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30 junio, 2007 - 14:24

Infierno de Ternera

Infierno

El infierno.

Para paliar los efectos de tanta hostia en vinagre, el jueves repetimos el ritual de ir a cenar al excelente restaurante OAM THONG y pedir el plato de comida más escandaloso, terrorífico y destructivo que hay en todo Madrid: El Infierno de ternera.

Lo van a entender a la primera: En la carta del menú los platos picantes están clasificados. Se especifica, de una a tres estrellas, el grado de riesgo que el cliente asume con cada elección. El chef, en un alarde de sentido común y valentía conceptual, se salta la posibilidad de la cuarta estrella, y ya, en el infierno de ternera, pone cinco directamente. En la descripción de la carta se menciona su inimaginable grado de picante

¿No les parece delicioso que en un menú se incluya la palabra inimaginable?

El pasado jueves, César y yo, a ambos extremos de la mesa, regalamos a los demás comensales (reveladores blogstars incluidos) el espectáculo de dos adultos llorando, temblando, moqueando y gimiendo. César corría al baño una y otra vez, dejando nuestra imaginación involuntariamente abierta, y yo bebía a tragos el agua de la cubitera. Sea lo que sea que hiciese César en el baño, no servía de nada. Tampoco mi agua helada. A los cuarenta segundos de tomar Infierno de ternera no hay nada en todo el sistema solar que pueda aplacar el picor. Si acaso lo aumenta. Ingerir arroz en uno de esos momentos es como masticar cuchillas de afeitar.

En el momento álgido de la experiencia sientes miedo. Miedo porque nada aplaca tu dolor y la región más instintiva de tu cerebro introduce la sospecha de que esa agonía no cesará jamás. Tones lo describió muy bien; es el miedo a quedarse bizco para siempre que nos inculcaron nuestros padres, es el colocón con ticket de sólo ida, es la dosis que le dejó así al loco del pueblo. Es el infierno más allá del tiempo, que diría Lovecraft. Y cuando llega el alivio, es un descanso tembloroso, la tranquilidad desapacible con la que despides a un dentista. Tu boca es una trinchera que cruza los dedos esperando haber oído la última bomba. 

Supongo que hay algo de exhibicionismo en el hecho de quedar unos cuantos a cenar (blogstars incluidos) y acaparar toda la atención del segundo plato, automutilando tu paladar delante de todos. Mi defensa al respecto es que son más las ocasiones en las que los practicantes hemos tomado Infierno de ternera sin testigos que en sociedad: La verdad es que César y yo, al igual que Jose Luis Romeu, montador de Cronocrimenes, somos adictos.

La siguiente parada es el Karaoke Paradís, en la Calle Silva, local del que hablaré más detenidamente en otro momento. Si hay algo más destructivo que ir a un karaoke entre semana, es ir a un Karaoke con Infierno de ternera dentro de tí. Tus cuerdas vocales no dan crédito. Están contemplando la caída de una torre gemela desde el ático de la otra. Tu aparato digestivo tira la toalla cada doce minutos, caiga quien caiga. Sales al escenario, borracho y devastado, con la única intención noble que debería primar en un karaoke, que es la de perderlo todo, y todas tus células se santiguan. 

A la mañana siguiente, mientras rememoras en el baño a Rambo curándose las heridas con pólvora, te prometes que jamás volverás a comer Infierno. Pero al mes o así, los practicantes no podemos evitar volver. Si se cruza la idea a media mañana, apenas podemos pensar en otra cosa hasta que se llega la hora de la cena. Exacto, es una adicción real, pero de dosis espaciadas, no excesivamente caras. Una autodestrucción a un ritmo tan imperceptible que ni trastorna tu vida social ni te arruina. Un puenting interior tan temible como manejable.

Una de las bases de la comida tailandesa es que el sabor nunca quede sepultado por el picante, incluso el de grado inimaginable. En este caso, se lo aseguro, es así. La ternera tiene el sabor más delicioso que has probado jamás, y en la memoria, flota por encima del picante. Pero la necesidad de volver a tomar infierno no es una trampa del recuerdo. La ansiedad con la que volvemos, mes a mes, al arrepentimiento en carne viva supongo que no está lejos de la necesidad de recibir descargas de condición humana en estado puro, que a veces suplimos bailando a Laibach, o flagelándonos con películas de Fulci o Tarkovski

Si, claro. No he tardado en aplicar los misterios de esta adicción a mis ambiciones como cineasta. Ojalá mis películas puedan mirarle al infierno de ternera cara a cara y puedan compararse su capacidad para el placer y la tortura. Ojalá ustedes salgan del cine con el culo torcido y la cabeza jodida, pero con ganas de repetir.  Ojalá. 

Paraiso

El paraíso.

PD: Infierno- Paradís. He tardado meses en darme cuenta de la dicotomía. Consecuencias de ir por la vida como un tonto, leyendo sólo la letra pequeña. Cuando mi carrera como director de cine se estrelle tras decenas de fracasos, desesperado y confundido, gastaré mi último cartucho tratando de escribir la Gran Novela Española, mi Ulises, una recreación del viaje de Dante en la Divina Comedia ambientada en la noche madrileña. En el climax, el estómago del protagonista estalla entre lenguas de fuego mientras exclama, micro en mano, las últimas sílabas de Cruz de navajas.

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Comentarios

Genial el post. Me atrevo a decir que es de los mejores. Si, la verdad es que cuando estudias Psicología te das cuenta de hasta que punto el ser humano es casi masoca por naturaleza, muchas de las cosas que nos dan placer sabemos que nos haran daño más tarde o en el momento del placer, como el "Infierno de Ternera", pero aún así está por encima el sentimiento de placer que el de dolor, o si no es asi el cerebro, seguramente como defensa, convierte el dolor en placer. Extraño es el ser humano, apasionante sin duda. Un saludo.

Cojonuda la descripción... Para los que estamos en Santander, tendremos que conformarnos con tomarnos una buena ración de patatas nucleares de la rana verde,sin mayonesa, que quita picor, y por supuesto, sin beber nada...

No será como el infierno, pero un limbo seguro que sí...

Arde cerete arde........he leido ke la proxima tortura para la saga de Saw va a ser la siguiente...
Juan diego boto encerrado en una caja con agujeros 3 dias...muerto de hambre...mas tarde aparecera encadenado por los pies en una silla...frente a el una mesa enorme con centenares de platos de infierno ternera...el hambre se apodera de el...la gula le hace tragar y tragar...el problema es ke mas tarde se dara cuenta ke para beber solo tiene...al debajo de la silla...13 botellas de absenta.......
duro duro...............
No os digo como termina la cosa...paso de spoilers.

La comida picante es adictiva por culpa de la capsaicina, una sustancia que tiene el curioso efecto de engañar a las terminaciones nerviosas de la boca; éstas, ofuscadas, hacen creer al cerebro que la lengua y la garganta han sufrido un cataclismo sangriento, espantoso, irremediable, como si les hubiera pasado por encima una apisonadora/alquitranadora. Entonces el cerebro ordena que se segreguen endorfinas, para paliar el dolor. Y en consecuencia, uno se coloca y es feliz.
Oiga, Salanova, ya que voy de enterada hoy, ¿a qué se refiere cuando llama 'senobita' al sr. Vigalondo? ¿Le quiere decir 'sibarita, a lo mejor?
Ya, ya sé que no tengo perdón de Dios.

Yo tengo pendiente un Inferno de Ternera junto a usted y Martinetti.

Yo puedo con ello. Así, dicho con dos cojones y chulería. Lo dice alguien que se zumbó un bote de tabasco a palo seco y ganó una apuesta.

Glacias que le guste nuestlo plato especial,mr Gavilondo.
Lealmente,el infielno de telnela es muy simple:
1º-calne de lata (de latita que cole pol el suelo,con el labo muy lalgo)
2º-Esta calne está 15 días a lemojo en zumo de belladona
3º-...............inglediente secreto......te vas a cagallll

Sabias palabras. El momento en que me di cuenta de que el Infierno de Ternera me superaba fue incluso antes de que nos lo trajeran: cuando se me informó de que la ensalada "de transición" picaba cuatro veces menos que el propio Infierno... y yo ya estaba llorando. ¡Admiro profundamente a los que aceptaron el reto!

Gran post, pero intuyo que el del karaoke va a ser AÚN MEJOR.

Esto es un POST.

Salanova, te golpeo.

Últimamente, Ángel Sala8Revista Imágenes de actualidad) no para de hablar un poco de usted. Este mes es curioso ha confundido tu apellido, no es broma: "Siguen siendo un misterio la esperadas Los Cronocrímenes de Nacho VILLALONGA(! xD, juro que pone ese apellido), muy publicitada pero sin screenings en Cannes"

PD:Comunico mi marcha por 27 días a Inglaterra( a Bournemouth concretamente) me marcho al amanecer asi que le echaré mucho de menos. Espero leerle desde allí.

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