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18 agosto, 2007 - 14:30

Las razones de Bourne

Bournematum

Es nuestra saga.

Ni Harry Potter ni El Señor de los Anillos. Si hay una serie cinematográfica que define el aquí y el ahora, y será emblema de nuestra era como espectadores, es ésta. Es la única que se ha hecho eco de los experimentos más recientes en cómic (The Ultimates) y televisión (24, The Shield) a la hora de exprimir el realismo escénico y argumental como una herramienta al servicio del espectáculo. En ese sentido, las películas de Bourne ha hecho morder el polvo a las franquicias superheroicas, en las cuales no hay más que vacío entre la condescendencia pop y la gravedad psicológica de tres al cuarto. Entre el infantilismo mal entendido y la adultez aún peor entendida. Aunque... Deme un cuarto de hora y le convenzo de que Jason Bourne es un superhéroe... 

El cacao mental.

Ayer lo comentaba con el Pianista: Si algo define el relato de espías  es la condición melancólica del mcguffin: El protagonista siempre consigue lo que busca pero a cambio de jamás conseguir lo que realmente busca. El respeto a la norma que hay en la saga Bourne es absoluta, pero su actualización (que toma las novelas de Ludlum como punto de partida, y no como excusa) es magnífica. Lo explica Noelio: Si James Bond es todo identidad, Bourne es todo menos identidad. En esta serie la psicología es tan limpia  como honesta. Tan sencilla como madura. Incluye una confesión en su tercer episodio que pasa de largo sin violines de fondo pero que condensa todo en muy pocas palabras: Bourne reconoce que le horroriza matar pero que es lo que más le pone. Así de claro. Luego resulta que, en El Ultimátum, Jasón Bourne, en pocos minutos, rechaza echar un polvo a la chica y meter un tiro a bocajarro al malo. Pero eso ya son cosas mías.   

¡Parece televisión!

En estos tiempos locos en los que decir “parece televisión” es un piropo, y no un descrédito, las películas de la saga Bourne son las que más flirtean con su condición de serie, hasta el punto de que resulte complicado calificar una película por encima de las otras, o en ocasiones, distinguirlas. Los guiones de cada entrega se pliegan sobre los otros con una naturalidad casi imperceptible (los villanos de la tercera se anuncian en la primera, por ejemplo). Y la solidez del tono hace que el “Más de lo mismo” sea celebrado, como en nuestras series favoritas. Además, fíjense qué provocación: ¡Las tres películas tienen la misma canción en créditos finales!

El cásting

Dos universos en colisión, el de los actores que no parpadean nunca (Matt Damon, Clive Owen, Edgar Ramírez, Kark Urban y demás asesinos a sueldo inexplicablemente bellos) y los que se deshacen entre sudores a la sombra (David Strathairn, Albert Finney, Scott Glenn, Brian Cox, Chris Cooper, ese gigantesco personaje que  compone Joan Allen). La inexpresividad implacable contra la intensidad gestual desaforada componen una excitante (y setentera) batalla actoral. ¡Y unos y otros casi nunca comparten plano!

Paul Greengrass

El británico se ha labrado una de las más prestigiosas carreras actuales a base de combinar blockbusters y cinema verité. Y el nexo común entre sus proyectos no es sólo la cámara en mano. En todas, desde Bloody Sunday hasta este Ultimátum de Bourne, queda patente un fracaso del colectivo organizado frente a la pulsión individual: Poderes en la sombra asisten impotentes a una destrucción del orden establecido o impuesto a través de radios y monitores que ofrecen información pero no soluciones.   

Doug Liman

El productor ejecutivo de la serie y director de la primera entrega es uno de esos extraños artífices con el mismo grado de cariño para el detalle minúsculo y la espectacularidad obscena. Su estilo, menos contundente que el de Greengrass pero más elíptico y nervioso, marcó el estándar de las películas de Bourne, y con ello, el de todo el cine de acción de última generación. De su Mr y Mrs Smith me cuesta hablar. Es tal la devoción que siento por la película del matrimonio contra el ejército sin cara que esperaré a un post diez veces más grande que este para comentarla con propiedad. Y Jumper... Es imposible que una futura saga de películas tenga mejor pinta que esa. Imposible. 

La cámara en mano

Un recurso en boga, de un tiempo a esta parte. Muy socorrido a la hora de no-planificar secuencias de acción, embarullar la coreografía y dejar que la pista de sonido haga el apaño  (Como sucedió en Batman Begins), en esta saga es un recurso bien entendido y perfeccionado hasta límites sin precedentes. La información y confusión se alternan con precisión y el público bota con la contundencia de cada uno de los hostiones. ¿Mi momento favorito? La caza mañanera de Clive Owen en El caso, con los cambios de punto de vista más enloquecedores.

Los guiones

La crítica negativa que más he oído acerca de los guiones de las aventuras de Bourne es su supuesta linealidad. En una época en la que los guiones de los blockbusters son más innecesariamente complicados que nunca (Piratas del Caribe, Star Wars), cada una de las películas de Bourne es una implacable línea recta entre dos puntos, pero en la que la riqueza del detalle y la trampa siempre están bajo la alfombra. Por poner un ejemplo, uno de los mejores hallazgos de guión, repetido en todas las entregas, es la capacidad de improvisación de Jasón Bourne a la hora de proveerse de mapas y recursos varios, en mitad de las huidas imposibles. Y luego está la habilidad a la hora de estirar situaciones en prácticamente tiempo real... Y  ¿Qué les parece que el epílogo de la segunda parte... se reinterprete en el tercer acto de la tercera? ¿A quién se le ha ocurrido esa locura?

Las pirulas al volante 

Hay una necesidad, película tras película, de superar a la anterior a la hora de renovar la tradición de la persecución automovilística. Algo que nos inyecta ganas de que haya cien películas de Bourne, y que en la última los coches lluevan del cielo. Si en El caso las maniobras callejeras eran algo que ya habíamos visto antes, lo que sucede en el túnel moscovita de El Mito, y el desastre neoyorkino en El Ultimátum no tiene nombre. Además, fíjense en el malicioso reverso que hay entre las dos secuencias, en las que Bourne pasa de ser el empotrador a ser el empotrado. Así da gusto que los personajes evolucionen: ¡Al volante y a hostia límpia!   

Las tollinas

De igual manera, cada película contiene una larga pelea entre dos. Si en las secuencias en coche la espectacularidad crece y la catástrofe sube de volumen, las peleas de Bourne ganan en bajeza y crueldad. En El Ultimátum la pelea en el cuarto de baño es, en ese sentido un no va más. La coreografía poco a poco se va difuminando y los golpes se van embruteciendo hasta extremos insoportables. Hasta el momento en el que Greengrass nos corta a un gran angular en cenital (una sorpresa visual en la saga) que anuncia el paso del combate sucio a la ejecución a pulso. Lo digo de nuevo: Si la evolución se mantiene, quiero cien películas de Bourne, y que en la última la pelea sea con flato, en el bar Palentino, tirándose donuts duros y carajillos hirvientes.

Europa

Nuestro continente por fin se reinventa como escenario de cine de género más allá de aristocracias y brumas. Europa se convierte en un gélido laberinto en el que el tópico (Madrid se presenta con una plaza de toros) combina con el retrato realista de una tecnocracia bañada en una urgencia constante. Todas las cafeterías de las películas de Bourne parecen a punto de estallar. En ese sentido, el retrato del personaje de Franka Potente, como una renegada de la era Erasmus perdida en un punto entre España y Finlandia no puede ser más exacto.       

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Comentarios

No tenía especiales intenciones de ver al Señor Bourne. Las películas de acción me han llegado a aburrir tremendamente, como supongo que a todo el mundo excepto a cuatro palomiteros. pero después de leer tu crítica y tras un fin de semana extraño y triste me acerqué al cinecillo y para adentro que fui. Y jo, como me lo he pasado. Por fin he visto a un buen actor con un personaje sólido y adulto y no al rubio guapete de Matt Damon. Me ha gustado tu crítica porque despedazas la acción atendiendo a muchos frentes. Con tus análisis se aprende. No obstante ha habido varias cosas que me han cautivado y que no señalas: la persecución en vespa por Tánger! Solo faltó meterse dentro de una de las casas. Franka Potente no se camufló con un chador al huir a través de esa calle atestada. La ¿secuencia? ¿escena? tras la pelea del váter en la que se enfocan con detalle sus manos heridas me parece precioso. Respecto a lo de no tirarse a la chica...era una buena forma de estropear una relación escénica muy bonita y muy potente. Que bien me lo he pasado. La moralejilla del final es justa para no parecer petarda y suficiente para dejar claro su posicionamiento respecto a las razones para acabar con alguien.

una cosa, en al saga segunda bourne llama a la dela cia y le dices: he odio que em bsucas... y esta eld a su nombre real, las gracias y su fecha de nacimiento, y en el "ultimatum de bourne " tb, la misma escena solo que en evz de abril dice 4( el mes), hablan la misma conversacion en clave, para confirmar la quedada o que es? graciasss

tus comentarios al respecto del film: insuperables, yo también quiero cien más

Es mi saga favorita, matt damon ,como siempre magnífico,

Cuando fui a verla hace unos días, estaba en la sala completamente sóla , menos mal que alguién más apareció para avisar de que el aire acondicionado estaba congelando, tuve que utilizar el truco de sacar los brazos de las mangas y abrazarme,
! me era imposible salir de la sala para avisar! como iba a perderme un sólo segundo del metraje?

Sin duda es la siguiente a conseguir para la videoteca

PD acabo de descubrir tu blog y es una gozada poder contar contigo

Aún con cosillas como la escena en la que Bourne engaña a todos y se planta en el despacho del jefe de Inteligencia -joder, ya todos sabemos que está en su maldito despacho, no hace falta el "si estuviese en su despacho, estaría hablando con usted en persona"-, es un peliculón más de la cojonuda saga. Qué toque de clase -fácil de dar- le daría el hecho de que Bourne colgase el teléfono sin decir nada.. o.. qué sé yo. Sí, vale, es Hollywood.

Cosas mías aparte, estoy completamente de acuerdo contigo y me identifico con todo lo que dices. Desde lo de la mejor escena (la de Clive Owen en la campiña -tremenda-) hasta la canción final.

No suelo seguir fielmente series, ni sagas.. pero esta me enganchó desde el principio, como no podía ser de otra manera.

Un saludo desde Avilés.

A mi no me ha gustado nada, si mantuvieran al camara quieto un rato quizas me hubiera podido dar cuenta de algo.

Totalmente de acuerdo contigo. Incluso antes de haberla visto ya lo estaba. Y, ahora, que la he visto, lo estoy más. Bourne es el presente, y es también parte de nuestro futuro.
La primera: el descubrimiento, el me persiguen por algo qué soy, que ni yo mismo sé.
La segunda: sé lo que puedo hacer, quiero saber quienes me persiguen y por qué.
La tercera: Sé quienes me persiguen y quiero saber quienes me crearon, por qué y para qué.
En lo de las tollinas: me da que aquí se desaprovechan determinadas circunstancias, como por ejemplo la persecución por los tejados. Así mismo, espero, de la siguiente (Greengrass ya ha dicho que habrá más: ¡Bien!) una persecución a la carrera por los más recónditos lugares de cualquier ciudad, incluso México D.F., una de esas de las que el cine ha hecho gala en películas como FRENCH CONNECTION o POINT BLANK.
Sencillamente la película de acción más eficiente que he visto. (y acabo de salir del pase de LA JUNGLA 4.0, y no tiene nada que ver, aunque tampoco está mal. Sólo un defecto ostentosamente visible: dura 130 minutos, "cullons").

La saga es a mi entender magnifica, de lo mejor que hay en cine de acción en los ultimos años, evitando la mania de recargar la pelicula con efectos, camaras lentas, etc, pero lo unico que le recrimino al director, en la maldita camara en mano, que bien usada puede quedar bien y cumplir su función. Pero mal usada da la sensación de que no tenia ganas de hacer storyboard y hace que con las palomitas tengan que regalar una caja de visprim y otra de aspirinas. Pero al margen de esto, la peli me ha encantado, las tres.

Solo una cosa porque si no la pongo reviento.
No se a quien habrá que nombrar responsable: al guionista,al director, montador, a todos juntos o “a ninguno de los anteriores": ¿se puede saber qué coño se supone que está haciendo Julia Stiles mietras Bourne se tira mil años pegándose con el francotirador marroquí? Leer el Hola? Hacerse la pedicura? Por favor …
Que tiene que ser Bourne el que lo mate. SI. Que ella es espía más de despacho y menos de campo. VALE. Que quedaría muy feo que hicieran un dos contra uno porque son los buenos. TAMBIEN. Pero joder, que por lo menos tengan la decencia de mantenerla inconsciente. Nadie, NADIE se traga que esté 10 min consciente, de pie, mirando la pelea y no vaya a por una sartén/atizador/ jarrón… para arrearle un buen trompazo…
Por supuesto, yo sería mucho MUCHO mejor espía que ella... Bs y buen fin de semana.r
Pd: No es ninguna reivindicación por ser mujer. No es porque esté enamorada de Bourne (aunque a veces lo mire con ternura (Julia, digo)). Es sentido común. De estar consciente, le arrearía con la sartén porque si muere Bourne, la siguiente es ella.

La vi ayer y MATARÍA POR SER ESPIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!

Quien dice que la última de Bond juega a imitar a la trilogía de Bourne creo que tiene razón, y para mí es la mejor de la saga Bond (de las modernas). Paul Greengrass me pone. Hace poco revisé United 93, y moralinas aparte en cuanto a su inmediatez una vez pasado el desastre, la película me parece soberbia, casi insuperable.

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