan Money Day de The Pioneers para su desquite con el rocksteady y encima se permitan un chiste con La Cenicienta; precisamente ellos, que en su momento grabaron el Supercaligragilisticoespialidoso de Mary Poppins. Los Mismos, repito, que se destaparon con otro rare floorfiller de los que puntúan para bingo: Gente Loca, a partir del Crazy People de Bruce Ruffin. De traca de cáñamo, vamos.

 

Hay 4 Comentarios

Hola David, muy bueno el articulo, es de gran inspiración sonora para los que somos nuevos en esto... Skanish Sound está muy bien, es muy divertido y tal, y facil de conseguir... pero dime ¿como damos con Latin Ska Fiesta y Latin ska Forever? Forever o Fever? hay un compilado de ambos en cd llamado Latin Ska Years, relativamente fácil de conseguir... pero esos vinilos se resisten...
Saludos

se te ha olvidao nombrar al gran Georgie Dann, el chiringuito, el chiringuito...que nostalgia me entra...

Jesús, esa sería una conclusión algo reduccionista, ¿no crees? De lo que se trata es de rastrear las influencias jamaicanas en la música popular española de los años sesenta. Al margen de las versiones de Jimmy Cliff, Demond Dekker y compañía, resulta indudable que fueron muchos los grupos (independientemente de su vertiente estilística) que se dejaron seducir por el síncope skatalítico y los teclados rocksteady.


El caso del "Sr. López" de Los Novax sirve como ejemplo perfecto del tránsito hacia el yeyé a partir de la composición original de Palito Ortega, con una base de inspiración caribeña que contagió también su "Un día de invierno".


Los propios Txarly Brown y "Papa Dick" Guillamón justifican así mismo la aportación de Albert Band, "Herido" en base a su condición de versión del "I've Been Hurt" de Bill Deal & The Rhondels; un clásico del northern soul adoptado por bandas como Pietasters o Guiliano Plama & The Blue Beaters a sus números de ska.


Por otra parte, ska lo ha habido (y habrá) siempre en este país. Échale un tiento a "Latin Ska Fiesta" y "Latin Ska Forever" para terminar de rastrear sus orígenes. Un gustazo.


Saludos.


O sea que, en conclusión, en España no hubo un sonido ska, sino una serie de grupos que hicieron alguna incursión en el género, al tiempo que hacían italianadas, versiones de los Brincos, francesadas, pasodobles o lo que les echaran, porque hacían lo que les mandaba su casa de discos. Otra cosa ¿Sr. López de los Novax de verdad es ska?

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