The Replacements: Siempre perdiendo

Por: | 10 de septiembre de 2013

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El domingo 25 de agosto, The Replacements volvieron a subirse a un escenario. Bob Stinson murió en 1995, Chris Mars es hoy un inquietante y exitoso artista visual –no aceptó la oferta de unirse de nuevo a la banda- y Slim Dunlap trata de recuperarse de un ataque que le ha dejado prácticamente paralizado. De hecho, la reunión encuentra sus orígenes en un EP de versiones lanzado con el fin de recaudar fondos para el tratamiento de Dunlap. Así, solo dos miembros de la formación original, Tom Stinson y Paul Westerberg, acompañados de Dave Minehan y Josh Freese, habituales de las giras en solitario de Westerberg, protagonizaron el esperado –uno no sabe si poner el participio entre paréntesis, entre signos de interrogación o incluso en cursiva, como los cobardes- retorno de la banda. Para tan poco solemne acto escogieron un festival (Riot Fest) en Toronto. Este fin de semana actuarán en Chicago, y el próximo día 21 en Denver. Nada de Nueva York o Londres. Ni siquiera un concierto en su Mineápolis natal. El set incluyó una versión de Chuck Berry, otra de Sham 69, e incluso un descarte de uno de sus últimos discos. En fin, estamos hablando de The Replacements, una banda que cuenta la leyenda que fue expulsada de su primer concierto por traerse la cerveza de casa, vetada en Saturday Night Live por actuar borrachos y que se gastaron su primer gran presupuesto para un video en alcohol (y sobró mucho, porque el clip es la imagen casi fija de un equipo de música reproduciendo el tema). Entre 1980 y 1991 firmaron algunos de los mejores álbumes de la historia del rock, escribieron Bastards of Young, una especie de cara b de Born in the USA para la gente que cree estar en la tierra porque la vida de otros necesita una cara B, y dejaron la sensación de que podrían haber sido más grandes que REM y Nirvana. Pero por cada bar abierto que encontraban una puerta al éxito se les cerraba.

 

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Una silenciosa mayoría les ignora y les seguirá ignorando, y una ruidosa minoría les continúa reivindicando como la banda que pudo reinar. Y como la historia del rock hace años que funciona por acumulación, la audiencia que tuvieron en su retorno fue, probablemente, la mayor que jamás hayan congregado. Pero, claro, en vez de celebrar que, desde Hold Steady hasta The Cribs, pasando por Superchunk o incluso la adolescente neozelandesa Lorde les adoran, y que hoy, cuando se olvida una letra no vuelan botellas de cerveza, sino sonrisas de complicidad (el concierto de 75 minutos puede escucharse completo aquí), Westerberg, antes de acometer I will dare, no pudo evitar dedicar la canción a todos los que habían sido arrastrados a la fuerza al show. Cuando siempre pierdes, la única forma de disfrutar el éxito es disfrazarlo de fracaso. No es de extrañar que, con esta actitud, Nick Hornby modelara el protagonista de Juliet desnuda a imagen y casi semejanza de Paul Westerberg.

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The Replacements siempre han fracasado, incluso cuando parecía que ganaban. Así, Steve Albini pensaba ya en 1984, cuando editaron Tim y dieron un giro a su espástico punk para encontrar un sonido propio dentro del rock americano de la época, que se habían vendido. Seguramente, fue la primera noticia que tuvo Westerberg al respecto de que alguien los había comprado. Y es que hay bandas que son tremendamente conscientes de sí mismas, y otras que pueden llegar a separarse sin saber exactamente qué ha pasado. The Replacements son de estos últimos. Como demuestra que durante la noche del 25 de agosto de 2013, en sus primeras palabras sobre un escenario como líder de los Mats en 22 años, Paul Westerberg se equivocara y afirmara que eran 25 los que llevaban sin actuar juntos. “Durante 25 años hemos mantenido un debate sobre nuestro indumentaria… aún no resuelto” (su americana y la de Stinson les hacían parecer Los Payasos de la Tele saliendo de un after). Y con sus calcetines verdes, el autor de Can’t hardly wait se dispuso a arrancar un set que terminaría con IOU, un tema del Pleased to meet me inspirado en la primera vez que el de Mineápolis se topó con Iggy Pop y le pidió una autógrafo. Este le espetó: “No te debo nada”. Westerberg redactó: "Mira, lo quiero por escrito: no te debo nada". Quince minutos antes de que salieran al escenario Westerberg y los suyos, abandonaban el mismo Iggy and The Stooges. Esa misma noche se celebraban los premios de la MTV y seguramente algún ejecutivo se acordó del famoso vídeo del altavoz y reproductor de vinilos y pensó que, en comparación, lo de Miley Cyrus era una bobada. Hay artistas que rompen las reglas para vender más; otros, como The Replacements, simplemente, las rompieron para beber más.

  

Y aunque muchos pudieran pensar en un principio que la idea de que los Mats se unieran al club de la nostalgia era un concepto que solo podía haber surgido de una mente sobria (Westerberg hace años que no bebe), y que de una mente sobria solo salen ideas que ya han tenido otros antes, la verdad es que su vuelta al escenario ha sido tan especial y despreocupada como su historia (el porcentaje de fans que se  han quejado de su vuelta ha sido menor de lo esperado en una banda que despierta tantas pasiones). En una entrevista en 2012 a Rolling Stone, Westerberg soltaba casi a traición la posibilidad de un retorno del combo a los escenarios e incluso lo plausible de un nuevo disco. Nada de misterios alrededor de las ofertas millonarias que recibieron durante años, nada de falsas promesas, cero nostalgia, ni un nanosegundo dedicado a recordar que se merecen un lugar en primera fila en la historia del rock. Nada. ¿Estaba el hombre en forma para volver al escenario? Esta respuesta final a la entrevista confirmaba que, lo que en otros sería un no, en su caso era un sí rotundo: “Tuve un accidente con un destornillador, me corté una arteria y un nervio tratando de arrancar la cera de un candelabro. Mi dedo meñique de la mano izquierda ha perdido la sensibilidad. ¿Eres un guitarrista de rock y tu dedo no funciona? ¿Cuál es el puto problema? Usa otro”.

(Misión cumplida: Siguiendo el espíritu de los Mats hemos publicado una cróncia de un concierto al que no fuimos más de una semana después de que sucediera. ¿Son las doce? ¿Se puede pedir ya una cerveza?)

 

Hay 3 Comentarios

THe RePLACeMeNTs SON LA PUTA PANAAAAA!!!!!

con mi camiseta de los replacements y recordando cuando vi a Paul Westerberg en directo en tierras escocesas, me pongo el Let it Be en vinilo y a gozar...

Esto si era una banda y no los patéticos REM del Losing my religion, que si se hubiesen separado antes de éste horrible disco-éxito o Michael se hubiese metido un tiro si hubieran gozado del respeto de banda de culto. Los Replacements fueron muy grandes, debió ser mi primer o segundo concierto, no recuerdo si era en la Sala Astoria de Madrid, pero como no había suficiente publico decidieron bajar a tocar a la platea, dejando sólo al batería arriba del escenario. Aquello choco tanto que El País les dedico bastante espacio en la Noticia. Creo que duraron lo que duraron, Paul Westerberg hizo una buena carrera en solitario (sus temas en Singles, imprescindibles), y nos dejaron totalmente unsatisfied, pero contentos de haberlos conocido (todavía pongo esos discazos). Gracias por el recuerdo rockstálgico.

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