Wu-Tang Clan: rap, filosofía, artes marciales y planes de dominación

Por: | 24 de mayo de 2013

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Aunque el hip hop nunca ha sido un género fácil de acomodar en los festivales de música españoles, Primavera Sound y Sónar se han destacado siempre por incorporar alguna muestra del género en sus programaciones, pero nunca como materia troncal de su propuesta, sino más bien como complemento exótico y testimonial que daba lustre, credibilidad y amplitud de miras a sus respectivas líneas ‘editoriales’. Lo hacen poco pero bien, con una encomiable intención pedagógica e historicista de reivindicación de aquellas figuras clave en su historia. La presencia de Wu-Tang Clan en Primavera Sound –recuerden: esta noche, en el escenario Heineken a partir de las 22 h.– puede catalogarse como uno de los platos fuertes del evento pero también como una de las citas más destacables e importantes que ha tenido nunca el hip hop norteamericano con la Ciudad Condal. Casualidades o causalidades del destino, en el veinte aniversario de la publicación de su debut el grupo parece haberse tomado en serio, esta vez sí, su gira internacional, con una puesta en escena más ambiciosa y, sobre todo, con la predisposición de todos sus miembros para respetar y homenajear su propio legado como se merece. Pongámonos nuestras mejores galas: estos Wu-Tang Clan de 2013 llegan concentrados, motivados e involucrados con su causa.

Es posible que el neófito, o simplemente el grueso de público que acude a un festival como Primavera Sound, de claras raíces indie-rock, no sea del todo consciente de la relevancia y trascendencia de este concierto y de la presencia de la banda neoyorquina en una programación en la que el 80 % de bandas utilizan un lenguaje, digamos, rock. O puede que no acaben de ver o encontrarle sentido al revuelo que causó la confirmación del Clan por parte de la organización cuando se anunció el cartel. Pero por una vez la agitación mediática está plenamente justificada: Wu-Tang Clan no solo son importantes y necesarios por su legado musical, que desglosaré grosso modo en unos instantes, sino sobre todo porque llevaron a cabo con éxito un plan de dominación artística y comercial que consiguió revolucionar desde dentro el género en el preciso y exacto momento en que éste necesitaba de un saqueo total y radical en sus cimientos. Con el paso de los años y la perspectiva del tiempo como arma de análisis implacable, ha quedado la extraña sensación de que, a la postre, la aportación más relevante del proyecto no ha sido la música, sino más bien la plena materialización de una visión, el levantamiento y consolidación de una idea que iba mucho más allá de la grabación de un disco.

 

La visión corresponde a RZA, niño prodigio del rap, que un buen día tuvo claro que en sus manos había una conquista pendiente. La historia es más o menos conocida y forma parte de la leyenda del hip hop: convenció a sus primos, GZA/Genius y Ol’ Dirty Bastard, para fundar un supergrupo, alistar a algunos de sus amigos MCs, Raekwon, Ghostface Killah, Method Man, Masta Killa, Inspectah Deck y U-God, y emprender una marcha que en cinco años colapsaría el mapa hip hop en todo el país. Como Michael Scofield en “Prison Break”, RZA tenía todo el plan de escape en su cabeza:

1)-La idiosincrasia del proyecto: una pandilla de ocho miembros con su propio slang, sus propios códigos, sus personalidades bien diferenciadas y un universo totalmente nuevo a explotar.

2)-La irrupción: un 12” autoeditado, “Protect Ya Neck”, que hicieron llegar a las personas apropiadas para generar runrún desde el subsuelo de Staten Island, barrio desconectado de los grandes focos de actividad musical de la Gran Manzana.

3)-La consolidación: un álbum de debut, “Enter The Wu-Tang (36 Chambers)”, sorprendente y rompedor desde todos los puntos de vista posibles. El sonoro, con una apuesta musical cohesionada y unificada capaz de llevar al mismo terreno samples de música clásica, blues, funk, jazz o soul y dotarlos de oscuridad y misticismo imposible de ver por entonces en el circuito hip hop, con la revolucionaria idea de añadir samples de películas de kung fu al engranaje rítmico. Y el artístico, con una idea anárquica y radical de los propios códigos del género: convertir la idea de pandilla, habitualmente un recurso empleado por MCs o productores para intentar colarnos a amiguetes sin talento, en algo atractivo y fascinante, gracias, en parte, a la incorporación de la simbología y dinámica de las artes marciales en su modus operandi. El lírico, con una revolucionaria aproximación al universo y la temática gangsta mediante recursos y pensamientos extraídos de la filosofía oriental.

4)-La expansión: como si fuera un empresario textil que al abrir su primera tienda ya tiene en mente y desarrollo otros diez establecimientos, RZA veía en su debut y en el proyecto una excusa para expandirse a lo ancho, con ocho artistas ligados a la marca de fábrica original con libertad de movimientos para emprender su trayectoria en solitario. ¿Por qué limitarte a impactar una vez cada dos o tres años si podías hacerlo varias veces cada pocos meses? Presencia, presencia y más presencia.

5)-La gestión. Él sería el jefe, el dictador, el emperador. Todo pasaría por sus manos. Condición sine qua non para la viabilidad de su idea.

 

 

El resto es historia: los debuts en solitario de Raekwon, Method Man, GZA/Genius, Ol’ Dirty Bastard y Ghostface Killah cubren con resultados excelsos el lapso temporal a la espera de que llegue un nuevo álbum de Wu-Tang Clan, sirven para asentar a cinco de los siete rappers –no contamos a RZA– y dejan suficiente huella entre los aficionados al rap como para que entre 1993 y 1996 nadie se interese por algo que no provenga del Clan. Musicalmente el impacto es aturdidor, pero artística y conceptualmente es un auténtico tsunami: fuente de inspiración decisiva en los futuros rappers-empresarios que implantarían la idea de emporios económicos desde la independencia, Wu-Tang Clan cogieron a la industria por sorpresa y la dejaron en evidencia sin darle tiempo para la reacción. Pasaron por encima de todos los pasos habituales antes de debutar, demostraron que era posible conquistar las listas de ventas sin un solo single radiable, instalaron en el imaginario colectivo una idea, la de las “crews” numerosas, en desuso y con mala prensa, generaron toda una industria alrededor de sí mismos –ropa, videojuegos, documentales, juguetes…– y marcaron ellos las pautas de sus movimientos, tanto en los contratos individuales como en la explotación de derechos y elaboración de videoclips. Todo esto en la actualidad está normalizado, en buena parte gracias a figuras como Jay-Z, pero a inicios de los 90, cuando las multinacionales todavía tenían el poder absoluto de la industria musical, supuso un auténtico shock del que hoy todavía siguen sacando réditos sus protagonistas. 

 

 

 

Han pasado veinte años de aquello. Por el camino queda un fallecimiento, el del siempre recordado Ol´Dirty Bastard, algunas disputas legales –las de RZA con U-God–, muchos desencuentros creativos –sobre todo los de Raekwon y Ghostface con RZA en las últimas referencias de la banda–, la progresiva difuminación musical del proyecto –tras su debut nunca más publicaron un álbum redondo– y la promesa de un nuevo disco, “A Better Tomorrow”, previsto para este verano, que serviría como definitivo canto de cisne del grupo tal y como lo conocemos. Quizás este sea el motivo real de esta gira de reunión. Más como previa y calentamiento para la grabación conjunta de este álbum que RZA contempla como la despedida especial y digna del proyecto que como gesto revivalista para encender la llama de esos tiempos pasados que en su caso indudablemente fueron mejores. La última referencia que tenemos del actual directo de esta gira de aniversario se remonta a mediados de abril, cuando el grupo causó excelente impresión en el festival estadounidense Coachella. Entonces interpretaron una veintena de piezas, incluida alguna alusión a los proyectos en solitario de Raekwon, Method Man, GZA o Ghostface Killah, y se mostraron notablemente implicados en la causa. Esta noche el show arrancará con “Protect Ya Neck”, apertura simbólica de una velada en la que están permitidos todos los desvaríos y excesos nostálgicos.  

 

 

Hay 5 Comentarios

derom, el dueño de Zara también es español, y sus camisetas valen menos de la mitad. piensa en ello. busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo!

estuve viendo el primavera en streaming, se aprecia mejor todo, la mayoria de las bandas que suenan un poco "pro" (con bases techno y tal) lo llevan todo pregrabado/pinchado desde la mesa, cuando el bateria toca con cascos: mal rollo, es que hay partes pinchadas por linea. Lo del rap ya es el colmo, es curioso ver a una panda raperos haciendo karaoke sobre bases enlatadas y que suenen incluso coros femeninos y no haya ninguna chica en el escenario. Eso pasó ayer en el concierto de los Wu Tang esos jajajajajja brutal! como en las fiestas de los pueblos. un saludo.

Lo que poca gente sabe es que uno de los socios de RZA desde hace mas de 12 años y co-dueño con RZA de la Marca Wu-Wear y Wu-tang en mas de 40 países es un Español llamado Francis M.S

hoy dan el concierto de wu tang clan en streaming HD a las 22:20 horas
http://www.youtube.com/PrimaveraSoundTV?feature=inp-lt-psl

si, las zapatillas que llevan en la foto ya cuestan más de 180 euros. nunca he entendido bien la lucha anticapitalista de una banda que monta su propia industria alrededor. Eso es una falacia norteamericana 100%. en Cuba creo que no pasa. un saludo

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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