True Detective: una psicogeografía norteamericana

Por: | 18 de febrero de 2014

True detective

Detective Rust Cohle (Matthew McConaughey): Este lugar es como el recuerdo del pueblo de alguien, y el recuerdo está desvaneciéndose. 

Detective Martin Hart (Woody Harrelson): Solo quiero que dejes de decir mierdas raras, como que hueles la psicoesfera o que estás en el recuerdo desvanecido de un pueblo de alguien.

En 1955 el situacionista francés Guy Debord acuñó el término psicogeografía en su ensayo Introducción a la crítica de la geografía urbana, definiéndolo como “el estudio de los efectos del medio geográfico sobre el comportamiento y las emociones de los individuos” y cuyos efectos podemos trasladar sin demasiado esfuerzo a la música country; un género que siempre se ha caracterizado por su apego al terruño, tal y como se desprende de su adscripción etimológica a la denominada “música de raíces”.

Cuando Alan Lomax emprendió junto a su padre la cartografía folclórica de los EEUU a principios de la década de los treinta del siglo pasado, documentó tan estrecho vínculo en sus grabaciones destinadas al archivo de la Biblioteca del Congreso. Su compromiso ético por preservar los orígenes de la tradición musical y reivindicar su papel como vehículo esencial de la historia oral norteamericana, cristalizó en el descubrimiento de artistas como Leadbelly, Muddy Waters, Woody Guthrie o Jelly Roll Morton. Pero como el propio Lomax haría constar por escrito décadas más tarde en Folk Songs of North America (1960), ese "mapa que canta" corría el peligro de desvancerse en el ámbito de su propia estandarización: “mostrarnos lo que queremos ver, en lugar de lo que verdaderamente es”.

Necesitamos echar un buen vistazo a quienes somos ahora. Yo vivo en Los Angeles, pero hace poco recorrí en coche el centro del país y me sorprendió lo que vi. Lugares que una vez tuvieron un propósito y en los que lo único que queda en pie es una casa de empeños junto a una tienda de armas, al lado de un motel, pegado a una gasolinera; con un Walmart a las afueras de la ciudad. Hay gente que consume metanfetaminas para mantener tres trabajos y así poder sobrevivir. Es como una enfermedad congénita que se abre paso hacia el exterior. - T Bone Burnett

 

Las primeras páginas del guión del episodio piloto describían un campo en llamas; una imagen particularmente evocadora para T Bone Burnett, quién ya había utilizado una metáfora visual semejante para la portada de su Tooth of Crime (Nonesuch, 2008). El músico, compositor y productor de Missouri se sintió identificado de inmediato con la particular atmósfera de True Detective, la ambiciosa apuesta de HBO por renovar el thriller televisivo con generosas dosis de gótico americano, y su elección del Far From Any Road de The Handsome Family como sintonía de cabecera de la serie condiciona sutilmente nuestro visionado:  oculta entre las ramas de ponzoña venenosa / ella enroscó lentamente sus espinas / hacia el sol abrasador / cuando la toqué, mis dedos derramaron sangre (...) Cuando la última luz caliente las rocas / y se desenrrollen las serpientes de cascabel / los gatos monteses se llevarán tus huesos.

Los versos del dúo de Chicago nos remiten al descubrimiento del cadáver de Dora Lange. Como si se tratase de la protagonista de Caterpillars -incluída en su último disco, Wilderness (Carrot Top, 2013)- la víctima nos espera en lo más profundo de la selva inexplorada / donde las orugas se arrastran / tejiendo su seda alrededor de ella, en un pasaje heredero del lirismo de Algernon Blackwood y Clark Ashton Smith. La simbología macabra con la que suelen revestir sus canciones revelan una sensibilidad especial para el sacrificio ritual contemporáneo: cachorros ahogados en el río, cisnes asesinados a pedradas, serpientes ensartadas en un palo... 

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COHLE: Esto va a volver a pasar o ha pasado antes; las dos cosas. Es una proclamación de la fantasía, un ritual. Una fetichización, una iconografía.

Aunque el creador de la serie, el novelista Nic Pizzolato, nació en Nueva Orleans y la trama se desarrolle íntegramente en Louisiana, hasta el cuarto episodio apenas vislumbramos un pantano. Podría parecer un dato anécdotico, pero no lo es en absoluto. Desde el principio Burnett respetó la prerrogativa de dejar al márgen el jazz y la música cajún de la banda sonora. Hasta el momento el responsable de bandas sonoras como O, Brother! (2000), En la cuerda floja (2005) o A propósito de Llewyn Davis (2013), se ha servido de una heterogénea lista de artistas: John Lee Hooker, Bo Didley, Lucinda Williams y Vashti Bunyanpero también The Melvins, Sleep, Grinderman o Wu-Tan Clan

Cuando vemos a Cohle en su habitación, analizando fotografías de mujeres muertas, lo primero que me pregunto es: ¿qué clase de música estará escuchando? ¿Una balada de Dolly Parton¿ ¿El nuevo disco de Emmylou Harris? Por supuesto que no. ¡A él le va más Captain Beefheart! - T Bone Burnett

  

En el pantano todo se pudre y apesta, la vegetación resulta amenazadora y los mosquitos son grandes como puños. Don van Vliet corre hacia un claro para evitar sus picaduras y un riff obsesivo acompaña sus pasos. "Es como si nunca hubiera habido nada aquí, excepto la jungla", apostilla en un momento dado Cohle. En un sentido más profundo, las fuerzas primitivas de la naturaleza salvaje, lo indómito, persisten en el subconsciente colectivo y despiertan un terror atávico que se remonta al principio de los tiempos. "Formas de las que solo la poesía y la leyenda han conservado un fugaz recuerdo bajo el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie", en palabras de H. P. Lovecraft, y que Burnett parece evocar en Primitives, incluída en A Criminal Under My Own Hat (Columbia, 1992): Primitivos ropajes de plumas y máscaras / para auyentar a sus enemigos (...) La cosa espantosa no ha muerto (...) Hay un viejo viviendo a las afueras de la ciudad / con una calavera en su ventana y las cortinas echadas.

Podría tratarse perfectamente de un párrafo tomado al azar de Todo lo que muere de John Connolly, la primera de la serie de novelas protagonizadas por el detective Charlie Parker; una reformulación de la literatura hardboiled cultivada por Jim Thompson, Ross Macdonald y Ed McBain, y a su vez inspirada en la tradición anglosajona del horror pagano. Las constantes insinuaciones a El habitante de Carcosa de Ambrose BierceEl Rey de Amarillo de Robert W. Chambers, trasladan dicha mitología ancestral al escenario de la serie. 

Church

Frente al horror de la gran ciudad mecanizada, [Arthur Machen] huyó a los misterios paganos (...), hizo revivir cultos horrendos, sacrificios humanos, satiros y faunos, magia arcaica y ciencia hoy perdida por el hombre. Para Machen, en el saber de los antiguos hierofantes se escondía una verdad hoy olvidada y por eso lo sobrenatural ya es en él mucho menos sobrenatural. - Rafael Llopis, Los Mitos de Cthulhu (Alianza, 1968)

Alan Lomax abrió el debate sobre la transformación del paisaje como consecuencia del proceso de industrialización impulsado por el presidente Truman durante los años cincuenta. El nuevo contexto urbano, en contraposición a los grandes espacios abiertos, afecta inevitablemente al paisanaje y despierta una fascinación casi litúrgica por lo que Greil Marcus ha denominado The Old, Weird America. El territorio fantasmal por el que transitó Bob Dylan, imbuído del espíritu de la imprescindible Anthology of American Folk Music de Harry Smith. Curiosamente, a mediados de los años setenta, Burnett ejerció de escudero del bardo de Duluth durante la gira Rolling Thunder Revue, compartiendo escenario con Joan BaezRoger McGuinn, Ramblin' Jack Elliot o Mick Ronson

 

Del mismo modo que Jacques Derrida se sirvió del espectro del padre de Hamlet para desarrollar su discurso sobre "el impacto de las fuerzas invisibles en el marxismo", el cambio de paradigma experimentado por la sociedad norteamericana alcanza connotaciones sobrenaturales. 

Lo Unheimlich, lo siniestro, forma uno de estos dominios. No cabe duda que dicho concepto está próximo a los de lo espantable, angustiante, espeluznante, pero no es menos seguro que el término se aplica a menudo en una acepción un tanto indeterminada, de modo que casi siempre coincide con lo angustiante en general. - Sigmund Freud, Lo Siniestro (1919)

Su equivalencia aproximada en inglés sería unhomely (traducible por des-acogedor o des-habitable) por lo que transfiere propiedades inquietantes a lo que el antopólogo francés Marc Augé se refirió como no-lugares. Una autopista, la habitación de un motel, una estación de servicio... Las conversaciones que mantienen los protagonistas en sus desplazamientos en coche pertenecen a un mundo en permanente tránsito y en el que ya no tiene cabida la música de, por ejemplo, Ry Cooder. Tal vez por eso los instrumentales compuestos por Burnett insisten en aislar a los personajes de su entorno, combinando sintetizadores y cuerdas de banjo para terminar de des-naturalizarlos

 

El 1 de enero de 1953 la estrella del country, Hank Williams, fallecía a los veintinueve años en el asiento trasero de su Cadillac color celeste. El chófer descubrió el cuerpo sin vida al detenerse a repostar en una vieja gasolinera de Oak Hill (Ohio), situada en un cruce de caminos a escasos kilómetros de la cita de su próximo concierto. La versión oficial atribuyó su muerte a una sobredosis de morfina recetada para tratarse de una dolencia crónica de espalda, pero no consiguió acallar las especulaciones en torno a las fatales consecuencias de un “pacto con el diablo”. Desde entonces, su última grabación, Nunca saldré vivo de este mundo, ha pasado a engrosar el acervo popular del mal fario estadounidense, sirviendo de título para la primera novela de Steve Earle y acompañada del correspondiente elepé homónimo. Curiosamente, el número trece de su atormentada discografía. 

COHLE: Toda tu vida, tu amor, tu odio; todos tus recuerdos forman parte del mismo sueño. Uno que tuviste dentro de un armario. Un sueño acerca de una persona, y como en muchos sueños... hay un monstruo al final.

 

Estaba enfermo de melancolía y fui a ver al médico / Me dijo que era una lástima pero no podía hacer nada / Si estaba dispuesto a pagar al contado, el conocía a un tipo en Lousiana. Resulta tentador contrastar los versos de Meet Me in the Alleyway con la turbulenta vida del discípulo de Townes Van Zandt. Bastaría con hacer un somero repaso de su ficha policial, marcada por una adicción a la heroína que le sumió en largos periodos de sequía creativa, culminando en una condena de dos años y medio en prisión por varios cargos relacionados con las armas de fuego en 1993. El hombre detrás de la barra se echó a temblar / No miento, pensé que estaba muerto / cuando cogió mi dinero y me dijo / “reúnete conmigo en el callejón un minuto antes de la medianoche / No llegues tarde, apresúrate; los espíritus no esperan. La guitarra y la producción del propio Burnett contribuyen lo suyo a dotar a la canción de un reconocible ambiente de ultratumba. Como Hank Williams, al cantante de Virginia parece preocuparle llegar tarde a su cita con el diablo.

HART: ¿Eres cristiano?

COHLE: No

HART: ¿Entonces para qué tienes una cruz en tu apartamento?

COHLE: Es una forma de meditación. Contemplo el momento en el jardín, la idea de permitir tu propia crucifixión.

En el segundo capítulo de la serie, un movimiento de grúa ascendente nos aleja de las ruínas de una iglesia calcinada, mientras Roky Erickson entona su peculiar salmo de ingravidez lisérgica: Aquí estás, en mi casa, y en tus ojos brillantes / observo tus reacciones; algo dentro de ti llora / Te traigo este mensaje porque creo que ya es hora de que sepas / que el Reino de los Cielos está dentro de ti. Parafraseando el discurso de Jesucristo a los fariseos (Lucas, 17:20-21), los 13th Floor Elevators apelan a los efectos reveladores de un viaje de ácido: el incienso, las velas y los colores en la pared / Tu imagen reflejada, como el anuncio de una princesa / Confirmando tus sospechas, descubro que son completamente ciertas.

 

COHLE: Sí, por aquel entonces tenía visiones. La mayor parte del tiempo estaba convencido de que se me iba la cabeza. Pero otra veces sentía estar alineado con el curso del universo.

"La enfermedad, la locura y la muerte son los ángeles negros que custodiaron mi cuna y me acompañaron durante toda la vida”, escribió en su diario Edvard Munch en los albores del siglo XIX. La cita puede leerse entre las notas interiores de Passover (Light In The Attic, 2006), el debut discográfico de The Black Angels, otra banda psicodélica de Austin (Texas) vinculada al presente de Roky Erickson. Al final del primer capítulo de la serie, Cohle desafía a los detectives Gilbough y Papania a que empiecen “a hacer las jodidas preguntas correctas”, mientras los acordes iniciales de Young Men Dead dan paso a los títulos de créditos. Un maelstrom guitarrero en el que las referencias contraculturales al LSD y el trauma de la guerra de Vietnam confluyen con el trasfondo expresionista del pintor noruego:

Sentí un grito y entonces pinté las nubes como si fuesen sangre e hice que hasta los colores gritasen (...) Del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana diseccionando cuerpos, yo intentaba diseccionar almas.

 

[True Detective se emite actualmente en España por Canal + Series y en EEUU u América Latina por HBO]

Hay 47 Comentarios

awesome.

This is a top class website. great content to read.

That you want to see it !!, great article!!

wow Good article. Sparkly.

Nice Article. I appreciate the musical references. It's true, I agree. The series has references to the atavistic side of Lovecraft and the deep America of Faulkner.

is it a official site?

me quedo :o

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ii

Fantástico análisis. Enhorabuena.

Really ,lovely and helpful post.

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nice post

De todas formas, tú tienes artículos guapos, lo del fantasma ese de Oscar Broc y sus tonterías sobre raperitos es lo más desesperante de leer que se ha visto nunca en el "piriodismo musical" ejpañol apesebrado

Lleva bastante razon el chico de pueblo. Todos los pajeros, rockdeluxeros y gafapastas (incluyendo también en esta categoría al rapado del librito "hipsters indies gafapastas y cómo justificarme a mí mismo para salir del grupo", deberíais dejar de envenenaros el coco una temporada con ridiculeces de la curtura yanki profunda, el culto a la putcha death y los viajes a las raíces del plasta sacacuartos de Bob Dylan, durisimas realidades de palo que como pijos universitarios os pillan muy lejos, y poneos a dar el callo una temporada sembrando patatas

Buenísimo artículo. Brillante.

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