« Infierno de Ternera | Inicio | Puto Cine Español (2) »

03 julio, 2007 - 19:39

Puto Cine Español (1)

Bueno, voy a intentarlo. Voy a exponer de un modo lo más detallado posible mi opinión acerca de la mareante relación que hay entre esa cosa llamada Cine Español y esa otra cosa igual de contradictoria y confusa llamada Público. Les advierto que voy a poner un especial esfuerzo en no decir lo mismo acerca de lo de siempre en los mismos términos de toda la vida. Espero que me disculpen la extensión (éste es sólo el primer capítulo, de dos o tres)  Si alguien quiere más datos acerca de mi postura ante el tema, les remito a este antiguo post.

Empezó Pedro José Vallín, y después otros blogs, como Malaprensa y Pianista  en un Burdel se han hecho eco de un nuevo punto de vista en torno a la ya legendaria encuesta que nos contó que, para el 58% de los españoles, el cine español es mediocre. Likando en las direcciones que les propongo pueden comproblarlo por ustedes mismos, e incluso bajarse el PDF de la encuesta completa: La nota de prensa que arrasó en todos los medios es una visión parcial y toquiteada de una encuesta ya de por sí inclinada y discutible. Otra herramienta política destinada a manipular la opinión pública en tiempos de leyes, decretos e inminentes elecciones.

En cualquier caso, compruebo con curiosidad cómo la reacción popular ante esta cuestión tiende a concluirse con un:

“Bueno, pero que conste que el cine español SI es mediocre”

No vaya a ser que ahora  parezca que estamos defendiendo el cine patrio. Para qué insistir en el discutible control de contenidos y fuentes de las agencias de prensa, y por extensión, las discutibles políticas de nuestros medios de comunicación. Para qué volver sobre lo engañados que estamos, lo mucho que manipulan. Es algo que tenemos muy asumido, y con comentarlo con el taxista de vez en cuando ya nos quedamos tranquilos al respecto.   

Pero respecto al tema del cine español no, hombre. Ni asunción ni leches. Puñetazo en la mesa. No hagamos que una encuesta fraudulenta nos aleje de la verdad.    

Haciendo recopilación y análisis de todas las quejas que se lanzan contra el cine de nuestro país (las mías incluidas) encontramos el epicentro del disgusto en la cuestión del contenido, del género, o mejor dicho la falta de género. Parece ser que las películas españolas se abalanzan sobre ciertos temas (denuncias sociales, retrato de la marginalidad, desencuentros urbanos, comedias de café y cuernos, conflictos políticos, trascendencias cotidianas) e ignoran todos los demás. Hasta el punto de que, en nuestras conversaciones, y en la estantería de DVDs de El Corte Inglés, el cine español se considera un género en sí, no una nacionalidad. Un género del que estamos más que hartos.

Sin embargo... ¿Qué sucede con el resto de cine europeo? Analizando la cartelera semana a semana percibimos que las películas europeas a las que accedemos tienden a recurrir a temas similares a los que percibimos en España. De acuerdo, nos acordamos de las comedias escatológicas alemanas, y a veces nos llega alguna francesa de cachondeo y tiros... Pero ¿No es verdad que el cine europeo padece las mismas cotas de ansias de trascendencia, alejamiento de los géneros populares y falta escandalosa de conexión con un público masivo? El cine europeo conserva, todavía, una aureola de intelectualidad intocable. Se le presupone (junto con el cine latinoamericano, el del este y parte del oriental), la alternativa culta, sensible, pobre pero digna y en ocasiones hasta aristocrática frente a los desbarres intrusistas norteamericanos. ¿Por qué nos incomoda tanto la perspectiva de meter al cine español en ese saco? 

Otro ejemplo que me inquieta: Las únicas personas que odian el mundo del cortometraje son los cortometrajistas que no se llevan tantos premios como quisieran. El resto del público habitual, el que va a festivales, se queda hasta el final de Versión Española y compra las recopilaciones de la FNAC tiene una relación espléndida con el corto español. Parece que los cortometrajistas son cineastas jóvenes, vitalistas y rebeldes dispuestos a aportar el consabido “soplo de aire fresco” al panorama. Los medios tratan de maravilla el mundo del corto y lo miran esperanzados, “A ver cuándo estos chavales vienen y lo cambian todo de una vez por todas”. 

Hasta que hacen un largo y caen en la trampa de hacer “puto cine español”. Como si, el dia después a la firma del contrato uno recibiese la visita de un hombre de negro con un maletín.

-Hola, represento a Mr. Cine Español. Ya sé que se lo ha pasado en grande haciendo cortometrajes sorprendentes y novedosos. Pero a partír de ahora hará lo que nosotros le digamos: Su siguiente largometraje contará la relación entre un transexual yonki y un conductor de autobuses urbanos viudo,  o usted y todos a los que ama morirán de una manera agónica que, por supuesto, parecerá un accidente.

Sin embargo, a nada que sobrevolemos el panorama descubrimos que son pocos, muy pocos los cortometrajistas de éxito que se salen del tiesto español en sus planteamientos. El setenta por ciento de los cortometrajes que se producen, y el noventa por ciento que acaban siendo un triunfo son denuncias sociales, retratos de la marginalidad, desencuentros urbanos, comedias de café y cuernos, conflictos políticos y trascendencias cotidianas. Un cortometraje sobre la inmigración, los malos tratos, o la incomunicación entre parejas es recibido con admiración. Un largometraje que continua los mismos temas va al saco del más de lo mismo. ¿Por qué este doble rasero?

Continuará.

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Comentarios

Muy acertada la comparación con Borges: ahora, sólo faltan más cortometrajistas que sueñen con ser Chéjov y no Tolstoi. No si se me explico....

Para mi, el principal problema del cine español, es que los actores son poco creíbles. No consiguen que olvide qué están actuando.
Me parecen especialmente malos, los de "relleno", aquellos que tienen que "hacer ambiente", decir dos frases de vez en cuando.

¿Quiere decir usted que mis comments no están a la altura de los suyos? ¡Anda ya!

Voy a sentirme orgulloso de mis comments y todo. Y mira que el tema daba para Horrores.
Esperen a que más tarde postee la segunda parte, que pintan bastos!

Mmmmm... hay tantos cortos mierdosos como largos, no me valen esos argumentos. El corto tiene entidad por sí mismo, más aún hoy en día con internet y You Tube, no tiene sentido decir que el destino del cortometrajista es el largo. Es como si dijeras que Borges jugaba en tercera división coñe ya!!!!

Yo creo que la clave la ha dado Ahram. Uno, el largo, es un producto de mercado y el otro, el corto, no lo es. De ahí el doble rasero. Sencillo, ¿no?. Y al hilo de esto permítanme un consejo: ustedes cortometrajistas, los que quieren ser Welles, Tarantino o simplemente Vigalondo, déjense de juegos y si tienen valor pásense al corto de verdad: el anuncio pulicitario.

(Es sólo una manera de postear, por supuesto que cada uno haga lo que le plazca, faltaría más).

Un saludo

La pregunta trampa es muy tramposa. El cortometraje es una tercera división, el largometraje es la división de honor. Si un jugador de tercera hace un regate meritorio le alabamos, si lo hace Ronaldiño pensamos que es lo normal.

Los cortometrajes tienen entidad propia? Sí
Interesan comercialmente a alguien que no sean organismos públicos para promocionar su política? No, no interesa como producto comercial. Ni interesará.

Entonces por qué metemos en el mismo rasero cortometrajes y largometrajes? Porque los que hacemos cortos queremos ser Welles, ese señor que hacía largos.

Entendamos los cortometrajes como aprendizaje. Joder, Cobeaga sabe contar una historia en "Eramos pocos"... si sabe contar una historia de 15 minutos vamos a darle dinero para hacerla de 90. Pero cuando Cobeaga juegue en la primera división ya no me vale que haga un regate, ahora tiene que hacer túneles, sombreros y que marque gol.

En referencia a la pregunta que cierra este post me gustaría postear un texto. Puede que lo hayan leído en su momento, pero creo que vale la pena rescatar un comentario que hice (esto si es una autofellatio en toda regla) a propósito del post sobre la entrega de los Goya a mejor cortometraje en sus distintas categorías. Recuerdo que ese momento levantó cierta polvareda porque los dieron como quien reparte chochonas y perritos piloto. En fin, este es el comentario:


"Los cortos son como los enanos: a priori nadie se los toma en serio.

Imagínense que se despiertan de repente por un dolor agudo en el pecho. Corren asustados al hospital y allí les hacen pasar a la consulta del especialista: consternados, descubren que el doctor que les debe salvar la vida es un enano que no pasa del metro de altura. El hombrecillo les dice que se desnuden de cintura para arriba, la enfermera le aupa a una silla para que pueda auscultarles. Ustedes no salen de su asombro, pero ante la imposibilidad de salir de allí corriendo, hacen lo que les pide. El doctor les hace preguntas, les hace toser y les tranquiliza: no parece nada grave. Les extiende una receta y ustedes se van a su casa. Cada vez que recuerdan el incidente lo hacen con una sonrisa. Aquello que parecía iba a ser la anécdota de "cómo me fui al hospital corriendo porque pensé que tenía un ataque al corazón" a pasado a ser la de "aquella vez que me atendió un doctor enano".

A eso me refiero.

Cuando nos topamos con una persona diminuta no nos planteamos que pueda ser una eminencia en física cuántica, o un director de cine, ni siquiera el autor de una excelente novela existencialista. No, los enanos no pueden hacer eso. A priori nunca nos los tomamos en serio, por eso primero deben demostrar que son personas normales y corrientes. Eso es exactamente lo que ocurre con los cortos. No son cine.

¿Porqué creen que desde hace diez años siempre ganan el Goya ( es decir, son siempre los más votados ) los cortos que pecan de exceso de azúcar, de buenintencionismo? Porque para la masa indefinida que debe votar, los cortometrajes deben, antes de que se les reconozca como posible cine, demostrar que tienen sentimientos. Que no son raros, que pueden hacer lo mismo que sus hermanos mayores, que nos podemos reconocer en ellos como en las películas de verdad.
Este complejo de inferioridad, alentado desde el inconsciente humano, ha quedado demostrado una vez más en la gala de este año. Y creo que la mejor broma, después del asesinato del primer ganador de la velada (el mejor gag de la historia de las galas en España), fue aquella en que, como en una tómbola, se repartieron los premios a mejor cortometraje. Un subtexto cínico dominaba la escena: "vosotros, putos enanos, también tenéis vuestros premios en la fiesta de los mayores". Y después de esto, la gala volvió a la normalidad.

Y gracias.

Publicado por: Phil Hartman | 01/02/2007 19:28:41"


Creo que estaremos de acuerdo, y no me gustaría adelantarme, en que partimos de un complejo de inferioridad con respecto al público que debe vernos. Hacemos cine español, eso dicen, y de buenas a primeras tenemos al público en contra. Primero me gustaría aclarar que el concepto de cine español no lo deberían manejar más que los productores entre sí, nunca ni los guionistas ni los directores ya que se basa en un aglutinamiento que no obedece más que al origen del dinero que se invierte en la película. En segundo lugar, creo que la pregunta que se planteaba Nacho no tiene una respuesta lógica si continuamos pensando en el mal llamado 'cine español' como algo que deba demostrar su condición a toda costa.

Su condición de persona normal.

Ustedes mismos, pónganse a prueba. Traten de aparentar naturalidad todo el tiempo. Verán que nunca han resultado tan falsos.

Un corto gracioso ambientado en la Guerra Civil Española (por poner otro lugar común del cine patrio) queda sobre todo como un corto gracioso; sin embargo, un largo ambientado en la Guerra Civil pasa a ser ooootra película sobre la Guerra Civil, por muy buena comedia que sea. La conclusión que saco yo es que, si se le da tiempo, el género chico se come al grande.

Bueno, vaya... El cine español promocionado en los grandes medios ES una mierda. Es decir, LO QUE NOS VENDEN como cine español. El contenido es solo la mitad de la ecuacion, y asi el continente hace que, sobre lo mismo, los españoles hagan cagar (y aburran) y los ingleses, como decia aquel, "educan y divierten". Lo de los cortos es otro cantar. Perdon de nuevo por las tildes (putos teclados gabachos...)

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e008d172c48834

Listed below are links to weblogs that reference Puto Cine Español (1):

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal