Underground castizo

Por: | 03 de julio de 2012

I LOST MY MIND

Siguiendo los pasos de Hundergrum o Toytown, las dos primeras referencias del novísimo sello AH CID nos ofrecen razones más que suficientes para desempolvar el orgullo patrio. El esmero con el que se indagar en los vestigios de un pasado no tan lejano, suele sorprender por lo que tiene de testimonio inédito; de tesoro oculto y reliquia exhumada. “Personalmente me lo tomo como una labor arqueológica", se justifica su máximo responsable, Álex Carretero, con motivo de la reedición de los acetatos del grupo de hard rock Madera de Ciprés. “Pero el verdadero mérito es de aquellos grupos que, mucho antes de la fiebre del do it yourself del punk, prácticamente se autoproducían sus discos y acabaron pasando al olvido”.

Han tenido que pasar más de tres décadas para que el grupo de Pallejá (Barcelona) encuentren su público entre una nueva generación de aficionados. Tras ser reivindicados en la primera entrega de Anderground Vibrations!, su leyenda se ha ido afianzando en los últimos años, hasta el punto de justificar el lanzamiento de una tirada limitada a 300 copias en formato facsimil. “Hablamos de un rara avis en su estilo. Que yo sepa, nunca llegó a salir ninguna copia a la venta". Un plus de exclusividad refrendado por una reproducción tan exacta del single original (publicado por Artyphon en 1972) que ronda el fetichismo; acompañada de un inserto de cuatro páginas con generoso material gráfico, incluyendo el descarte de su portada alternativa y una postal promocional del grupo. 

 

De la dedicación personal de Álex por catalogar los vericuetos menos transitados de la escena musical española de los años setenta, nace también el recopilatorio I Lost My Mind: trece cortes que se remontan a los inicios de la escena psicodélica progresiva nacional, con paradas en el garage-fuzz, el freak-beat gitano y el hard rock de extrarradio. “Cuando doy con un disco del que nadie sabe nada, me pongo en plan Sherlock Holmes hasta que localizo a los músicos implicados”. Y es que en un país en el que no existen guías, enciclopedias o webs especializadas en la materia, recurrir a las fuentes originales se convierte en la única vía plausible para recabar información sobre este tipo de grupos. “Estamos hablando del underground del underground. En comparación con los incluidos en este recopilatorio, Cerebrum o Pan y Regaliz serían súper ventas”.

Nos referimos a bandas como los madrileños Iron Horse, responsables del vibrante If Yoy Go Away con el que arranca el disco. Tras firmar un contrato con Gramusic (auténtica meca de la B-music exploitation española) grabaron un puñado de canciones a salto de mata, con vistas a un álbum que nunca llegaría. Sin tiempo ni dinero suficientes para salvar la nave, los seis temas resultantes se publicaron bajo los nombres de Iron Horse, Peace Train y Patricia Keller, aprovechando los tres cantantes diferentes que habían pasado por el grupo. 

“La idea del recopilatorio”, prosigue Carretero, “surgió al juntar la cantidad suficiente de material por estrenar; de canciones que no habían sido recopiladas previamente. Se trata de una edición legal, de seiscientas copias en vinilo, por la que los autores cobrarán sus derechos de la SGAE. Para ello hemos contactado con tantos músicos como nos ha sido posible para pedirles permiso. En la contraportada se facilita un email para que los músicos y los propietarios de los derechos que no hemos podido localizar se pongan en contacto con nosotros”.

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Agustín y Marià de Madera de Ciprés, en la actualidad. (Foto: Álex Carretero)

Ilustres desconocidos

Naturalmente se trata de un proceso tan tedioso como, a menudo, frustrante. Es el caso del Escúchame de Atardecer, un rompepistas de aroma inequívocamente sesentero del que apenas se conoce un par de copias. Poco se sabe de este combo presumiblemente extremeño, obviando la escueta información incluida en el reverso de su bizarrísima carpeta. O del trío Snake, cuyos imposibles estilismos acaparan nuestra atención desde la portada de esta antología de rarezas. “De Víbora solamente se conoce una copia, editada en 1977 por Canary Records, un pequeño sello de Santa Cruz de Tenerife”, comenta Álex. “El mismo, por cierto, que editó el single más codiciado del punk español, el de Familia Real”. Por sus pintas, bien pudiera tratarse de uno de los muchos grupos que actuaban en hoteles y complejos turísticos de Canarias; por más que lo suyo fuese el hard rock hispanizado a golpe de hammond.

Precisamente de los famosísimos estudios Akai de las islas afortunadas, proviene otro de los hits incontestables del presente volumen: Ambición de Grupo Vida. Siendo indulgentes con una grabación que deja bastante que desear, nos encontramos ante un verdadero incunable. Todo apunta a que fue registrado tras una hora de alquiler y posteriormente autoeditado a través del sello custom Barnafon. Según los rumores, se trataría de una banda sudamericana que por aquel entonces residía en Canarias. Ni tan siquiera Miguel Sr. Patilla, orgulloso poseedor de la copia única cedida para el recopilatorio, ha podido arrojar más luz sobre el asunto. 

Grupo Vida

“Durante el proceso de elaboración del disco”, retoma Carretero, “encontré a dos personas que se llamaban igual que los managers de Atardecer e Indiana; y a otra con el mismo nombre que el batería de Iron Horse. Como eran nombres y apodos poco comunes, estaba convencido de que tenían que ser ellos. Pero a pesar de llamarse igual y de tener ambos relación con la música, no eran las personas que buscaba. El que coincidía con el de Iron Horse incluso era batería de otro grupo progresivo, pero sin ninguna relación”. 

Duro y al rollo

Especialmente llamativo resulta el caso de Indiana, un feliz accidente en el Madrid de principios de los setenta, abocado al rock urbano de Leño, Coz y compañía. Por azares del destino, Luis Mario Quintana “El Profe”, conoció al grupo mientras ensayaban en una iglesia de Chamartín. Impresionado por la furia proto-punk de los chavales, el locutor y periodista musical se convirtió en su representante y mentor, introduciéndoles en el ambiente musical de la época. En 1975 debutaron con dos temas de rock macarra para el mítico recopilatorio Viva el rollo de la mano de Vicente "Mariskal" Romero. Un par de años más tarde teloneaban a Ñu, Tequila y Nico y participaban en un otro álbum compartido, Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario, editado por el sello Beverly, propiedad del músico Gregorio García Segura.

La fatalidad quiso que, justo al editarse el disco, el sello desapareciese del mapa. A consecuencia de la quiebra, el elepé no se comercializó ni se distribuyó, más allá de unas pocas copias que se repartieron entre los miembros de los grupos. El resto de la tirada se destruyó, por lo que los ejemplares que han conseguido sobrevivir hasta nuestros días pueden contarse con los dedos de una mano. De hecho son tan pocos que durante años llegó a dudarse de su existencia. Con la perspectiva adecuada, la afirmación de “El Profe” y Mario López (guitarra de Indiana) de que Obsesión podría ser el primer tema punk-rock editado por un grupo español” no anda del todo desencaminada. A fin de cuentas, hablamos de 1977, un año antes que Kaka de Luxe, La Banda Trapera del Río o Ramoncín & WC. Pero los solos de guitarra de Centuria los delata: esto es rock ácido, duro y vacilón. 

 

Por su parte, el sonido crudo, reverberante y arrastrado de Vibración plantea nuevas incógnitas sobre los verdaderos propósitos de sus responsables. “Es posible que nunca lleguemos a saberlo, pero todo apunta a que eran catalanes, como Madera de Ciprés y casi todos en Artyphon”. El sello era propiedad de un músico militar de Girona, Antonio García del Río Segura. Los músicos de la zona acudían a sus locales con la intención de grabar un disco y corrían con todos los gastos. Río Segura ponía las instalaciones y se encargaba él mismo del trabajo técnico, el tema de licencias y registro de autores. Más tarde, los discos se destinaban a la promoción y ventas en los conciertos de las bandas.

Al escuchar por primera vez Concéntrate, salta la liebre. Cuesta encajar a un grupo que suena a The Velvet Underground y los primeros The Modern Lovers en la España de 1972. Lo más probable es la bisoñez instrumental de los implicados obrase el milagro. “Es como si quisieran sonar como Creedence Clearwater Revival pero les saliese otra cosa”.

Nuevos ritmos

Ante el altar nos pone sobre la pista de Los Grecos, una formidable banda de flamenco rock de origen malagueño que, a mediados de los setenta, ponían acento andaluz al garage psicodélico. Fugaces compañeros de furgoneta de Los Gansos y Los Fénix, se batieron el cobre en las boîtes de Marbella y la Costa del Sol. En 1974 sacaron un sencillo de pequeña tirada con la disquera local, Musimar, actualmente inencontrable. Más cercanos a los devaneos mestizos de los sevillanos Gong (fértil cuna de afluyentes progresivos como TrianaAlameda o Guadalquivir) que a la lucidez visionaria de Smash, Los Grecos se expresaban en términos todavía más transgresores, al aunar el funk y el cante jondo con emotivo desparpajo. 

Los Grecos
A Carretero se le llena la boca de elogios al invocar la memoria de Ramón Llenas Falcó: “Fue un extraordinario guitarrista y cantante que durante los años 60 y 70 pasó por diferentes grupos como Los Gratsons, Symbolo y Unidades. Un gran virtuoso y aficionado al jazz al que sus compañeros llamaban el Wes Montgomery español”. En 1970, bajo el pseudónimo de Ray L. Falcon, entró en el grupo del mítico Rudy Ventura y compuso para él temas como Soy un soñador (todo un clásico del hard-funk psicodélico ), Black Diamond o el célebre Sigo Soñando. Suyos son también Much More y Caballo Salvaje de Unidades. 

Margarina está extraído de un plástico editado por el sello Diresa y es una auténtica cumbre de funk lisérgico y regusto casi tropical, con voces pasadas por el farfisa y un tremebundo solo de guitarra marca de la casa. Como bien recuerda su hija, Sammie Llenas, “era un guitarrista inquieto y muy avanzado para la época, siempre probando los útimos pedales y efectos para la guitarra”. Por cierto, que en el mismo álbum se incluye otra canción de Ramón, Samantha, que compuso para su hija, la cual aparece en la foto de la contraportada.

 

La flor y nata

Por suerte para los amantes de los rare grooves hispánicos, tanto Álex como sus colaboradores parecen ajenos al desaliento. Julio González o Leo Morán, dos de los mayores archivistas y “rebuscadores” de discos raros españoles, forman parte de su círculo de confianza. “Ahora los llaman crate diggers pero cuando empezamos con este rollo esa palabra ni existía”, reconoce. “Aunque se trate de un proyecto personal (yo mismo me he encargado del tracklist, las notas interiores, etc...) he contado con la inestimable ayuda de amigos que me han facilitado el acceso a determinadas grabaciones. Entre todos formamos una especie de red subterránea. ¡Cuando alguien descubre algo, los teléfonos echan humo!”.

Una variante filantrópica del coleccionista más recalcitrante; aquél que acumula títulos por mera especulación y ordena los vinilos de sus estanterias en función del índice bursátil alcanzado por los mercados del disco. Porque cuando un recopilatorio como éste ve la luz, es normal que los originales se revaloricen; la demanda aumenta y los precios se disparan debido a la escasez de la oferta. “Es posible que tras su reedición aparezcan más copias de algunos de estos singles; pero se trata de un material tan raro y oscuro que es imposible que algún coleccionista se moleste por verlo recopilado y compartido. Hay cosas que nadie ha escuchado antes. En todo caso, ¡se volverán locos por no tener los originales!”.

  

El descubrimiento del Som-hi de Els Talps, por ejemplo, se lo debemos a David Montalvo, un coleccionista que lo consiguió a traves del productor de las grabaciones: el músico experimental y locutor radiofónico J.M Francino. “Els Talps eran un grupo muy curioso. En sus influencias nombraban a Archie Shepp y Hendrix”, señala Carretero. “Grabaron unas sesiones tras ganar un concurso, pero el single no llegó a editarse y afortunadamente Francino guardó al cinta original. Conseguí dar con el paradero del guitarra del grupo, Quimet Carreras y hablar con Francino. Los dos están encantados con la idea”. El resultado es, cuanto menos, impactante.

¿Un Fausto psicodélico?

El hallazgo de Polmagenti corre a cuenta de Vicente Fabuel de la tienda Discos Oldies de Valencia. “Lo masterizamos a partir de una maqueta grabada de forma muy profesional a principios de los 70 por Leopoldo “Pol” Magenti, el organista de Bruno Lomas. Vicente tenía la cinta digitalizada en su archivo pero no recordaba bien cómo llegó a sus manos”. Nieto de lmaestro Magenti, ilustre músico y compositor valenciano, se conservan pocos datos de su carrera musical como miembro de Los Bambinos o músico de acompañamiento de Yaco Lara y el citado Lomas hasta finales de los 60.

Un impenetrable halo de misterio envuelve los pormenores de esta grabación, que ha permanecido inédita durante décadas. En cierto modo, podría argumentarse que la figura de Pol Magenti adquiere ribetes un tanto siniestros: “Tras la grabación, desapareció sin dejar rastro. Parece ser que murió a principios de los ochenta, en extrañas circunstancias, junto a su pareja; pero la gente del mundillo musical valenciano o no saben nada más o no quieren hablar del tema". Al escuchar la letra de Reino oscuro de Satanás resulta tentador establecer un paralelismo con otras tragedias relacionadas con el ocultismo o la magia negra, muy en boga en aquella la época. ¿Nos encontramos, pues, ante el Anton LaVey de la capital del Turia? La hipótesis no resulta tan descabellada como parece, en vista del estrecho vínculo entre el satanismo y la escuela psicodélica. No en vano, el propio fundador de la Iglesia de Satán se jactaba de ser un consumado clavicordista. 

Al oyente todavía le esperan muchas más sorpresas en I Lost My Mind. Como suele decirse, no están todos los que son... pero sí que son todos los que están. “Se quedaron varios temas fuera, guardados por si hubiese suficiente material para otro volumen. Pero a no ser que aparezcan más bombazos como los de Atardecer o Iron Horse, no habrá continuidad. No quiero recopilar por recopilar, solo porque sean discos raros. Tienen que tener calidad”. 

I Lost My Mind está disponible a través de Guerssen, distribuidora en exclusiva de AH CID. Para más información: ahcid@hotmail.es

Hay 5 Comentarios

Para repasar el pop nacional de los 60, visiten ustedes Pop Thing y disfruten, que hay material.
http://www.popthing.com

son realmente insufribles esos grupos, me parece un gran trabajo de recuperación pero musicalmente son copias chungas de música extranjera pasado por lo peor del tamiz castizo

Pues efectivamente, Doli: Madera de Ciprés son de Pallejá. En este país no sabemos lo que tenemos...


Gracias por la información, Julio. Te agradecería enormemente que me mantuvieses informado de tu libro. Salivando me tienes...


A los dos, un saludo.

Por fin!!!!! una reseña en El Pais. La cultura musical de los años oscuros de nuestro pais que comprende 1968-1978 ha permanecido casi inedita hasta que un grupo de visionarios, entre los que me incluyo, decidieran publicar bajo la extraordinaria labor de Alex, un conjunto de maravillosas canciones, muestra de la musica andergraun que se hizo en nuestro pais en esos años. Todo comenzó hace mas de 15 años en una pequeña tienda de zaragoza donde Alex y yo escuchamos una cinta en la que había grabado una serie de singles que habia comprado por menos de 100 pesetas la unidad en una feria de Coruña y otra de Barcelona. Uno de esos discos era Madera de CIpres y Alex me dijo "ostia tio, esto tenemos que editarlo..." Desde entonces, un monton de discos han sido recuperados del olvido gracias a su labor en la que he tenido el placer de colaborar todos estos años. Del esfuerzo por encontrar alguna informacion sobre los grupos o canciones surgió otro proyecto que me ha llevado 10 años que es un libro- guia sobre la musica andergraun de ese periodo, que esta terminado en fase de maquetacion y que espero publicar a finales del presente año: "Las Canciones del Silencio. Guía de la Musica Andergraun Española 1968-1978" y que recoge mas de quinientas entradas de musicos, cantantes y grupos, con abundante material grafico, y las portadas de la mayor parte de discos publicados en esos años. Este libro es un pequeño homenaje a todos esos músicos anónimos que a pesar de su esfuerzo, y en muchas ocasiones talento, no consiguieron plasmar sus canciones o cuando lo hicieron, éstas se quedaron guardadas en cajones de almacen envueltas en promesas vacías.

¿son de Pallejà este grupo?

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