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23 marzo, 2007 - 23:21

H.P. Lovecraft

La Petite Claudine, más a la altura que nadie, celebra desde su página el setenta aniversario de la muerte de H. P. Lovecraft de un modo que no pueden dejar pasar por alto: Nunca un blog se había puesto de gala con tanto celo. El texto a continuación es mi granito de arena (o pedrusco en la cara) a la celebración. 

¿Saben hasta qué punto desde Lovecraft casi todo es Lovecraft?

Dentro de un mes y pico se estrena Zodiac, de David Fincher, la reconstrucción dramática de la investigación real de una ola de crímenes nunca resueltos en San Francisco a finales de los sesenta por un asesino consciente del alcance mediático de sus actos. Hasta el punto de enviar criptogramas, alguno aún por descifrar, a la prensa describiendo sus asesinatos y supuestas torturas. 

La película no se concentra tanto en la investigación como en el creciente proceso de desgaste, frustración y alineación de los investigadores que, al contrario que el asesino que buscan, van perdiendo gradualmente la consciencia de su posición frente al misterio que les rodea. Hay una idea que me obsesiona: De igual manera que alguno de los “supervivientes” a la investigación han podido ir al estreno de la película ¿Quién nos niega que el propio asesino del zodíaco no haya pagado entrada también y se lo haya pasado bomba viendo una escenificación de su éxito? 

No es la primera vez que en una película de Fincher el protagonista se pierde dentro de la propia película. Demonios, de hecho pasa siempre: En La habitación del pánico la amenaza y el refugio son el mismo objeto. En El Club de la Lucha el protagonista acaba siendo su peor enemigo, en The Game Michael Douglas era el origen y conclusión de un montaje, en Seven los personajes acaban siendo piezas del mismo crimen que están intentando resolver y en Alien 3... En Alien 3 Sigourney Weaver encontraba una mismísima Reina Alien dentro de su estómago. Sí, Alien, ese monstruo lovecraftiano.

Zodiac señala sin pudor a Memories of Murder, la película de Joon-ho Bong, el director de Host, esa película en la que un monstruo lovecraftiano lucha contra familias disfuncionales. En Memories of Murder dos policías son zarandeados por otra ola de crímenes sin resolver inspirados en un caso real. Hay un plano de esta película, por cierto, que es un calco de otro de Seven, diálogo incluido. Lo descubrió Cobeaga en su momento, les cedo el placer de identificarlo. 

En Memories of Murder los personajes son aplastados por el derrumbe de todas las convenciones del género, una por una, hasta llegar a una de las más necesarias: La presencia de pistas para resolver el misterio. No es la primera vez que un relato policíaco tiene la cruel forma de callejón sin salida. Que reniegan de la belleza de la solución y se rinden ante el vértigo y la melancolía del enigma sin fin.¿Se acuerdan de las polémicas conclusiones inconclusas de los episodios de Expediente X?  ¿Han leído Ataudes tallados a mano, de Truman Capote? ¿Colorado Kid, de Stephen King? ¿Las novelas de Stanislaw Lem? Pero antes de cualquiera de todos estos ¿Han leido a Lovecraft?

A comienzos de siglo H. P. Lovecraft ideó un modelo de relato de misterio en primera persona en el que el investigador sucumbe hasta el punto de reventar el propio relato, que se autodestruye a un diez por ciento de la revelación final. La relación de tamaños entre él y a lo que se enfrenta tiraba por tierra cualquier intento por resolver la cuestión, a la vez que planteaba otra más perversa: ¿Somos incapaces de resolver un misterio porque no tenemos suficiente información o porque formamos parte de él? Una vez formulada esta cuestión, la fantasía, hasta el día de hoy, ha emprendido un camino sin retorno.   

Vale, hablemos de Alien otra vez, demonios. La segunda película de Ridley Scott (No me ha importado en más de una cena considerarla mi película favorita de todos los tiempos, con veinte argumentos y ningún remordimiento) se consideró, a través del genio del diseñador del monstruo, H.R. Giger, una propulsión a la popularidad de las horripilantes formas descritas por Lovecraft en sus novelas: Tentáculos, vulvosidades, saliva espumosa, bocas dentro de bocas, cráneos proyectados en direcciones absurdas. No era sólo eso: El Alien, con sus aparatosos rituales de crecimiento, es el ideal Lovecraftiano de monstruo lacayo, al estilo de los habitantes de Innsmouth. Ni sueñes con intentar razonar con él, engañarle o suplicarle por tu vida, porque no sólo no le entiendes: Él no te entiende a ti. ¿Hay mayor impotencia que ser asesinado por algo que no puede retenerte en su memoria más de cinco segundos?

Hasta en el relato más moderno de Poe (Yo apuesto por El pozo y el péndulo, aún imitado en diez estrenos al año) la víctima más ingenua sabe por qué ha sido condenada. El deseo, el amor, la vanidad son telones de fondo mucho más reconfortantes para el crimen que la arbitrariedad de los dioses y los insectos de Lovecraft. Como en el cine político, no hay mayor desesperanza que no importarle a nuestros verdugos.

Conocí a Lovecraft en el mejor momento: En la adolescencia más temprana, según dicen. Acepto el comentario, pero no deja de olerme a chamusquina: Siempre que algo se asocia a la adolescencia, parece que ha de morir con ella. Y nunca hay que dejar de leer a Lovecraft. Gracias a sus relatos de monstruos llegó para quedarse el horror paradigma del siglo XX (y subiendo): El miedo a no entender. El miedo a no importar. El miedo que nos ha tocado.

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Comentarios

Interesante post. Algunas cosas tenemos en común. Mucha suerte con su proyecto!!
Para algún curioso:
http://www.hplovecraft.es

El monstruo de la guerra es el que mas se parece a los monstruos lovecraftianos,es el miedo politico
el miedo del sigloxx

Yo soy de los enfermos que veneran ALIENS ante la original de Ridley. Junto a la Jungla, mis dos películas de acción de todos los tiempos.

El cambio de Blog y lo de tener encarrilado su estreno de largo le esta sentando requetebien. Estos Post son tremendos.

saludos

Supongo que nada, pero no la he leído.

¿Qué tiene de malo Nana? Es cojonuda también.

Me sumo a la recomendación de Edgar. Palahniuk está bien. Superviviente y Asfixia, son los que más me han gustado.

Probablemente uno de sus mejores posts...siga asi señor vigalondo......

Yo cometí el error de leer de adolescente a Sven Hassel. ¡Qué vida desde entonces¡

Yo le recomiendo a Chuck Palahniuk, entre otras cosas ha escrito "El club de la lucha". Ah, que ya le conoce...

Sr. Vigalondo, desconozco si le gusta este autor, pero intuyo que sí: Bret Easton Ellis. ¿Ha leído su último libro, Lunar Park? Además de recomendarlo, y en caso que el citado sea de su devoción, ¿tiene idea dónde cojones puedo encontrar sus libros Glamorama y Los Confidentes? No los encuentro en ningún sitio, tipo Fnac, Casa del Libro; y todavía no conozco muchas librerías madrileñas.
Gracias.
Un saludo

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