Metal en el paraíso indie

Por: | 02 de junio de 2012

Press_photo2
La buena acogida de público que tuvieron ayer noche los conciertos de Napalm Death y Mayhem en el Escenario Vice permite pensar que la incorporación del metal en el organigrama sonoro de Primavera Sound puede tener continuidad y pleno sentido en próximas ediciones. Ha sido esta una de las decisiones polémicas y más debatidas de este año: incluir en el cartel de 2012 a Sleep, Harvey Milk, Liturgy, Napalm Death, Godflesh y Mayhem, todas ellas bandas en apariencia alejadas de la filosofía y la línea musical planteada por el festival desde que inició su andadura. Una decisión aplaudida por ese satélite del entorno indie que siente curiosidad y estima por el género, cuando menos por sus representantes más inquietos y exportables; incomprendida por el público metalero, abocado a pagar por la entrada de un evento al que nunca se hubiera planteado ir; e incluso criticada por aquellos que han visto en esta idea un acto de ironía post-moderna. Pero a diferencia de cuando Motörhead actuaron en 2006, decisión que entonces sí sonó a boutade y gag a costa de la modernidad, en esta ocasión la sensación es que Primavera Sound se limita a poner sobre la mesa, en su programación, una idea cada vez más extendida y asentada: el acercamiento del género a los circuitos más convencionales del indie y del rock underground.

Lo que ha sucedido en estos últimos años es que se ha desdibujado esa gran frontera que existía entre la escena metal y la mentalidad indie-rock. Esto se ha debido, en buena parte, a la proliferación de grupos y sellos especializados en la forja de un sonido de eminente filiación metal que, sin embargo, ha mostrado preocupación por ir más allá de los recursos y los lugares comunes del género. Ese sentido de la experimentación y la huida hacia delante ha despertado el interés de la prensa especializada, que también ha hecho un notable esfuerzo por liberarse de sus eternos prejuicios contra esta etiqueta. El doom metal, el sludge metal, el black metal en su vertiente norteamericana y otros tantos subestilos surgidos del mismo afluente no solo han empezado a gozar de seguimiento y cobertura, sino que incluso han formado parte de las listas de lo mejor del año de publicaciones a las que nadie hubiera asociado nunca con este universo. Y el menú presentado por Primavera Sound en esta edición es una muestra muy indicativa de estas corrientes.

 

Independientemente del balance artístico de los conciertos de ayer, una cosa ya consiguió el festival con la disposición del Escenario Vice, con cinco actuaciones seguidas relacionadas con el ámbito metal: atraer a una parte de público hasta hoy inédito en el Primavera Sound. Distinguí camisetas de Slayer, Tool, Darkthrone, Hey Colossus o Neurosis entre la parroquia, y el negro era el color predominante en esa parte del recinto. Y es que el menú del viernes noche en este rincón del Parc del Fòrum era un caramelo para los amantes del género. Harvey Milk abrieron fuego con su versión clásica y poco refinada del sludge rock post-Sleep. Formación en trío, ambiente frío y algo desangelado y una puesta en escena sin más aspavientos que la distorsión rugosa del bajo, columna vertebral de su sonido. Un grupo cumplidor y eficiente, pero al que su discurso quizás se le ha quedado anticuado en comparación a la nueva generación de grupos ‘pesados’, notablemente más intensos y certeros en su recreación de los ambientes lentos y contemplativos de Black Sabbath, piedra filosofal de todos ellos.

 

Los norteamericanos Liturgy venían avalados por el apoyo encarecido de Pitchfork, que les ha coronado como una de las bandas de black metal más importantes del momento. Es cierto que sus discos tienen cosas y atributos, pero en directo me decepcionaron profundamente. De sus guitarras fluía una bola de ruido a veces ininteligible, espesa y a ratos desconectada de sí misma, y eso se apreciaba en los movimientos de desbandada del poco público que se atrevió a aguantarles la mirada. Las baterías pregrabadas flirteaban casi con el gabber y la idea de saturar la distorsión dejó de tener gracia a medida que se les veía el truco con más y más claridad. Me parecieron un quiero y no puedo de manual. El black metal tiene mejores y más creíbles representantes en Estados Unidos actualmente, la verdad. Todo lo contrario se puede decir de los ingleses Napalm Death. Cuestión de galones, que no de veteranía, porque viéndoles atacar sus canciones como lo hicieron anoche se hacía difícil recordar que estos señores llevan tres décadas en esto. Qué brutos e intensos, y qué dominio del tempo y sus recursos. Intachables. No es casualidad que el suyo fuera el concierto que mejor sonó en ese escenario en toda la noche, como tampoco es casualidad que su vocalista aún hoy sea la figura de referencia para cualquier cantante de grindcore que aspire a hacer algo. Inimitable en sus movimientos y su manera de vociferar, Barney dio un recital de puesta en escena.

 

Pero para puesta en escena la de Mayhem, el último concierto de este agresivo menú. Los noruegos decoraron el escenario a su gusto para sentirse como si estuvieran en casa: cabezas de gorrino colgadas, juegos de luces luciferianos, antorchas presidiendo e indumentaria ad hoc. Máxima expectación, resultados por encima del notable. Es cierto que su discurso se quedó estancado en la vieja fórmula del black metal escandinavo de los 90, y que en estos últimos años han surgido propuestas más rompedoras en el género, pero a estas les falta la mística, el bagaje y la leyenda que arrastran consigo Mayhem desde que debutaron. Son autores de un mínimo de dos obras maestras del black metal, y en su directo no hay medias tintas que valgan: salieron con el cuchillo entre los dientes y hasta que no acabaron en ese escenario no pestañeó ni el apuntador. Desde el cinismo o desde la honestidad, da igual, pero el año que viene queremos más.               

 

Hay 8 Comentarios

mi comentario está patrocinado por CARTHARTT, chúpate esa. PIJEBI! ASQUEROSO!

ya saltó el típico facha primavera sound

Lossleader, aka Nacho. Tío, eres un amargado de dos pares de cojones. Deja de dar la barsa y vuelve al ipunk. Que es el único sitio donde te toleran tus patochadas de niñato malcriado.

el misterio es tan simple como que el heavy metal vende mas camisetas, ropa, moda en general que el indie. no se que pintan napalm death y yo la tengo en un mismo festival, si representan lo puto contrario.

Pijebi Napalm death? JOAJAJAJAJAJAJAA

Dimmu borgir black metal? antes si, ahora JOAJAJAJAJAJAJA

Hombre como todo hay gustos y opiniones, por supuesto, pero vamos el misterio del mundo indie acercandose al metal puede ser o que los indies ya no saben a que carro apuntarse, o que la gente del metal se moderniza (los asilla pijebis ahi si)

yo a toda esta corriente la denomino PIJEBI una mezcla entre pijo y jebi. y paso del primavera este año porque no me interesa el PIJEBI una puta mierda.

El material que nos ha traido este festivsl no es el adecuado para reflejar el estado del metal.En black metal USA no tiene nada que hacer con los escandinavos Mayhem ya son viejos , ¿Dimmu Borgir os dice algo? es lo mas perfecto en black metal tecnico. Napalm Death sigue con su rollo pero suena ya ha pasado, hay mas bandas pero hay que buscarlas no optar por lo que ya esta sabido y hecho.

Quiero invitarte a que visites mi blog:

http://www.pianistasdelmundo.blogspot.com

Está dedicado a los mejores pianistas de todos los tiempos, hay videos en directo y enlaces con su biografía.
Si te gusta añadela a tus favoritos,o hazte seguidor, iré incluyendo muchos más.

Muchas gracias por tu tiempo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Muro de sonido

Sobre el blog

Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal